Mi gordita
Desde la ventana de su apartamento, Daniel descubre el cuerpo que ha estado imaginando. Thalía no solo es visible, sino que parece invitarlo a cruzar la línea entre la mirada y el tacto. Lo que empieza como un juego de miradas se transforma en una necesidad urgente de carne y piel.
Soy un hombre viudo de 62 años al que le encantan las mujeres gorditas, que en contraposición estuvo casado con una más bien flaquita, paradojas de la vida...
Hoy quiero contarles un episodio de mi vida que me llenó de felicidad, y placer, en las vacaciones de verano del año 25. Tengo un apartamento en la playa, en el Norte de la Península, en un edificio de 2 plantas con 3 apartamentos, bajo, 1º y 2º; en el primero vive todo el año un matrimonio extranjero, ya mayores que yo, y el bajo se usa para vivienda vacacional, hecha esta introducción, para ponernos en contexto, paso a relatarles mi experiencia durante ese periódo.
Un día cualquiera del mes de Julio, luego de desayunar y asearme para salir a la compra, y como siempre, me asomé a la ventana que da al patio trasero para ver cómo estaba el día, me quedé de piedra, tumbada al sol estaba una mujer espectacular, gordita, muy gordita,con un bañador negro y blanco de esos que por detrás dejan totalmente al decubierto las nalgas, sentí como mi entrepierna se calentaba inmediatamente, pero en ese momento no podía hacer otra cosa que salir de casa
para soluccionar lo de la compra y una reunión que no podía aplazar, que lástima.
Pasé el resto del día con un calentón importante, no podía dejar de pensar en aquella mujer, bueno, en su culo, para ser exactos, después de comer con la persona que había tenido la reunión volví al apartamento pensando/deseando que ella siguiera allí, decepción, no había nadie.
Por la noche en la cama tuve que masturbarme pues aquel culo no se iba de mi mente, disfruté la paja con deleite y la corrida fué la más abundante desde hacía mucho tiempo, tuve que ducharme y cambiar las sábanas por culpa del "riego" que recibieron tanto las sábanas como mi pecho y barriga; cambié la cama y metí todo a lavar, después de la ducha dormí toda la noche de un tirón.
Cuando me levanté pasaba un buen rato del mediodía, fui corriendo a la ventana y allí estaba ella, majestuosa con ese cuerpo que me volvía loco, esta vez tomaba el sol boca arriba y se había puesto un bikini, a todas luces escaso, que dejaban ver/adivinar unas tetas imponentes caídas hacia los lados y creí ver parte de una aureola marrón y sí noté unos pezones como ciruelas claudia, me volvía loco ese cuerpo; sin pensarlo cogí las sábanas de la lavadora y fuí a tenderlas en un cobertizo que usamos para tender piezas grandes como las sábanas, bajé tan acelerado que no entiendo como no me caí por la escalera.
Al salir al patio no la ví, pero enseguida me di cuenta que se estaba duchando en una ducha que tenemos para quitarnos el cloro de la piscina, me fijé bien y ví que estaba desnuda, aunque el cristal de la mampara no permite ver a la persona, si que se puede distinguir el cuerpo, asi pude disfrutar de unos pechos enormes con unas aureolas grandes que me pusieron a mil, no se veia nada negro en la zona del coño por lo que imaginé que lo llevaba depilado, me sacó de mi enmismamiento el sonido de la abertura de la mampara, que abrió y cerró al instante pues no se percatara de mi presencia, Perdón, dijo, yo también me disculpé y me metí en el cobertizo a colgar las sábanas; pasados unos minutos entró ella... Volvió a disculparse, perdone no le había visto, dijo mientras se disponía a colgar el bikini.
No te preocupes, en situaciones peores me he encontrado, le dije sonriendo, y por favor trátame de tú, soy el dueño del apartamento del segundo piso, imagino que tú estarás en el del bajo para pasar unos días, no??? me llamo Daniel, a tu servicio para cualquier cosa que puedas necesitar.
Muchas gracias, que sepas que no voy por ahí enseñando mi cuerpo desnudo a cualquiera, dijo, y me regaló una sonrisa que me puso caliente al momento, Efectivamente alquilé el apartamento para todo el verano, mi nombre es Thalía, extendió su mano y yo me acerqué para estrechársela y en ese momento ella se acercó y me dió un beso en la mejilla, pero tan cerca de la boca que a punto estuve de besarla con pasión allí mismo, seguimos conversando y le avisé que si no quería ducharse fuera allí mismo, dentro del cobertizo teníamos otra ducha y unos servicios para urgencias, nos despedimos y ahí acabó el primero de nuestros contactos.
