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Dominaciónjul 2022

HIPNOTIZADA. Capítulo 15

Rousse la tiene contra la pared y la amenaza, pero cuando la luz se enciende, el castigo no llega solo a quien miente. A veces, el silencio duele más que el látigo, y Anna descubrirá que su Ama no solo busca obediencia, sino su propia voz.

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La señora Alisson no me dijo nada en todo el camino, creo que sabía que prefería no hablar con nadie en ese momento.

Al llegar a casa me fui directamente a mi habitación, no quería pensar nada más y necesitaba quitarme la ropa, el maquillaje y descansar para aclarar todo lo sucedido.

Cuando entré ni siquiera encendí la luz de la habitación, me fui directamente al baño para desvestirme allí y limpiarme. Con la luz que entraba por la ventana, vi en el espejo del lavabo que detrás mio estaba Rousse, me asusté demasiado y tampoco me dio tiempo de reaccionar cuando ella me tapó la boca y me agarró del pelo llevándome hacia la pared del baño chocándome contra ella.

-¿Por qué la señora Alisson te ha llevado a cenar? ¿De qué habéis hablado y qué habéis hecho? No me mientas porque vas a llorar lágrimas de sangre princesita.

-Na… nada, no hemos hecho nada… simplemente hablamos de cosas de nuestro pasado… -Dije entre cortadamente porque me costaba respirar bien al estar tan presionada con la pared.

-¿Sólo del pasado? No te creo… hay algo más. La señora Alisson no te va a llevar sólo para eso, ¿te pidió algo especial, te dijo algo bonito? Dime, ¡de qué carajos hablásteis!

-Es la verdad, estuvimos hablando del pasado, de mi pasado y acabamos yendo a ir a ver a mi madre. -Contesté obviando que la señora Alisson había estado preguntándome sobre mi actitud con la señora Claudia.

-¡Ah! ¿Que fuisteis a ver a tu madre? Así que la señora Alisson se interesa por tu familia y tu pasado… bueno, eso no es nuevo… a mi también me lo hacía, también se comportaba así, se interesa y luego, va picando como una abeja de flor en flor, sólo que Candy y yo, pues somos sus favoritas, no te creas nada especial. -Dijo con un tono burlón.

-Y si sois sus favoritas, ¿por qué no hace con vosotras lo que hace conmigo? -Me atreví a decir.

-Porque como te dije… -Dijo apretándome más aún contra la pared. -Como te dije… ella es así, no es que quiera algo contigo, es que le gusta jugar, son sus designios y caprichos como Ama poseedora de sumisas, crearles ilusiones para que sean más fieles y serviciales.

No dije nada más, estaba enfadada intentando zafarme de su agarre y ella forcejaba más conmigo impidiendo que me librara de esa posición, cuando de repente oímos la puerta de la habitación abrirse.

-¿Anna? ¿estás despierta? Te he visto llegar hace un momento, quisiera hablar contigo. -Dijo la señora Claudia.

Rousse apretó más el puño que sujetaba mis pelos, me empujó más hacia la pared y me soltó.

-Cuidado con lo que dices… -Susurró bajito. -Yo no estoy aquí.

-Anna, ¿estás en el baño? Te he escuchado hablar, ¿puedo pasar?

-¡Sí, señora Claudia! Estoy en el baño, ya salgo.

-Anna, ¿por qué estás a oscuras? Podrías darte un golpe. -Dijo desde la habitación.

Tiré de la cadena del váter y fingí que había estado ahí, usándolo.

-Es que necesitaba ir urgentemente al baño y fui directamente sin encender ninguna luz. -Contesté saliendo de él y encendiendo la de la entrada.

-Estás muy bonita Anna. -Dijo la señora Claudia mirándome embobada.

-Gracias señora Claudia. ¿Para qué me necesitabas? -Pregunté incómoda sabiendo que Rousse estaba oyendo todo.

-Quería explicarte lo que sucedió y contarte lo de Andrés…

-No tiene por qué explicarme nada… -Dije nerviosa.

-Sí, quiero hacerlo.

-Bien, pues… vayámonos a otro lado mejor y hablemos.

-¿Por qué no aquí, Anna? Aquí no nos va a oír nadie.

