Mis inicios en las o D/s (16)
Carla no perdona la desobediencia. En su mundo, la humillación es el único lenguaje que entienden sus perros, y esta noche el castigo promete ser inolvidable.
No cesaba de pensar como se encontraría Paqui estando que estar de esa forma sin tener permiso para quitárselos. Sería muy humillante para ella el hacerse las necesidades en el pañal y estar todo el día impregnada de su orina y sus excrementos. Debía intentar que mi Ama la perdonara.
Ama, no cree excesivo el correctivo que le ha impuesto a Paqui.
¿Quién eres tu para cuestionar mis decisiones? ¿Se te ha olvidado lo que eres?No eres nada, eres un esclavo nada más.
Nunca había visto a mi Ama así, gritándome y muy enojada. No sabía lo que me podía esperar.
¿Tanto te importa esa Paqui?, esto te va a costar muy caro esclavo. Ya lo sabrás a su debido tiempo. Acompáñame que me cambie de ropa.
La seguí hasta el dormitorio. Se había encendido un cigarro. Se sentó en la cama y echando una bocanada de humo sobre mi cara me es ido y me encerró en la celda. No mereces nada perro.
Juno a la celda me escupía en la cara y echaba ceniza encima.
Levanta los brazos, quiero que estés amarrado.
Ahora con los brazos sujetos por las abrazaderas que tenía la celda me mandó separar las piernas para ajustar las abrazaderas traseras que tenía la celda: Era una posición muy incómoda.
Espero que te sirva para reflexionar sobre lo que ha pasado.
Pero, mi Ama, yo no he hecho nada. Le fui sincero con Paqui. Yo le pertenezco a Usted y para siempre.
Sí claro. Tus palabras pretenden aliviar a Paqui pero no sigas intentándolo. ¡Cállate de una vez!, no quiero oírte más.
Desde mi posición en la celda podía ver como se movía por la habitación fumando y muy pensativa. Cogió el móvil y llamó a Paqui.
Perra, ¿cómo te encuentras? Solo espero que no me hallas desobedecido. ¡Mándame ahora mismo una foto tuya!
Al momento sonó el clic de haber recibido un archivo. Tras verla se acercó a mí y me la enseñó.
Mira tu Paqui. Ja, ja, ja, es una buena perra.
Al ver la foto pude comprobar que la faja estaba ya manchada. Seguramente no habría podido contenerse y ya estaba expulsando restos no solo líquidos sino también sólidos.
Ahora quiero que te sientes en el suelo. Pero esta vez me mandas un vídeo no una foto.
Si, Ama Carla.
Me enseño el vídeo y era súper humillante pues los restos de excrementos se salían por entre el pañal y la faja manchando el suelo.
Paqui no te preocupes, mañana iremos y lo limpiará todo. ¿Verdad que si cerdo?
Si mi Ama.
Ella sacó del cajón el arnés y tras desnudarse se lo ajustó. Esta vez el arnés que eligió era doble. Tomo uno y se lo introdujo en su coño para después ajustarse las correas alrededor de su cintura.
Mira lo que tengo entre mis manos. ¿Te gusta puto maricón? Quizás este sea pequeño para ti.
Cambió el strapon por uno mucho más grueso. Estaba claro que lo que pretendía era destrozarme analmente. Se acercó tras de mí y sentí sus guantes de látex acariciar mi ano. Pero, no eran los guantes finos de látex de siempre. Eran unos guantes gruesos con protuberancias que al penetrar rascaban todo lo que tocaban.
Veamos cómo está este culito.
Su guante se abría paso. Iba lento pero no cesaba de introducirse dentro de mi.
¿Te gusta maricón?
Sentí que se detuvo dentro de mí para después comenzar a moverse en un sentido y otro. Lo movía con saña insultándome sin parar.
Mañana volverás a estar con tu Paqui. Lo vas a pasar muy bien.
Mi polla comenzaba a destilar el flujo de la excitación. Su mano enguantada no cesaba. Ahora entraba y salía de mi ano.
-¿Te vas a correr, cerdo?
Estoy deseándolo mi Ama.
Ella tomó el bol y lo colocó bajo mi polla.
Ya puedes correrte, cerdo. Después te lo tomarás todo.
Después de correrme me liberó de las esposas de manos y pies ordenándome que limpiara el bol de mi propia corrida. Se acostó y antes cerró la celda. Así me dispuse a tomar mi propio semen, espeso, blanquecino y con un sabor amargo.
La noche fue tranquila hasta que mi Ama se levantó, abrió la celda y me reclamó.
Antes que nada te daré parte de tu desayuno. Un “zumito” calentito como a ti te gusta.¿Te apetece?
Mucho mi Ama.
