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Dominaciónene 2023

Dominada y humillada 8

El bosque las espera, desnudas y atadas. Noelia cree que puede ganar, pero el dolor y la vergüenza son solo el preludio de lo que sus amas tienen preparado para ella.

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Siento haber tardado tanto en publicar. Si dejáis ideas en los comentarios me ayudáis a escribir más rápido y mejor.

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Cuando el coche se detuvo, me dejaron parar de comerle el coño a la chica, y vi que estábamos en el medio del bosque. Al lado del coche, había un pequeño claro con una mesa de pícnic en el centro.

Nos ordenaron salir del coche y ambas obedecimos (aunque ella llevaba un precioso vestido y yo solo un pequeño tanga y las manos atadas con su tanga). Estando fuera, el primer chico se dirigió a nosotras:

- Vamos a jugar a un juego. Os vais a azotar el culito la una a la otra por turnos hasta que una se rinda. La que gane se meará encima de la perdedora.

Mis ojos se abrieron como platos. ¿En serio una de las dos tendría que hacer pis encima de la otra? La simple idea de pensarlo me daba mucho asco. No me gustaba tener que mear encima de una chica a la que no conozco, delante de dos chicos que tampoco conozco, pero era mucho peor que fuera yo la que recibiera la meada. Miré a la chica para ver su reacción, pero ella estaba sonriendo mientras me miraba con un aire de superioridad. La muy zorra tenía claro que ella iba a ganar y estaba deseando degradarme de esa forma. En ese momento, mi cara pasó del terror al odio y decidí que tenía que ganar para darle una lección a esa zorra. En ese momento, el otro chico se acercó a mí y, mientras me desataba las manos, añadió otra condición:

- Debéis estar en igualdad de condiciones; como Stefany (así se llamaba la otra chica) no lleva ropa interior, lo más justo es que te la quites tú también, perrita.

¿Igualdad de condiciones, en serio? ¿Para ellos, igualdad de condiciones era que ella llevara un vestido y yo me quedara completamente desnuda, con un plug metido en el culo? Sin embargo, mis amas estaban haciendo muy bien el trabajo de convertirme en una sumisa sin cerebro y las únicas palabras que salieron de mi boca fueron "Sí, señor". Tras decirlo empecé a quitarme el tanga, muerta de vergüenza, pero cuando me agaché para quitármelo, un primer azote en mi culo me hizo caer al suelo.

- Para que vayas calentando. - Me dijo el chico que me había dado el azote.

Llena de rabia, me levanté mientras Stefany se reía de lo sucedido, y le entregué el tanga al chico, que añadió la última norma.

- Por último, os voy a contar qué tiene que hacer la perdedora para rendirse. Primero, le lamerá el culo a la vencedora como símbolo de disculpa por no haberse rendido antes. Luego, deberá expresar su voluntad por ser el inodoro de la vencedora. Una vez la vencedora esté conforme con la declaración de la perdedora, se procederá a realizar el castigo. Si está todo claro ya podéis empezar.

Estaba deseando someter a esa creída a semejante humillación, no podía dejar que me ganara.

- Gírate y pon el culito en pompa. - Dijo Stefany con su característica mirada de superioridad.

- ¿Por qué tienes que comenzar tú? - Dije visiblemente molesta.

- Porque no eres más que una perra ninfómana y alguien tiene que darte una lección.

- Vamos chicas, calmaros, ¿alguien tiene que empezar no? Deja que empiece ella perrita, y luego vas tú. - Dijo interviniendo uno de los chicos.

- Si señor. - Dije molesta mientras me giraba y ponía el culo en pompa.

No tardé ni tres segundos en sentir un azote que me hizo gritar. Me había pegado con todas sus fuerzas.

Cuando me recuperé del golpe y me giré, ella estaba de espaldas, con el vestido ligeramente subido. Era mi oportunidad. Le di tan fuerte como pude, y ella soltó un grito. Se giró furiosa y, agarrándome del pelo, me puso en la posición que quería para propinarme el siguiente azote.

Así seguimos, alternando los azotes de una nalga a otra por orden de los dos chicos. En el sexto azote, ambas sentíamos que nos ardía el culo, y Stefany empezó a jugar sucio. Cuando me dio el siguiente azote, procuró darme también en el plug, de forma que se metiera más adentro de golpe y me provocara más dolor. Sin embargo, los chicos se lo permitieron, diciendo que "era culpa mía por haberme presentado con ese plug en el culo". Para más injusticia, cuando fui a proporcionarle el siguiente azote, llena de rabia, un calambrazo en mi ya dolorido culo me impidió darle más que un roce en el culo de stefany, a la vez que me hizo chillar a mí en vez de a ella. Los chicos me habían dado en el culo con una raqueta eléctrica, de las que sirven para matar mosquitos.

- ¿Esto es todo lo que sabes hacer? Trae el culito anda. - Reía Stefany.

