Mis jóvenes amas 3
Andrea sabe que su cuerpo no le pertenece. Mientras sus amas salen a buscar placer con otros, él espera en la oscuridad del armario, condenado a limpiar los restos de sus encuentros y a recibir solo órdenes, nunca caricias. Esta noche, la regla es clara: él solo sirve, nunca recibe.
El viernes me levanté temprano. No había pude dormir demasiado debido al calentón que tenía y a mis pensamientos de todo lo que me había ocurrido y lo que viviría el fin de semana. Empecé a trabajar y sobre las 9 de la mañana recibí un mensaje de Jessi:
- Buenos días Andrea, tienes ganas de finde? Yo estoy deseando. Queremos que nos diseñes un menú para el fin de semana. Me lo envías y cuando te de el visto bueno deberás comprarlo todo y traerlo esta tarde.
- De acuerdo ama. Se lo envío en un rato.
Estuve pensando que podía hacerles para comer. Pensé que podía preparar unas pizzas para la noche, el sábado al mediodía, mi especialidad, la paella. Para el sábado por la tarde podíamos pedir a domicilio lo que les apeteciera y para el domingo: costillas al horno y para cenar una tortilla de verduras. Le envíe la información a Jessi y me contestó al instante:
- Perfecto Andrea. Cómpralo todo, nosotras te hemos comprado un regalo. En cuanto puedas te vienes.
- OK ama, intentaré acabar lo antes posible. Estoy deseando verlas.
La mañana se pasó muy lenta, no lograba concentrarme al 100% en el trabajo por lo que tuve que estar más rato para solucionar todos los asuntos. Fui a la compra y llegué a casa de mis diosas cerca de las 6 de la tarde.
Al entrar, tenía la silla de ayer esperándome. Esta vez solo había unas braguitas brasileñas negras. Me quité la ropa, me puse las bragas y fui a saludar a Mar.
- Buenas tardes ama. Estaba deseando verla.
- Hola Andrea, te estaba esperando. Esta tarde estaremos estudiando, te hemos dejado ropa para planchar en el salón. A las 9 queremos cenar y luego vamos de botellón a casa de Paula.
Cuando me dijo vamos de botellón me puse muy nervioso ya que no quería salir del piso, mis aventuras quería vivirlas allí. Fui al salón, la puerta de la habitación de Jessi estaba cerrada y no me atreví a molestarla. Empecé a planchar, había una cantidad considerable de ropa. Pasó un largo rato y llego Jessi:
- Buenas Andrea, veo que te cunde la plancha.
- Hola ama, es un placer para mi prepararles su ropa.
- Procura que este vestido quede genial, he quedado esta noche con Héctor y quiero ponerlo bien caliente.
- Como ordene señora.
- Ahora en un ratito te llamaré para que vengas al baño.
- Será un placer ama.
Seguí planchando y a los 5 minutos escuché a Jessi llamarme. Al llegar al baño estaba sentada en el wc, acababa de orinar:
- Ven, limpiame Andrea.
Me arrodillé ante ella y empecé a lamer.
- Ahora me ayudarás a depilarme, quiero que mi chochito esté listo para Héctor esta noche.
- Si señora.
Cuando se hartó de que la lamiera se levantó y cogió una maquina depiladora, se recortó y dándome una cuchilla me pidió que se lo dejara perfecto. Yo estaba muy asustado de que no lo hiciera bien y aterrado de poder cortarle. Poco a poco lo fui haciendo y quedó estupendo, se echó una crema y se fue para su habitación.
Miré el reloj y vi que quedaban tres cuartos de hora para las nueve, así que pensé ir a hacer la cena y más tarde terminaría con la plancha. Preparé la masa y la salsa carbonara que llevaría la pizza. A las 9 estaba lista y mis amas salieron de sus cuartos muy contentas, con ganas de fiesta.
