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Interracialfeb 2026

Choni y snowbunny (14) - Cena y algo más

Alex siempre creyó que su relación con Vane era un secreto a voces entre ellos dos. Pero cuando conoce a Jaime, descubre que su humillación no es única, sino parte de un ritual más grande. Esta noche, la cena será solo el preludio de una noche donde los límites de la masculinidad se desvanecen entre el sudor y el semen.

Winterfell3.5K vistas8.8· 5 votos

Las semanas siguientes al encuentro en el parque con Samu la choni estableció de nuevo una rutina perversa para Alex. Vane alternaba entre jornadas de "parejita normal" —paseos por el centro, cenas de pareja, salidas al cine— y noches en las que desaparecía para volver horas después con el coño o el culo chorreando semen de macho negro o bien se convertia en el espectador de primera fila de las folladas de Vane, en ambos casos Alex terminaba limpiando los agujeros de su novia mientras su pollita se mantenia dura y goteando, ansiando un desahogo que cada vez tardaba mas en llegar.

Un viernes por la tarde, Vane le mandó un mensaje: "Esta noche salimos con una amiga mía y su novio. Leonor y Jaime. Son majísimos, ya verás. Ponte guapo, cornudito". Alex, intrigado pero obediente, se arregló con vaqueros ajustados y una camisa blanca, intentando disimular la erección anticipatoria que le provocaba cualquier plan de Vane. La noche, a juicio de Alex, se planteaba tranquila, las escasas veces que habia salido con Vane y sus amigas no había ocurrido nada reseñable, lo que había llevado a pensar a Alex que esas salidas simplemente servian para que Vane mantuviese la ilusión de normalidad frente a familia y amistades.

Quedaron en un restaurante italiano del centro, uno de esos locales con velas y manteles a cuadros, perfecto para una cita doble convencional. Aunque Leonor y Jaime llegaron juntos, Leonor entró primero en el restaurante: una pija de manual, con vestido rojo ajustado que marcaba curvas perfectas, melena rubia lisa y maquillaje impecable, a Alex le resultó chocante que fuera amiga de Vane, por más que tuvieran la misma edad. Jaime la seguía y Alex vió a un chico de aproximadamente su edad, incluso le pareció que le había visto en su facultad: un tipo normal, moreno, con gafas de pasta y una sonrisa amable, vestido con polo y chinos. Vane los presentó con efusividad: "¡Leonor es mi compi de vicio, ja ja! Bueno, de... cosas, quiero decir". Alex notó el guiño entre las chicas, pero lo atribuyó a chistes internos.

La cena empezó normal: charlas sobre estudios, el barrio de casas unifamiliares donde Leonor y Jaime vivían —un sitio tranquilo, de gente con pasta—, el último partido de fútbol. Alex pidió pasta carbonara, intentando integrarse, pero poco a poco captó detalles raros. Leonor hablaba con un brillo en los ojos cada vez que mencionaba "amigos del barrio" o "fiestas internacionales", y Jaime asentía con una sumisión sutil, como si estuviera orgulloso de algo no dicho. En un momento, Vane se inclinó hacia Leonor y susurró algo sobre "el último pollón que probamos", riendo bajito. Alex pensó que era un chiste, pero vio cómo Jaime no se inmutaba; al contrario, le dio un beso en la mejilla a Leonor con devoción, murmurando "eres la mejor". En la mente de Alex tenía lugar un debate, por un lado barruntaba que la relación de Leonor y Jaime era tan poco convencional como la suya con Vanesa, mientras que por otro trataba de desechar esas ideas atribuyendolas a una imaginación calenturienta alimentada por sus propias experiencias y sus inacabables sesiones de navegacion en Internet buscando material sobre cornudos.

Antes de que llegaran los postres las chicas se levantaron para ir al baño, mientras Alex y Jaime terminaban de dar buena cuenta del vino de la cena. Alex, nervioso, intentó romper el hielo: - "Leonor parece genial. ¿Lleváis mucho juntos?".

Jaime sonrió y respondió con simpatia: - "Sí, unos años. Desde que la vi en el barrio supe que era perfecta para mí".

