El polvo del viernes Cap. 3…Merceditas
Si tu madre tiene más vida sexual que tú, ¿qué harías? Merceditas lo descubrió por accidente y, en lugar de juzgarla, decidió que quería ser parte de esa fiesta prohibida.
El viernes coincidí con mi madre en el ascensor. Debían ser las 10 de la noche y me extrañó que llegara tan tarde a casa.
Además venía recién duchada porque olía a un gel que no es el que usamos desde siempre en casa.
Yo venía reventada del curro. Se nos hizo tarde esperando unos filtros y unas juntas para el tractor de don Severino, que llegaban de Alemania.
Así que me metí en la ducha, me duché con ese Magno de toda la vida y me metí en la cama. Ni ganas de salir, ni de ver una peli, ni de mongolear por rr.ss. ni nada de nada.
Tal como salí, me sequé y desnuda me metí en la cama.
En la habitación de al lado es donde duerme mi madre. Tiene costumbre de leer cosas de catequesis por la noche y la luz que se cuela por debajo de su puerta me molestaba. Y no es que necesite absoluta oscuridad para poder dormir…pero hoy me molestaba esa luz.
En esas que me levanto para cerrar la puerta de mi cuarto y la oigo como mi madre habla con alguien por tfn.
Por los tirurís que hacía el móvil, estaba mandando mensajes de audio a alguien.
Asi que cuando cojo la manilla de mi puerta y me parece oir a mi madre que dice algo de una polla enorme, casi grito del susto.
¿Como? ¿Doña Puri hablando de pollas con alguien? Esto no me lo pierdo yo.
Así que pegué la oreja a la puerta y me quedé escuchando…
Se me caían los ojos del asombro. Le estaba explicando a alguien que esa noche se había follado a un tío con la polla como un burro…que se había corrido cinco o seis veces…y que gracias, que muchas gracias. Que ella nunca en la vida…que menudo polvo en la ducha…
¿Gracias de qué? ¿Polvo en la ducha?
Todo parecía indicar que mi madre tenía un lío y que esa noche alguien quitó las telarañas a su coño de beata…y también que lo disfrutó de lo lindo.
-Vaya… parece que a esta mosquita muerta le han dado más polla en una tarde, que a mí en este año.
Vale que estábamos a Marzo, pero echando cuentas rápidas… demasiado rápidas…solo me había follado a dos tipos. Uno por fin de año, medio borracha, que casi ni me enteré y otro por San Valentín…que ese sí que estuvo más o menos bien.
-No me jodas con la viejita…
Pasó el camión de la basura, el camión que tiraba sal para evitar el hielo en la calle y todos los demás camiones de la comarca… no pude oirla más.
Me volví sigilosa a la cama y me tapé.
Empecé a dar vueltas. A un lado, a otro…sudando. Si me destapaba, tenía frío.
Polla como un burro, polla como un burro, polla como un burro…esas palabras resonaban en mi cabeza y empezaban a afectarme. Me estaba calentando…
Encendí la pantallita del móvil y se me fue la vista al último cajón de la mesita de noche.
La abrí sin hacer ruido…ahí tenía unos sujetadores de leopardo que me puse la semana pasada por carnavales, unas medias de invierno, unos calcetines del R.Madrid, varios tangas incómodos…por eso estaban ahí…y al fondo estaban mis amigos Billy y Bully.
Billy era de un tamaño normalito. Me lo regalaron las zorras de mis amigas por mi 20 cumpleaños.
Bully tenía unas dimensiones más pornos, además de unos huevazos bien gordos y una ventosa… me lo compré hace 5 años en un sexshop de Madrid, aprovechando un curso de 3 días pagado por mi jefe y por una marca de repuestos. La verdad que no sé por qué lo compré, porque las medidas de ese trasto eran exageradas.
Me los miré a ambos bajo la tenue luz de la pantallita del móvil. Aun sin tocarlos.