Indignada, me preparé para recibir el siguiente azote. Pensé en rendirme, pero los chicos se habían sentado en la mesita de pícnic para observarnos y habían guardado la raqueta, por lo que pensé que a lo mejor ya no lo volvían a hacer. Además, no podía dejar que me ganara y tener que soportar tal humillación. Por su parte, volvió a azotarme sin compasión y añadió:

- Vamos guarrilla, ríndete y acepta tu lugar, que ya tengo ganas de mear.

Decidí no contestarla y centrarme en azotarla con todas mis fuerzas para que se rindiera ya, pero de repente, noté un cosquilleo que se llevaba todas mis fuerzas, habían activado el plug. Miré a los chicos con mala cara y ellos, riendo, me animaron a seguir. Intenté recuperar mis fuerzas y la azoté, pero no conseguí hacerle más que una palmadita en su culo, y ella rió. Así me dejaron unos cuantos azotes más, hasta que me di cuenta que no podría ganar de esta forma y lo único que conseguiría sería prolongar mi sufrimiento, por lo que solté un flojo y tímido:

- Me... me rindo...

- ¿Cómo? No te oigo. - Añadió Stefany para obligarme a repetirlo.

- Me rindo.

En ese momento, sentí que volvían a apagar el plug, y Stefany me mostró su culo para que se lo lamiera. Tímidamente, me arrodillé y empecé a lamer sus rosadas nalgas. Mientras se las lamía, uno de los chicos se acercó y me ató nuevamente las manos a la espalda, esta vez con mi tanga. Cuando pasé mi lengua por todas sus nalgas, ella las separó con sus manos, y dijo:

- Mete bien la lengua perrita.

Yo miré a los chicos esperando que no me obligaran a hacerlo, pero desgraciadamente asintieron haciéndome entender que debía hacer lo que me decía. Sin decir nada, metí mi lengua en su agujero y ella empezó a mover el culo sin dejarme sacar la lengua. De hecho, estoy segura de que escuché unos leves gemidos mientras le lamía el culito. Tras unos minutos que se me hicieron horas, apartó su culo de mi cara y, mientras se ponía bien el vestido, añadió:

- Ahora la segunda parte de la rendición, estoy deseando oírlo.

Muerta de vergüenza y totalmente humillada, sabía que debía expresar "lo mucho que deseo" ser su inodoro, pero no sabía si podría soportarlo. Los tres me miraban impacientes, mientras yo estaba allí, de rodillas, desnuda, y con las manos atadas a la espalda.

- Me... me gustaría ser... tu... inodoro. - Logré decir tras un gran esfuerzo.

- Mmm... No te veo muy convencida.

Tras decir esto, Stefany se puso a mi lado y, cogiéndome del pelo, me aplastó la cara contra el suelo y me dio un sonoro azote en mi maltratado culo. Sin dejarme volver a una posición algo más cómoda y desde luego menos humillante, me dijo:

- Repítelo, que suene más convincente.

- Me gustaría ser tu inodoro!

Ella volvió a azotarme, esta vez en la otra nalga.

- He dicho que quiero algo más convincente.

- Porfavor... Esta guarrilla quiere ser usada como un simple retrete.

Tirando nuevamente de mi pelo, me volvió a poner de rodillas.

- Ya sabía yo que no eras más que una guarrilla.

Uno de los chicos se acercó y comentó:

- ¿De verdad tienes tantas ganas de que se te mee encima o debemos llamar a tus amas para informarles de que, aparte de guarra, eres una sucia mentirosa?

La amenaza con llamar a mis amas me asustó mucho, así que no dudé en contestar.

- No, no! De verdad quiero que se mee encima mío.

- Pues si tienes tantas ganas, abre la boca. - Dijo mientras tiraba de mi pelo hacia abajo para dejarme mirando hacia arriba.

No podía creer que quisiese que tuviera la boca abierta, pero la amenaza con llamar a mis amas hizo que obedeciera y abriera mi boca, sin pensar en las consecuencias.

Stefany se subió el vestido, se dio la vuelta, y acercó su culo hacia mi cara hasta que su vagina quedó justo encima de mi boca. Entonces, empezó a moverse, restregándome su vagina en mi boca y su victoriosa posición.

Tras unos cuantos movimientos, un chorro empezó a salir disparado directamente a mi boca. Rápidamente, el líquido se empezó a escurrir por todo mi cuerpo. Cuando porfin terminó, escupí el líquido que quedaba en mi boca y la chica, con una voz angelical como si fuera muy amable, añadió:

- Ui! Olvidaba que estamos en el bosque, me parece que me tendrás que limpiar tú.

Tras decir esto, tuve que lamerle la vagina para que, a diferencia de mí, quedara bien limpia.

- Menuda guarra te has quedado. - Dijo un chico con cara de asco.

- Así no te vamos a tocar ni con un palo, te vamos a tener que dejar al sol para que te seques.