La acompañé hasta el baño y le ayude a sentarse en el wc. Me miró y dándome una bofetada…..
Puto imbécil, dónde quieres que orine.
Me estaba levantando para traer el bol y poniendo sus pies sobre mi cuerpo, pisándome, me lo impidieron.
No puedo aguantarme, abre la boca, te mearé directamente en ella.
Sus piernas abiertas a cada lado de mi cuerpo me hacían ver su coño con unos labios gruesos y colgantes que separados con sus dedos dejaron escapar varias gotas calientes de orina que saboreé en mi boca para seguidamente soltar varios chorros de orina que tragué sin cesar.
Ahora límpiame y te marchas a preparar mi desayuno.
Pase mi lengua por sus labios mayores recogiendo las gotas que los mojaban. Después chupé el interior y me marché a la cocina para prepararle el desayuno. Iba desnudo.
¿Tardarás mucho esclavo?
No mi Ama ya está casi listo.
Fui al comedor con la bandeja en la que había preparado el zumo, el café y una tostada. Tome mi bol y me quedé a sus pies mirando como desayunaba. De vez en cuando me mostraba su boca abierta con la tostada masticada.
Ja, ja, ja, ¿te gustaría tomarlo, verdad?
Si mi Ama. Tú ya has tomado tu desayuno ahora me toca a mí.
Cuando trago la tostada y dio un trago al café me miro, me cogió mi cara con su mano y escupió dentro de mi boca.
Saboréalo.
Su saliva espesa en mi boca la saboreé antes de tragarla. Seguí mirándola. Ahora había terminado y se estaba fumando un cigarrillo. Vi que se lo había tomado casi todo. Alargó la bandeja que cogí y la dejé en el suelo.
Puedes tomarte lo que ha quedado.
Sus pies empujaron la taza del café y el vaso de zumo sobre los restos de tostada, mojándola toda.
Así te gustará más, mi cerdo.
El estar todo empapado tuve que lamer y sorber todo hasta dejar el plato todo limpio.
Ahora lo dejas todo limpio y vienes para vestirnos e irnos a ver a tu amiga Paqui, que seguro que estás deseándola ver.
La acompañé al dormitorio a vestirse. Su ropa era muy fetichista así como eligió las botas de tacón más alto que tenía. A mí me colocó la jaula y un plug que taponaba mi culo. Cuando estábamos preparados para salir se volvió para coger algunas cosas y echarlas en su bolso. Ella iba cogida de mi brazo por la calle. Me hacía sentir muy bien y orgulloso de ir a su lado a pesar de no dejar de pensar en Paqui y como estaría.
Llama que nos abra.
La puerta se abrió y subimos por las escaleras hasta su piso. Antes de llamar al timbre señaló con su dedo índice el lugar que deseaba que yo ocupara, en el suelo y a cuatro patas. Mi nerviosismo era grande por si algún vecino saliera y me viera. Enganchó la correa a mi collar y pasamos a su casa. El olor era fétido y el aspecto de Paqui, llorando, suplicando y pidiéndole perdón a mi Ama Carla, era deplorable con sus piernas llenas de restos de sus excrementos que habían salido del pañal. Mi Ama se sentó en el sillón soltando mi correa y mandándome abrazar a Paqui y besarla para desnudarme por completo. Después los dos nos fuimos ante Ella arrodillados.
Me gusta ver como os queréis. Estáis muy guarros. Iros al centro, sobre el plástico y ya os diré lo que debéis hacer.o
La situación era muy humillante, los dos juntos en el centro debéis la habitación.
Esclavo ve quitándole la faja.
Conforme le iba quitando la faja y al ir deslizándola hacia abajo por sus piernas el pañal mostraba como estaba de mojado por su orina y lleno de excrementos que caían al suelo, sobre el plástico.
No te preocupes mi perro, luego os dedicaréis a limpiarlo todo. Ya puedes quitarle el pañal pero ten cuidado con los plug que se le queden aún dentro.
El pañal estaba lleno de mierda. Se lo quité y miré a mi Ama.
Si, sácale los plug.
Mientras iba sacándole los plug vi que Carla se estaba poniendo unos guantes negros de látex.
¡Acercaros! Ahora me dais los plug que has llevado insertados. ¿Cuál prefieres Paqui?…y ¿tú mi perro?
Paqui eligió el plug de su coño por ser más pequeño, dejándome a mí el otro.
Bien pues ahora lo vais a limpiar cada uno el suyo, perooooo sin moverse de aquí.
Ella los cogió y nos dio a cada uno el que habíamos elegido. Mientras nos miraba burlándose de nosotros e insultándonos por ser tan cerdos siguió fumándose el cigarrillo.