Se apagó la luz, toqué de nuevo la pantalla y hoy elegí el grande. Estaba muy caliente. No lo había probado nunca. Aunque a la zorra de mi amiga Sofía siempre le decía que me lo metía hasta el fondo.
Al fondo a la izda también había un tubito de lubricante…menos mal…lo iba a necesitar.
Lo puse entre mis pechos…¡Joder, que grande! ¡Y frío! Eso estaba helado. Y el lubricante, pues lo mismo.
Puto invierno.
Tocaba levantarse… abrí la puerta…la vieja roncaba ligeramente.
-¡Zorra!
Una polla como un burro…de nuevo… No me extraña que duerma a pierna suelta.
Siguiendo con la pantalla del móvil, fui al aseo y abrí el grifo del agua caliente. La dejé correr y al rato puse el tapón al lavamanos.
Se llenó un poco… y tiré a ese trasto al agua…y flotó.
-¡Mierda!
Miré atrás… le puse encima el bote de Magno. El tubito de lube lo puse debajo, sumergido por completo. Ya estaba en marcha la operación ‘polladeburro’.
Desnuda como estaba, me di cuenta de que no tenía frío.
La polla como un burro…
-Voy a acabar loca.
Cerré los ojos…pero nada, de nuevo oí a mi madre en mis pensamientos…la polla como un burro…
-Majara, voy a terminar majara.
-A veeeeeeer…parece que esto ya está calentito…
Así que saco el tapón, dejo bajar el agua y tiro con todo para la cama, mojando el tramo entre el aseo y mi cuarto.
Puerta cerrada y pestillo echado. No sea que doña Puri la catequista me pillara con una ‘polla como un burro’ en mi chocho.
Me tumbé en la cama. Volví a poner el dildo entre mis pechos.
-Esto es muy grande, colega.
Ahora estaba calentito…aunque uno de los cojones estaba frío. Debió quedarse fuera del agua.
-Y una mierda que me importa.
Vertí un buen chorro de lubricante sobre el glande. Como estaba sin luz, también me cayó en una teta.
-Tú a tu sitio.
Empecé a esparcir todo el pringue por la polla, mientras con la otra mano la agarraba por los huevos. Apreté y la ventosa hizo su función, quedándome con la polla pegada en el entreteto.
-Perfecto. Ahora a mojar el coño.
Cogí el tubo de vaselina de nuevo. Un chorrito salió…calentito…a la mano. Y de ahí, directo al coño. No quería perder más tiempo.
-Vaya, tampoco me hacía falta mucho…estoy empapada.
Empapada y caliente, empecé a tocarme. Labios de arriba a abajo, clítoris…
-Mmmmmmm.
Entonces la ventosa dejó de realizar su función y ¡plaf! La polla perdió su verticalidad y el capullo me fue a caer sobre boca y nariz.
-Puto desastre soy, ostias.
Estaba ya cansada de inconvenientes…así que con la mano empapada de lubricante le di un último masaje a la polla y con la otra mano, la cogí por los huevos, completamente decidida, la encaré y me la empecé a meter…como elefante por cacharrería.
Quería polla y me pasé. Me hice daño.
-Esto es muy grande, colega.
-¡Mierda! ¿Se me estará cerrando el coño de no usarlo?
-Putamierda…¡Necesito correrme! Y esta animalada no me entra.
Ya mosqueada, enciendo la linternita del móvil y saco el otro dildo.
Estaba sucio. Tenía pegadas fibras de las medias, trocitos de tanga…
Busco más…encuentro un condón…lo miró…sabor melón…pfff, prefiero con sabor a polla, ¿no?
Se lo meto a la polla artificial. La chupo…sabía a melón sintético y a plástico.
-Puajjj
Pero estaba lubricado, así que…p’adentro.
¡¡Oooohhhh!! Este sí que mola.
