Historias de la clinica iii
Lleva meses sin sentir placer. Pero cuando el nuevo doctor venezolano se convierte en su vecino y su acompañante de regreso a casa, la rutina se quiebra. Adela sabe que está cruzando una línea, pero el deseo es más fuerte que la culpa.
ADELA Y SU SECRETO
Ya estoy por aquí para contaros otra historia caliente de mis compañeras de trabajo. Hoy le toca a Adela con una historia que me dejo sorprendida, pero mejor que os lo cuente ella.
Hola me llamo Adela y esta historia que os cuento no es que me sienta orgullosa por ella pero necesitaba contársela a alguien para soltar el secreto que llevo dentro desde hace unos meses.
Para empezar me describiré un poco. Soy una mama de dos pequeños terremotos, rubia no muy alta y soy de ese tipo de chicas que llaman ahora curvys de pecho grande y amplias caderas. A nivel sexual hasta la fecha pensaba que era feliz y que el tener sexo una vez a la semana era lo habitual en un matrimonio mas de 10 años.
Empece a trabajar en la clínica después de acabar mi carrera, empece haciendo las practicas y me quede allí y durante ese tiempo todo era normal mis pacientes mis compañeras y después mi vida con mi familia
El verano pasado todo cambio. Una de las doctoras tuvo un accidente y se tuvo que dar de baja, por ello la dirección decidió contratar a otro doctor para suplir esa baja
Cuando llego se presento a todas nosotras. Se llamaba Carlos un tipo alto moreno y de origen venezolano.
Los siguientes días tuvimos una relación normal y en el vestuario ya había comentarios de lo bueno que estaba que si alguna no le importaría hacerle un favor y cosas así.
Saliendo de un turno agotador coincidi en la puerta con Carlos.
-Muy buenas Adela, ya por fin terminamos.
-Si la verdad, que ganas de llegar a casa.
-Quieres que te acerque algún lado que tengo el coche aquí al lado
-No gracias tengo ahí al lado el bus
-Vale nos vemos mañana, descansa
-Igualmente Carlos.
En uno de los días que libraba aproveche que los chicos estaban en el colegio como siempre hacia para ir a hacer la compra sin interrupciones y sin peticiones de caprichos varios, cuando una voz muy familiar me llamo por mi nombre
-Pero bueno que hace una mis enfermeras por mi barrio
-Carlos, como tu por aquí y como que tu barrio.
-Pues claro si yo vivo aquí detras
-Vamos que casi somo vecinos porque yo vivo detras del parque
-Pues casi casi, pero vamos una agradable sorpresa.
Todo los días a la entrada en vez de darnos los buenos días como todos los demás nos saludábamos con un coloquial. Muy buenos días vecina.
Cosa que empezó a haber cachondeo entre mis compañeras
-Mira la rubia que ha ligao con el doctor. Me comentaba Sara.
-Que dices, de verdad vivimos en el mismo barrio.
-Ya ya y los ojitos que te pone cuando esta en la sala
-Pero como se va a fijar en mi y aparte que yo ya tengo a mi Javi.
-Pero no es lo mismo tu Javi que el doctor macizorro
-Quita quita no me vengáis con lios que ademas como se va a fijar el doctor en una gordita como yo
-Oye a lo emejor le gustas las pechugonas jajaja. Comentaba Desy.
Entre broma y broma hizo que me empezara a fijar en Carlos cada vez que entraba en nuestra sala y me percate que no me quitaba el ojo
Otro día volvimos a coincidir a la salida del turno
-Buenas mi bella vecina, ya has terminado
-Si ya hemos terminado y ya para casita que menudo día.
-Pues vuelvo a insistir quieres que te acerque.
La verdad que estaba muy cansada y no le iba a decir que no a esa proposición
Durante el viaje estuvimos hablando de muchas cosas, que era soltero que llevaba de medico en España hace ya 10 años y que había estado dando tumbos de allí para allá y por eso no había podido entablar una relación
Me dejo en la puerta de casa y se despidió con un suave beso en la mejilla.
En los siguientes días ya era habitual que quedara con Carlos o bien para ir al trabajo y para regresar a mi domicilio, pero tenia claro que no iba a pasar nada y que yo estaba casada o bueno eso pensaba yo
Mi relación con mi marido se empezó a enfriar fruto de los turnos raros de trabajo de el, ya que era celador en un hospital y la monotonía de la pareja empezó hacer mella y mas a nivel sexual. Yo oía a mis compañeras hablando entre ellas de sus fines de semana y sus andanzas con sus parejas y yo llevaba mas de dos meses que no sabia lo que era tener un orgasmo.
Una de las tardes que Carlos me propuso llevarme a casa me comento que si de paso podiamos pasar primero por una tienda que tenia que recoger unas cosas que pidió a su país
Llegamos a al punto indicado y fue a por su pedido. Eran tres cajas bastante voluminosas que las guardo en el maletero del coche.
-Hala cuantas cosas has pedido.
-Mi mama que no quiere que me falte nada de allá y me ha mandado muchas cositas de mi país
-Ya veo
-Bueno, te dejo en casa vecina
-No hombre no te ayudo a subir las cajas y me voy a casa
-No Adela no quiero abusar de ti
-De abusar nada es lo mínimo después de que llevas ahorrando la mitad del tiempo del viaje a casa
-Vale, Muchas gracias cielo.