Por la tarde, aunque no era mi costumbre, bajé a tomar el sol al lado de la piscina, mi deseo era que ella también bajase, luego de una media hora larga apareció, cubierta por un albornoz negro y blanco que hacía juego con el bañador del primer día, cuando lo abrió casi me da un infarto, aquel bañador que dejaba ver sus nalgas por delante tenía un escote que practicamente le llegaba al ombligo, pude ver sus tetas casi al completo, si se veia parte de las aureolas y se adivinaban las dos ciruelas que tenía como pezones, mi polla respondió al instante y pasé un momento de apuro para colocarme de forma que ella no notase el bulto de mi polla a punto de reventar por la erección que tenía, me tendí boca abajo y ella hizo lo mismo en una de las hamacas, el sol calentaba y luego de charlar de nimiedades durante un rato me dijo, Te importaría darme crema protectora en la espalda no quisiera quemarme ya los primeros días, me quedé muy sorprendido y aún con mi polla erecta, me acerqué a ella, No faltaría más, encantado de ayudarte, le dije, y ella contestó eres muy amable... no sabía ella, o sí, que lo estaba deseando. Comenzé a darle crema a media espalda hacia abajo, tenía una piel super suave, luego fuí hacia arriba y al llegar a la nuca le dije, Apártate un poco el pelo para no manchártelo, se lo echó a un lado y comenzé a masajear su nuca, me pareció sentirla respirar como con un gemido y me dijo, Te importa volver a bajar hasta mis nalgas y darme allí, como me va a importar, ahora mismo voy, le contesté, cuando puse mis manos en sus nalgas sentí un calambrazo de placer indescriptible, le dí crema a fondo y fui bajando por sus piernas con las manos untadas de crema la acaricié por la parte inferior de los muslos, subí mi mano que sentía apretada por sus piernas y me quedé muy cerquita de su coño, ella apretó más las piernas, yo estendí los dedos toqué algo húmedo y paré, saqué la mano y dije, Ya está, necesitas algo más, No muchas gracias, contestó, yo ya no podía más, Necesito ir al baño, le dije y hacia allá me fuí, no aguantaba más el calentón.
Me metí en el baño y al fin pude acariciar mi polla que estaba como un mástil, la tenía tan dura que me costaba mear, cuando al fin lo conseguí, me senté en la taza y comenzé a masturbarme, fué ahí cuando sentí unos golpecitos en la puerta y sin esperar respuesta entró ella en el baño, allí estaba yo con mi verga en la mano meneándola, Que desperdicio, espera que te ayudo, me dijo, y sin más se arrodillo y comenzó a chuparmela, que delicia pordiós, su lengua recorria mi polla desde los huevos a la punta y al llegar chupaba, con la lengua me daba toquecitos en la parte del glande donde hay más sensibilidad, Aaaahhh sigue, sigue Talía, hazme correr, sssiiii, asi, asiii, me corro, me corrrrooooo y mi polla estalló dentro de su boca, mi leche corría por sus labios, la besé con pasión y le limpié su boca con mi lengua... Gracias, le dije.
De gracias nada, yo no me voy a quedar así, despues de tus caricias en mi cuello, de amasarme las nalgas a dos manos, de tocarme el coñe y de chupártela... quiero lo mío. Me abrazo y nos besamos apasionadamente, comenzé a bajar los tirantes de su bañador poco a poco y al fin contemplé aquellas maravillosas tetas que tantas veces había imaginado, enormes con sus pezones duros de pasión, las sobé, apreté, acaricié, besé, lamí sus pezones, los mordí, los pellizqué, me volvían loco, ella gemía entrecortadamente al tiempo que iba sacándose del todo el bañador que permanecía enrollado en su cintura, agarró mi pene mientras yo metía mi mano entre sus piernas y con la palma abierta froté aquel coño que era un mar de flujos, metí un dedo, luego otro y así hasta tres, ella suspiraba a mi oído, lo que me ponía más cachondo todavía, la sente en la taza del water abrí sus pierna y me quedé unos segundos viendo aquel chocho abierto, brillante y rezumando jugos, acerqué mi boca y lamí aquél néctar por primera vez, ella dió un gritito y apretó sus piernas alrededor de mi cabeza, allí quedé con mi boca pegada a su coño y sin parar de mover la lengua sobre aquel clítoris enhiesto y duro como una mini polla, no podía moverme y me costaba respirar pero ella estaba gozando y dando gemidos sin parar, noté que llegaba el orgasmo y metí mi lengua lo más adentro que pude y en ese momento sentí como un torrente de su esperma llegaba a mi boca, al tiempo que todavía apretó más mis cabeza, hice un esfuerzo y me liberé de sus preciosas piernas mientras ella seguía corriendose y cogiendo ahora mi cabeza con sus manos para frotarla contra su chocho inundado.
Se incorporó sobre su "asiento" y me besó en la boca en donde todavía quedaban restos de su corrida, así estuvimos besándonos durante un buen rato, al terminar me dijo, Gracias amor, lo estaba necesitando, mientras se volvía a poner su bañador, no sin antes que yo besara aquellos enormes pezones y sobara un poco aquellas tetas que enloquecían mi mente. Nos metimos a la piscina para refrescarnos, al salir de darnos el baño la invité a cenar en mi apartamento esa misma noche, aceptó...
Pero eso ya es otra historia que os contaré si es que teneis interés en leerla...
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