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Teresa - el despertar de una mujer cautiva 08

Jane Cassey Mourin1.8K vistas
<p>- ¿Qué tal estuvo tu baño? - preguntó mi jefe en cuanto salí de la ducha, aunque en esa ocasión sí tuve la precaución de meter al baño un poco de ropa para no tener que salir con nada más que una toalla encima.</p> <p>- Delicioso. Lamento haber tardado tanto, es que quise secarme el pelo y peinarme antes de salir - me disculpé cuando vi la hora en mi celular y entendí que ya íbamos un poco apretados de tiempo.</p> <p>- Te aseguro que valió la pena cada minuto invertido - comentó mientras miraba mi cabello y examinaba mi rostro con un brillo embelesado en sus ojos, haciéndome sonreír nerviosa al tiempo que sentía cómo la cara se me ponía de mil colores ante ese comentario, aunque debo decir que a pesar de sentirme halagada aun así estaba un poco apenada al ver que mi jefe ya se encontraba listo para marcharnos y saber que a mí aun me faltaban algunos minutos para estar lista - y de todas maneras, el inicio del evento lo pusieron en el programa una hora más temprano para que todos estuviéramos a tiempo en la ceremonia de apertura. Quieren tomar muchas fotos y pretenden que el auditorio se llene para dar una gran impresión en redes sociales.</p> <p>- ¡Qué tramposos! - comenté un poco ofendida ante esa clase de tretas, escuchando cómo Morris dejaba salir algunas risillas.</p> <p>- Un poco, sí - respondió risueño, mientras yo sacaba el vestido con el que me presentaría en el evento, sintiéndome muy contenta después de la noche que pasé con mi jefe, permitiéndome incluso sonreír mientras me vestía hasta que me vi al espejo y pude notar que ese chico me observaba de una manera extraña, como si estuviera esperando el momento correcto para decirme algo o quizás como si tratara de encontrar las palabras adecuadas para tocar un tema que tal vez resultaría incómodo.</p> <p>- ¿Pasa algo? - le pregunté al tiempo que lo miraba por el espejo, sintiéndome un poco extraña cuando de pronto apareció aquella expresión audaz en su rostro.</p> <p>- Nada importante, es solo que el otro día fui a una plaza para comprar algunas cosas que me faltaban para el viaje y me encontré con una curiosidad en una tienda de juguetes para adultos. Solo me estaba preguntando si te atreverías a usar lo que compré - respondió con ese tono desafiante que me hizo sentir un vacío en el estómago, haciendo que diera media vuelta para mirarlo de frente y ver esa sonrisa con la que solía seducirme sin mucho esfuerzo, pero que en aquel momento había adoptado un atisbo de retadora incredulidad, como si diera por hecho que no me atrevería a ponerme lo que fuera que hubiera comprado.</p> <p>- Muéstramelo - le dije, viendo cómo le brillaban los ojos mientras sacaba de un pequeño bolso de tela un juguete que en realidad yo ya conocía, no porque lo hubiera usado, sino porque lo vi miles de veces en las páginas donde solía comprar mis lubricantes, aunque en realidad nunca se me hubiera ocurrido usarlo y menos en un evento como aquel al que estábamos por asistir - ¿Y pretendes que lo use durante el congreso?</p> <p>- Es la idea.</p> <p>- ¿No te da miedo que nos atrapen?</p> <p>- Ese riesgo es parte del juego.</p> <p>- Y supongo que no me darás el control a mí ¿O sí?</p> <p>- ¡Claro que no! ¡Esa es la parte más divertida de todo esto! - contestó, con esa sonrisa seductora que en aquel momento se tornó un tanto lujuriosa y quizás algo suplicante, porque era evidente que se moría de ganas de que lo usara para que nos divirtiéramos durante el congreso, una idea que logró seducirme y que en realidad no se me hizo tan descabellada tomando en cuenta que toda esa mañana estaría llena de eventos protocolarios en los que no aprendería nada, los mismos a los que deberíamos asistir tan solo por cumplir con un absurdo requisito corporativo.</p> <p>Sí, lo admito, en cuanto vi esa cosa sentí el impulso de tomarlo y colocármelo de inmediato, porque el solo hecho de pensar en llevarlo puesto entre la gente del corporativo lograba despertar mi morbo y una serie de emociones que extrañaba experimentar, sin embargo, no quería que las cosas le resultaran tan fáciles a mi jefe, así que en un intento por prolongar ese excitante juego de coqueteos, decidí mostrarme un poco reticente ante esa idea, pero teniendo cuidado de que la puerta no pareciera cerrarse por completo, pues definitivamente tenía muchas ganas de meterme ese juguetito entre las piernas.