En ese momento se escuchó un ruido proveniente del baño. Rousse había tirado el micrófono de la ducha.

-¿Qué es ese ruido Anna? -Preguntó la señora Claudia mirando hacia el baño.

-Na… nada señora Claudia… -Dije temblando y horrorizada.

-¿Nada? Anna las cosas no se caen solas…

-De… debe ser el viento… -Lo primero que se me vino a la cabeza.

-El viento...ya… -Dijo con cara de incredulidad.

La señora Claudia se dirigió al baño y encendió la luz. Se quedó en silencio por un momento.

-Así que el viento… ¡sal ahora mismo de la bañera Rousse!

Cuando ya estuvimos frente a ella empezó a hacernos preguntas con un notable enfado en su cara.

-¿Qué demonios os traéis vosotras dos? ¿Por qué estábais en el baño solas y a oscuras?

-Estábamos hablando. -Dijo Rousse sin ningún gesto ni emoción en su cara.

-Hablando… ¿Y por eso te ocultas Rousse? ¿Por eso la ocultas Anna? Decidme la verdad, ¿qué demonios hacías en el baño?

-No creo que sea de tu incumbencia. -Contestó Rousse de mala forma.

-¿Perdona? ¿Quien te crees para hablarme así sumisa estúpida? Colócate de rodillas ahora mismo y pídeme perdón sino quieres sufrir las consecuencias. -Ordenó tajante la señora Claudia.

-Yo no acato órdenes de sumisas con aires de Ama. -Miré a Rousse sorprendida por esa contestación.

La señora Claudia la abofeteó inmediatamente después de decir sus palabras pero Rousse volvió a mirarla altivamente.

-Con que esas tenemos… -Dijo la señora Claudia sacando su teléfono móvil.

Llamó por teléfono a alguien y la llamada se hizo esperar, hasta que ese alguien contestó.

-Alisson, ven inmediatamente a la habitación de Anna.

-Señora Claudia… -Dije con el corazón latiendo desbocado.

-¿Qué Anna? ¿Tienes miedo? Ustedes no tienen permiso para estar juntas, le debéis respeto a Alisson.

-¿Y tú respetas a Alisson? Besaste a su sumisa… ¡qué valiente! ¿Tanto te gusta Anna que has preferido incumplir una norma de la señora Alisson conociendo como sumisa cómo es ella? En ningún momento te ha importado tu amistad con Alisson cuando lo hiciste, ¿te crees mejor persona por ser Ama?

-Las personas cometen errores por actuar bajo emociones, pero veo que no lo niegas así que tenéis algo… -Dijo la señora Claudia.

-Sí, y qué pasa. -¿Cómo? ¿Rousse acababa de decir que sí teníamos algo?

En ese momento entró la señora Alisson a mi habitación.

-¿Qué sucede Claudia?

-He pillado a estas dos juntas y no niegan que han estado haciendo cosas entre ellas, es más lo han afirmado. -Dijo la señora Claudia. -Aparte de que Rousse me ha faltado al respeto porque al saber que fui tu sumisa, no acepta órdenes mías.

La cara de la señora Alisson… mirándonos a ambas con sorpresa era todo un espectáculo. Nunca puso ese gesto en su cara.

-¿Estábais haciendo cosas entre vosotras Rousse? -Preguntó por fin la señora Alisson.

-Sí, Ama. -No estaba entendiendo nada, no estaba entendiendo por qué Rousse estaba mintiendo con algo tan delicado, me estaba sintiendo muy mal, quería hablar y decir que era mentira pero mis palabras no salían.

-¿Anna? -Preguntó la señora Alisson dirigiéndose a mí.

-Yo… yo… ella… ella… -Dije sin poder articular palabra alguna.

-Muy bien. Claudia coge a Anna, nos vamos a la mazmorra. -Concluyó la señora Alisson agarrando a Rousse por el brazo.

El camino hacia la mazmorra fue corto, todas estábamos en silencio, sólo se oían nuestros pasos en el suelo. La señora Claudia me miraba de vez en cuando, estaba muy molesta, demasiado, no quería ni imaginar como debía sentirse la señora Alisson.

Soy una estúpida, por callarme, pero no me salen las palabras, tengo miedo de desmentir a Rousse y saber qué represalias puede tomar contra mí después.