Alex no pudo contenerse, desinhibido por el alcohol consumido: - Perdona, y no quiero resultar maleducado ni metomentodo, pero ¿Leonor y tu no teneis una relación tradicional, verdad?

-Jajajajaja, no, nuestra relacion no es convencional - replicó en tono confidencial - Pero tampoco lo es la tuya con Vane, ¿verdad?

Alex notó claramente como se ponia rojo como un tomate y tartamudeo: - ¿Leo, Leonor tam... tambien es una snowbunny?

Jaime se echó hacia atras en su asiento, y con gesto de satisfacción incluso orgullo, respondio: - Si, Leonor, mi querida novia es toda una puta de negros. Ya era una puta de negros cuando empezamos; yo la busqué así.

-¿En serio? ¿Como lo supiste? - interrumpió Alex.

-Yo buscaba una novia snowbunny, ¿sabes? - continuó Jaime - Aunque Leonor siempre ha mantenido la fachada, me di cuenta que subía y bajaba de vehículos en los que siempre había tipos negros musculosos, siempre a cierta distancia de su casa. Cuando volvia era normal que tuviera el pelo revuelto y esa sonrisa de 'me han reventado'. Me fijé en detalles: moratones en las rodillas, el tanga asomando en vaqueros bajos después de una 'cita', una tarde la ví bajar de un coche y pude ver claramente como le escurria por el muslo un cuajo de semen.. La invité a salir sabiendo lo que era, y me encanta. Ser cornudo es liberador, tío.

La confesión terminó justo cuando volvieron Vane y Leonor. La cena continuó con los postres y una conversación mas anodina para Alex, por mas que las dos jóvenes siguieran haciendo comentarios de doble sentido.

Terminado el postre Jaime se excusó para ir al baño, y Alex salió disparado también con el mismo destino. Al llegar al baño se encontró a Jaime esperando en la puerta.

-Joder tío, ¿en serio que buscabas una novia infiel? Yo me he encontrado con todo esto y la verdad, aunque me excita y quiero mucho a Vanesa, no se si hago bien.

Jaime miro a Alex como quien ha descubierto el secreto de la vida y no entiende que haya otros que no son capaces de alcanzar ese nivel de iluminación: - Si, lo tenía muy claro, los blanquitos no estamos al nivel que es necesario para que las mujeres disfruten realmente del sexo. La animé a que siguiera con su vicio, y pronto me uní.

En ese momento se abrió la puerta del baño, salieron los ocupantes y tanto Alex como Jaime entraron al baño, pero mientras que Alex se fue a un urinario, Jaime se metió en el cubículo para usar el retrete. Alex terminó rápido de cambiar el agua al canario y al retirarse del urinario vio que el cubículo tenía la puerta entreabierta, la curiosidad le llevo a mirar dentro justo cuando Jaime se había levantado del asiento y en ese momento Alex vio algo que le dejo totalmente fuera de juego.

Ostia - exclamó Alex de manera inconsciente.

La polla de Jaime estaba encerrada en una jaula plana metálica, pequeña y discreta, que no dejaba espacio para nada.

Jaime levantó la mirada y sonrió sin vergüenza. "Es una jaulita plana, de acero. La llevo para recordar mi sitio, y por respeto a los machos negros¿Ves? No deja que se ponga dura, pero me mantiene cachondo 24/7. Es parte de nuestro rollo.

-¿La llevas todo el tiempo? - preguntó Alex - ¿Como, como te corres?

-Si, todo el tiempo. Y respecto a correrme, creo que ya has comprobado que puedes correrte sin tocar tu cosita, ¿verdad?

Alex recibió una nueva sorpresa al descubrir que lo sucedido en el parque con Samu no era un secreto solo entre Vane, Samu y él.

-Si, es, es verdad. Pero no es tan fácil correrse solo mirando... - dijo con cierta pesadumbre Alex.

-Ya, ya, lo se, yo tambien empecé mirando y limpiando, pero no tardé mucho en probar más. Ya sabes, mamar con Leonor, y después recibir también juntos, en pareja.

-Yo... Vane me hace limpiar después, pero nunca.. - Alex le parecia que estaba deslizándose por una pendiente peligrosa, una posibilidad que era tan descabellada que nunca aceptaría que se materializase - Ostia, es que eso que me dices, bueno, no se, me parece que es, no de ser cornudo, sino de ser gay, y bueno yo, no tengo nada en contra de los gays pero...

