<p>PARTE 4: comienza mi transformación</p>
<p>Acudí a mi primera cita con VERO mi amiga íntima y confidente, al verme me llenó de besos y me dijo, ¿estas bien segura de lo que vas a hacer mija?, y yo abrazándola le dije, ¡sí y ya quiero comenzar!, entramos a su consultorio y me dijo desnúdate toda por favor, el tratarme como nena me gustó mucho y procedí a hacer todo lo que me pidiera, me inyectó una sustancia que era anestesia en mi abdomen y en mis pechos, pero me quedé dormido no sé cuánto tiempo pero desperté ya entrada la noche, me dio indicaciones y varias cajas con medicamento que tendría que tomar a la hora exacta, en ese momento no sentía ninguna molestia, me recomendó me bañara con el agua más caliente que pudiera y de ser posible en tina y me quedara hasta que se tibiara, al no tener tina me bañé en la regadera con el agua muy vaporosa, al checar mi cuerpo me di cuenta que tenía cuatro incisiones en mi abdomen dos en cada lado y otras cuatro en mis pechos, al ir pasando la anestesia el dolor se fue presentando y la verdad era muy fuerte pero eran más mis ansias de tener unas tetas como las de mi mamá, los tratamientos eran dos por mes, después uno cada mes, serian dos años de sufrimiento y ansiedad, durante los tres primeros meses no salía de mi casa, solo iba a ver a VERO y me regresaba a mi casa siempre directo a mi cuarto a tomar baños calientes, pero vi en mi cuerpo cierto cambio mis tetitas comenzaron a crecer un poco tal ves 15 milímetros, pero ya era ganancia, mi cintura cada vez más pequeña y mis caderas sobresalían, mis piernas gruesas con la piel cada día más lisita, VERO me comentó que los vellos de mi cuerpo y cara ya no saldrían incluyendo las axilas y pubis, mi vos se fue agudizando y si de por si la tenía como de niña esta se acentuó aún más, para el cuarto mes después del tratamiento de traslado de grasa me dio una faja de tórax en donde tenía abierto en circulo la zona de mis tetas y al ponérmelo mis tetas brotaban hasta casi cuatro centímetros, y eso me llenó de alegría, la indicación fue que la usara todos los días hasta que ella me dijera, me sentía emocionada con las tetas que ya se veían bastante, pero las tenía que ocultar para que en mi casa no se dieran cuenta y con mi inseparable sudadera las ocultaba más o menos, en esos días me di a la tarea de buscar entre las ropas de mi hermana SANDRA algo que ponerme pues ya quería verme hecha una mujercita, le tome prestados algunas, tangas, brasieres, un vestido corto, pero sus zapatos no me quedaban, entre las cajas de los cuartos de la azotea había algunos y llevándome todo lo que ya tenía me vestí y me puse a buscar entre las cajas, el vestido de color azul celeste sin mangas y abierto de la espalda hasta más de la mitad y por el frente con cuello redondo, al ponérmelo me quedó a medio muslo y si me agachaba se asomaban mis nalgas, me puse todo lo que tome prestado y me puse a buscar en las cajas, esa tarde serian como las 6 pm y por la poca luz saqué la caja y en cuclillas estaba sacando y revisando cada par de zapatos y zapatillas que encontraba, estaba bien entretenida que no me di cuenta que llegó un chico con un tanque de gas y al verme así como estaba me dijo, ¡ola SANDRITA que haces!, yo me quedé helada pues no esperaba que subiera nadie y me estaba confundiendo con mi hermana, me quede callada para ver que hacia este chico quien cambio el tanque y asomándose hacia las escaleras gritó, ¡ya está!, y volvió a mi lado me tomó de la cintura por detrás y me acomodó su verga en medio de mis nalgas, cosa que sentí muy rico, haciendo que girara mi cara me dio un beso en la boca y me dice, ¡ahorita no tengo tiempo para cogerte como te gusta!, ¡pero dame una mamadita como solo tú sabes!, yo no dije nada y arrodillándome en el piso duro mientras él se sacaba una verga como de 16 centímetros y me la acerca a la boca, yo solo había visto como lo hacían mis hermanas pero yo no sabía, abrí la boca y me metí un trozo de verga al tenerla dentro apreté los labios atrapando esa dura carne con mi boca, la fui sacando de a poco y después la metí de nuevo, esto lo hice varias veces saboreando mi primera verga, la sentí dura, caliente, suave y palpitante, me engolosiné y mis movimientos fueron rápidos y él agarrándome de la cabeza metió casi toda su verga hasta el fondo y descargó varios chorros de semen en mi garganta, sentía que me ahogaba pero tragué el semen depositado y pude aguantar las arcadas que me produjo al meter toda la verga en mi boca, cerré la boca y el sacó su verga aún llena con algo de semen el cual limpié con mi lengua antes de que se la guardara, me hizo levantar y uniendo sus boca a la mía me dice, ¡sigues mamando riquísimo nos vemos!, me dio una nalgada y se fue, me quede sorprendida, contenta, feliz y excitada, mamé mi primera verga, me confundió con una mujercita, le gustó como se la mamé, y la nalgada me supo deliciosa, dejé de buscar y me puse mi pants para poder bajar a mi casa, esa noche me puse el brillante en mi culito y me dormí feliz.</p>