Cuando llegamos a la mazmorra, nos ordenaron que nos desvistiéramos. Rousse se quitó la ropa muy rápido, yo, en cambio, me quedé un poco traspuesta y avancé lentamente. En ese momento, la señora Alisson se acercó a mí y con un brusco movimiento rompió mi vestido, quedando así descubierta. Intenté tapar mi desnudez pero ella me cogió del brazo y me ató a la misma cuerda del otro día, me quedé de puntillas frente a Rousse que estaba en la misma posición que yo y me miraba como si hubiera obtenido una victoria.

-Claudia, encárgate de azotar a Rousse, yo me encargaré de Anna. -Ordenó la señora Alisson.

-¿No me vas a azotar tú, Ama? -Preguntó Rousse con un claro signo de molestia en su cara.

-No. Has sido tú quien le has faltado el respeto a Claudia, es justo que ella te azote primero para que recuerdes que sólo eres una sumisa y nada más.

La cara de Rousse al mirar a la señora Claudia era de orgullo herido pero no se dejó vencer, seguía altiva.

Realmente estaba asustada, esto era muy grave y la señora Alisson iba a ser muy dura con nosotras, de eso, no cabía duda, se sabía con sólo mirarla a la cara.

El primer azote le cayó a Rousse en su espalda con un látigo corto muy fino. Pude ver que sus ojos se cerraron al impacto, pero no gritó, no dijo nada, volvió a abrir los ojos para mirarme y esperar el mio.

En mi primer latigazo, cerré los ojos con fuerza, fue tan fuerte que ya, en el primer asalto empezaron a brotar mis lágrimas, iba a ser un castigo muy severo y largo.

Los latigazos a Rousse no la hacían rogar ni pedir clemencia, sólo cerraba sus ojos al golpe y se mantenía en silencio. Todavía tenía ese orgullo controlando su mente. Yo, por el contrario, estaba notando todo la furia de mi Ama en cada azote. Mi cara estaba bañada en lágrimas y sentía mi espalda como si me abrasaran.

El castigo fue largo, pero, para mi mala suerte no había acabado. La señora Alisson tomó el látigo de Claudia y se colocó tras Rousse.

-Te voy a bajar los humos de una puta vez.

El latigazo que la señora Alisson le dio a Rousse fue tan fuerte como tan fuerte me azotaba a mí, tanto que consiguió que de la altiva Rousse saliera una lágrima. Me impresioné y bastante, nunca jamás pensé que la vería si quiera así.

Siguió azotándola y de ellas caían más lágrimas en silencio.

-Por favor… Ama… -Dijo pausadamente intentando controlar que de ella salieran lágrimas a borbotones.

-Por favor ¿qué, Rousse? -Preguntó la señora Alisson haciendo una pausa con el látigo.

-No… puedo… más… te pido… perdón… -Dijo Rousse saliendo de ella más lágrimas como si pedir perdón fuera algo que le costara mucho.

-¿Sólo a mí? Pídele perdón a Claudia. Vamos. -Ordenó La señora Alisson.

-No… -Contestó Rousse.

-¿Cómo? -Dijo la señora Alisson muy enfadada. -Bien, tú lo has querido.

La señora Alisson azotó con la misma fuerza pero con golpes más rápidos sin hacer pausas entre ellos. Rousse seguía llorando pero intentaba no suplicarle.

Cuando finalizó el castigo de Rousse la señora Alisson corrió la cuerda de Rousse hacia un lado, separándola de mi para ponerse ella entre nosotras dos. Tras la señora Alisson estaba Rousse intentando reponerse.

-Ya puedes azotar a Anna, Claudia.

La miré con ojos suplicantes, ¿de verdad todavía no había acabado todo esto? Se me estaba convirtiendo en un auténtico infierno.

El primer golpe de la señora Claudia fue muy sentido en mi espalda, debía de tener alguna herida porque el dolor era más agudo. La señora Alisson me miraba aún con ojos furiosos yo desvié mi mirada de ella, pero rápidamente me cogió del mentón y me hizo mirarla.

-No apartes tus ojos de mí, quiero ver como tu traición ha sido vengada, no me lo esperaba de ti, Anna.

