Xtories

El polvo del viernes Cap. 5… Mercedes

La noche es fría, pero el fuego entre ellos arde más que la chimenea. Sin palabras, solo gestos urgentes y una necesidad que no admite esperas. Esta vez, la pasión no tiene límites ni pudor.

Soynovato6.2K vistas9.6· 16 votos

Se recomienda leer los capítulos anteriores.

Aparcó en la puerta.

Y menos mal, porque hacía un frío con un viento muy bestia. Salió del coche corriendo hacia la casa. Tocó la puerta con calma, respirando hondo.

Antonio abrió y la hizo pasar enseguida, consciente del frío.

Una vez dentro, ambos activaron sus radares.

Antonio vió a una chica envuelta en un anorak North Face de color azul y gris.

Mercedes vio a Antonio en pijama…éste era de Hugo Boss. Pantalón negro, parte superior negra con las letras doradas en el medio…HUGO BOSS

-¿Tú sólo tienes pijamas?

-Y tú, ¿solo tienes anoraks?

En ese momento, bajó la cremallera, se sacó el anorak y lo colgó en el perchero de la entrada.

Antonio se quedó con la boca abierta.

-Voy a repetirlo…¿solo tienes pijamas?

-Esto, ehhh, joder, ¡qué buena estás por favor!

Se le empezó a levantar dentro del pijama, se veía un bulto considerable.

Mientras, Mercedes se levantó la falda por delante y enseño su tanga negro.

-Y también me puse ropa interior, que tú, ni eso.

Dijo, señalando a su más que notable erección.

-Verás, esto no cabe en ningún calzoncillo de los que tengo.

Y bajándose el pantalón de pijama, pudo verse que tenía la polla dura como una piedra. Más de lo normal.

Mercedes le cogió de la polla y lo fue llevando delante de la chimenea.

Antonio, con los pantalones abajo, iba caminando como un pingüino.

-Espera, espera, ¿no ves lo que parezco, caminando así?

Así, cogido de la polla lo llevó frente a la chimenea, se arrodilló sobre la alfombra y se la empezó a mamar.

-Mmmgmmpf…nunca se la he chupado a un pingüino.

Antonio llevaba todo el día caliente como una estufa. Encima Bianca no hacía más que darle a todas horas infusiones de ginseng y no se que ostias más. Para que el viernes quedes como un señor….Le decía.

Y lo que estaba quedando, es como un crío de discoteca, porque ya estaba a punto de correrse.

-Quieta putita, que me está gustando…jooooder que mamada.

-Vaya vaya, al señor le está gustando…pues que sepa el señor, que con las prisas, estoy sin merendar. Y me gustaría probar su semen.

-Pero para tía, en serio, que me viene, que estoy muy caliente…

Entonces lo cogió del culo, lo empujó hacia ella y empezó a metérsela mas adentro, provocándose arcadas.

-En serio, que…oh…oh…

¡Plas, plas! Un azote en cada nalga terminaron de derribar su voluntad y empezó a correrse en la boca de esa muchacha vestida de colegiala punky.

Mercedes notó los lechazos. Que fue tragando sin rechistar, sin dejar que se le llenara la boca y sin dejar de mirar a los ojos de su hombre.

Cuando notó que ya no salía nada, le propinó un último chupetón, más intenso, mientras ella se iba incorporando. Terminando con un ‘chuppp’ que resonó en el salón.

Quedaron cara a cara y ella le enseño la boca sacando la lengua…ahhhh.

-Uy, te queda lechita aquí, en la comisura del labio…¿La quieres?

-Sí…toda.

Se la recogió con el dedo y cuando le iba a dar el dedo para chuparlo, fue él quien sacó su lengua y se depositó allí esa gotita de semen. Se acercaron y se besaron intensamente.

-¿Estaba rico?

-Pues sí, especialmente sabroso.

-Otro de los potingues que me dio Bianca estos días era para el sabor del semen.

-Pues que compre dos cajas.

-A ver, déjame verte. Que no me diste ni tiempo a observar tu tierna belleza.