Cenamos las tres, Jessi nos contaba que le gustaba mucho Héctor y que no sabía que pasaría esta noche. Al terminar de comer, las chicas se fueron a prepararse para arreglarse y yo recogí la mesa y la cocina. Me llamaron del baño grande, allí estaban las 2 en braguitas mirándose al espejo. Mar me sonrió y me señaló la bañera. Entré con ella y empecé a enjabonarla por la espalda como el día anterior, luego me señaló su agujerito y empecé a lamerlo, me encantaba lamer su culito y deseaba que llegara también el turno del culo de Jessi. Salió de la ducha y Jessi me dijo que esperara dentro, empezó a darme mucho frío pero no me atrevía a decir nada, simplemente esperé. La erección que no había bajado prácticamente desde el día anterior empezó a menguar y se me quedó el pene pequeñito entre mis testículos. Al entrar Jessi empezó a reirse y señalarme, me arrodilló y se dio la vuelta, empecé a lamer su culo, mi verga empezó a crecer de nuevo.
- Eres una excelente lameculos Andrea y además veo que te encanta.
Salimos de la ducha y vi que Mar tenía algo escondido en las manos detrás de ella:
- Te hemos comprado este regalo Andrea, si te gusta lo pagarás tú, dentro va el ticket.
Me lo dio, era una cajita, al abrirlo había un plug anal pequeñito, con un dibujo de una muñeca en la parte de afuera.
- Me encanta amas.
- Esta noche saldremos en busca de machos, tú nos esperaras en casa con tu plug puesto, cuando escuches la puerta te esconderás en el armario del salón y no saldrás hasta que alguna de nosotras te lo diga, de acuerdo?
- De acuerdo.
Ayudé a mis amas a vestirse, con esos cuerpos jóvenes y esas ganas de fiesta estaban radiantes, cualquier chico se fijaría en ellas, estaban espectaculares. Cuando estaban preparadas cogieron una botella de ron de la cocina, me dieron un besito cada una y se fueron.
Pasaron 4-5 horas interminables, al principio estuve terminando la plancha que me quedaba y más tarde viendo TV esperando que llegaran mis amas, empecé a dormirme pero no me atrevía por si no las escuchaba al entrar. Sobre las 3 y medía escuché la puerta. Rápidamente me escondí en el armario y escuché la voz de un chico y las carcajadas de Jessi.
- Ven aquí al sofá, Hector.
- ¿No prefieres ir a tu cuarto?
- Me da mucho morbo el sofá, no te gusta aquí?
- Te follo donde tú me digas, pivón.
A partir de aquí empecé a escuchar besos, manuseos, que se fueron convirtiendo en gemidos, en chupeteos, en pequeños golpecitos. Yo no podía ver nada, pero me imaginaba como estaban follando a Jessi que cada vez gemía más intensamente hasta que parece que acabó.
- Ven aquí Héctor, que te termino con una buena mamada.
Durante un rato estaría mamándole el miembro al chico y de repente escuché:
- Vaya latigazo cabroncete, mira como me has puesto las tetas.
- Lo siento Jessi, me has puesto a mil.
- No te preocupes, coge tus cosas y vete a casa que me voy a duchar y estará al llegar mi compañera.
- Vale, vamos hablando.
Escuché al chico andar por el pasillo hasta que se escuchó la puerta, ahora eran los pasos de Jessi hacia el armario lo que escuchaba.
- Hola Andrea, ¿cómo te lo has pasado?
- Estaba deseando que vinierais a verme señora.
- Ven, que vamos a jugar ahora nosotros. - Me cogió la mano y me llevó al sofá. - Lámeme las tetas quiero que queden limpitas.
Me asustó al principio un poco comerme el semen de otro pero Jessi me cogió de los huevos y me acercó a sus tetas. Empecé a lamer intentando no oler ni apreciar demasiado el sabor, lo hice rápidamente y la deje limpita.
- Buena chica, ahora limpiame el coño.