-Mi Ama… -Dije llorando a mansalva.

No podía más, esas palabras se clavaron en mi pecho y me estaban desgarrando el alma como si miles de cuchillas estuvieran haciéndola trizas. En ese momento, ya no me importó el miedo a Rousse, lo prioritario era que había lastimado la confianza de mi Ama por mi cobardía y lo solté, lo solté todo, que había sido una invención de Rousse y que en realidad me había estado amenazando.

La cara de la señora Alisson y de la señora Claudia, la cual después de decir todo eso se colocó junto a mi Ama, eran de impacto. Rousse, en cambio, me miraba asustada.

-Anna… ¿por qué no me has dicho la verdad antes de que pasara esto?¿Por qué dejas que crea que no tienes valor ninguno?¿Por qué permites que lleguemos a este extremo? -Preguntó la señora Alisson con dolor en sus palabras, arrepentida de haberme castigado.

-Porque soy… una cobarde y el miedo me paraliza y no me deja hablar, ni defenderme. -Contesté desilusionada conmigo misma.

La señora Alisson me abrazó y metió su cara en mi cuello. Quería devolverle el abrazo pero estando atada aún, era imposible.

La señora Claudia se acercó a Rousse y la agarró del mentón.

-Sabes Rousse, aparte de orgullosa eres mentirosa, me voy a divertir mucho castigándote. ¿Qué hacemos con ella Alisson?

La señora Alisson se apartó de mí y se puso frente a Rousse, la cual apartó la mirada de mi Ama, ya que no podía sostenérsela.

-Esto lo vas a pagar caro Rousse. Tienes que aprender a convivir con Anna, es tu compañera. Me has decepcionado. Claudia, durante una semana quiero que la sometas analmente, te encargarás de azotarla todos los días en la espalda, culo, piernas y pechos. Le traerás la comida y la soltarás sólo para que coma y pueda ir al baño a hacer sus necesidades, con vigilancia cada vez que la sueltes.

-De acuerdo Alisson, todo un placer.

-Ama… -Dijo Rousse mirándola a los ojos en modo de súplica.

-¿Qué, Rousse?

-Estoy muy arrepentida… por favor… por favor… -Suplicó al fin dejando salir las lágrimas que retenía dentro.

-No, Rousse, te lo has ganado a pulso. Quiero que cuando salgas de aquí seas la más sumisa de todas y se te quite ese orgullo de una vez. Ven Anna, voy a curarte.

Nos fuimos a su habitación y allí me ordenó que me tumbara bocabajo en su cama. Ella se dirigió hacia su baño para coger algunos productos y calmar el dolor que sentía en la espalda. Lo hizo con mucha delicadeza, intentando no arrastrar el algodón entre herida y herida sino poco a poco, manteniéndolo un momento y después volver a colocarlo en otro lado.

-Anna… tienes que hablar cuando te estén haciendo daño… no puedes callarte de ese modo, así nunca estarás en paz contigo misma y te comerás todo lo que otros te hagan.

-Lo sé, señora Alisson, pero el miedo es más fuerte, me paraliza, quisiera cambiarlo, pero desconozco como hacerlo.

-Empezando por respetarte tú, Anna, tú estás primero que los deseos de los demás, incluso que yo. Si consideras que obedecerme ya no te aporta nada, primero piensa en ti, en lo que quieres o ya no quieres. ¿Eso lo entiendes?

-Tienes razón, mi Ama… siempre pienso en los demás y me olvido de mí, quizás por eso sufro tanto y algunas situaciones se me van de las manos. Trataré de mejorar.

-Eso espero, es por tu bien. Bueno, ya puedes levantarte. He terminado.

Me levanté despacio por el dolor, me despedí de ella con un dulce beso en la mejilla y me marché a mi habitación. Me hubiera gustado que me pidiera que me quedara a su lado y dormir con ella, pero supongo que no lo merezco después de todo.

A la mañana siguiente, alguien llamó a la puerta y me despertó. No me dio tiempo de decirle a esa persona que pasara cuando la abrió y Candy entró a mi habitación.

-Buenos días, Candy. -Dije bostezando.

-Buenos días Anna, ¿sabes por qué esta Rousse en la mazmorra?