-Si sigues diciéndome cosas así de cursis, te pediré matrimonio.

-Ni se te ocurra, zorrita.

-Mmmm, así mejor.

Se separaron. Ella dió una vuelta, provocando que la minifalda se levantara y se le viera un poco el culo. Además, al ir sin suje, los pezones se le notaban un montón

-Es pec ta cu lar.

Antonio se acercó, la cogió por las caderas y la besó de nuevo. Empezó a sobarle las tetas y los pezones, sobre el top. Bajó por su ombligo desnudo, apoyándose de nuevo en sus caderas, fue arrodillándose, besándole las tetas, mordiendo los pezones, lamiendo el ombligo mordiendo la falda…

Y cuando fue a sacar las manos de las caderas para levantar la falda, se oyó un ‘cilpclip’ y el tanga cayó al suelo, entre las botas punkies.

-¿Y esta magia?

-Tocaste los clips de extracción rápida, que son muy sensibles…y mira.

Siguió bajando, levantó la falda y metió la cabeza dentro. Besó su monte de venus todo depiladito, sacó la lengua, hizo contacto con su clítoris. Le dio la vuelta, besó una nalga, la otra, las abrió y allí apareció su joya, incrustada en el ojete que pronto iba a poseer.

-¿Verde?

-Sí…con el rojo no hubo manera. Ahí está, en un bolsillo del anorak.

-Siéntate y saquemos esto, no hay razón para torturar más este precioso culito.

Y acomodó a la chica en el sofá.

Volvió a arrodillarse frente a Mercedes y empezó el cunnilingus.

-Agfs…ooooosssss…bufff…sigue…así, tira de él…diooossss, me explota el clítoris…ahhhhhh.

Con un ‘fchs’ el plug mediano salió del culo de Mercedes.

-Ahhhhh, que gusto cuando lo sacaste.

Pero Antonio volvió a introducirlo…y a sacarlo…y a volver a meterlo…

-Qué me haces…que gusto…ahhhhh, no sé por donde me viene el gusto, si del punto g, si del clítoris, o del culo

-Te estoy trabajando las 3 cosas, preciosa.

-Pues sigue un poco más y me corro en tu cara.

Antonio puso lubricante en dos dedos y los introdujo en ese culito virgen. Entraron hasta adentro.

-Aahhhhhhhh, qué sensación. ¡Métela ya!

-Tranquila zorrita, hoy no hay prisa.

-Ahhh que bien comes el coño, cabrón.

Y se dedicó en cuerpo y alma a comerle el coño divinamente a esa criatura.

-Sí, sí, siiiiiiii, qué bestia, que bueno, joooooooder, ya, ya, ya, yaaaaaaaaaaaaaaaa.

-¿Servida la señorita?

-Diosssss que gusto…ahora dame polla…métela en mi culo.

-La señorita se merece un trabajo profesional.

-¿Me pongo de perrito?

-No, así como estabas antes…quiero ver tu cara.

Y así se puso, se acomodó en el sofá, puso las piernas sobre los hombros de él y se entregó toda.

-Soy toda tuya.

-Ay, uy, uish…la noto, la punta de la polla está un poquito fría.

-¿Cómo de poquito?

-¡Que te folles de una puta vez este culito virgeeeeeeeeaaaaahhhhhh hijodeputaaaaaa!

Antonio, que ya tenía su rabo bien untado, se la clavó hasta donde pudo.

-Españoles, con fecha de 17 de marzo del 23, declaro solemnemente inaugurado este culo.

Y le dió una palmada en cada cachete, mientras le metía la polla un poco más adentro.

-¡Qué tonto eres!

-¿Duele?

-Psé, una sensación rara, como cuando me desvirgué el coño, no había tenido nada tan adentro. Algo parecido.

Antonio empezó el metesaca, suave.

-Ay, me gusta…siiii, es diferenteeeee, oohhhhh, ohhhh, la noto más adentro, siiii.

Y finalmente empezó a oírse el placplacplac de la cintura de Antonio, chocando con su culo.

-Ya la tienes toda.