Jaime interrumpió a Alex: - Ser follado por un macho negro no es gay, simplemente es reconocer que esas pollas estan hechas para abrir ojetes blancos, es su destino natural. Es como una lección de humildad. Leonor y yo lo disfrutamos en pareja: ella se los folla por todos los agujeros, yo limpio o me uno cuando me dejan. Dobles penetraciones, rimming mutuo... es adictivo. ¿Sabes lo que es sentir una polla de 25 cm abriéndote el culo mientras tu novia te mira y se corre solo viéndolo? Es libertad pura

Alex sintió un nudo en el estómago, pero no de asco; era excitación cruda, mezclada con terror. Su pollita se endureció al instante, recordando las veces que había lamido semen de Vane y de repente habia pasado por su mente la idea de cómo sería tocar una de esas pollas. Siempre lo había reprimido, pensando que era "demasiado gay", pero las palabras de Jaime —y la imagen de esa jaula plana— lo desbloquearon como una llave.

Jaime le dio una palmada en la espalda: - No te rayes tío, no es que las relaciones tengan un unico camino para desarrollarse. Tu simplemente disfruta de tu relación con Vane, es una chica genial, y recuerda que ella te quiere, igual que Leo me quiere a mi, a pesar de nuestra incapacidad, porque le damos a ellas algo que tambien es esencial para las mujeres.

Los chicos volvieron junto a sus novias y Leonor propuso ir a un garito cercano de reciente apertura, Vane y Jaime apoyaron la propuesta y Alex se dejo llevar, con la mente distraída por las imágenes de Jaime con la jaulita y la conversación que habían mantenido.

Las cuatro personas salieron del restaurante y caminaron unas cuantas calles hasta llegar al bar propuesto por Leonor, un local moderno llamado "Eclipse", con luces neón parpadeantes en la fachada y música house retumbando desde el interior. Era uno de esos sitios de moda, con una clientela mixta: grupos de amigos riendo en la barra, parejas bailando en la pista y un ambiente cargado de promesas nocturnas. Alex sentía una mezcla de excitación y nervios; la conversación en el baño con Jaime le había dejado la mente revuelta, pero el alcohol de la cena lo mantenía lo suficientemente desinhibido como para no cuestionar nada. Entraron y se acomodaron en una mesa alta cerca de la barra. Jaime pidió una ronda de gin-tonics para todos, mientras Vane y Leonor charlaban animadamente sobre el "ambiente internacional" del lugar. Alex notó de inmediato cómo las chicas atraían miradas: Vane con su falda corta y top ajustado, Leonor con ese vestido rojo que parecía pintado sobre su cuerpo.

Las chicas fueron a la abarrotada, por pequeña, pista de baile y no pasó mucho tiempo antes de que dos africanos altos y musculosos —uno con dreadlocks y el otro con cabeza rapada, ambos con camisetas ceñidas que marcaban pectorales definidos— se les acercaran con sonrisas confiadas.

—Hola, bellezas —dijo el de dreadlocks en un español con acento fuerte—. ¿Os importa que nos unamos a la fiesta? Somos Diallo y Moussa.

Vane y Leonor respondieron con risas coquetas, inclinándose hacia ellos y tocando sus brazos con familiaridad. La charla fluyó rápida: comentarios sobre la música, el origen de los chicos (Senegal y Mali, respectivamente), y bromas subidas de tono que hicieron que Alex se removiera en su asiento sin llegar a saber de que hablaban su novia y su amiga.

Jaime observaba con una sonrisa serena, como si estuviera en su elemento. Alex intentó tranquilizarse, pero su pollita ya empezaba a endurecerse bajo los vaqueros al ver cómo Vane rozaba el muslo de Diallo con la mano.

Para la segunda ronda las chicas y los dos africanos habían vuelto a la mesa y la conversación se desarrollaba por los mismos derroteros que en la pista, solo que con ambos cornudos participando de ella. Leonor se inclinó hacia los africanos y susurró algo que hizo que ellos rieran con ganas.