¡Daros prisa que después tenéis faena de limpieza!
Cada uno acercó lo que nos había dado, lo acercamos y el olor era muy fuerte estando impregnados de todo tipo de flujos y restos sólidos. Lo introducimos en la boca y lo chupamos y lamimos hasta quedar limpios. Después se los enseñamos para que diera su visto bueno.
Muy bien, dejarlos sobre la mesa y proceder a limpiarlo todo.
Nos agachamos y comenzamos a limpiar con nuestras bocas y lenguas todo el plástico del suelo. Carla mientras tomo la fusta y nos iba dando fuertes azotes animándonos a hacerlo rápido.
¡Vamos, cerdos! Daros prisa, tengo nuevas tareas para vosotros.
Cuando terminamos recogimos todo, el plástico, el pañal y toda la ropa para lavarla pues el olor era muy fuerte y nos duchamos antes de presentarnos ante Ella. Al ducharnos pude contemplar el cuerpo desnudo de Paqui que aún me excitaba. Tenía un cuerpo más grueso que cuando la conocí. Sus carnes ya colgaban bastante pero al acariciarlo mi polla respondió poniéndose gruesa y tiesa. Paqui tomó con sus manos mi polla y dándome un beso en la boca inició una masturbación muy lenta. Yo la miré y le separé sus manos de mi polla. No quería que mi Ama Carla se diera cuenta de mi excitación ya que supondría un fuerte castigo para mi. Salimos de la ducha, le sequé el cuerpo y de la mano fuimos al salón donde estaba nuestra Ama Carla fumándose un cigarrillo. Nos arrodillamos ante Ella, agachamos nuestra cabeza y besamos sus botas.
Muy bien así me gusta veros. Dóciles y humillados ante mí adorándome que es lo que merezco.
Besábamos sus botas recorriendo toda con nuestras lenguas y dejándolas brillantes con nuestra saliva.
¡Basta, mis perros! Paqui, toma y póntelo.
Se trataba de un pene grueso, largo y doble. Tomo el strapón y se lo fue introduciendo en su coño. Le supuso algo de dolor al haber estado penetrada toda la noche con el plug.
Ponte de pie, quiero verte.
Paqui se levantó y con sus manos sujetaba el strapon para que no se saliera.
Perro,¿sabes cómo te has de poner, verdad?, Paqui va a follarte como una vulgar puta.
Me coloqué a cuatro patas separando con mis manos los glúteos e invitándola así a que me penetrara. Sentí el calor de su cuerpo como se pegaba al mío colocando la punta del strapón en mi orificio anal.
¡Vamos puta, fóllatelo!
Paqui presionó su cuerpo contra el mío haciendo que el strapon fuera introduciéndose en mi culo.
¡Mas fuerte Paqui! Este perro es muy maricón.
Ella obedeció a Carla y cogiéndome por las caderas inició un mete y saca brutal que hizo que el strapon abandonara su coño.
Lo siento Señora Carla.
No te preocupes cógelo con las manos y sigue follándotelo.
Ahora las penetraciones eran más intensas introduciéndome el strapón hasta el fondo de mi culo. Así estaba cuando mi Ama comenzó a azotarla con el látigo al ritmo de la penetración. Los gemidos de mi Ama se intensificaron. Estaba muy excitada y los latigazos se intensificaban.
¡Guauuuuuu! Que perros estáis hechos. Habéis hecho que me corra. ¡Basta!
Paqui y yo quedamos echados sobre el suelo mientras Carla se sentaba y se encendía un cigarrillo.
Paqui, mira como le has dejado el culo al maricón ese. Límpiaselo, no me gusta la suciedad.
Sus manos separaron mis glúteos para pasar su lengua y lamerlo de abajo a arriba. Al terminar permanecimos junto a Carla.
Muy bien mis perros. Id a prepararme un aperitivo.
Nos marchamos a la cocina. Allí nos miramos y viendo que Carla no nos podía ver nos besamos. Teníamos necesidad de amarnos después de tanto tiempo. Nuestras bocas húmedas se unieron enlazándose nuestras lenguas y llenando nuestras bocas de saliva del otro. La abracé con fuerza pegando nuestros cuerpos y excitándonos. Mi polla estaba dura y pugnaba por penetrarla. Ella se echó sobre la encimera dejando su culo y coño expuesto. Con mi nerviosismo la tomé por sus anchas caderas y la penetré de forma rápida por si nos veía Carla. El orgasmo llegó pronto aunque un gemido de Paqui hizo que mi Ama se presentara en la puerta de la cocina sin que nos diéramos cuenta ninguno de los dos.
¡Vaya!, ¿qué ven mis ojos?, mis dos putos cerdos esclavos follando sin mi permiso.