Llegamos a su casa cargamos las cajas y subimos a su casa. La tenia muy bien decorada, se notaba que era la casa de un soltero, llena de tecnología y cuadros deportivos.
-Vecina un vinito por el esfuerzo.
-Pues no te voy a decir que no
Me puso una copa de vino blanco mientras el se ponía otra y allí apoyados en la cocina empezamos a recordar los chistes de uno de los pacientes de la clínica.
Entre risas y mas chascarrillos nuestros cuerpos se fueron acercando, nos quedamos en silencio mirándonos a los ojos y Carlos me beso en la boca.
La verdad que no me negué lo mas mínimo, me sentía amada querida.
Cuando las manos del doctor me agarraron mi culo, una imagen de mis hijos me apareció en la mente y me separe bruscamente de el.
-Lo siento, lo siento me tengo que ir
Y salí despavorida de casa de Carlos
Al llegar a casa, por suerte mis hijos estaban con mi madre y mi marido llegaría mas tarde. Porque no sabría que decirles el porque de venir tan alterada
Durante la cena me costaba mirar a la cara a mi marido, sentía que le estaba traicionando
-Cari que te pasa. Te noto rara. Me comento Javier
-Nada Gordo (apelativo cariños de mi marido). Que hoy a sido un día que mejor olvidar.
-Ya me imagino algun paciente que se a puesto grave
-Si, si ha sido eso. Mintiéndole de lo sucedido
-Ya cari, pero ya sabes en nuestro trabajo es algo que sucede aunque no nos acostumbremos.
-Lo se gordi pero no me apetece hablar
-Vale cari, Me voy a duchar y nos acostamos.
-Vale acuesto a los niños y te espero en la habitación
Esa misma noche y las sucesivas noches en la cama ni me acerque a el. Le puse mil y una excusas para no tener sexo con el. Mientras en el trabajo intentaba no cruzarme a solas con Carlos, trataba de evitarlo a toda costa ya que era contradictorio ya que hablaba con el todas las noches por mesenger. No se aunque se que estaba mal necesitaba hablar con Carlos aunque fuera un poco todos los días me encantaba como se refería a mi como sus palabras me hacían sentir otra vez deseada.
Volví a encontrarme a Carlos haciendo la compra en mi día libre y después de una breve charla nos fuimos a tomar un café, yo no tenia prisa los chicos estaban de campamento y no volverían en un par de días y Javier ese día tenia doble turno por lo que llegaría bien entrada la noche
En la cafetería no paraba decirme lo bonita que era compungiendo la mano.
Finalmente me invito a subir a su casa, yo le seguí como un zombi con el corazón a mil y nerviosa por lo que iba a hacer
Tras cerrar la puerta me atrajo a el y empezó a besarme, no se como pero acabe en el sofá del salón sin la parte superior de mi ropa.
Carlos estaba encima mio y con la cabeza enterrada entre mis enormes tetas. Las besaba, mordía, masajeaba. Estaba como loco entre ellas
Me aparte de el y desabroche el pantalón para acceder a su miembro y empece a masajear lentamente mientras le miraba a los ojos. En sus ojos se podía ver su lujuria cosa que encendía cada vez mas.
Notaba como su miembro crecía entre mis manos y fui consciente de su tamaño. Era mas grande y grueso que el de mi marido. Empece con pequeños besos por la punta para y pasando la lengua por su tronco, me la metí en la boca y empece a bajar hasta el fondo de mi garganta, eso me hizo dar una fuerte arcada. Pero no me rendi y segui con mi trabajo mientras masajeaba sus bolas.
Carlos acariciaba la cabeza y su respiración se aceleraba cada vez mas.
Termine de quitarme mis braguitas que ya estaban chorreando de la calentura que tenia y sentándome a horcajadas sobre Carlos me fui introduciéndome su grueso miembro.
Notaba como se iba abriendo paso dentro de mi. Era una sensación increíble, empece a subir y bajar sobre el mientras Carlos me besaba de forma apasionada y sus manos se aferraban a mi grueso culo. Mi respiración se hizo cada vez mas acelerada y nuestros gemidos se oían por todo el salón
-Espera amor, ven vamos a estar mas cómodos. Y me llevo hasta su habitación para tumbarme en la cama.
Me tumbo boca arriba y apoyando mis piernas en su pecho emperezo a penetrarme, eran penetraciones lentas y profundas para luego acelerar sus movimientos, cosa que me hizo gritar de placer.
Me dio la vuelta y me puse en cuatro. Ahí me percate que tenia y gran espejo en la pared que hacia que pudiera verlo todo.
Las manos de Carlos se agarraron a mi cintura y me penetro de forma violenta, eso hizo que soltara un gemido entre placer y dolor
El golpeteo de sus caderas en mi culo mientras me follaba y la visión de mi pecho moviéndose al ritmo sus penetraciones en el espejo, hacia que mi excitación fuera en aumento y estaba a punto de correrme.
-Puedo hacerlo dentro amor. Me susurro Carlos al oído
-Si, si, si. Entre gemidos viendo su cara de placer en el espejo.
Un fuerte gruñido gutural salio de su pecho y gran descarga caliente note dentro de mi. Yo al mismo tiempo tuve un orgasmo que hizo que me temblaran las piernas. Nunca en la vida me había corrido de esa forma tan intensa
Carlos se abrazo a mi mientras ambos nos recuperábamos, para quedarnos dormidos abrazados.
Pasaron un par de horas y me fui a mi casa antes de que llegara mi marido
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