HIPNOTIZADA. Capítulo 17
Rousse ya no es la sumisa dócil; es la sombra que acecha en la mazmorra con agujas y látigo. Cuando la señora Alisson recupera el control, Anna cree haber sobrevivido, pero su rebeldía la lleva a desnudarse ante todos. Ahora, el castigo no viene de una sola mano, sino de dos.
Me aseé y me vestí para bajar, lo raro es que mi Ama no hubiera venido a verme con todo lo que dormí, eran casi las dos de la tarde y ya era hora de almorzar.
Cuando decidí bajar las únicas en las mesas eran Rousse y Candy y sólo había un plato que supongo que era para mí. ¿Dónde estaban la señora Alisson y la señora Claudia?
Hola, -me atreví a decir. -¿y nuestra Ama y la señora Claudia?
Rousse me miró con odio, últimamente se me hacía normal esa cara.
Se han ido a arreglar unos papeles de la empresa Anna. -Contestó Candy.
Vaya ya me resultaba raro que la señora Alisson no me hubiera venido a regañar por dormir tan tarde. -Dije pensando en alto.
No, ellas no, pero yo sí. -Dijo Rousse levantándose de la mesa. - ¡Ven conmigo ahora mismo!¡Tú y yo vamos a saldar cuentas!
Intenté soltarme de su agarre pero me tenía agarrada por el brazo y por los pelos.
¡Suéltame Rousse! -Grité.
Suéltala Rousse. -Dijo Candy.
No la pienso soltar, va a saber lo que es respetarme, después de esto te irás de esta casa. Yo soy peor que la señora Alisson.
Deberías respetar a la señora Alisson, ella te dio este lugar y tú sólo intentas hacerte con todo. -Le dije contundentemente.
Me soltó.
¡Tú no sabes nada estúpida! -Me gritó dándome una bofetada para volver a cogerme de los pelos y arrastrarme a la mazmorra.
¡Ni se te ocurra venir Candy o tú también lo pagarás muy caro!
Candy estaba muerta de miedo y Rousse me llevaba con gran fuerza hasta la mazmorra, tenía miedo de lo que pudiera hacerme.
Bajó las cuerdas que pendían del techo para atarme y estar colgada, por supuesto no se lo puse fácil, nos anduvimos pegando hasta que ella ganó la pelea.
Ahora vas a sufrir por cinco, princesita. ¿No adivinas que voy a usar contigo?
Rousse… por favor, podemos llevarnos bien… -Dije temblando.
Tú y yo, nunca.
Me colocó un antifaz en los ojos para que no pudiera ver. A continuación, noté un dolor muy agudo en mis pezones.
- Esto son agujas, acabo de traspasarte los pezones con ellos. -Dijo sádicamente.
- ¡Rousse!¡Por favor esto es insoportable!
Y más que no vas a soportar, ¿recuerdas el látigo de púas? Pues permíteme decirte qué es lo que voy a usar ahora contigo.
Rousse no… por favor, no…. -Supliqué.
¡Zas! El primer latigazo, me ardía como nunca antes. Me dio con todas sus ganas.
Después de esos vinieron más, no llevé la cuenta, sólo gritaba y lloraba aguantando cada uno de sus latigazos. Me estaba empezando a marear, cuando escuché la voz de la señora Alisson.
¡Rousse! ¡Suelta el látigo ahora mismo! -Ordenó la señora Alisson enfurecida.
Ama… yo…
Claudia, desata a Anna. ¿Tú qué? Acabas de perder todos tus derechos, te quiero ver fuera de esta casa ahora mismo. -Dijo tajante y sin vacilación.
Por favor, señora Alisson, no volveré a atacar a Anna, pero no me dejes, no tengo dónde ir. -Suplicó Rousse.
Tú te lo has ganado a pulso.
Alisson, Anna tiene la espalda muy mal debemos llevarla a curarla.
Llama a Candy para que te ayude a subirla a la habitación, sino fuera por ella a saber cómo me la iba a encontrar.
Rousse intentó acercarse a la señora Alisson, pero esta se echó para atrás y la rechazó, con lo cual Rousse se arrodilló ante ella pidiéndole perdón.
No tienes perdón Rousse, has desollado a Anna.
Entendido señora Alisson, lo siento mucho.
Rousse se marchó de allí con la ropa que traía puesta, no sabía qué iba a ser de ella, no tenía sitio donde ir. La señora Alisson se acercó a mí.
Anna, habla, ¿puedes hablar?
Sí… pero no aguantaré más… creo que…. -Y de pronto ya no la veía, ni a ella, ni a la señora Claudia, ni a Candy.