—Conocemos al dueño —digo Moussa en voz alta, guiñando un ojo—. Hay un reservado arriba con una fiestecita privada ya montada. ¿Os animáis?

Las dos chicas asintieron enfaticamente, pero antes de dar un paso Vane intervino:

-Ojo, que venimos con nuestros novios comprensivos... ellos también tienen que entrar.

Diallo y Moussa intercambiaron una mirada divertida, evaluando a Jaime y Alex. —Sin problema, hermanas —dijo Moussa, palmeando el hombro de Jaime con una mano enorme—. Si ellos entienden el juego, todo bien.

Subieron unas escaleras al fondo del bar, Moussa abrio una puerta con la llave que le había dado el dueño del pub. El reservado era un ático pequeño pero lujoso: sofás de cuero negro, luces LED en tonos rojos y azules, una barra privada con botellas premium y música más íntima sonando de fondo. Para sorpresa de Alex, ya había otros cinco africanos allí —todos altos, atléticos, con pieles ébano brillante y actitudes dominantes: dos congoleños fornidos, un angoleño con tatuajes en los brazos, y dos nigerianos por su complexión—. Estaban bebiendo y fumando porros, el aire cargado de humo dulce y testosterona.

—Bienvenidos a la verdadera fiesta —dijo uno de los congoleños, pasando un porro a Leonor mientras la devoraba con la mirada.

Entre copas y caladas, el ambiente se calentó de forma lenta pero inexorable. Las chicas empezaron a bailar en el centro, moviéndose con sensualidad exagerada, rozándose contra los africanos que se unían uno a uno. Jaime se quitó la camisa con naturalidad, revelando su torso delgado y lampiño, y se unió al corro, riendo mientras Vane y Leonor lo besuqueaban juguetona. Alex, aún vestido, se sentó en un sofá, sintiendo cómo su erección crecía al ver la escena. Los porros pasaban de mano en mano, y pronto el humo nubló la habitación, soltando inhibiciones poco a poco.

La orgía comenzó de manera casi inocente, con besos y caricias prolongadas. Leonor se sentó en el regazo de Diallo, besándolo profundamente mientras sus manos recorrían su pecho. Vane hizo lo mismo con Moussa, sus caderas moviéndose en círculos lentos sobre su entrepierna. Jaime se arrodilló entre ellos, besando los muslos de Leonor mientras ella gemía bajito. Los africanos empezaron a desabrocharse los pantalones con calma, dejando que las chicas acariciaran sus pollas semierectas a través de la tela, comparándolas en voz baja con risas: "Mirad esto, cornudos... ya está más grande que lo vuestro sin ni siquiera estar tiesa del todo" - dijo Leonor.

La intensidad subió un peldaño cuando las mamadas empezaron. Leonor bajó los pantalones de Diallo y se la metió en la boca despacio, chupando solo la punta al principio, lamiendo el glande con la lengua plana mientras miraba a Jaime con complicidad. Vane hizo lo mismo con Moussa, succionando con suavidad, dejando que el precum le goteara por la barbilla. Jaime se unió arrodillado, lamiendo los huevos de Diallo con devoción, su lengua subiendo y bajando mientras Leonor mamaba la verga. Los africanos empezaron a sujetar cabezas con más firmeza, empujando un poco más profundo, provocando arcadas suaves al principio. "Buenas putitas blancas... así, despacito, que os acostumbréis".

Vane se sacó por un instante de la boca la gruesa y larga polla que estaba chupando para requerir a Alex con tono terminante: - Quítatelo todo, cornudito, y siéntate ahí a mirar cómo se hace de verdad

Alex se desnudó temblando, su pollita de 11 cm tiesa y goteante apuntando al techo. Se sentó en el sofá, sin tocarse, mientras los africanos se burlaron al ver la mermada dotación del universitario con comentarios como: - Mira esa cosita pálida y delgada ¿Como pretende follar a una mujer con eso? los cuales fueron recibidos con risotadas.

