Dos maduros para mi (22)
En la cola del mercado, una mirada cruzada cambia todo. Lo que empieza como una curiosidad prohibida en los baños públicos se transforma en una sesión de placer crudo donde las barreras sociales y higiénicas se desmoronan.
Habían pasado varias dias despues de unas minis vacaciones que habíamos tenido en Ávila. Mi amor había ido a ver a un familiar y yo me quedé ese sábado por la mañana en casa, aproveché para ir a hacer la compra al mercado al lado de casa. Era un mercado muy popular y familiar con unos muy buenos productos.
Estaba en la cola de la pescadería cuando me pidió la vez por detrás de mí la voz de un hombre:
Si soy yo, dije dándome la vuelta y viendo el hombre mas brutal que había visto nunca. Mediría unos 167 cm, calvo sin afeitar, debería pesar unos 120 Kg de carne dura y apretada,, bajo su camisa se marcaban unos pechos enormes y duros coronados por unos pezones enormes, brazos muy peludos y manazas enormes.
Se puso a mi lado, yo no paraba de mirarle y el estaba indiferente a mis miradas, le miré mejor su cuerpo, tenía un culo enorme y respingón y bajo sus pantalones se marcaban unos enormes muslos y una abultada entrepierna.
Al cabo de un rato compré el pescado y me fui sin dejar de mirarle, tenía un aspecto desaliñado, que me gustaba, la camisa y los pantalones arrugados y con algunas manchas, incluso la correa del pantalón medio rota y mal abrochada, en fin un autentico desastre. Incluso despedía un cierto olor a sudor que consiguió que mi polla se moviera dentro de mi pantalón.
No sabía porque pero aquel hombre me estaba excitando al máximo, pero él no daba signos de interes por mi.
Al cabo de un rato decidí olvidarme de él y seguí con mis compras, al cabo de media hora, había terminado y antes de ir hacía casa me pasé por los servicios del mercado en la planta inferior, siempre muy solitarios.
Cuando llegué casi me da algo, el hombretón anterior estaba meando en una de las dos meaderas, casi se le veía la polla, ya que su barriga no le permitía acercarse mucho, yo me puse a su lado, saqué mi polla y empecé a mear, mi mirada no se apartaba de aquel hombretón, empecé a mirar para a bajo para ver si podía ver aquella herramienta, le ví el capullote que sobresalía por su mano y chorro enorme de pis que chocaba contra la pared del urinario y le salpicaba en su propia mano. Aquella visión hizo que mi polla se pusiera dura como una piedra, fue entonces cuando el hombre se giró y me dijo:
Vaya chaval, se te ha puesta dura, te gusta ver mear a los tios?
Sobre todo si son como tu. Le contesté sin vergüenza
Ven que vas a ver algo mas.- se la sacudió y se fue directamente a unos de los wateres.
Yo le seguí hipnotizado y con mi polla tiesa en la mano, entré y cerre la puerta con pestillo. El espacio no era muy pequeño asi que me apoye contra la pared mientras disfrutaba de la visión de aquel hombre con su polla chorreando en la mano, mire para abajo y vi la polla mas descomunalmente gorda que había visto nunca. Tendría unos 10cm de diámetro, el hombre no podía rodearla con su manaza, estaba coronada por una capullote enorme y brillante con gotitas de pis y semen en la punta.
El hombretón ni corto ni perezoso, se quito la camisa, los pantalones y se quedó en calzoncillos, blancos, pero con manchas amarillas que delataban tiempo sin lavar.
Te gusta chaval? Me dijo
Estas muy bueno, que pollon tienes me gusta. Le dije muy excitado
Chúpamela chaval, ya veras que buena esta.
Sin pensarlo me arrodillé y me metí aquel cipote en la boca, sabía amargo por la falta de higiene, el olor a meada y sabor a semen, aquello me excito mucho mas, lo lamí por completo como podía, era barbaro chupar aquel pollón, me lo metí como pude en la boca, empecé a sobarle sus enormes huevazos y tocarle su culazo, tremendo, mientras él gemía mientras se pellizcaba sus enormes pezones y se acariciaba su barrigota peluda.
Yo seguí mamando como un loco su rabazo, lamía sus huevoz y empecé a meterle un dedo en el culo que olía a mierda, ero aquello a mi ya no me importaba. El hombretón empezó a babear como loco, sus polla creció incluso un poco mas, yo apreté sus huevazos y de repente noté un chorrazo de leche en la boca que casi me ahoga, lo tragué como pude y siguió otro mas grande y ya no paró de soltar leche como un loco, el semen me salía por la comisura de los labios, no daba crédito a lo que estaba saliendo de aquel pollón memorable.
Lo tragué todo y le lamí el cipote hasta dejarlo limpio como hacía tiempo que no lo tenía, me levanté y le lamí las tetas con mi boca todavía chorreando leche, el me levantó y me besó, su aliento olí a vino pero me gustaba, le pasé su propia leche que aceptó con gusto. Sudaba como un cerdo, el olor era muy penetrante y aquello me gustaba mucho, yo seguía duro como una piedra, de lo cual el se percató, sin mediar palabra se dío la vuelta se untó un poco de salva en su ojete y abriendolo con las dos manos me enseñó un agujero negro lleno de pelos y de caca seca.
Sin pensarlo le apunté mi capullo apunto de estallar y de un solo golpe se la clavé entera, el hombretón grito de placer.
Follame chaval, follame
Te voy a llenar el culo de leche.- le dijé yo
No, quiero que me la eches en la boca, cuando te venga me la sacas y me la echas en la boca, chaval.
Yo seguí disrutando de aquel culo impresionante durante un rato, veía entrar y salir a mi polla llena de caca, pero no me importó, mientras jugaba con sus huevazos y su pollon estaba duro de nuevo. Empecé a notar como mi leche quería salir, así que le dí la vuelta y le apunté mi polla dura y llena de caca en su boca, el empezó a chupar como un poseso, yo no pude mas y empecé a soltar toda mi leche en su boca caliente y húmeda. El hombretón tragaba y lamía como un loco dándome un placer extra, no paró hasta que mi polla quedó limpia de semen y caca. El hombretón se levantó y me besó dándome un placer tremendo los sabores que se juntaron en nuestras bocas.
El seguía muy excitado.
Quiero follarte yo también,. Me dijo sudoroso y jadeante
Yo me estremecí solo de pensar aquella polla en mi culo, pero a la vez sentí como mi polla se levantaba de nuevo.
De acuerdo, pero vamos a mi casa,.-le dijé
De acuerdo, chaval, vamos a tu casa, estoy deseando meterte mi polla y luego mearte entero.-
Nos fuimos a casa.
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