Doña Korina - Parte 2
Korina sabe que su vida secreta es un laberinto de deseos prohibidos. Esta vez, el objeto de su atención no es un amante convencional, sino un hombre que cree indigno de ser tocado. Ella decide romper sus barreras con un acto de intimidad radical que desafía toda norma.
Doña Korina
Parte 2:
Ya había roto con mi marido Alberto el pacto de fidelidad.
No se lo merecía porque siempre fue un compañero excelente y maravilloso Padre.
Me había dejado llevar con dos muchachos que realizaban tareas de pintura en el edificio, y me había vuelto una experta en masturbacion (autosatifsccion):
En mi hogar había inventado y disimulado distintos artefactos para la autosatifaccion. Los que leyeron la confesion anterior sabrán que uno de esos elementos era el brazo de un oso de juguete relleno en alpiste.
También utilizo el mango de un viejo cepillo de dientes con diseño anatómico, un desodorante a bolita, el mango de un paraguas de madera, e inclusive rollo de periódicos enfundado en medias (preferentemente de tela toalla). ETC.
" Dicen: Que a la hora de imaginar, el cielo es el límite "
Moralmente se lo que está bien y mal, pero siento que vivo dos realidades. Una es la de la apariencia, y la segunda es la oculta, la que nadie debe de conocer.
Como dije anteriormente no he dejado de Amar a mi Familia. Tan solo busco liberar una tensión sexual que se me va acumulando día tras día. Minuto a minuto.
Últimamente tengo una obsesión por el sexo. Durante el día, mientras hago mis quehaceres de ama de casa, fantaseo con todo aquello que me puede dar satisfacción. A parte, miro por internet mucha porno, y cuando hablo con mi única amiga (Gladys) le pido que me cuente sus relaciones con los novios que cosecha.
Cuando Alberto viene con ganas de hacerme el Amor, lo atacó en la cama como una leona desesperada. Muchas veces me pidió que baje la energía, pero no puedo.
Debería tratarlo con más suavidad.
Porque: Mi marido es un muchacho 6 años mayor. Y, Tiene problemas de hiper tensión y de dolores de espalda.
Creo que mucha gente, no tod@s, tenemos secretos bajo 7 llaves en el fondo de nuestra mente. Y, que a veces es muy difícil de contar porque parece que nadie cuerdo aceptaría nuestras ideas " desviadas ".
Tal vez ese sea el motivo y la necesidad de escribir y compartir. No Se.
- ¿ Que ser " normal" practicaria sexo con un oso de juguete?-, y otras tantas cosas que me da vergüenza contar.
Después de la relación express que tuve en la terraza con los dos muchachos, continuamos teniendo encuentros por un par de días más, hasta que finalizaron sus tareas.
El resto de los días, uno de los muchachos, pasaba por debajo de mi puerta un papel diciéndome en que piso estarían trabajando, tanto Brian, como su primo Javier.
Contar todo lo que hicimos seria muy largo, pero los muchachos se iban a la casa con las pelotas bien secas.
Después del fin de semana y sin pintores que atender, me puse a buscar un nuevo candidato.
Estas vez trataría de que no supiera donde vivo, ni que tengo una familia. Por respeto a mis seres queridos, y a mi tranquilidad personal.
Haciendo las compras (panaderia) conocí un muchacho muy especial de unos 30 años.
Este joven andaba en muletas, no por tener un problema motriz, si no por ser demasiado obeso. Era lindo de cara, y muy agradable en la conversación.
Cuando la empleada le entregó las bolsas, observe que le dificultaba el andar.
Me ofrecí a ayudarlo.
A paso muy lento, esquivando baldosas rotas, llegamos hasta la puerta de un viejo edificio. Por suerte vivía en una planta baja. Porque no tenía ascensor.
Me hizo pasar a su departamento: un monoambiente con poca luz natural y muy desordenado.
La cama de madera sin tender tenía como patas un refuerzo de ladrillos apilados, una silla en donde reposaba una caja vacía de pizza, medias sucias por doquier, y en un rincón una antigua, pero fuerte silla de rueda, que utilizaba para moverse dentro del departamento.
Me preparo un té, y nos pusimos a comer facturas.
Tuvimos una extensa conversación muy divertida de a ratos, y triste a la vez.
Era un ser que sufría, pero veía la vida con gran optimismo.
Es más, en un cuaderno había dibujado todos sus deseos, como un mapa, un ayuda memoria.
Tenia tanta necesidad de hablar que me mostró todos sus sueños en garabatos y letras remarcada.
Dentro de todo lo vi muy realista, y fácil de alcanzar. Tan solo, y no era poca cosa, sus creencias lo limitaban.
Aun no había dejado de ser un niño con baja autoestima.
La opinión de su entorno, familiares, amigos, desconocidos, lo habían hundido hasta el subsuelo.
Necesita ser más rebelde y revolucionario en sus pensamientos para revertir sus auto limitaciones.
Una y otra vez repetía que por su condición física " Nadie podría amarlo". Y, Yo constantemente me oponía a sus ideas.
Era mentira porque era un hombre de buen corazón, bella cara, bello labios, trabajador (virtual) y dueño de un hermoso departamento desordenado.
Era un gran León que se creía atado a una frágil rama. El aún no sabía lo terriblemente bueno que era como ser humano. Para si y para otr@s.
Para demostrarle mi fe en El. Me acosté desnuda en su cama y cerre los ojos.
Le pedí que me hiciera lo que quisiera.
Cuando lo mire por última vez temblaba como una hoja.
Escuche que tomó sus muletas, se ponía de pie y de apoco se acercó hasta la cama. Supuse que me estaba observando. Su respiración sonaba fuerte, como de búfalo.
A continuación se sentó en la silla de ruedas y levantó una de mis piernas hasta llevar mi pie hasta su boca.
Todos mis dedos y parte de mi empeine se llenaron de saliva.
Su lengua recorría cada centímetro de mi piel y uñas.
No pude aguantar la curiosidad y abrí mi ojo izquierdo. La punta de su glande asomaba por la bragueta y con dos dedos se estaba masturbando. No me gustó. Me estaba sacando el derecho de hacerlo terminar.
Salte de la cama y fui directo hacia su miembro. Casi no existía, todo el exceso de piel cubría su tronco.
La punta era rosada como sus labios, no así sus testiculos eran de un color rojo casi bordo.
Sus pelotas eran grandes y duras, quizás por la falta de sexo.
Su miembro era como su departamento sucio y desordenado. Mucho bello púbico se entrelazada con su punta y no olía bien.
Me esmere con los besos hasta dejárselo muy limpio y brilloso.
Respiraba con dificultad, pero de placer. No estaba acostumbrado al sexo, por lo menos con desconocidas.
De una forma muy astuta, se descalzo y introdujo el dedo gordo se su pie dentro de mí vagina. Por suerte tenía la uña corta.
Mientras lo consolaba me hizo tener varios orgasmos, antes que el alcanzará el único suyo.
Al finalizar, como novia enamorada, me subí a sus piernas y lo bese en la boca, hasta el cansancio, constantemente le decía que lo amaba con locura.
Me fui feliz, saboreando su salado semen, de su departamento porque le había roto una de sus falsas creencias: De que nadie podría amarlo.
Korina, de Buenos Aires
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