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Dominaciónjul 2022

HIPNOTIZADA. Capítulo 12

En el barco del orgullo, la mirada de otra mujer enciende los celos de Anna, pero es la furia de su Ama la que la devuelve a la realidad. Entre besos y castigos, descubre que su sumisión no es solo placer, sino una disciplina que puede costar más de lo que imagina.

anastorum3.4K vistas8.9· 7 votos
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Una vez en la habitación seguimos besándonos abrazadas junto a la puerta mientras intentábamos caminar hacia la cama la cual estaba en frente de esta. Cuando ya estábamos en frente, mi Ama me empujó sobre ella y caí de espaldas con los codos encima de la cama esperando y viendo como se quitaba la ropa mientras ambas nos mirábamos con una lujuria desenfrenada.

No tardó apenas en quitarse la ropa cuando ya estaba encima de mi, entre mis piernas, volviéndome a besar, agarrándome del pelo haciendo que mi cara quedara a la altura de la suya. Empezó a acariciar mis pechos y besar mi cuello, alternando entre besos y roces con los labios y la lengua por la zona de detrás de la oreja. Pronto empecé a gemir de nuevo. Vaya, otra vez mi cuerpo reaccionaba así. Debe ser por el alcohol.

La señora Alisson comenzó a bajar con su boca dando besos desde el cuello, por el pecho, por el vientre y cuando llegó hacia mi sexo, me empecé a poner nerviosa, estaba muy excitada y ella parecía que iba a hacerlo, que iba a lamer mi coño. Y entonces… lo hizo y se me escapó un gemido gutural mientras yo, sin poder evitarlo, llevaba mis manos a mis pechos tocando y acariciando mis pezones dándoles pellizcos.

La señora Alisson no dejaba de mirarme mientras hundía su lengua en mi una y otra vez y hacía círculos en mi clítoris. Quise mantener la mirada pero cada vez estaba más extasiada y me daba más vergüenza mirarla así que desvié los ojos hacia otro lado.

-Mírame Anna, quiero que mires cómo lo hago. No apartes tus ojos. -Dijo la señora Alisson esperando que la mirara para seguir con su labor.

-Sí, mi Ama. - Contesté volviéndola a mirar.

Ella siguió ahí abajo mientras lamí, mirándome y yo trataba de hacer lo que ella me pedía, observarla a los ojos. Por culpa de mi gran excitación, ya que empezaba a entrar en la fase del orgasmo, eché mi cabeza hacia atrás y la señora Alisson paró de lamerme.

-Anna, si no quieres que te saque el plug para follarte ese delicado culito no vuelvas a dejar de mirarme, ¿entendido?

-Entendido, mi Ama. -Aunque en realidad estaba tan excitada que quería que lo hiciera, quería sentirme suya por completo.

Una vez más mi Ama volvió a su sitio y siguió y esta vez aparté la mirada a propósito pero, sorprendentemente, ella no paró ni dijo nada, no hizo ninguna señal. Siguió lamiendo hasta que me retorciese de placer.

-¿Puedo correrme?

-No, aún no.

-Por favor, estoy a punto…

-Todavía no, tu placer es mío, no tuyo, yo decido.

Traté de aguantar mi orgasmo, mi coño estaba muy caliente, a punto de explotar. Mi cuerpo no podía dejar de moverse al compás de la lengua de la señora Alisson y yo no podía dejar de tocar y pellizcar mis pezones.

Se me hizo eterna la espera para correrme y unos segundos antes de hacerlo, la señora Alisson me introdujo dos dedos en mi coño y me dijo “ahora sí” y yo exploté tan enérgicamente que mis gemidos fueron tan sonoros que tuvieron que escucharse en la casa de al lado.

Después de tener mi orgasmo, la señora Alisson subió sensualmente con su lengua por todo mi cuerpo hasta mis labios, donde se detuvo a mirarlos para después mirar mis ojos unos segundos y volver a besarme tiernamente.

-Me encanta escucharte gemir. -Dijo entre besos. -Eres tan sexy Anna.

La señora Alisson se sentó encima de mi frotando su sexo con el mío, ambas nos movíamos, a pesar de que yo ya me hubiera satisfecho aún seguía excitada por sus besos y caricias. Vi que la señora Alisson estaba muy excitada y que se movía con más fuerza y rapidez pero por algún motivo, le estaba costando culminar. Entonces, estando aún tumbada en la cama, me senté provocando que su cuerpo cayera un poco hacia atrás y comencé a lamer sus pezones, yo también quería darle placer, no iba a ser una sumisa de papel. Ella arqueó su espalda en respuesta con el contacto con mi lengua y me miraba entre sorprendida y muy excitada.