</p> <p>- No lo sé, no estoy segura, alguien podría notarlo, porque si lo activaras en un lugar demasiado silencioso, alguno de los colegas podría escucharlo y… - argumenté, viendo cómo su sonrisa se ensanchaba.</p> <p>- En realidad eso del ruido no es un problema porque… bueno, velo por ti misma - respondió, activando el vibrador, haciendo que me sorprendiera al notar que en realidad el aparato era muy discreto incluso al estar en máxima potencia (lo cual hizo que mis ganas de ponérmelo aumentaran considerablemente); no obstante, estaba decidida a que no le haría las cosas tan fáciles, porque me imaginaba que si sembraba una duda en su cabeza, se llevaría una agradable y muy morbosa sorpresa cuando más tarde le dijera que al final decidí ponérmelo.</p> <p>- Lo pensaré mientras me termino de vestir y… - por desgracia no pude terminar aquel comentario porque su celular sonó, deteniendo mis intentos por prolongar ese jueguito con mi jefe, notando cómo de pronto su rostro se endurecía un poco antes de que me dirigiera una expresión de disculpa y saliera de la habitación cerrando la puerta tras de sí, quedándose en la sala de la suite para contestar, dejando que me arreglara a solas mientras observaba esa cosa sobre la cama, sonriendo ante lo morboso que me resultó pensar que pudiera traer ese travieso juguetito metido en el coño sin que nadie además de Morris y yo lo supiéramos.</p> <p>***</p> <p>- Lo siento, hablaron del corporativo para asegurarse de que estaremos a tiempo en la ceremonia y… - dijo en cuanto escuchó la puerta de la habitación al abrirse, sin voltear a verme de inmediato pues aún tenía la mirada clavada en su móvil; no obstante, en el momento en el que al fin levantó la cabeza y me observó, su voz quedó silenciada mientras abría los ojos como platos y recorría mi cuerpo con la mirada, manteniendo esa expresión anonadada que se apoderó de su rostro - te ves increíble - comentó en un susurro mientras me sonreía con ese aire soñador, hasta que de pronto se aclaró la garganta y volvió a adoptar esa actitud segura y desenfadada que lo caracterizaba - supongo que sobra preguntarte si estás lista ¿Nos vamos? - comentó y yo asentí con una sonrisa embelesada tras ver lo mucho que le gustó mi apariencia, dirigiéndonos de inmediato a la puerta, sintiéndome muy halagada por esa reacción y por el hecho de que me abriera la puerta para luego cederme el paso y comenzar a caminar por el pasillo, sintiendo algo muy bonito cuando me ofreció su brazo como todo un caballero, algo que también demostró al no preguntar nada acerca de aquel juguete que me ofreció más temprano.</p> <p>- Buenos días, caballero, señorita. Una camioneta los espera en la entrada del hotel para llevarlos a su evento. Si son tan amables de seguirme - nos dijo un empleado en cuanto llegamos a la recepción, antes de que caminara delante de nosotros y yo deslizara mi mano hasta la de Morris, poniendo en ella el control del juguete que para ese momento ya vibraba a un ritmo sutil entre mis piernas.</p> <p>- Pórtate bien. No hagas que me arrepienta - le susurré con discreción, sin que él me volteara a ver pero dejándome observar de reojo la discreta sonrisa que se dibujó en sus labios tras escuchar mis palabras, poco antes de que llegáramos a la camioneta y me cediera el paso, sintiendo una oleada de vibraciones justo antes de que me sentara, teniendo que morderme los labios por dentro mientras lo hacía para no gemir ante esa repentina sensación de placer que me embargó.</p> <p>- Vámonos, no queremos llegar tarde - le indicó mi jefe al conductor mientras yo miraba en dirección de la ventana y suspiraba en un intento por calmarme un poco, sintiéndome un poco preocupada ante la posibilidad de que alguien a lo largo de aquel día pudiera notar lo que pasaba entre nosotros, pero disfrutando de esa sensación de peligro y morbo que conllevaba la travesura que llevaríamos a cabo - hoy el día será muy tranquilo, señorita Teresa, pero debemos poner atención a los detalles y tratar de establecer algunos contactos iniciales con los directivos de otras sedes ¿De acuerdo? - las vibraciones del juguete se hicieron de pronto más intensas, provocando que mis ojos se pusieran en blanco por un segundo antes de que le contestara.