Sexo con maduros
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omarkiwi
Sexo con madurosVirgen a los 58!
A sus 58 años, Maurizio nunca había sentido el placer de una verga en su interior. En la soledad de un hotel en Buenos Aires, decide cruzar la línea que lo separaba de una vida sexual prohibida, entregándose a la curiosidad y al deseo con un desconocido que le abrirá las puertas de un mundo que creía perdido para siempre.
jorgito
Sexo con madurosDespués de la boda (13: Leche para desayunar)
La apuesta era simple: ¿quién tenía más leche? Gerardo no solo ganó el juego, sino que dejó a todos los presentes con la boca llena y el deseo insatisfecho. Ahora, en la cocina, la competencia se transforma en un desayuno mucho más carnal.
jorgito
Sexo con madurosDespués de la boda (09: Mauri y Joaquín)
La puerta entreabierta revela más de lo que el joven esperaba ver. Mientras Germán duerme a su lado, los susurros y los gemidos de Joaquín y Mauri lo mantienen despierto, encendido y atrapado en el secreto de su pasión.
jorgito
Sexo con madurosDespués de la boda (08: Germán y yo)
La puerta se cierra y el mundo exterior desaparece. Solo quedan dos cuerpos buscando alivio urgente, donde la devoción se mezcla con el deseo más crudo y la promesa de noches sin límites.
jorgito
Sexo con madurosDespués de la boda (06: El segundo baño)
El bañador cedió con un chasquido, dejando al descubierto lo que ningún traje podía ocultar. Ahora, entre risas y cervezas, la línea entre la amistad y el deseo se ha vuelto tan elástica como la tela rota.
Euterpe
Sexo con madurosSala X (3)
A sus 18 años, Olga ya conoce el sabor de la humillación, pero no el del orgasmo completo. Esta vez, no piensa conformarse con las miradas ni los toques furtivos; ha decidido ir a por todas, sin importar el precio ni la vergüenza.
Heredia
Sexo con madurosUna visita a la sauna
La sauna estaba llena de miradas hambrientas, pero solo una cabina lo esperaba. Allí, entre el vapor y el silencio, encontró no solo placer, sino la promesa de repetir.
veterano
Sexo con madurosVeteranos divirtiendose en la Presa
La soledad de la presa y la desnudez forzada por el alcohol abren la puerta a lo prohibido. Entre el silencio del campo y la complicidad de años, la barrera de la discreción se quiebra, revelando una pasión cruda y sin filtros que ninguno sabía que guardaba.