Cuando noté que sus pezones ya se habían puesto muy duros la miré con una mirada pícara y me moví para poder quedar encima de ella a cuatro patas quedando nuestras miradas y nuestras bocas a escasa distancia. Fueron segundos en los que nuestros ojos se decían todo. Yo te amo y tú, tú parece que sientes algo más que sólo ser una sumisa para ti. Deslicé suavemente mi mano por su vientre para después seguir bajando y encontrarme con su coño que estaba muy húmedo. Estaba así por mí.

La miré, porque me estaba tomando demasiadas libertades. Ella me miraba sin ningún gesto en su cara sólo el de excitación en sus ojos y entonces la penetré, los cerró por un momento y esperé temerosa por mi acción. Cuando abrió los ojos me miró y se mordió el labio inferior de una forma juguetona, entonces entendí que quería más y yo la complací.

Podría hacerle esto todas las veces que ella quisiera, me estaba encantando oírla gemir y, sobretodo, como me miraba a los ojos, de una forma diferente. No sé si esto era por la influencia del alcohol, pero hoy, en estos momentos, habían pasado muchas cosas sin que hubiéramos dicho ninguna palabra las dos. Estábamos sintiendo lo que hacíamos y no sólo sentía lo que me hacía ella, sino que podía percibir lo que sentía ella y yo estaba advirtiendo que me estaba queriendo y ahora mismo, me estaba sintiendo la sumisa mas dichosa.

Mientras la penetraba me miró con ojos pícaros y volvió a besarme y entonces la penetré con un dedo más. Gimió en mi boca. Dulce sonido. Dulce movimiento. Dulce melodía.

Noté como sus gemidos eran cada vez más fuertes y entonces me pegué a su cuerpo ya que ella se aferraba a mi con más fuerzas y entonces dio un gemido muy sonoro arañándome fuertemente con sus uñas en mi espalda.

Me quedé encima de ella con mi mano aún en su sexo, observando como en su cara sus rasgos se iban relajando después del orgasmo. Me miraba a los ojos con ternura y amor… yo he sentido que me quiere, ¿no será producto de alcohol? Si es así, quiero estar embriagada siempre.

Sus ojos se fueron cerrando y yo me aparté a un lado de la cama para observarla.

-”Debe de estar muy cansada, se levanta muy temprano”. -Me dije.

La observé por un rato hasta que yo creí que se quedó dormida. Cuando ya le venció el sueño, intenté levantarme de la cama sin hacer ruido para irme a mi habitación, ella nunca me ha dicho de dormir con ella y, aunque haya pasado esto, sigo siendo su sumisa.

Al levantarme, noté como ella me agarraba de la muñeca y me giré para verla.

-Quédate esta noche conmigo. -Dijo con los ojos entreabiertos.

-Sí, mi Ama. -Contesté muy emocionada aunque por fuera sólo se me veía sonreír.

Me tumbé a su lado de cara a ella, la cual tenía los ojos abiertos pero se notaban muy cansados. Ambas nos mirábamos en silencio; los ojos; la nariz; la boca; las cejas, detallábamos cada tributo de nuestra cara o, al menos, así lo estaba haciendo yo.

Poco a poco se fue quedando dormida, vencida por el cansancio y yo no iba a ser menos, también me encontraba muy cansada. Me giré hacia el lado derecho porque es mi posición preferida para dormir aunque así le estaba dando la espalda, pero no podía evitarlo sino no conciliaría bien el sueño durante la noche.

Cuando ya me acomodé en mi sitio, ella paso su brazo por encima de mi, abrazándome y pegándome a ella, yo me quedé impresionada pero no dije nada, sólo me dejé llevar por las sensaciones de felicidad y alegría que estaba teniendo y entonces me susurró al oído:

-Buenas noches, gatita.

-Buenas noches, señora Alisson.

En un abrir y cerrar de ojos me quedé dormida con una sensación cálida en mi pecho, estuvimos casi toda la noche abrazadas, aunque supongo que de movernos durante la noche nos separamos, lo que a mi me vino bien, porque pude despertarme temprano para poder hacerle el desayuno.

Me moví cuidadosamente en la cama hasta quedar fuera de ella y bajé al primer piso para ir a la cocina.

La cocina era grande, así que empecé a buscar por los muebles a ver que encontraba. Barritas de chocolate cero azúcar, no, esto fuera. Cereales sin azúcar, lo reservo. Mermelada de fresa, de melocotón y de arándanos cero azúcar, lo reservo por si acaso. Necesito encontrar algo de pan, a ver en este mueble. Nada. Y en este otro. Nada, no hay pan. Miraré a ver qué hay en la nevera. Huevos. Queso de untar. Manzanas. Plátanos. Leche de soja sin azúcar añadido. No hay pan y, sinceramente, hacerle una bol de cereales me parece algo cutre. Creo recordar cómo se hacen tortitas, huevos hay, miraré a ver si hay harina. En este mueble vi algo parecido. Sí, aquí está, pero es harina de avena, creo que funcionará.