</p> <p>- Por supuesto - respondí apenas en un hilo de voz mientras apretaba las piernas y tragaba saliva, experimentando con algo de alivio la forma como la intensidad de las vibraciones bajaba un poco.</p> <p>- También quiero que estés pendiente de cómo se conducen los otros directivos, quiero que los observes con atención, claro sin ser indiscreta, no queremos proyectar las vibraciones incorrectas ¿Cierto? - comentó ese taimado, haciéndome sonreír con aquella indirecta hasta que un gemido casi se me escapa cuando ese atrevido incrementó de golpe las vibraciones, provocando que mis piernas se tensaran mucho y me doblara por la mitad cuando lo sentí.</p> <p>- Sí - solté, tratando de regular el volumen de mi voz para que el conductor no notara nada raro, mientras mi cuerpo comenzaba a dar esos pequeños saltitos provocados por la forma como mis músculos no dejaban de contraerse una y otra vez, sin detenerse, sin que yo pudiera hacer algo para controlar esa clase de reacciones, sintiendo un gran alivio cuando de pronto las vibraciones volvieron a estar en lo mínimo, justo un par de minutos antes de que llegáramos a nuestro destino, un momento en el que nuestras miradas se cruzaron y yo le sonreí de esa forma con la que traté de decirle que eso no se quedaría así, que en algún momento lo pagaría.</p> <p>- Vamos, los colegas del corporativo nos esperan - comentó antes de bajar de la camioneta, esperándome paciente a que yo lo hiciera también para tenderme una mano y ayudarme a descender del auto, sintiendo con algo de vergüenza lo mucho que mis bragas se habían mojado, tanto como para que mis piernas se humedecieran lo suficiente como para notarlo, provocando que el miedo de ser atrapada se hiciera más grande ante la posibilidad de que de alguna forma mi vestido pudiera estar humedecido, algo que por fortuna pude descartar después de que me mirara en un espejo muy grande ubicado en el recibidor.</p> <p>Para mi tranquilidad, Morris supo comportarse mientras nos presentábamos con los compañeros de otras sedes, siendo tan carismático y cautivador como siempre, algo que logró llamar la atención de algunas de las compañeras con las que nos presentábamos, aunque él no le dio pie a ninguna de ellas para que las pláticas se salieran de lo meramente laboral, de la misma forma como procuró que lo tomara del brazo casi todo el tiempo, manteniéndonos siempre profesionales, o al menos así fue hasta que los organizadores del evento llamaron a la gente para que ingresáramos en el auditorio donde todo daría comienzo, un instante en el que me apartó a un lado, comportándose en todo momento como si tuviera que decirme algo que no pudiera esperar, algo de trabajo, al menos así creo que lo vieron los compañeros que pasaron a un lado de nosotros.</p> <p>- Quiero ver cuánto tiempo aguantas ahí dentro las vibraciones de nuestro juguetito. Lo pondré a una intensidad media, así podrás controlar un poco tus reacciones y tus expresiones, si lo soportas hasta el final sin llamar la atención, te daré una recompensa, pero si sientes que estás al borde de delatarte, solo tienes que apretarme dos veces cualquier parte del cuerpo y lo detendré de inmediato ¿De acuerdo? Claro que si haces eso, deberé castigarte más tarde - me advirtió, mostrándose muy serio, como si acabara de darme una instrucción muy relevante, conduciéndose como un jefe lo haría con su subordinada mientras yo tragaba saliva, sintiéndome tremendamente excitada, sabiéndome en sus manos y disfrutando muchísimo de estar en esa posición.</p> <p>- Por supuesto, Jefe - respondí con el tono más coqueto que pude emplear, antes de que viera cómo reprimía un atisbo de sonrisa y sintiera las vibraciones con las que comenzó a castigar mi clítoris, abriendo los ojos como platos antes de que pudiera bajar la cabeza para tratar de controlarme y evitar que alguien notara que algo extraño estaba pasando.</p> <p>Reprimir las expresiones de placer fue muy difícil en esos primeros segundos, no obstante, cuando levanté de nuevo la cabeza y nuestras miradas se encontraron, su discreta sonrisa me hizo saber que lo había hecho bien, antes de que me ofreciera su brazo y empezáramos a caminar, permitiéndome engañarme a mí misma al creer que si las vibraciones no cambiaban de intensidad podría soportarlo. Qué equivocada estaba.</p> <p>Por suerte la ceremonia comenzó de inmediato, con las presentaciones de los anfitriones y organizadores, seguidas por algunas palabras de un representante del corporativo central, quien dio un discurso bastante breve para todos los colegas que lo observaban como si en aquel momento no hubiera nada más importante en el mundo, todo eso mientras yo respiraba profundamente y de la forma más discreta como pude hacerlo, pues a mi lado estaba sentada una mujer un tanto más gruesa de lo normal que invadía un poco de mi espacio personal, estando tan cerca de mí que seguramente de haber cometido cualquier clase de indiscreción lo hubiera notado.</p> <p>- Tome nota de lo que diga el siguiente orador. Hablará de la misión, visión y valores de la empresa. Ponga mucha atención a sus palabras, señorita Teresa - indicó Morris, reprimiendo apenas esa sonrisa en sus labios mientras el muy cabrón me acariciaba una pierna como por accidente. Nadie lo notó, pero ese simple roce hizo que mi excitación se incrementara de una manera alarmante.</p> <p>Obviamente no puse atención a nada de lo que dijo el tipo ese que hablaba arriba del escenario, ¿Cómo se suponía que lo hiciera si tenía las bragas empapadas y estaba tratando de hacer todo lo que podía para mantenerme ecuánime y no mostrar nada que delatara que había algo muy sospechoso en mi comportamiento? No obstante, mi jefe no dejaba de mostrarse tan interesado en aquella conferencia como si estuviera cautivado ante algo que jamás hubiera esperado ver en aquel congreso.</p> <p>- Levántense todos, por favor, y repitamos juntos el lema de la empresa - pidió el orador después del tiempo que le llevó leer y explicar el espíritu de aquellas cosas que formaban parte de la cultura empresarial, haciendo que todo el mundo se pusiera de pie, dándome un pretexto para tirar mi celular al suelo y agacharme mientras los demás se levantaban, permitiéndome morder mi mano para ahogar algunos gemidos en ella mientras todos alzaban la voz para repetir aquel estúpido lema, antes de que yo me pusiera de pie, sintiendo cómo la cara se me ponía de mil colores mientras lo hacía, experimentando cómo mis fluidos dibujaban un par de diminutos arroyos deslizándose por entre mis piernas, levantando la voz igual que los demás hasta que todos aplaudieron y volvimos a sentarnos, sintiéndome en aquel momento tentada a apretar la mano de Morris para que lo detuviera todo; sin embargo, justo en el momento en el que estuve a punto de hacerlo, el orador dijo algunas palabras que me provocaron tal clase de alivio que incluso me permití sonreír un poco.</p> <p>- Bien, gracias por este inicio a todos los colegas, por favor pasen ahora al área de convivencia para tomar un refrigerio mientras nuestro primer ponente llega. Viene con un poco de retraso, así que la conferencia que teníamos programada para este momento tendrá que posponerse unos minutos. Gracias por su asistencia y sean bienvenidos a nuestro… - decía ese señor, mientras yo sentía cómo de pronto las vibraciones se calmaban, haciéndome suspirar de alivio, llamando hasta ese momento la atención de la mujer a mi lado quien me miró un poco asombrada y quizás incluso algo alarmada.</p> <p>- Cariño, tienes el rostro muy rojo. Te entiendo, el calor está insoportable, pero deberías tomar un poco de agua o salir a refrescarte, porque los golpes de calor son muy malos - me sugirió la amable mujer.</p> <p>- Tiene razón. El calor está tremendo. Tengo que hacer algo para bajarme el calor. Jefe ¿Podría acompañarme a tomar un poco de aire? Odiaría ponerme mal justo en el día en el que el evento comienza - le pregunté a Morris, antes de que lográramos salir del auditorio y avanzáramos con mi brazo entrelazado al suyo, abandonando de inmediato el área de convivencia para perdernos por entre los pasillos del hotel hasta que encontramos una salida de emergencia y la abrí, tirando de mi jefe para cruzar esa puerta juntos, llegando a las escaleras de evacuación que en aquel momento estaban desiertas, un lugar en el que me aseguré de que no hubiera ninguna cámara antes de que volteara a ver a mi jefe y él me observara con esa mirada de predador dispuesto a hincarle el diente a su presa.