Desperté en mi cama bocabajo con paños húmedos encima de mi espalda.
¿Cómo estás Anna? -Me preguntó la señora Alisson preocupada.
Un poco mejor. Gracias.
¿Puedes levantarte?
Creo que sí -Dije intentándolo poco a poco.
Mañana tenemos una fiesta de BDSM en casa, intenta llevar algo descubierto para la espalda o te rozará y dolerá.
¿Mañana? -Pregunté sorprendida.
Sí, no quiero que vayas desnuda, ponte algo negro, pero sin estar desnuda.
¿Y Candy?
Ella también irá tapada, se lo merece.
¿Se lo merece?
Sí, ella me llamó cuando Rousse te metió en la mazmorra, por eso llegamos, aunque tardamos por el tráfico.
Debo agradecérselo.
Pues sí, ve cundo puedas y habla con ella.
Sí, señora Alisson.
La señora Alisson se fue de mi habitación y yo me vestí con una camiseta de tirantes descubierta por la espalda de color blanco y unos vaqueros cortos con unas sandalias marrones.
Me dispuse a ir a la habitación de Candy, cuando llegué ella no estaba. Fui a buscarlas por los jardines. La vi sentada con la señora Claudia quien acariciaba su mejilla, Candy estaba llorando. No dudé en acercarme.
¿Qué te ocurre Candy?
Nada Anna, a veces hay cosas que no pueden ser.
Lo siento mucho Candy. - Dijo la señora Claudia. - Os dejo solas para que habléis.
La señora Claudia se fue del jardín y en ese momento Candy me abrazó fuertemente haciéndome daño en la espalda, pero lo aguanté porque ella lo necesitaba.
Ella te ama a ti… -Dijo sin dejar de llorar con un hilito de voz.
¿La señora Claudia? -Pregunté. -No entiendo.
He sido tan tonta de dejarme llevar por mis emociones y me he declarado, pero ella dice que ya lleva a alguien su corazón, no me ha dicho que eres tú pero lo sé por la forma en que te mira y te cuida.
La abracé más fuerte.
- Lo siento Candy, yo no deseo esto. Pero no te rindas, ¿vale? Tú eres bonita, tienes un corazón muy grande y seguro que puedes conquistarla.
- ¿Tú crees Anna? -Dijo secándose las lágrimas.
Sí, ahí donde la ves, tan dura, es puro amor. Sólo que ha pasado una vida muy dura, dale tiempo a que se ordene.
De acuerdo, no me rendiré. -Dijo convencida.
Oye y gracias por avisar a nuestra Ama, me salvaste de Rousse.
No hay de qué, Rousse te miraba como si quisiera matarte y tuve miedo.
Pues muchas gracias Candy. -Dije dándole un abrazo.
Bueno, deberíamos hacer algo, ¿damos un paseo?
Claro, pero tenemos que avisar a nuestra Ama si nos concede salir.
Fuimos a su despacho a preguntarle si podíamos dar una vuelta por los alrededores y, afortunadamente nos dijo que sí.
Ya estando fuera de la mansión le pregunté a Candy desde cuando se enamoró de la señora Claudia.
Es difícil, creo que yo sólo admiraba a la señora Alisson y por agradecimiento, pero siempre me ha puesto nerviosa la señora Claudia, cuando me acariciaba la mejilla y esos detalles cariñosos que siempre ha tenido conmigo. Cuando te fuiste a Ámsterdam, la señora Claudia me llevó a varios sitios y hablamos mucho. De cosas de mi pasado, del suyo y la miraba embelesada, la veía la mujer más hermosa que jamás he visto. Y quise enterarme de su vida y portarme bien con ella.
Ojalá y lo deseo con toda mi alma y mi corazón que ella se fije en ti, pero tienes que luchar por ello, ¿vale?
¡Sí! Lo que no sé es, si eso sucediera, si la señora Alisson me cedería a la señora Claudia.
Vaya, no había pensado en eso.
Se nos hizo tarde charlando y llegamos tarde para cenar. En la puerta de la mansión estaba la señora Alisson esperándonos con cara de pocos amigos.
En esta casa hay unas normas señoritas.
Se nos pasó. -Le dije con voz bajita.
Que sea la última vez si no, no os volveré a dejar salir, ¿entendido?
Sí, mi Ama. -Dijimos las dos.
Entramos al comedor, y había para cenar pescado con verduras. Empecé a comer las verduras mientras observaba que las tres hablaban sin darse cuenta de que no estaba comiéndomelo.