-Siiiii, la notoooo, ufffff, jooooder, dame polla, dame polla, siiiiiiiii.

Antonio se sentía omnipotente, había desvirgado un culo y estaba follando con una fogosidad, como cuando tenía 20 años. Estuvo un buen rato alternando empotradas bestias con penetraciones suaves. Además aprovechaba cuando la tenía fuera, a echar más lubricante en la zona.

-¿Me concedes un deseo, zorrita?

-Ooohhh, uffff, ahhhh, diossss, qué deseooooo, bufff.

Sin parar de follarle el culo…

-Quiero que te pongas de perrito y que con las manos te abras el ojete, quiero verlo.

Plac, plac, plac, plac…

-Pues deja de empotrarme, ahhhh, ohhhh.

Y se la sacó. De mientras, ella se dio la vuelta, se puso en 4 con una mano en cada cachete y se abrió las nalgas, mostrando coño y culo, ofreciéndoselo todo a Antonio.

-Diossss que espectáculo…Espera, voy a por una goma.

-¿Goma? ¿Te refieres a un condón? ¿Lo de la vasectomía no es verdad?

-Sí, tranquila.

Rasgando un condón y desenrollándolo sobre su rabo.

-Es que al estar la polla en tu culo, no puedo meterla en el coño, que podrías coger una infección.

-Ahhh vale, ya lo pillo.

Con esas manos ofreciéndole tal trofeo, Antonio dirigió su polla al coño de esa chica y de tres empujones, se la metió hasta las bolas.

-Aaaaasí…que no me aguantaba y quería follarte este coñito delicioso.

-Aaah sí, hijodeputa, esto mola más…ohhhhh, ahaaaa…¿y la leche?

-Será toda para tí, tranquila.

Con el condón, aún tenía más aguante. Le pegó un polvo salvaje a la muchacha. Perdieron la cuenta del rato que estuvieron follando. La hizo correr dos veces y cuando estaban los dos que les iba a dar un paro cardiaco, se sacó la goma y en cuestión de un segundo, se la volvió a meter por el culo, volviéndola a empotrar un buen rato, haciéndola correr de nuevo y llenándole el culito de leche.

-Siiii, que sensación sentirla en el culo.

Agotados, quedaron los dos sentados en el sofá, abiertos de piernas. Ella goteando semen sobre la alfombra y él recuperando el aliento, mientras la hoguera les mantenía calientes.

Al rato se dieron cuenta.

-Oye tú, salvaje…que no me dejaste ni desvestir. Aquí sigo yo, que no me quitaste ni las botas, ni la falda, ni nada. Aquí, chorreando semen como una cerda.

-Más ridículo es lo mío…en pantuflas y vestido sólo con la parte de arriba del pijama.

Clong, clong, clong…

Sonó el carrillón…las 8

-Ostia puta…2 horas follando. Dime cual es el ginseng ese que te dio tu mujer, que se lo voy a dar a mi novio…cuando me eche novio, claro.

-Bufff, estoy agotado. Por mi parte, voy a comprar otro juego de plugs y se lo voy a dar a mi mujer. ¡Qué gustazo tu culo, morena!

Casi se duermen…

Agotados, pasaron a ducharse los dos juntos, se dieron los últimos besos, se metieron mano por última vez y pasaron a vestirse. No tenían fuerza para nada. Antonio estaba cadáver y ella, cadáver y medio.

Antes de abrir la puerta de la calle, se dieron el último beso. Luego Mercedes se montó en su Skoda y tiró para casa.

Aparcando el coche, al subir el freno de mano…clic, se le soltó el tanga por un lado. Al intentar subir el anorak para abrocharlo, clac, saltó el otro cierre. Resignada, recogió el tanga del suelo, tiró para el ascensor y pulsó el 5°.

Al entrar en casa, a las 21:30, la recibió su madre.

-Un poco tarde…¿Todo bien, niña?

-Un salvaje, ese tío es un salvaje.

-Entonces todo bien. ¿Te hago algo de cenar?

-No… Si mañana no estoy despierta a las 10, llama a una ambulancia.

Y se fue a dormir.

Continúa en