</p> <p>- No tenemos mucho tiempo, pero quiero cobrar mi recompensa ahora mismo, así que date prisa - le ordené, viendo esa sonrisa morbosa que compuso de forma previa a que me hiciera dar media vuelta, sintiendo cómo mi cuerpo vibraba entero al notar cómo me levantaba el vestido y luego disfrutar infinitamente de la manera cómo ese hombre me bajó las bragas y me sacó ese juguete antes de que metiera su cara entre mis nalgas y comenzara a lamerme el coño - ¡Ahhh! ¡Ahhh! ¡Qué rico! ¡Ahhh! - susurré entre aquellos gemidos que tuve que reprimir mordiendo mis labios ante la posibilidad de que nos descubrieran.</p> <p>Aferrar mis manos a las manijas de aquella puerta fue lo único que se me ocurrió hacer mientras experimentaba la manera como mi amante me metía los dedos en esas breves pausas que hacía antes de volver a comerme el coño, llevándome al borde de la locura y del orgasmo una y otra vez, hasta que de pronto lo sentí levantarse y escuché cómo se desabrochaba el cinturón, obligando a mi cuerpo a estremecerse de una forma salvaje hasta que lo sentí tan duro y delicioso restregándose entre los labios de mi concha.</p> <p>Todo lo que me hacía era increíble, porque con cada caricia y cada nuevo movimiento, Morris me dejaba en claro lo mucho que me deseaba, un hecho que no parecía tener miedo de demostrar cada vez que podía, tal y como pasó en aquel momento en el que me dejó disfrutar de ese hermoso pene bien endurecido con el que coquetearon mis labios por un par de minutos antes de que ese cabrón me lo metiera de golpe, sabiendo que estaba tan mojada que no opondría resistencia, llevando sus manos a mis pechos, sobándomelos por encima del vestido, acariciando a ratos mis caderas, deleitándose con mis nalgas al aplastarse contra su cuerpo en cada ocasión en que ese delicioso animal me embestía sin miramientos.</p> <p>- ¡Ahhh! ¡Deja de jugar y hazme venir de una buena vez! ¡Ahhh! ¡Ahhh! ¡Hazlo ya! ¡No esperes más! ¡Ahhh! - exclamé entre susurros, sintiendo cómo el hombre me tomaba de las caderas con una mano mientras la otra se colaba por entre mis piernas para acariciarme el clítoris con salvajismo, a la vez que mis caderas se sacudían sin el más mínimo atisbo de pudor, dejando que algunos gemidos se me escaparan hasta que Morris me metió los dedos en la boca para acallarme, sintiendo los sabores de mis fluidos mientras le mamaba los dedos, hasta que de pronto toda su mano me tapó la boca cuando escuchamos algunas voces afuera, justo al tiempo en que yo me venía con esas sacudidas de cadera que acompañaron al delicioso momento en el que mi jefe se vino dentro de mí, abrazándome al final, haciendo que me quedara muy callada mientras los tipos al otro lado de la puerta de emergencias se reían de algo, sin que ninguno nos moviéramos hasta que no hubo más voces y mi jefe me limpió el coño con un pañuelo.</p> <p>- Buen trabajo, señorita Teresa - susurró antes de que me besara, de que sintiera su lengua al coquetear con la mía en un beso que representó la cereza en el pastel de aquel momento tan formidable y emocionante - ¿Debería ponerte de nuevo este amiguito?</p> <p>- Ni siquiera sé por qué me lo estás preguntando - respondí con coquetería, sonriéndonos con complicidad, antes de que nos volviéramos a besar, de que Morris me pusiera ese juguete, me arreglara la ropa y saliéramos con cuidado al pasillo, caminando en dirección del área de convivencias donde pronto me encontré de nuevo con esa mujer regordeta que me sonrió en cuanto notó que había recuperado el color de mi rostro.</p> <p>- Me alegra que estés mejor, cariño, te ves mucho más fresca.</p> <p>- Sí. Agradezco mucho su preocupación. Al parecer mojarme un poco me hizo mucho bien - le respondí, notando la amable sonrisa que me dirigió mientras Morris trataba de reprimir esa expresión divertida en su rostro tras notar el doble sentido que escondían mis palabras.</p> <p>- Me alegra, cariño. Que disfrutes mucho del evento - se despidió, perdiéndose de inmediato entre la multitud, antes de que compartiera una mirada de complicidad con mi jefe, sabiendo que el congreso sería probablemente la experiencia más morbosa y atrevida que hubiera vivido desde hacía mucho tiempo.</p> <p>               </p> <p><strong>Espero que hayan disfrutado del relato. Si desean apoyar mi trabajo, pueden hacerlo suscribiéndose a mi página de PATREON (donde esta serie ya ha terminado) o adquiriendo el ÚLTIMO tomo de la serie en AMAZON (capítulos 6 - FINAL) (links en mi perfil) Gracias por leer, compartir, comentar y valorar. Linda noche.</strong></p>

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