Lamí su coño hasta que se quedó limpio y me dijo:
- Gracias Andrea, estoy destrozada, me voy a la cama. Cuando escuches a Mar te metes en el armario.
De nuevo me quedé solo en el sofá desnudo y con mi plug en el culo, Jessi no se había ni fijado en él, ¿para eso lo llevaba, ni siquiera jugarían conmigo? A la media hora escuché de nuevo la puerta. Me escondí en el armario, esta vez solo escuchaba unos pasos que cada vez venían más cerca de mí.
- Hola Andrea, ya estoy aquí. Vaya nochecita.
- ¿Se lo ha pasado bien señora?
- Sí, no ha estado mal, pero estoy muy caliente y no encontré a ningún chico que mereciera la pena para eso pensé que tenía algo mejor en casa.
En ese momento me emocioné, ¿querría follar conmigo? O simplemente que la aliviara, sea lo que sea ahora me lo iba a pasar mejor.
- ¿Qué tal con tu regalo? ¿Te ha gustado?
- Me encanta ama, me gusta que me compréis cosas de putita.
- Ya verás que te convertirás en una auténtica guarra, pero ahora… ¿me follarás para quitarme el calentón?
- Lo que usted mande señora. - Yo estaba loco de contento, ¿de verdad? ¿Iba a llegar mi momento?
Mar me indicó que me pusiera en pompa y me quitó el plug:
- Vaya culito más tragón tienes Andrea, ahora vas a ver como traga mi coño.
Nos fuimos a su habitación y al llegar allí se quitó la ropa y me indicó que le comiera el coño. Yo accedí rápidamente, de nuevo yo estaba que iba a explotar me daban ganas de frotarme con la cama pero sabía que iba a llegar mi momento de follármela y quería aguantar todo lo que pudiese aunque ¿aguantaría algo? Mientras le comía el coño, Mar subió la cadera y dejó su culito delante de mi boca.
- Límpiamelo bien Andrea, que me dieron ganas de hacer caca en casa de Paula y no se si quedó limpio del todo.
A mi me pareció que estaba totalmente limpio y con un sabor fabuloso como siempre, quizás lo decía para asustarme.
- ¿Entonces me vas a follar Andrea?
- Si señora si usted quiere sería un honor.
- Pero si me follas primero, luego me dejarás follarte a ti no?
- Me encantará que me folle ama, lo puede hacer cuando lo desee.
- Genial, ven para acá.
Mientras me llamaba, vi como cogía el arnés que ayer se puso para follarme y pensé que lo estaba preparando para después:
- Toma póntelo, sino como vas a follarme. JAJAJAJ
Agaché la cabeza muy triste.
- Andrea, tu vas a ser una putita, te lo tengo dicho. Nunca tocaremos tu verga ni mucho menos nos follarás, nos darás placer con tu lengua, tus dedos y con los consoladores. Tu pitito pronto aprenderá a correrse solo y tu a recibir placer como las putas.
Me puso el arnés mientras me decía estas cosas y comencé a follarla. Ella me iba indicando la fuerza, la intensidad y acabó en un gran orgasmo.
- Qué bien me follas Andrea, pero estoy muy cansada para follarte hoy, si quieres fóllate tú sola.
Yo estaba supercachondo, no podía más así que decidí follarme con mis dedos para ver si podía correrme así, pero nada.
- JAJAJA, todavía no sabes masturbarte demasiado bien Andrea. - Decía Mar mientras me follaba a mí mismo. - Vente conmigo, vamos a dormir juntos.
Nos metimos desnudos en la cama, me abracé a Mar y mi polla se estrellaba con su culo.
- Qué pitito más juguetón, vamos a tener que cortarlo eeeehh. Me has dado una idea.
Se puso el consolador y cambiamos de lado, ahora era ella la que estuvo toda la noche clavándome el consolador en mis nalgas. Como estaba reventado me dormí pronto, deseando que llegara el sábado y vivir más aventuras con mis amas.
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