Mierda. En realidad no recuerdo muy bien cómo se hacían las tortitas, buscaré algún vídeo cortito en youtube.

Estuve buscando unos minutos un vídeo hasta que vi uno interesante, “tortitas de avena con plátano”, pinché a verlo para ver qué ingredientes llevaba y ¡sorpresa! Tengo todos los ingredientes.

Hice la masa líquida pero algo espesa de las tortitas y con un chorreón cortito de aceite cubrí la sartén donde iba a cocinarlas a fuego lento. Mientras se iba haciendo busqué en los muebles si había algo que no fuera mermelada para echarle por encima a las tortitas y ¡bingo! Vi un bote de crema de cacahuete y un paquete de almendras y nueces. Con esto podría cubrirla por encima y trocear los fruto secos para darle mejor vistosidad. También preparé los cafés en la cafetera pequeña que tenía encima de la encimera, la verdad es que se hizo rápido, lo que más tardaba eran las tortitas.

Fui sacando las tortitas que me habían quedado perfectas y las puse en un plato en una bandejita que encontré mirando y buscando tiestos de la cocina. Cuando terminé hice un esfuerzo por parecer una camarera y llevé la bandeja con sumo cuidado por las escaleras prestando atención a cada peldaño ya que soy muy dada a dar tropiezos.

Cuando entré en la habitación, solté la bandeja en la mesita de noche para acercarme con cautela a la cama y subirme. Al estar ya a su lado, comencé a acariciar su mejilla,después con el dedo índice iba acariciando sus cejas perfectamente depiladas, su naricita y sus labios consiguiendo que poco a poco ella abriera sus ojos.

-Buenos días, mi Ama. - Le dije.

-Buenos días, sumisa. -Dijo con voz ronca.

-Quedan siete minutos para que te suene el despertador, ¿quieres aprovecharlos y seguir durmiendo? -Pregunté sonriendo por su cara de sueño.

-No, Anna, me despertaré, pero te va a costar una rato con las pinzas en los pezones por levantarme antes. - Dijo riéndose.

-Ah, vaya, lo siento. -Dije un poco apenada.

-He dormido muy bien, hace mucho tiempo que no dormía tan bien. -Dijo acariciando mi pierna.

-Me alegro mi Ama. Te he traído algo,no sé si es de tu gusto pero bueno… -Dije moviéndome para poder coger la bandeja. - Te he hecho el desayuno. Son tortitas de plátano y avena y también te he hecho el café. Le he echado una cucharadita de azúcar, he visto que compras productos sin azúcar.

-Vaya Anna, gracias. -Dijo incorporándose y cogiendo la bandeja. -En realidad tengo azúcar abajo por tener, pero uso un edulcorante para el café, aún así, está bien de azúcar. Voy a apartar las cortinas y abrir las ventanas, para que entre más luz.

-No, ya voy yo, tú mientras desayuna, ahora me pongo contigo. -Dije levantándome con rapidez de la cama.

Abrí las ventanas y cuando me giré la señora Alisson me estaba mirando sonriente dando un pequeño suspiro de bienestar.

-¿Por qué me miras así? -Me atreví a preguntar.

- Porque me produces mucha paz Anna, la paz que nunca he tenido.

-¿Nunca? ¿Por qué dices eso mi Ama? -Pregunté preocupada por ese comentario.

-Algún día te lo contaré, mientras tanto, disfrutemos de este momento, no vayamos a empañarlo con malos recuerdos del pasado. Ven, siéntate conmigo y desayunemos. -Dijo dando unas palmaditas en la cama.

-De acuerdo, mi Ama. -Y me senté a su lado cogiendo mi taza de café.

La señora Alisson se dispuso a cortar un pedazo de tortita y se la llevó a la boca.

-¡Anna! ¡Esto está buenísimo! -Dijo con cara de disfrute.

-Ya he hecho tortitas algunas veces pero esta es la primera vez que la hago con avena y plátano. Voy a probar la mía. -Dije cortando un trozo para comerlo. -¡Uhm! Sí, es verdad, tiene un sabor muy bueno.

-Creo que mañana voy a querer más. -Dijo la señora Alisson guiñándome un ojo.

-Todas las mañanas que estemos aquí te haré el desayuno, si lo deseas.

-Y yo no pondría ninguna objeción.

Terminamos el desayuno y la señora Alisson me mandó arreglarme para salir, algo cómodo y sencillo. La esperé abajo en el comedor. Aún no me podía creer el acercamiento tan bonito que estaba teniendo con la señora Alisson, mi corazón se agitaba muy deprisa de sólo pensarlo de la misma felicidad. Creo que le gusto, al menos un poquito, sino ¿por qué entregarse así a mi si sólo soy una sumisa? Dudo que con Candy y Rousse haya tenido este tipo de acercamiento. Espero. Será mejor no pensarlo.