Poco a poco y sin solución de continuidad los pollones negros pasaron a transitar otros orificios de las zorritas. Vane se tumbó en misionero sobre un sofá lo que aprovechó uno de los senegaleses para ir entrándole despacio, centímetro a centímetro, dejándola sentir cada vena mientras ella gemía "joder, qué grueso...". Mientras tanto Leonor montaba como una cowgirl sobre el angoleño, moviéndose arriba y abajo con lentitud, sus tetas rebotando mientras Jaime lamía sus pezones y animaba: "Tómalo todo, mi reina...". Ya en ese momento Jaime recibió su primera penetración anal, un nigeriano lo puso a cuatro patas, escupió en su agujero y empujó despacio, abriéndolo poco a poco mientras Jaime jadeaba y empujaba hacia atrás, su jaula goteando sin parar. Alex no daba crédito a sus ojos viendo a Jaime recibir polla con total entrega.

La dureza de la orgia creció cuando los machos que hasta el momento se habian mantenido al margen entraron en la refriega, dando lugar a dobles penetraciones. Vane y Leo recibiendo a la vez una polla en coño y otra en el culo, sus orificios abiertos, rellenos de carne y musculo africano que pulsaba las terminaciones nerviosas de las dos putillas con arrasadora intensidad. Ambas jovencitas gemian y gritaban arrebatadas de placer mientras su interior se licuaba en un mar de flujos a causa del orgasmo que inexorable se acercaba para ambas. El congoleño que martilleaba el ojete de Vane alternaba embestidas lentas al principio, pero acelerando hasta que el ano de Vane se abrió en un gape rosado y húmedo, el interior expuesto palpitando. "Mira cómo se abre tu novia, cornudo... después de esto tu pollita ni la roza".

Alex miraba fijamente el círculo perfecto que formaba el ojete de su novia abierto a base de pollazos, pero su atención cambió de objetivo cuando Jaime escaló a spitroast: polla en boca y culo al mismo tiempo, su cuerpo temblando mientras los africanos lo usaban como un juguete, empujando desde ambos extremos. "Este cornudo enjaulado es una zorra... abre más, blanco". La humillación verbal se volvió constante y cruel: "Pollitas inútiles, mirad cómo destrozamos a vuestras novias. Sois perdedores, buenos solo para limpiar semen negro".

El clímax llegó con múltiples penetraciones extremas. Vane en full nelson, empalada analmente por uno mientras otros dos la follaban vaginal y oral, su cuerpo arqueado y expuesto, cada vez que los machos retiraban sus pollones del interior se formaban gapes masivos en ano y coño permitiendo que los machos escupieran dentro antes de volver a embestir. "Eres una snowbunny rota, blanca... solo buena para recibir semen de verdad".

Leonor mientras tanto con la espalda apoyada en el suelo y el ojete apuntando al techo recibia un carrusel de pollazos en el ano: tres pollas turnándose en su culo, estirándolo al borde del prolapso leve, el interior rosado saliendo ligeramente con cada extracción, mientras mamaba otra y masturbaba dos más. "Mira su ojete, cornudo... el tuyo, Jaime, es igual de patético, pero al menos lo usas como puta".

Jaime dio la campanada cuando recibió en su culo una segunda polla mientras ya tenía una en su interior, esa doble penetracion anal fue alternando con mamadas profundas y ATM: —polla saliendo de su culo directo a su boca—, gimiendo de éxtasis mientras Leonor lo besaba entre arcadas: "Eso es, amor... acepta tu sitio... traga lo que ellos te dan".

Poco a poco los pollones fueron lanzando nuevas andanadas de semen sobre las zorritas blancas, rebosando de todos los agujeros, con creampies anales y vaginales que goteaban en cascadas espesas, mezcladas con jugos—, asi como lefazos que explotaban sobre caras, tetas y bocas abiertas con una capa de semen espeso cubriendo pieles blancas como pintura.

La orgía no se limitó a las penetraciones; pronto los machos incorporaron elementos más degradantes para intensificar la humillación de los cornudos. Uno de los congoleños, con una polla aún tiesa tras eyacular en el coño de Vane, se posicionó sobre su rostro y dejó escapar un chorro caliente de orina directamente en su boca abierta, obligándola a tragar entre arcadas ahogadas mientras gritaba "¡Bebe, puta blanca, esto es tu postre africano!". Leonor, no queriendo quedarse atrás, se unió arrodillándose junto a Vane y recibiendo su propia dosis de meados de dos nigerianos simultáneamente, el líquido salado rebosando por sus labios y goteando sobre sus tetas, mientras Jaime lamía los chorros que caían al suelo con devoción ciega, su jaula vibrando con cada gota que tragaba. Alex observaba hipnotizado, su pollita palpitando sin alivio, sintiendo cómo el olor acre de orina y semen impregnaba el aire, un recordatorio olfativo de su inutilidad como macho.

Mientras los cuerpos se entretejían en un caos de carne sudorosa, los africanos comenzaron a rotar a las chicas como si fueran juguetes compartidos, pasando a Vane de un spitroast a un trenecito donde tres machos la penetraban en cadena: uno en la boca, otro en el coño y el tercero en el culo, sincronizando sus embestidas para que cada pollazo la impulsara hacia el siguiente. "¡Siente cómo te rompemos, snowbunny! Tu cornudo blanco nunca te llenará así", rugía el angoleño mientras empujaba profundo en su ano, causando un gape que Jaime inspeccionaba de cerca, lamiendo los bordes rosados expuestos antes de que el siguiente macho entrara. Leonor, en paralelo, era sometida a un carrusel oral donde mamaba pollas recién sacadas de los culos de Vane y Jaime, saboreando la mezcla terrosa de sus jugos anales, mientras gritaba "¡Más, cabrones negros, destrozadme como a una puta barata!". Alex, incapaz de decidirse a intervenir, sentía cada gemido como un puñetazo en su ego, pero su excitación crecía al ver cómo los músculos ébano contraídos bombeaban sin piedad, un espectáculo de dominación racial que lo dejaba temblando de envidia y deseo reprimido.

La intensidad escaló aún más cuando los machos decidieron incorporar a Jaime en un trío invertido: mientras Leonor cabalgaba una polla en cowgirl inversa, Jaime era forzado a lamer los cojones del africano que la penetraba, su lengua recolectando sudor y precum antes de que una segunda polla entrara en el ano de Leonor para una doble vaginal, estirando su coño al límite y causando squirts que salpicaban el rostro de Jaime. "¡Lame, cornudo enjaulado, esto es lo que mereces!", ordenaba el congoleño, mientras Vane, en el sofá adyacente, era sometida a un full nelson anal por Moussa, sus piernas abiertas exponiendo su coño goteante para que Diallo lo follara alternadamente, creando un ritmo de pistón que la hacía berrear como una bestia en celo. Los orgasmos se encadenaban en cadena, con los africanos eyaculando en ráfagas espesas que rebosaban como ríos blancos sobre la piel pálida de las chicas, y Jaime tragando lo que caía, su jaula goteando precum sin fin. Alex, al borde del colapso,.

Alex observaba todo desnudo en el sofá, su pollita dura y goteante sin alivio, debatiéndose internamente: su "heterosexualidad" le gritaba que unirse sería cruzar una línea irreversible, que mamar o recibir sería "gay" y humillante más allá de lo tolerable, pero la excitación cruda lo hacía imaginar cómo sería sentir una de esas pollas, abrirse como Jaime lo hacía con placer evidente, liberado y feliz pese a la jaula. Veía a Jaime recibiendo todo sin pudor, gimiendo de libertad bajo las humillaciones más crueles, y el nudo en su estómago era de envidia mezclada con terror. No participó, limitándose a mirar y, al final, limpiar: lamiendo el coño y culo de Vane rebosantes de semen, tragando la mezcla espesa y caliente mientras su mente bullía con pensamientos reprimidos.

La orgía terminó por agotamiento, cuerpos pegajosos de semen y sudor esparcidos por el reservado. Vane se acercó a Alex, abrazándolo con labios que aún sabían a múltiples hombres.

—Mi cornudito... ¿Estás bien? Has visto cómo Jaime lo disfruta todo, ¿eh? Abierto, mamando, recibiendo... liberado de verdad.

Alex asintió, voz ronca, la pollita aún tiesa. —Sí... Solo... pensando.

Ella sonrió maliciosa, besándolo con sabor a caos espeso.

—Bien. Paso a paso, cielo. Quién sabe, quizás la próxima vez tú también pruebes un poco más que mirar y limpiar. Sería... liberador para ti también