¡Ya te pues estar comiendo el pescado Anna! - Dijo mientras hablaba con la señora Claudia.
Ni se dignó a mirarme.
No me pienso comer eso.
¿Cómo? -Dijo dirigiéndose a mí.
Que no me lo voy a comer. -Dije con rebeldía.
No, ¿no? -Levántate de la mesa ahora mismo, y más vale que lo hagas.
Con temor me levanté sin atreverme a mirarla a los ojos, su voz dura y escalofriante me había bajado ese orgullito rebelde que tenía.
Pon tus manos en la mesa e inclínate.
Ama… -Quise intentar calmarla.
¡Ahora Anna!
Sí, mi Ama.
Me bajó el pantalón y las braguitas y comenzó a azotarme con su mano. Pronto sentí arder mi culo, los azotes de mi Ama eran muy duros, pero de pronto paró.
Tengo un castigo mejor para ti, así aprenderás a obedecerme sin rechistar.
No pregunté, directamente me dejaba hacer lo que quisiera por ella.
Hoy no cenáis, iros a dormir.
Sí, mi Ama.
Me resultó raro que no me haya castigado, dijo que iba a hacerlo. Así caí rendida pensando en un castigo que no había llegado.
A la mañana siguiente, ya todo estaba preparado y comenzó a llegar gente y a hacer pues de todo. Me anduve entreteniendo mirando a la gente y entonces vi como mi Ama hablaba seductoramente con otra mujer, supongo que sumisa.
Me cabreé tanto que no pensé las consecuencias, pero empecé a desnudarme, sí, yo, Anna Stonne, la que nunca haría eso si no estuviera borracha. Y llame su atención, esperaba que se acercara a mí a abofetearme y castigarme pero me giró la cara y siguió con la chica. Me lo quité todo. Ahora sí, ahora sí vino hacia mí y dejó a esa.
Esto no te lo voy a dejar pasar, ¿lo sabes no? - Y de repente agarró mi brazo izquierdo y me ató en el centro del salón. -Como veréis acabo de colgar a mi sumisa, hoy no deseo castigarla, pero, ¿hay algún voluntario que desee azotarla?
- Sí, yo. -Dijo una voz femenina a mis espaldas.
- Bien Sofía, creo que eres perfecta para el castigo. Atención, mi sumisa Sofía, castigará a su hermana sumisa Anna. Adelante Sofía. -Mi Ama le dejó un cinturón.
¿Cómo que mi sumisa Sofía? ¿Esa chica es su sumisa? ¿Su nueva sumisa?
¡Zas!
¡Ahhhhh! -Grité de dolor. La chica me estaba dando con el cinturón entre la espada y alternando en el culo. Mis heridas me escocían con cada cintarazo.
Una vez acabada mi tortura, la señora Alisson, me ordenó vestirme y me presentó a Sofía.
-Ella va a ser mi nueva sumisa Anna, se llama Sofía.
La tal Sofía se acercó a mí a estrecharme la mano pero sin la señora Alisson verla me sacó la lengua. Me quedé impresionada pero no dije nada. Estaba claro que otra vez tendría problemas con otra sumisa, pero esta es diferente, se ha burlado de mí y me vengaré.
Continúa en
- Relato #191020— title-regex: contiguous parts (16 -> 17)
Relatos similares
- Dominación
Una semana de humillación
Luis creía que solo quería una noche de placer casual con Lara, pero su descubrimiento accidental desató una obsesión mucho más oscura.
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaVoyeurismo oculto
- Orgías
Buscando un amo, me encontre al enano
Alex siempre supo que su fantasía era peligrosa. Pero cuando cruzó la puerta de la sex shop, no encontró solo un encuentro casual, sino una red de…
Comparte:Bdsm plenoHeterosexual generalVoyeurismo oculto
- Sadomaso
No te quejes
Ella compró las esposas y el antifaz, pero él no esperaba que su sumisión fuera solo un preludio para desatar su propia bestia.
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaVoyeurismo oculto
- Dominación
Doble sumisión
Nicolás creía tener el control, pero al llegar a casa descubre que su esposa ya había preparado su propia trampa.
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaVoyeurismo oculto
- Dominación
Cassidy
Cassidy tiene el control total de su vida y su cuerpo, pero Chris ha aprendido que el dolor es su única vía hacia el éxtasis.
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaVoyeurismo oculto
- Dominación
48 horas con D. (Tercera parte y final)
Carla creía conocer a su amiga, pero el dúplex guarda secretos que van mucho más allá de la amistad.
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaHeterosexual general