Dominado por mi vecina adolescente (12)
Ana no es solo una vecina; es la dueña de sus cuerpos y sus secretos. Desde la primera mañana, les hizo entender que la obediencia no tiene precio, pero la traición tiene un valor incalculable. Ahora, el precio de su placer es la destrucción de la confianza del narrador.
Dominado por mi vecina adolescente (12)
Me desperté con el coño de Ana en mi cara, había entrado en casa antes de que tuviese que irme a trabajar, ni mi novia ni yo sentimos como abría la puerta.
-Buenos días putas- dijo despertando a mi novia.
-Buenos días ama- respondió Irene
-Ayer os portasteis muy bien-
-Gracias ama-
-Supongo que os preguntareis muchas cosas-
-La verdad es que si ama-
Yo seguía comiendo su coño mientras escuchaba como hablaban.
-Bueno, como imagináis, todo era un plan y lo tenía preparado. Mi padre no es un inocente hombre divorciado, ni mucho menos. La zorra de mi madre se fue porque no entendió que sus tetas caídas y su cara llena de arrugas no era suficiente para él. No soportó ver cómo mi padre se follaba a chicas más jóvenes en su cama y la muy zorra se largó-
-Entiendo ama-
-Fue él quien vio en mí una chica dominante, como él, me enseñó algunas cosas, trucos, como detectar a zorritas como tú, por ejemplo. El caso es que le dije que tenía a una pareja de sumisos muy complacientes y me preguntó quién eran y si los conocía. Le dije que eran nuestros vecinos y no me creyó, incluso hicimos una apuesta. Gracias a vosotros mi padre me va a comprar un coche en unos meses, cuando cumpla los 18. Así que muchas gracias-
-De nada ama-
-Cuando le enseñé los vídeos y fotos que tenía vuestros se quedó alucinado. Dijo que me compraría el coche pero que a cambio le dejase follarse a mi zorrita. Así que preparamos lo de la cena. Podía haberte mandado directamente que bajases a follar con él, pero así fue mucho más divertido ¿Verdad?-
-Sí ama, fue muy divertido-
-Se que te gustó la polla de mi padre puta. Pero no te hagas ilusiones, eres mía, si la vuelves a probar será porque yo quiero ¿Esta claro zorra?-
-Sí ama, por supuesto-
-Mi padre anda buscando su propias sumisa. A veces se folla a mis amigas, Fayna es su preferida pero no es lo suficientemente sumisa para él. Bueno venía a deciros que como os habéis portado muy bien anoche, hoy nos iremos los tres de compras. En cuanto salgas de trabajar me recogéis aquí y vamos-
-Sí ama-
-Ahora preparame algo para desayunar mientras tu novio termina de comerme el coño-
Mi novia se levantó a la cocina a preparar el desayuno mientras yo seguía con mi tarea. Algo empezó a vibrar en mi polla. Ana había colocado el huevo junto a ella.
-Disftuta cerdo, no te toques pero puedes correrte-
Seguí lamiendo con ganas, mis gemidos se ahogaban en su coño, mi orgasmo se acercaba, la vibración era demasiado para mí. Ana también estaba apunto, lo notaba por sus movimientos y sus jugos.
Se corrió solo unos segundos antes de que mi polla explotase.
-Muy bien cerdito. Te lo merecias-
-Gracias ama-
Ana desayunó con nosotros y salió a la vez que yo de casa después de ponerme la jaula.
Al salir del trabajo recogí a Irene y Ana con el coche. Ana se sentó a mi lado y mandó a mi novia sentarse atrás.
Yo llevaba un pantalón vaquero y camiseta, sin ropa interior, como me había mandado Ana. Irene llevaba un vestido rojo muy corto y escotado y Ana iba en chándal.
-Desnudate zorra y tú quítate el pantalón-
Nos dijo en el primer semáforo que paramos, en la misma calle de nuestro edificio.
-Tocate zorra pero no te corras-
Mi novia separó sus piernas y empezó a masturbarse suevamente. Ana bajó la ventanillas traseras, quitado la escasa protección que Irene tenía.
Cada semáforo era un sufrimiento, estoy seguro de que fue vista por más de una persona desde los coches que se paraban a nuestro lado. Por suerte pronto llegamos a destino, el centro comercial donde había ido con Ana al sexshop.
Hasta que no aparcamos el coche Irene no pudo vestirse, ni yo subir mi pantalón. Entramos al centro y fuimos a un Zara, nos dirgimos a la zona de ropa femenina y Ana empezó a mirar prendas.
-Vamos cerdito busca pantalones, a eso hemos venido. Ya sabes claros y ajustados-
Con vergüenza empecé a mirar pantalones, mi novia me ayudó con la talla hasta que encontramos cuatro entre blancos y beiges.
-Vamos al probador- me dijo Ana.
Me puse el primero, Ana abrió por completo la cortina antes de que consiguiese que en pantalón subiese de mi culo.
-¿Qué opinas?- Le preguntó Ana a mí novia.
-Le queda bien-
-Yo creo que entra en una talla menos-
-Puede, pero le queda muy justo-
-Necesitamos otra opinión- dijo Ana buscando una dependienta.
-Disculpa, mi amiga dice que le queda bien, pero yo creo que estaría mejor una talla menos ¿Qué opinas tú?- dijo Ana a la asombrada dependienta. Una chica de mi edad, rubia y bastante guapa.
-¿Sabéis que son pantalones de chica verdad?-
-Sí, nuestro amigo no es muy masculino. Ya me entiendes-
-De acuerdo- sonrió la dependienta- No creo que entre en una más pequeña pero puedo traerselos si quiere-
-Sí, quiere. Si eres tan amable-
Un minuto después la dependienta volvió con el pantalón.
-Quitate ese y prueba este- dijo Ana sujetando la cortina para que no pudiese cerrarla.
Resignado me bajé el pantalón, la dependienta trató de irse pero Ana la detuvo.
-Quedate, solo tarda un segundo y así nos das tu opinión-
Vi como sus ojos se abrían como platos al ver la jaula, me puse el otro pantalón lo más rápido posible, pero apenas subía de mi culo y abrocharlo fue aún más difícil.
-Veis, mucho mejor este. Mira que culo le hace-
-Sí el culo se marca mucho y seguro que algo cede con los lavados- dijo la dependienta.
-Y por delante apenas se nota nada, tiene la polla tan pequeña que ni se marca- dijo Ana
-Supongo que sea la cosa esa que lleva puesta-
-Que va, créeme. Aunque le quite la jaula su pollita no crece. Pregúntale a ella que es su novia y se tiene que follar al primero que pasa para sentir algo-
A la chica se le escapó la risa ante ese comentario.
-Bueno,. Muchas gracias por su ayuda. Nos llevaremos los cuatro en esa talla-
-No hay de que. Que pasen buena tarde-
La dependienta se fue murmurando algo y nos dejo solos.
-Ahora te toca a ti zorra. Entra ahí y quítate la ropa, yo escogeré lo que te llevas-
Seguí a Ana por la tienda, todo le parecía demasiado largo, demasiado poco escote o demasiado suelto. Por fin encontró una minifalda niniscula y una camiseta apretada talla xs.
Regresamos al probador y abrió la cortina de par en par. A nuestro lado había un chico, esperando a que su novia se probase algo, que se quedó a cuadros al ver a la mía desnuda.
Sin cerrar la cortina mi novia se puso la minifalda y la camiseta, las pintas eran de puta de carretera, sus pezones se marcaban completamente y la mitad de su culo quedaba a la vista.
-¿Qué te parece?- le dijo Ana al chico de nuestro lado, que ahora esperaba el regreso de su novia que había ido a por las ropa.
-Ehhh...bien bien le queda muy bien -
-¿Crees que la falda es demasiado larga? Le tapa casi todo el culo ¿Verdad?-
-Bueno, está bien creo-
-Estas muy lejos para opinar, entra con ella y mira-
El chico entró dudoso al probador con mi novia, vigilando la llegada se si chica.
-Esta...está muy bien-
-¿Y si le quieres tocar el coño? ¿Podría hacerlo sin levantar la falda? Prueba, prueba-
-Yo... Bueno...mi novia -
-Date prisa y no te pillará-
El chico metió mano bajo la falda de mi novia y tocó su coño.
-¿Cómo lo ves? Puedes tocar bien. Mi amiga es muy zorra y le gusta que le metan mano sin problema-
-Sí, ya se ve. Esta muy mojada-
-¿Ya? Siempre se pone así cuando ve una polla y la tuya se marca demasiado-
-Yo bueno... Lo siento-
-No, lo siento yo porque está zorra te haya puesto así. Pero seguro que ella te puede arreglar eso si tú quieres-
-Estaria encantado, pero mi novia...-
-Yo te disculpo ante ella, tranquilo-
-Bueno está bien- dijo él nervioso ya que mi novia había empezado a sobar su rabo sobre el pantalón.
Ana cerró la cortina, poco después llegó la novia del chico.
- ¿Eres la novia del chico que estaba aquí? Me ha dicho que te disculpe un momento que tenía que ir al servicio-
-Eh, vale está bien, gracias- dijo la chica muy seria.
Después se metió en su probador, pegado al nuestro, donde mi novia le hacía una mamada a su novio.
-Quiero que mires dentro y me avises cuando la zorra de tu novia tenga la boca llena de leche- me dijo
No tardó ni cinco minutos el chico en correrse y así se lo hice saber a Ana. Ella abrió la cortina de golpe, con mi novia aún desnuda tratando de ponerse el vestido a toda prisa.
-Anda, si tu novio estaba aquí. Lo siento chica, mi amiga es una zorra pero tú novio es un cabrón. Ciao-
Salió de la zona de probadores con la ropa que íbamos a comprar, yo la seguí y mi novia lo hizo con el vestido aún a medio poner. Las voces de la chica se escuchaban desde la cola para pagar, pude ver cómo le daba un tortazo antes de irse sin él. El pobre chaval se fue humillado sin decirnos nada.
-Ha sido divertido. Cerdo vete al baño a ponerte este pantalón, toma- dijo dándome uno de los nuevos.
Como pude me puse aquel pantalón superapretado y salí del baño a reunirme con ellas. Veía la caras de la gente al cruzarse conmigo, algunas de sorpresa, otras de desprecio y otros incluso señalaban y se reían.
Salimos del centro comercial andando, conocía aquel camino, íbamos de vuelta al sexshop.
-Hola Maribel- saludo Ana con dos besos a la dependienta.
-Hola preciosa ¿Qué tal estás? Ya veo que vienes acompañada-
-Sí. Ya conoces a mi cerdito y ella es su novia, mi zorrita- dijo Ana muy alto haciendo que dos clientes se girarán en nuestra dirección.
-Encantada- dijo Maribel dando dos besos a Irene con una mirada seria.
-Igualmente-
-¿Y que necesitas?- dijo mirando de nuevo a Ana
-Lo primero una nueva jaula para mí cerdo. Esa ya le queda grande-
Me corazón dió un vuelco y un nudo se apoderó de mi garganta ¿Más pequeña? Era cierto que mi polla flácida entraba bien en la jaula pero hacía su propósito de no permitir mi erección.
-¿Ya? Te dije que se le haría más pequeña,pero no pensaba que sería tan rápido-
-Ya ves. Cerdo bajate el pantalón y enseña como te queda la jaula-
Sin atreverme a mirar a los dos hombres que allí había, me bajé el pantalón por debajo del culo mostrando la jaula.
-Parece que la llena- dijo Maribel
-Eso es porque el muy cerdo está cachondo. Espera-
Me agarró los huevos haciéndome caer al suelo de rodillas.
-¿Ves? Hay hueco de sobra-
-Tienes razón ¿Qué te parece esta?- indicó Maribel mostrando una de la estantería.
-Probemos-
Sacó la jaula nueva de la caja, era casi la mitad de la que llevaba, quería llorar tan solo al verla. Ana se acercó a mí y me quitó la jaula que llevaba, tuvo que repetir la operación en mis pelotas para poder colocarme la nueva. Increíblemente mi polla entró dentro, prácticamente justa, no permitiría ni el más mínimo intento de crecer.
-Perfecto- dijo Ana
-Es posible que le duela los primeros días, pero diría que se puede acostumbrar a ella-
-Seguro que sí-
-¿Alguna cosa más?-
-Si, quería un par de dildos nuevos para los arneses, mis zorras tienen el culo demasiado abierto y ya no gritan cuando se lo rompo-
-Tengo este tamaño y este otro, es el más grande de la tienda-
-Me llevaré los dos-
Ambos eran muy grandes, pero el segundo era inmenso, no quería imaginar el primer día que eso entrase en mi culo.
-Y necesito un vestido de sirvienta para él y me gusta esa falda para ella-
Más que una falda era un cinturón, dejaba todo el coño al aire. El vestido de sirvienta era el típico de falda negro y blanco.
-¿Pueden probarlo?-
-Claro-
Los dos hombres, que no dejaban de mirarnos, se empezaron a tocar sobre el pantalón al ver salir a mi novia con la falda, que quedaba a mitad de su culo, yo estaba ridículo con ese vestido. Busqué a Ana con la mirada pero no la encontré.
-Os quedan muy bien. Son 160 euros- dijo Maribel.
-¿Donde esta Ana? Es ella quien tiene el dinero- dije asustado
-Ha tenido que irse. Ha dicho que os encargarías vosotros de pagar-
-Pero tiene ella la cartera. Tendremos que esperar a que vuelva-
-Eso no va a poder ser o me o pagáis ahora o tendré que llamar a la policía-
-Yo...yo...no tenemos dinero-
Maribel nos miró de arriba abajo, sería.
-Se me ocurre una trato al que podemos llegar si estáis de acuerdo-
-Lo que digas- intervino mi novia
-Seguidme-
Nos llevó hasta una sala pequeña, donde había una cámara que apuntaba hacia adentro y un agujero en la pared.
-A los clientes suele gustarle ver al cornudo mientras su novia les come la polla. Seguro que les gusta tu vestido-
-¿Qué debemos hacer?- preguntó Irene.
-Tú atender cada polla que salga por ese agujero y tu novio solo disfrutar del espectáculo. Con un par de horas será suficiente-
Nos empujó para dentro y cerró la puerta. La primera polla salió por el agujero al instante.
-Supongo que es lo que Ana quiere- me dijo mi novia.
-Supongo, si es demasiado para ti, podemos dejarlo...- respondí.
-No, soy su zorra y quiero seguir siendolo- sentenció ella arrodillándose y empezando a mamar aquel rabo.
Chupo durante unos minutos hasta recibir la corrida en la cara. La polla desapareció y otra ocupó su lugar. Así se sucedieron cuatro más. Yo miraba, no puedo negar que la situación me gustaba, pero la jodida jaula nueva me estaba matando de dolor, supongo que me había acostumbrado a la otra, pero la presión que ejercía está era mucho mayor.
-Ven aquí, tumbate y comeme el coño. Estoy muy cachonda- me dijo Irene
-¿Qué?- pregunté impresionado.
-Que te Tumbes aquí. Me voy a sentar en tu cara ¡Joder!- gritó sacando la polla que tenía en la boca
Obedecí y me tumbe en el suelo, ella se sentó con su coño en mi boca y siguió su trabajo. Yo lamía y ella chupaba, de vez en cuando escupía la saliva y restos de leche de su boca en mi cara y regresaba a su trabajo.
Las dos horas se hicieron eternas, a mi se me cansó la lengua y a ella la boca. Irene se corrió un par de veces, pero perdí la cuenta de la cantidad de pollas que se comió.
Por fin Maribel abrió la puerta.
-Se ha ido el último. Con esto estamos en paz-
-Gracias- dijo mi novia- No podía más-
-Lo has hecho bien zorrita-
Acompañamos a Maribel hasta el mostrador.
-Ana os espera fuera, en aquel bar- dijo señalando hacia la acera de enfrente.
Ambos miramos con pánico ¿Como íbamos a salir así? ¿Con esa ropa y llenos de semen?
-Me dais envidia pareja. Tenéis buena ama, joven y con poca experiencia pero firme y atenta y cariñosa-
Abrió la puerta y nos echó fuera. Cruzamos la calle y entramos al bar. No había más de tres personas y el camarero. Pero todos se giraron al vernos.
-Largo de aquí. No acepto putas, ni la mierda que seas tú- nos gritó el camarero saliendo de la barra.
Salimos corriendo del bar y vimos a Ana junto al sexshop, en la puerta con Maribel. Las dos unidas en una carcajada.
-Que gracioso, os teníais que haber visto la cara cuando el camarero os ha echado- dijo Ana.
Nos lanzó la ropa y nos cambiamos ahí en medio de la calle, pero no pudimos limpiarnos las manchas en nuestra cara y pelo.
-Muchas gracias Maribel- dijo Ana y le plantó un pico a la dependienta.
-A ti preciosa. Ya sabes dónde me tienes para lo que necesites-
-Lo se- dijo Ana sacando las tetas de Maribel del escote y pellizcando sus pezones.
-Hasta la próxima- dijo y le escupió en la cara antes de irnos.
Fuimos a por el coche, por suerte ya oscurecía y apenas se distinguían las manchas en nuestras caras. Ana nos hizo desnudar antes de entrar al coche y así fuimos hasta el garaje.
Tampoco nos dejo vestirnos al llegar, subimos desnudos en el ascensor y así entramos en nuestro piso.
-Muy bien zorritas ¿Qué tal lo habéis pasado?-
-Muy bien ama. He pasado vergüenza y humillación, pero me ha gustado- dijo Irene
-Porque eso es lo que te gusta puta. Qué te vean medio en bolas, comer pollas y ser usada. Algún día tendré que prostituirse incluso, creo que sería el trabajo de tus sueños-
-Supongo ama-
-¿Y tu cerdo?-
-Bien ama. Pero esta jaula nueva me está matando-
-Te acostumbrarás, tu pitito se hará aún más pequeño y tendremos que comprar una más pequeñita todavia-
Tragué saliva.
-Bien, voy a irme pero antes voy a ponerte deberes zorra-
-Dime ama-
-Antes del sábado quiero que te folles a algún amigo del cerdo, cuanto más íntimo y cercano mejor y no vale decirle que él está de acuerdo, quiero que lo seduzcas, lo traigas aquí y te lo folles, que rompa la confianza de su amigo-
-Será un placer ama- dijo mi novia con una sonrisa que me heló el corazón.
-Toma la otra llave de la jaula. Deja que se la quité para dormir y se la pones como siempre por la mañana-
-Sí ama-
Ana se fue. Nos dimos una ducha, cenamos y vimos un rato la televisión, como una "pareja normal". No me quitó la jaula hasta que nos fuimos para la cama, aliviando al fin mi dolor.
Continúa en
- Relato #197998— title-regex: contiguous parts (11 -> 12)
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