En cuatro metesacas, ya estaba hasta el fondo. Pero tenía que andar con ojo, que éste no tenía huevos para hacer tope.
Y me imaginé en una camilla, camino de urgencias, a que me sacaran la polla clavada del coño…
-Espera…pero este cacharro llevaba pilas…no?
A ver a veeeeeer…en el extremo tenía como un volumen. Lo giro y ¡olé qué maravilla! eso se puso a zumbar y a darle ritmo a mi coño.
-¡Joooooder que bueno!
Puse el volumen al máximo y aquello empezó a vibrar de locura.
Chip chap chip chap…era mi mano la que chocaba con el coño chorreante.
Le di fuerte, con rabia…y me llegó el orgasmo.
Me pareció poco, me acordó de ese tío que me estuve follando tres días seguidos en Madrid, me di la vuelta…me puse en cuatro y seguí empotrándome aquel bicho vibrante.
Me faltaba la mano de un macizorro aplastándome la cara contra la almohada y dándome caña con un buen rabo…con unos buenos huevos rebotando en mi coño a cada embestida…Pero todo no podía ser.
Ahora sí que sí…chip chap chip chap. Me vino un calambrazo brutal. Grité mordiendo la almohada, sin parar de follarme bzzzzzzzzzz.
Aun no terminé de correrme, que me vino otro…y este ya fue de sobresaliente.
En esa completa oscuridad, vi miles de estrellitas, me meé del gusto…y en cuanto dejé de aguantarlo, el vibrador me salió de dentro, cayendo sobre la cama..
bzzzzzz, bzzzzzzzz, bzzzzzzz
El maldito seguía vibrando, a lo suyo.
-Ahí te quedas…bzzzzzzzzzzzzzzzzzz, a ver si se te terminan las putas pilas.
Exhausta, sin fuerzas, el sueño invadió a Merceditas…
Lo de flotar en una galaxia de sexo y placer se terminó cuando sonó la alarma del móvil, a las 09:02
-Puto móvil…
Dijo palpando la mesita, localizando el Samsung y parando la alarma.
-¡Niña levanta, que ya va siendo hora!
Se oía de fondo.
Al encender la luz, el espectáculo que podía verse, era dantesco.
Una polla gigante en la cama, otra en el suelo, con un condón puesto, un tubo de lubricante pegado en el ombligo, el coño pegajoso y las sábanas húmedas.
Menuda cerdada.
-Mamaaaaaaaa…ordeno la habitación, cambio las sábanas, me ducho y salgo a desayunar.
-Miiiira, la niña hoy se levantó responsable.
Dijo su madre…
Mientras, en la habitación…
-Joooooder qué puto desastre. Al menos ese trasto dejó de vibrar. Eso sí, luego le compro pilas. Alcalinas.
Merceditas farfullaba en voz baja…
Iba a darle un besito, pero el pestazo a melón sintético mezclado con olor a sexo, la hicieron optar por lo contrario. Le sacó el condón y lo apartó junto a su envoltorio.
En la mesita quedaron los restos de la fiesta. Dos pollas de silicona, un condón apestoso con su envoltorio y un tubo de lubricante, ya vacío. Y es que todo el lubricante del tubito lo tenía ella sobre la tripa, tetas y muslos. Parece que dio varias vueltas, presionando el tubo con su cuerpo y vaciándolo.
-Bueno…entonces completamos la lista de la compra…lubricante y pilas…Uy…y condones que no sean de sabores.
Se dio asco y tiró para la ducha.
Envolvió el condón en papel higiénico y lo tiró a la basura, junto al tubo de vaselina.
Abrió el monomando y cuando salió el agua caliente, se metió en la ducha, con sus dos compañeros sexuales de anoche.
Lavó el grande, le tiró un buen chorro de Magno, frotó bien…lo apartó.
Se puso a lavar el otro y con el frota frota, se desenroscó y clonc clonc, cayeron las dos pilas a la ducha, luego el vibrador, mojándose todo por dentro.