Perdónenos, por favor. Solo ha sido un restregón.
¿Un restregón? ¿Y eso que cuelga de tu asquerosa polla y del coño de esta puta?
Es solo fruto de la excitación, mi Ama.
¡Calla ya! No quiero escuchar más palabras de tu boca.
Carla se fue y al volver traía unas cuerdas y la fusta en sus manos.
Primero voy a encargarme de esta puta, después lo haré contigo. Toma esta cuerda y le atas los pechos. Los quiero bien hinchados y ofrecidos.
Cogí la cuerda y comencé a rodear con ella sus pechos. Los levanté con mis manos y la pasé por debajo de ellos y amarrándola en su espalda. Ahora sus grandes pechos se mostraban gruesos y recogidos por las ataduras dejando sus pezones bien hinchados y duros.
Ahora toma esta otra cuerda y le atas los tobillos a las patas de la silla, quiero que esté bien abierta esta pedazo de puta desobediente.
Mi Ama me mandó traerle un cigarrillo. Con la primera calada el humo de su boca envolvió la cara de Paqui. A partir de ahí la fusta inició su función. Los golpes de la fusta eran fuertes alternando con sus pechos y el interior de sus muslos. Paqui no los pudo soportar y le suplicaba su perdón.
Señora Carla, por favor. Le juro que no volverá a ocurrir. Para por favor, se lo pido.
Como me gusta oírte suplicar mi perdón. Pero has de entender que la obediencia es fundamental en una perra como tú. Lo que has hecho sin mi permiso he de corregírtelo de una manera drástica para que lo recuerdes siempre. Entiende que lo que hago es por tu bien.
La fusta resonaba en el aire antes de impactar en el cuerpo de Paqui. Sus pechos se tornaron de un rojo intenso, violáceo y sus muslos mostraban ya las marcas del castigo que le estaba infringiendo. Yo la miraba y lo estaba sintiendo como ella. Pasados unos minutos mínima cesooll tirando la fusta al suelo y acercándose a Paqui.
Espero, por tu bien, que esto no se volverá a repetir. ¡Esclavo, tráeme mi bolso!
Al dárselo vi que sacaba unas pinzas dentadas y unos pesos. Los pasó frente a Paqui para que los viera.
¿Sabes que es esto?. Sirven para darme mucho placer cuando las ponga en tu cuerpo.
Carla tomó dos de ellas y pinzó sus pezones duros y grandes. Después tomo las otras dos y tirando de sus labios mayores las dejo ahí puestas.
Ahora puedes desatarle los brazos, los va a necesitar.
Al soltar la cuerda sus pechos quedaron colgando y pintados. Carla cogió las cuerdas y Ella misma procedió a atarme bien fuerte hasta quedar totalmente inmóvil.
Paqui coge su polla y mantenla estirada.
Mi Ama se agachó para coger la fusta. Se separó de mí y levantando su brazo inició uno tras otro los golpes sobre mi polla. Cuando terminó que coincidió con la última calada a su cigarrillo mandó a Paqui separar el prepucio de mi polla y seguir estirándolo. Así, mi polla mostraba una especie de hueco.
Se que te va a doler pero tu osadía solo se merece esto.
Terminando de decir eso dejo caer la comilla de su cigarrillo dentro para después apretar el prepucio con sus dedos.
Espero que cuando te toques recuerdes lo que no te está permitido hacer.
El cigarro quemaba mi polla, era un dolor insoportable pero debía soportarlo por mi bien.
Bien llevadme ese aperitivo que os pedí al salón. Voy a descansar.
Los dos le llevamos su aperitivo. Después de tomarlo nos miró, echo una carcajada y se encendió un cigarrillo. Tiro de las pinzas que aún llevaba puestas Paqui provocándole un fuerte dolor que contuvo mordiéndose los labios.
Paqui, como buena puta que eres empieza a masturbarlo hasta que te ordene parar. Tu, perro inmundo con una de tus manos le vas retorciendo los pezones y con la otra la penetras una y otra vez sin parar. ¿Lo habéis entendido, putos perros?
Si mi Ama.
Iniciamos la mutua masturbación mientras nos miraba y daba caladas a su cigarrillo.
Me está gustando veros mis perros.
No solo le estaba gustando sino que también se estaba excitando. Se levantó la falda, se quitó las bragas y sus dedos frotaron su clítoris hasta que un grito nos hizo saber que había alcanzado el orgasmo deseado.
¡Parad, guarros! Paqui acércate y ocúpate de mí. Quiero que aprendas cómo sabe tu Ama y Dueña.
Se separó los labios para que Paqui lamiera el flujo de su coño.
- Lame, solo pasa tu lengua cerda.
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