-Sí, ayer me volvió a amenazar aquí en mi cuarto, vino la señora Claudia, se escondió y tiró el grifo de la ducha. La señora Claudia pensó que estábamos juntas en el sentido sexual y llamó a la señora Alisson, entonces Rousse se inventó que sí habíamos estado juntas, aparte de que le faltó al respeto a la señora Claudia.

-¿Cómo?¿Pero cómo pudo decir eso?¿Y por qué le faltó al respeto a la señora Claudia?

-No sé por qué lo dijo, sólo sé que nos castigaron a las dos, yo no aguanté más y lo conté todo. Ahora estará una semana allí dentro y será la señora Claudia quien la castigue durante ese tiempo ya que Rousse no la ve como un ama, sino como una sumisa, por eso la señora Alisson la ha castigado de esa forma. Lo que me resultó extraño es que le pidió a la señora Claudia que la sometiera analmente… ¿no se supone que la señora Alisson no quiere que otras dominantes toquen a sus sumisas?

-Vaya… eso sí es extraño. Debe ser por lo que hizo, por hacer creer a la señora Alisson que tú y ella estábais juntas, además que faltarle el respeto así a un ama aunque antes haya sido sumisa es una ofensa muy grande, Rousse necesita un escarmiento, no puede ir por ahí amedrentándonos como si ella tuviera poder sobre nosotras.

-¿A ti también te amenaza?

-Sí… y no sólo eso… también me ha castigado muchas veces cuando la señora Alisson no ha estado en casa, suerte que la señora Alisson no me castigaba muy a menudo si no hubiera visto mis marcas.

-¿No te castigaba a menudo? Pues qué suerte, conmigo desde que he llegado aquí no ha parado.

-Sí, eso también es raro, ella es severa y dura, pero contigo… no te deja pasar ni una.

-Debe ser porque soy nueva en esto…

-O porque le importas demasiado Anna.

-No me saltes con esas otra vez, no quiero hacerme ilusiones con alguien que cambia de humor constantemente, o esta bien conmigo o está castigándome.

-Bueno, últimamente está un poco cambiante pero está muy pendiente de ti, sólo hay que ver cómo te mira.

-Vayamos a desayunar, no quiero seguir hablando de esto Candy.

-Como prefieras, pero si necesitas hablar de la señora Alisson cuenta conmigo, la conozco muy bien o, eso creo.

Me vestí con unos pantalones cortos muy cómodos y una camiseta de tirantes para ir a desayunar, no tenía ganas de comerme mucho la cabeza en ropa. La señora Alisson y la señora Claudia ya estaban en la mesa, esperándonos.

-Llegáis tarde. -Dijo la señora Alisson seriamente.

-Lo sentimos. -Dije.

-Sentaos. -Dijo la señora Alisson.

-Bueno, Alisson y ¿cuándo vas a hacer la fiesta? -Preguntó la señora Claudia.

-En poco tiempo, aún tengo que planificar el día y avisar a los más allegados.

-¿Fiesta?¿Qué se celebra? -Pregunté curiosa.

-No se celebra nada, simplemente es otra fiesta BDSM que tengo planeada, las hago a menudo, cada dos meses más o menos.

-¿Y esta vez también… nos vas a exhibir? -Preguntó Candy nerviosa.

La señora Alisson me miró por un momento y contestó.

-No, esta vez no. -Dijo después de dar un suspiro.

-¿Exhibir? -Volví a preguntar.

-Sí, Anna. A Alisson le gusta someter a sus sumisas en público. -Contestó la señora Claudia.

Mi cara en ese momento debió reflejar todo mi disgusto porque la señora Claudia empezó a reír a carcajadas.

-No te preocupes Anna, no es para tanto. -Dijo la señora Claudia.

-Claro, no es para tanto porque no es a ti a quien tienen que someter en medio de tantas personas.

-Cuida tu tono Anna. -Amenazó la señora Alisson.

Terminamos el desayuno y pedí permiso a mi Ama para ir a pasear por la ciudad. Sorprendentemente me dijo que sí y más sorprendente fue que me dijo que iba a ir conmigo.

Me sentía feliz, otra vez íbamos a estar a solas aunque con ella nunca se sabe, es tan impredecible...

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