-Bueno…borramos las pilas de la lista de la compra y añadimos vibrador.
Encontró una bolsa pequeña de una perfumería, lo metió todo dentro junto al botón de volumen y las dos pilas gastadas, anudó la bolsa por dos veces y lo tiró todo a la papelera del baño.
Volvió a meterse en la ducha.
-Maaaaaaaaaa, dejo las sábanas en el cesto de la colada.
-Bien, ahora la pongo, que hay un buen cesto de ropa blanca por lavar.
-Ostias mami…¿Qué haces escuchando Van Halen?
-Pues es la radio…dijo canturreando y moviendo las caderas.
-Vaya polvo te debieron pegar ayer, cabrona…dijo Merceditas en voz baja…
-¿Qué dices niña?
-Que si me hiciste algo para desayunar.
-Hice tostadas, pero estarán frías ya. ¿Te caíste en la ducha o algo? Que oi mucho ruido.
-Nada, el bote de champú, mami.
Terminaba Van Halen y empezaba Scorpions.
-Mamá…¿estás bailando con la escoba?
-Ay qué cosas tienes…¿como voy a bailar a las 10 de la mañana?
-¿Las 10 dije? Ahí te quedas Merceditas, voy al Mercadona que me hacen falta un par de cosas.
-Una polla como un burro te hace falta.
-¿Como dices niña?
-Que bajes la música, ¡que estamos hablando a gritos!
-Adiós mi amor…y cerró la puerta.
Tocaba bajar la música…
Llegó el ascensor. Puri se montó, canturreando el Still loving you…
Mientras en casa, tocaba desayunar.
-Ostias, ¡la vieja se dejó el móvil!
Puri se dejó el móvil cargando, en la cocina.
El ascensor seguía bajando…
-Ahora o nunca…
Y Merceditas se puso a investigar los whatsapps.
Con un oído en el ascensor y el otro en el móvil, empezaron las sorpresas. La cara se le desencajó. Le venían las risas y las sorpresas.
Su madre llegó a un acuerdo con Bianca para follarse a su marido porque la mujer pilló una infección de hongos muy bestia y ya llevaba 5 meses en tratamiento. 5 meses que esa pareja llevaba sin follar.
El polvo del viernes, lo llamaron.
O sea, que ese tío follaba todos los viernes, sí o sí.
Si eso no es amor, que me lo expliquen. Una tía que deja que su marido se folle a medio pueblo porque ella no puede follárselo…
-Y va mi madre y saca el tema de la caridad cristiana para follarse a ese tío. ¡Será zorra!
-Y ojo…ahora va al Mercadona, porque follando como monos en la ducha, tiraron nosequé champú de coco al suelo, que vale un pastizal y se vació todo. Y ahora en un ataque de dignidad, se lo comprará.
-Encima quedaron el martes en la pizzería, que mi madre, para darle las gracias, invita a cenar a Bianca.
De repente se oyó la puerta y Merceditas soltó el móvil como si quemara.
Cogió una tostada fría y la mordió.
-Hola de nuevo. ¡Ay mi cabeza, que me dejé el móvil! Ahora sí, adiós.
Y de nuevo se oyó como el ascensor bajaba.
Mientras mordía esa tostada que parecía cartón, la cabeza de Merceditas dio muchas vueltas.
-Jeje, me escondo el viernes y veo a quien se folla ese tío la semana que viene.
-Pero no…mejor voy y me lo follo yo…Siiiiiiii, me gustaaaaaa.
El finde pasó sin pena ni gloria y llegó el lunes…luego el martes…
Ya el domingo se enteró de que la cita de Puri y Bianca sería a las 6 de la tarde para aprovechar las rebajas en la capital y que la pizzería estaba allí… a 20kms del pueblo.
Su planificación llegó al extremo de que, como conocía al pizzero, él le avisaría de lo que pasara.
Estaba todo planeado…
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