Dicho y hecho, los chicos me hicieron ir hasta un árbol en el que no había casi nada de sombra y, con las manos aún atadas a la espalda, me ataron los tobillos de forma que las piernas me quedaran bien abiertas. También me ataron los brazos al árbol, para que quedaran aún más inmovilizados y encendieron el plug al máximo.

Así estuve hasta que me sequé, intentando restregarme de todas las formas posibles para correrme, pero sin conseguirlo. Pasado un rato considerable, noté que mi calentura bajaba, aunque seguía estando muy cachonda, y noté que me desataban mientras uno de los chicos me recordaba que no podía correrme. Me desataron y me hicieron volver a la mesita. Cada paso que daba hacia ellos me llevaba al borde del orgasmo por el roce entre mis piernas. Debía estar dando un espectáculo caminando de forma ridícula, porque los tres rieron mientras me acercaba. Cuando llegué a la mesita, me hicieron tumbar boca arriba encima de la mesa y colocaron a Stefany encima mío, con su culo en mi cara, de espaldas a mí.

- Deja las piernas bien abiertas y haz gozar a esta hembra, perrita. - Dijo uno de los chicos.

Ella empezó a mover el culo hacia delante y hacia atrás y yo le comía el coño o el culo según lo que ponía encima de mi boca.

- Sepárate bien esas nalgas perra. - Comentó el otro chico.

Ya, humillada, separé mis nalgas, dejando mis agujeros totalmente expuestos mientras le comía el coño a Stefany. Al poco tiempo, Stefany bajó la cabeza hasta llegar a mis intimidades y, con gran habilidad (o eso me pareció debido a la calentura), empezó a lamer mis intimidades. En esa posición, podía sentir sus pechos rozando mi piel y a los diez segundos ya estaba a punto de correrme, pero la voz de los chicos me devolvió a la realidad.

- Perrita, Stefany te comerá el coño hasta que se corra y tú tienes prohibido correrte, así que yo de ti me esforzaría en comérselo bien...

Por suerte, en un minuto la chica empezó a correrse en mi cara y, por suerte o por desgracia, paró de lamerme. No hubiese aguantado 10 segundos más.

Acto seguido, los chicos se acercaron y se pusieron uno detrás mío y otro delante, se bajaron la bragueta y metieron sus penes en nuestras bocas, hasta que quedaron bien duros y lubricados. En ese momento, sacaron los penes de nuestras bocas y lo introdujeron en nuestros coños.

- Ve alternando entre comerle el coño y comerme los huevos. - Dijo el chico que se estaba follando a Stefany.

Así lo hice, pero no pude resistir ni un segundo más la estimulación doble que me provocaba el pene que me estaba follando y la lengua de Stefany que estimulaba mi clítoris, así que me corrí.

- ¡Te hemos dicho que no tienes permiso para correrte perra! Te acabas de ganar un castigo. - Dijo el chico que me estaba follando mientras me daba un fuerte azote en mi dolorido culo.

Sin embargo, no pararon en ningún momento la estimulación que me estaban brindando. De hecho, tanto el chico como Stefany aumentaron el ritmo, y el plug me mantenía tan excitada como si llevara meses sin correrme, pese acabar de correrme. Por este motivo, me corrí dos veces más antes de que el chico que me estaba follando se corriera en mi interior. Stefany también se corrió otra vez, y el chico que la estaba follando sacó su pene y lo introdujo en mi boca para correrse allí.

- A Melani y a Sofía no les gustará saber que nos has desobedecido...

- Tres veces. - Añadió el otro chico.

Mi cara palideció al imaginarme qué me harían mis amas si les decían que les había desobedecido tres veces.

Dejaron que Stefany se vistiera y nos pusimos al coche de nuevo. Evidentemente, estuve comiéndole el coño hasta que la dejaron en su casa, y luego llegamos al párquing del centro comercial, donde nos estaban esperando Melani y Sofía. En ese momento pararon el plug y me hicieron bajar, aún desnuda y con las manos atadas.

- ¡Hola! ¿Cómo se ha portado la perra?

- Bueno, la verdad es que nos ha desobedecido tres veces.

- ¿¡Qué!? - Gritaron ambas, mirándome con los ojos en llamas de rabia.

- Gírate.

Me giré lo más rápido que pude y escuché que buscaban algo en su bolso. Luego, escuché el sonido metálico de unas tijeras y mis manos se separaron. Estaba confundida, ¿por qué me habían liberado las manos? Pero rápidamente lo entendí, acababan de cortar el único tanga que tenía, ahora no podría volver a usar ropa interior, y teniendo en cuenta la ropa que debía llevar (por no hablar del plug) estaba claro que iba a dejar expuestas mis intimidades muy a menudo.

- Has desobedecido tres veces, por lo que aún quedan dos castigos.

No podía dejar de pensar qué humillantes situaciones me esperarían.

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