-Hoy es el primer sábado de Agosto, se celebra en Ámsterdam el día del orgullo gay, el Gay Parade. No iba a ir pero ya que has venido tú, me he motivado. Me ha costado conseguir un sitio en un barco para pasar el día ahí.

-No veía a mi Ama en esa clase de fiestas. -Dije sorprendida.

-Tengo 37 años, soy aún muy joven y ya me he perdido muchas cosas. Por lo que veo no te hace mucha ilusión. -Dijo haciendo una mueca de fingida tristeza.

-¡Sí!¡Sí! Sólo es que me ha sorprendido que me vayas a llevar a esta fiesta, pensaba que eras más de fiestas tranquilas.

-Acaso el día de la fiesta BDSM que hice en la mansión te pareció... ¿”tranquila”? -Dijo cogiéndome de la barbilla haciendo que la mirara directamente a los ojos esbozando una pequeña sonrisilla adivinando qué es lo que estaba pensando.

-No… para nada… -Contesté ruborizada recordando lo que pasó ese día.

-Bueno, vayámonos, a la 13:00 salen los barcos.

-¿Los barcos?

-Sí, la fiesta se celebran en los barcos por los canales de Ámsterdam, habrá música, bailarines, muchas luces y, aparte, también estará decorada la ciudad. Pero nosotras pasaremos el día hoy en un barco, me ha costado hacer algunas llamadas para conseguir sitio en uno esta mañana.

-¿Y qué pasa con el coche?

-Después a la vuelta lo recogeremos. -Dijo con una sonrisa indicando que todo estaba controlado.

De camino hacia nuestro barco, vi la ciudad decorada, habían muchos balcones, establecimientos, ventanas con banderas LGTB. Una vez llegamos a nuestro barco, todo estaba a rebosar de gente dentro y fuera de los barcos esperando el desfile.

Entramos en el nuestro y más o menos se podía pasar y estar pero a veces para moverse, había que hacer zig zag, siempre agarrada de la mano de mi Ama, lo que me hacía sentir una niña pequeña pues ella me guiaba a todos lados sin soltarme.

-¿Quieres algo de beber Anna?

-La verdad es que no lo sé, como te dije no entiendo de bebidas.

-¿Quieres probar un cóctel?

-De acuerdo.

-A mi me gusta el Agent Orange, es de vodka, zumo de naranja y triple seco.

-Tiene buena pinta, tomaré ese. Después probaré otros si acaso.

-Está bien, no te muevas de aquí.

La señora Alisson se fue a por nuestros cócteles y yo mientras tanto me quedé viendo un espectáculo que estaban dando unos hombres vestidos con pelucas, colores y mucha purpurina.

-Hola bonita. -Dijo la voz de una mujer joven, la cual estaba muy cerca de mi cuando me giré.

-Ho...hola. -Dije un poco molesta por su aroma a alcohol.

-Mira que hay cosas interesantes en esta ciudad pero nada tan interesante como tú. -Volvió a decir acercándose y pegándose a mi.

-Vaya, eso es porque no ha visto la Plaza Dam. -Contesté nerviosa.

-Créeme, la tengo muy vista pero no tengo visto chicas tan hermosas como tú. -Dijo atreviéndose a acariciar mi labio inferior y acercándose cada vez más mientras que yo poco a poco me echaba hacia atrás.

-Señorita… creo que usted ha bebido demasiado… yo no…

-¡Shh! Tranquila, somos jóvenes hay que disfrutar del momento, tú sólo dejate llevar. -Dijo intentando besarme.

-Creo que mi novia acaba de decir que no quiere nada contigo. -Dijo la señora Alisson de repente. Espera. ¿Mi novia? Abrí los ojos como platos.

-Pero qué pelmazo, todas las bonitas tienen a una novia amargada y, en este caso, vieja. -Dijo la joven cruzándose de brazos.

La señora Alisson sonrió por un momento, dio unos pasos y dijo:

-No me enfurezcas niñata llorona.

-¿Ah si? ¿Y qué me va a hacer? ¿Arrugar su cara de señora entrando en edad y pegarme una bofetada?

La señora Alisson me miró de nuevo, se encogió de hombros, se acercó a la chica y en un abrir y cerrar de ojos le roció por la cabeza los dos cócteles que había pedido.

-¿Pero qué haces loca?

-Y ahora lárgate de aquí sino quieres que esta vieja te parta el culo y, créeme, te lo partiré. -Dijo mi Ama con una voz muy seria y espeluznante.

La chica se quedó mirándonos por un momento dubitativa, pero volvió a mirar a la señora Alisson y se fue sin decir una palabra.

-Te podrías haber metido en un buen lío. -Dije asustada por lo que había pasado.

-Tú sí que estás en un buen lío, vamos al baño ahora mismo. -Dijo agarrándome fuertemente del brazo.

Cuando llegamos al baño, cerró la puerta y me colocó enfrente de ella propinándome nada más mirarla, una fuerte cachetada, que me hizo girar toda la cara. Me dobló el cuerpo, me subió la falda y apartó mi tanga, metió su mano por mi entrepierna y me introdujo dos dedos en el coño, provocando que arqueara mi espalda hacia arriba y ella me pegara a su cuerpo cogiéndome del pelo.

-¿De quién eres Anna? -Dijo con una voz de enfado.

-Tuya, mi Ama. -Dije algo exitada.

-Parece que lo olvidas cuando alguien se te acerca. -Dijo de nuevo metiendo y sacando sus dedos.

-He tratado de defenderme mi Ama. -Contesté moviendo mi culo hacia su cuerpo.

-Eso no es defenderse, le hubieras dado una bofetada y hubiera reaccionado, así hacen contigo lo que quieren y tú eres MÍA.

-Lo siento, mi Ama.

-¿Lo sientes? -Dijo sacando sus dedos de golpe y girándome poniéndome contra la pared. -¿Lo sientes? ¿De verdad lo sientes? -Preguntó besándome apasionadamente. -No lo olvides Anna, eres mía y tendrás que aprender a defenderte. - Me agarró más fuerte del pelo y dejó de besarme. -Ahora vayámonos, puede venir alguien.

-Pero… -Dije muy excitada.

-Pero nada, no te mereces tener placer hoy, estás castigada. -Dijo saliendo por la puerta y dándome la espalda. -Vamos, pediré otros cócteles para las dos.

La acompañé a la barra del bar y esperé a que pidiera nuestras bebidas. Ella me miraba de vez en cuando mientras yo jugueteaba con mi pelo mirando alrededor, había mucha gente bailando, música fuerte y también varias personas algo patosas por el alcohol.

Nosotras mientras tanto nos sentamos en una de las sillas altas de la barra a disfrutar de nuestro cóctel, la verdad es que este estaba muy bueno. Me di cuenta de que mi Ama estaba mirando a un punto de la fiesta y cuando me fijé hacia donde miraban sus ojos sentí mucha rabia y celos. Había una chica perteneciente a un grupo de chicas y chicos, con una peluca rosa mirando también a mi Ama de una forma bastante atrevida, cabe decir. Mi Ama le sonreía, ¡no lo puedo creer! ¡Estoy aquí y pasa de mi para mirar a otra!

Dí unos unos cuantos tragos muy ligeros observando la escena y me acabé el cóctel muy rápido. Me pedí otro. La señora Alisson me miró sonriendo de arriba a abajo lo que me hizo sentir muy incómoda. Ahora no, ahora mírala a ella.

-¿Quieres bailar un poco? - Me preguntó.

Dudé en si aceptar o no porque estaba muy enfadada pero acepté, me bebí el cóctel en poco tiempo y nos fuimos donde todos bailaban. La señora Alisson no bailaba nada mal, sabía mover sus caderas y excitar a cualquiera con sólo verla. Se pegaba a mí y volvía a despegarse para volver a mirar a la otra chica. Yo por mi parte no estaba bailando a penas y menos aún viendo lo que ella estaba haciendo, ¿que pretendía? Tuvimos ayer un día maravilloso juntas y un principio de mañana bastante agradable, ¿por qué ahora está comportándose así?

Al cabo de un rato, la chica se acercó a donde estábamos nosotras y se pegó junto a la señora Alisson a bailar. Bailamos las tres hasta que paró la música que fue al poco tiempo para después empezar otra canción en la cual paramos y empezaron a hablar.

-¿Cómo te llamas? -Preguntó la chica con su copa comiéndose a mi Ama con la mirada.

-Alisson, ¿y tú? -Dijo muy sonriente mi Ama.

-Úrsula. Perdón que me entrometa, ¿sois pareja? -Volvió a preguntar sin tapujos.

-¡Sí! -Contesté provocando que mi Ama me mirara a la par que ella contestaba que no.

-Perdón… ¿entonces sois o no sois?

-No. Sólo somos amigas y hemos venido a ver cómo se daba la fiesta.

La chica se dirigió a mi para hablarme después de haber estado mirando todo el tiempo a mi Ama y tontearle con los ojos.

-No te importará que te robe un ratito a tu amiga para bailar con ella, ¿verdad? -Preguntó muy sonriente volviendo a mirar a la señora Alisson, la cual le sonreía encantadoramente.

-No. Claro que no. De hecho me voy a sentar y a tomar mi copa tranquila. Disfrutad de la música. -Contesté con una sonrisa demasiado falsa y me fui al mismo lugar de antes, que por suerte estaba desocupado.

Me pedí otro cóctel como el de antes y no podía evitar mirar hacia donde estaba mi Ama. Ahora estaban hablando mientras se movían un poco, por la música, en sus sitios. La chica le ofreció su copa a la señora Alisson porque esta bebió un trago de su vaso.

Me estaba muriendo de celos, ¿por qué tiene que hacer esto? Estoy muy enfadada y tengo mucha rabia. Quiero gritar, ¿pero quién soy yo? Soy sólo su sumisa, ya me lo deja claro con su comportamiento. ¿Entonces para qué tanta palabrería? Que siente paz conmigo, que nunca ha viajado ni compartido cosas con nadie, que ha dormido muy bien… ¡Joder!¿Por qué mierda me dices todo esto señora Alisson?¿Qué soy para ti, un juego?

Mi Ama no se iba de la pista de baile y yo ya iba por mi cuarta copa, me empezaba a notar ya bastante mareada pero me daba igual, prefería estar así y desahogar mi angustia de esta forma ya que no podía hacer nada.

Todo me daba ya vueltas de una manera exagerada cuando vi que la señora Alisson bailaba muy pegadita y rozándose con la chica, la cual la abrazó hablándole al oído y acariciando a la señora Alisson por la cintura y cada vez bajando más sin ella poner resistencia ni ningún tipo de “stop”. Me enfadé tanto que, como pude, me levanté de la silla y me fui al baño. A cada paso que daba me tenía que sujetar a veces en la barra y así, por las paredes y camarotes hasta llegar al baño, donde me empezaron a salir lágrimas de rabia y me quedé mirándome al espejo un rato, sintiéndome patética por no hacer nada y llorar como una niña enrabietada. Así que me armé de valor, me eché un poco de agua en la cara, me sequé y busqué en mi bolso a ver si no había sacado el maquillaje que siempre llevo para casos de emergencia y comencé a maquillarme muy despacio porque ni podía sostener el lápiz de ojos. Tuve que limpiarme los labios dos veces para quedar perfecta una tercera vez.

Cuando ya estaba lista, salí intentando andar normal pero todo seguía dándome vueltas. Vi a un grupo de gente en un sitio bailando y me puse cerca a bailar, un poco lejos de la señora Alisson. Si se estaban toqueteando, no quería verlo.

Al principio me moví muy sosa pero poco a poco me fui dejando llevar por la música y a bailar más desinhibida. Unas muchachas junto con un hombre se acercaron y se pusieron frente a mi a bailarme. Una de ellas se acercó más y se puso a bailarme sensualmente con el ritmo que ahora estaba sonando. Me sentía muy liberada y con derecho a hacer lo que quisiese, así que también me pegué a ella a bailar también a su forma. Me metió la pierna entre las mías y comenzó a mover las caderas, las cuales yo agarré con dos manos.

-¡Aquí hay tema! -Gritó el muchacho amigo de ellas.

-Chris, deja algo tía. -Le dijo otra riéndose.

-La he visto yo primero. -Contestó la tal Chris.

Yo simplemente sonreía y no decía nada, me lo estaba pasando muy bien sin pensar en nada más que en bailar y sentirme como me estaba sintiendo.

Pronto empecé a tener calor y fui desabotonándome la camisa, a lo cual, la tal Chris se prestó a ayudarme ya que yo me estaba haciendo un lío con los botones. Se acercó mucho a mi mientras me desabotonaba, no sólo me quitó los primeros botones sino que comenzó a quitarme los restantes lentamente mientras me miraba a los ojos para ver si yo se lo impedía, al ver que no dije nada, ella siguió.

-Si te vas a quitar la camisa tienes que hacerlo en plan striptease, please. -Dijo gritando el amigo de ellas por la música alta.

Miré a la tal Chris y le dije, “¿eso quieres?” y ella aceptó moviendo la cabeza y mordiéndose su labio inferior.

Empecé a hacer un baile sexy y a coger mi camisa haciendo movimientos sensuales con ella, tapándome y destapándome la parte de los pechos para crear más expectación. Pronto los amigos de Chris me hicieron un círculo y empezaron a animarme a quitármela. Me fui quitando poco a poco la camisa bailando muy sexy como si fuera a la señora Alisson a la que le estuviera bailando y poco a poco fueron agrupándose más personas alrededor, vitoreándome. Cuando me la quité y dejé mostrar mi sujetador negro, subí mi brazo y comencé a hacer círculos en el aire con la camisa.

-¿Alguien quiere más? -Pregunté no importándome nada, sólo el momento de diversión que estaba teniendo.

-¡Sí! -Contestó el grupo de gente.

Tiré la camisa al suelo y comencé a poner mis manos en mi falda y a seguir bailando moviendo mis caderas, moviendo mi falda un poco para abajo y para arriba como haciendo ademán de quitármela pero creando ansiedad al no hacerlo cuando ellos querían. Una chica salió del grupo y se puso a mi lado a hacer un striptease. Ambas juntamos nuestras espaldas y movimos nuestros culos a la par, bajando y subiendo, y justo cuando subí decidí bajarme la falda y dejarla en el suelo. La gente aplaudía y entonces me atreví a decirles otra vez si querían más. Todos dijeron que sí al unísono y la tal Chris y muchas miradas más me miraban con deseo. Empezaron a aplaudir muy fuerte y dar gritos de ánimos. Y justo cuando me iba a quitar el sujetador, noté como una mano lo agarraba por detrás y vi a la señora Alisson agachándose a recoger mi ropa y mi bolso y a tirar de mi, llevándome de nuevo por el mismo camino que cuando fuimos al baño.

Su mano apretaba fuertemente mi brazo y mi corazón latía muy rápido. Ella no me miraba, andaba tan veloz que parecía que llegaba tarde a algún sitio importante. De pronto, empecé a encontrarme muy mal, con sensaciones de náuseas pero no podía dejar de andar al ritmo que me llevaba ella.

Llegamos al baño y cerró la puerta de nuevo, cuando me miró, sus ojos tenían la mirada más terrible que yo había podido ver en la señora Alisson.

-¡Vístete!¡Vamos! -Me ordenó.

Traté de vestirme, temblorosa y con muchas náuseas.

-No… no me encuentro bien mi Ama… creo que voy a… - No podía terminar de hablar, me daban más náuseas.

-¿Vas a vomitar? -Dijo la señora Alisson sin cambiar su semblante.

Yo acepté con la cabeza y ella inmediatamente me ayudó a acercarme a uno de los váteres, me recogió el pelo y a los veinte segundos, estaba vomitando todo o, en la mayor parte, lo que había bebido.

Pasó un buen rato hasta que me recompuse y pude vestirme. La señora Alisson me miraba con mucha furia pero yo decidí no hablar, no vaya a ser que la líe más.

Aún caminaba mareada cuando ella me llevo a la parte del barco donde menos personas había, aunque, a mi parecer, seguía abarrotado.

-Esperaremos aquí hasta que atraquen y se te pase el efecto del alcohol. - Dijo mirándome de pie cruzada de brazos mientras yo estaba sentada.

-Sí, mi Ama. -Dije nerviosa.

-Eres una inconsciente. Si no sabes beber, no bebas y menos aún montes espectáculos como el que ibas a montar. -Empezó a decir la señora Alisson. - ¿Te ibas a quitar toda la ropa? ¿Te crees que estás en un barco nudista y que eres libre de hacer lo que quieras sin que yo me interponga? Estás muy equivocada si crees que voy a dejar que me humilles de esa forma Anna Stone, soy tu Ama y me debes respeto y obediencia.

-¿Por qué no le pides respeto y obediencia a la puta con la que bailabas, que parecía que te la ibas a follar encima del suelo?

Mi cara en ese momento dio un giro de noventa grados y algunas personas nos miraron curiosos por lo que acababa de pasar.

-Lo vas a lamentar Anna. Vamos al baño de nuevo. -Dijo volviéndome a coger del brazo fuertemente.

En nada de tiempo llegamos al baño y nos metimos en uno de los retretes. Ella por su parte sacó de su bolso unas pinzas metálicas pequeñas con un borde redondeado y me ordenó desabrocharme la camisa. Cogió uno de Mis pezones y me colocó una pinza apretándola muy fuerte provocándome un dolor que no me parecía nada agradable y que, al principio, a los pocos segundos, no dolía tanto, pero pronto empezó a dolerme como si me estuvieran clavando unas agujas. Una vez terminado de ponerme las pinzas, salímos del cubículo y volvimos a la cubierta a esperar que todo pasara.

-Las vas a llevar hasta que lleguemos a casa, ¿son 4 horas? Pues 4 horas las vas a aguantar y me da igual si lloras y te duele a rabiar, aún no hemos terminado por hoy.

-Sí, mi Ama. -Contesté muy sumisamente.

-No volveré a llevarte a ninguna fiesta, no sabes comportarte, me has y te has dejado en ridículo. -Dijo con un tono de voz muy duro.

-Lo siento, mi Ama. -Dije con lágrimas asomando por mis ojos.

-Más lo vas a sentir, hoy lo vas a sentir mucho Anna.

-Pero, ¿por qué hiciste eso con esa chica? ¿Por qué te pusiste así con ella? Me daba rabia verte así… -Dije con estrés.