<p>Con el éxito obtenido en la azotea, me ponía la poca ropita que ya tenía con unas zapatillas viejas que encontré entre las cajas y subía casi todos los días para ver si conseguía alguien a quien mamarle la verga o con un poco más de suerte me dieran una rica cogida, me pasaba entre dos y tres horas paseando o buscando en las demás cajas, estaba queriendo sacar una caja de entre una pila cuando oí pisadas subiendo las escaleras, corrí a esconderme pues era una vos de mujer y me escondí en mi cuarto favorito, apenas entre y se oyeron unos jadeos muy fuertes donde la mujer que aún no veía decía, ¡ya MIGUEL, ya quiero tu verga!, y el hombre como de 50 años que vi fuerte con canas en su cabeza, moreno con unas manotas grandes contestó, ¡si chiquita ya la tengo bien dura!, me asomé un poco y me di cuenta que era mi hermana SANDRA, quien la vi quitándose la poca ropa con mucha prisa, al quedar completamente desnuda el hombre la abrazó de frente poniendo sus manos en las nalgas de mi hermana mientras su boca atrapaba uno de sus pezones haciendo que mi hermanita gritara de placer, ¡así que rico comete mis tetas!, lo atrajo hacia ella haciendo que la cara del señor paseara literalmente por las tetas de SANDRA, mi hermana jadeaba pidiendo más, don MIGUEL atrapó sus tetas una en cada mano haciendo que sus pezones brotaran más grandes y duros, y le decía, así papi que rico, chúpalas, muérdelas, mámalas, son tuyas, don MIGUEL se despegó de las tetas de mi hermana y se recostó en el piso pidiéndole a mi hermana que le pusiera su almejita en su boca, ella muy cooperativa se colocó sobre ese señor abriendo sus piernas y bajando hasta quedar en cuclillas, su puchita se abrió y don MIGUEL clavó su lengua dentro de su cavidad y ella pegó un grito por lo rico que sintió, y le dijo, ¡hay don MIGUEL por eso me gusta que usted me coja porque lo hace muy rico!, así papito, así mi viejito lindo, cómeme, cómeme, ¡hay MIGUELITO que rico me haces venir!, sigue, sigue, sigue, no pares, no pares, hay papito me estoy viniendo, vi como los jugos que expulsaba mi hermana le escurrían por la cara a don MIGUEL, mi hermana cayó sobre las piernas del señor quedando su cara sobre la verga de don MIGUEL, que ya luchaba por salir, ella le desabotonó el pantalón y como pudo se lo bajó hasta donde pudo dejando libre la verga del señor, su verga como de 18 centímetros y gruesa como de 4 centímetros quedó al alcance de mi golosa hermanita y se llevó a la boca esa verga prieta, dura y cabezona, la cual brillaba por el gran tamaño que avía adquirido, se la metió a la boca tragándose un buen pedazo de verga y su cabeza subía y bajaba primero lento pero fue aumentando el ritmo hasta hacer exclamar a don MIGUEL, para chiquita, ¡para que me haces venir, yo quiero cogerte por ese culo tan rico, ya me lo avías prometido!, mi hermana disminuyó el ritmo de su mamada y poniéndose de pie solo se giró sobre sus pies y comenzó a bajar nuevamente, agarró la verga de ese señor acomodándosela en la entrada de su culito y siguió bajando su cuerpo dejando entrar esa barra de carne prieta y palpitante dentro de ella, mi hermana abrió su boca al sentir como se distendió el esfínter de su culito dando paso a esa cabezota, cuando por fin entró se dejó caer haciendo que se incrustara hasta el fondo, ella pego un grito que tal vez se oyó hasta la esquina diciendo, ¡papito que rica verga!, ¡está bien dura y caliente papito!, y sus movimientos de sube y baja fueron aumentando y de ella solo salían, aah, aah, aah, aah, aah, aah, que rico, que rico, que rica vergota mi amor, me encanta, me encanta, ¡no te vayas a venir por favor, aguanta, aguanta un poco más mi amor, ¡voy a tener un rico orgasmo anal!, a guanta, así, así, así, ya, ya, ya, ya viene, así que ricooooooo, de su puchita volvió a salir una gran cantidad de liquido y a la ves un grito de ella cuando don MIGUEL agarrándola de las nalgas empujó hacia riba y ella gritó, ¡hay papito rico ya me llenaste!, ¡que rico se siente tu lechita!, ¡hay mi amor que rico!, ¡que placer me das cada que me coges!, se levanto y de su culo salió un rio de semen que resbaló por sus piernas hasta llegar al piso, se vistieron y ella le dijo, ¡con esto queda saldada mi cuenta verdad?, y el señor le contestó, ¡te faltan los réditos preciosa!, ¡pero ya sabes si quieres más crédito tu cuenta está abierta!, y ella dijo, ¡si así como me deja el culo con cada abono!, y soltaron la carcajada y se retiraron dejándome sudando por la excitación y una ves más mi cuerito expulsó tanto liquido que mis piernas estaban bien batidas. </p>
<p>Pasaron otros tres meses más y el dolor por el tratamiento ya lo soportaba más, ya llevaba casi 2 años de tratamiento, lo que veía me gustaba, entre mis cosas ya tenía dos vestidos, dos falditas y un short de mezclilla, dos tangas y un solo brasier, de las zapatillas que encontré solo avía un par que más o menos me gustaron, ya mis tetas se levantaban 5 centímetros y los pezones iban creciendo muy ricos y cuando me excitaba se ponían duros e hinchados, mi verguita ya era un simple cuerito que usaba solo para orinar y mis testículos ya no los sentía, casi estaba licita, mis escapadas a la azotea eran más frecuentes ya que no salía por temor a que me lastimaran las tetas porque ya llamaban la atención, yo ya quería que me vieran, quería lucir la obra de arte de VERO, pero me ganaba el temor y armándome de valor decidí vestirme con lo que tenía y salir de compras.</p>
<p>Espero les guste, gracias a todos los que me han mandado correo ya les contesté a todos, espero sus comentarios.</p>
<p>Si quieren comentar algo les dejo mi correo, [email protected] </p>