-Más rabia me da a mi que se te acerquen y tú no hagas nada, yo sólo estaba bailando a ti casi te besan. -Seguí mirándome con dureza y de forma acusadora.

-¿Así que es eso? ¿Me estabas castigando? -Pregunté exaltada.

-No eleves la voz, no estás en posición de reclamarme nada, no empeores las cosas Anna. -Dijo amenazante.

-Pues es un límite. -Dije cortante.

-¿Cómo? -Preguntó poniendo cara de “¿cómo te atreves?”

-Que es un límite, ese castigo es un límite. -Contesté tranquilamente.

-Mira Anna, como Ama de tres sumisas me aceptaste y acataste mis reglas, así que no soy sólo tu Ama exclusivamente y si quiero estar con más, estaré, te pese o no te pese, ¿de acuerdo?

-No es justo. -Dije cruzando los brazos pero volviéndolos a descruzar porque me dí en los pezones con las pinzas.

-Es lo que hay, si no lo aceptas te buscas a otra Ama que acepte tus características. Y por cierto, mañana volvemos a Barcelona, ya terminé lo que tenía que hacer aquí, no hay nada más que me retenga. Iba a quedarme más tiempo porque estabas aquí y disfrutar contigo ya que pocas veces viajo y salgo sino es con Claudia o alguna fiesta BDSM que monto en la mansión.

-Pero mi Ama… -Dije entristecida por la noticia.

-¿Te lo mereces? -Preguntó con una ceja levantada.

Negué con mi cabeza y me quedé cabizbaja.

Al poco rato volvió a acercarse la misma chica que bailaba con la señora Alisson y esta se fue con ella, cerca de nosotras a bailar. Yo, mientras, aunque muerta de rabia porque sabía que me estaba castigando, esperé a que el tiempo pasara y se me fuera pasando los efectos del alcohol que ya habían ido disminuyendo un poco.

-Hola. -Dijo una voz femenina.

Al girar la cara me di cuenta que era la misma chica de antes, Chris.

-Hola. -Contesté nerviosa porque se acercaba mucho para mi gusto.

-¿Quién es esa que te sacó de la pista de baile? -Preguntó señalando a la señora Alisson.

-Es mi… - Me pare a pensar y contesté lo que vi mejor en ese momento. - Es mi novia.

-Pues por como baila con la otra no parece quererte mucho. -Dijo dando un sorbo a su bebida.

-Tenemos… una relación abierta… más o menos… -Contesté inquieta.

-Y...¿Qué tan abierta? Eso significa que estás… ¿disponible?

-La verdad es que no me apetece ahora mismo estar con nadie, no me encuentro muy bien con todo lo que he bebido. -Dije incómoda.

-Bueno, espero que se te pase, lo hemos pasado bien juntas, ha sido un rato divertido. -Dijo guiñándome un ojo, se levantó y se fue.

La señora Alisson me miraba interrogante y al rato se acercó a preguntarme.

-¿Qué quería tu amiguita? -Preguntó molesta.

-Sólo quería saber si estaba bien y si estaba soltera.

-¿Y qué le has dicho? -Dijo levantando una ceja.

-Que estaba contigo, que teníamos una relación abierta pero que no me apetecía estar con nadie porque me encontraba mal. -Dije agachando mi mirada.

-¡Uhm! Bien, así me gusta, no es tan difícil decir qué es lo que quieres y qué no. -Dijo sentándose a mi lado a esperar.

Al poco rato vino de nuevo la chica con la que bailaba la señora Alisson e intentó sacarla a bailar.

-Mira, Úrsula, lo he pasado muy bien pero ya no me interesa seguir bailando. -Dijo la señora Alisson amablemente.

-Pero si nos estábamos divirtiendo mucho, así pegaditas, la una con la otra. -Contestó la chica mirándola lascivamente.

-Ya pero a mi novia no le va mucho ese rollo. -Contestó un poco más seca la señora Alisson.

-¡Ah! Es… tu novia…

-Sí.

-¡Pues podrías habérmelo dicho! Buscaba a alguien a quien conocer y con quien divertirme, gracias por hacerme perder el tiempo. -Dijo molesta Úrsula.

-Lo lamento. -Contestó escuetamente la señora Alisson.

-Vaya una pringada… -Dijo la chica yéndose de nuestro lugar.

-¿Por qué le has dicho que somos novias? No creo que seas la típica mujer que use ese pretexto para que la dejen en paz. -Pregunte curiosa.

-Simplemente no tenía ganas de aguantarla intentando convencerme, está bebida y no le va a valer un simple no. Además así se sienten utilizadas y dejan de molestar rápidamente.

La miré fijamente, escuchándola y ella me devolvió una mirada dura y severa, a lo que yo inmediatamente agaché mi cabeza.

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