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La Polla de Tomás 12

Él no busca solo sexo, busca devoción. Y cuando Tomás pone sus ojos en ti, el mundo exterior desaparece; solo quedan su voz, su peso y la certeza de que no saldrás de allí sin haber alcanzado un éxtasis que no sabías que existía.

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"Era verdad, los legins no engañaban y la mancha de humedad que se le transparentaba en el coño así lo indicaba. Pero Tomás ya no quería más con ella, aún que estaba para darle otro revolcón. Se vistieron y por separado salieron del piso"

La Polla de Tomás Capitulo 12

Ya en la calle Tomás llamó a Pili

- Hola Pili ¿Cómo ha ido o cómo va?

- Hola Tomás, esto está siendo un drama, la policía ha tenido que intervenir cuando mi marido ya me quería matar, gritos, insultos. Mi hija con un ataque de histeria me ha tratado de puta y de todo. Ahora ya casi estamos terminando, Carmen y Raquel están siendo de una gran ayuda. Carmen ha hecho callar, además con genio, que ni yo me esperaba, a mi marido, sacándole las veces que le ha hecho a ella proposiciones sexuales, ya ves. Carmen al final es una buena amiga.

- Si lo es Pili, ella se acuerda que fuiste la única que no le dio la espalda cuando ella tuvo el divorcio, y eso te lo agradece. Bien, os veré en Villa Carmen, hasta luego

- Adiós Tomás, te amo.

- Adiós Pili.

Era temprano, Tomás se acercó a la fábrica.

En la fábrica Rosa le pasó la agenda para mañana, la cita con el ingeniero informático, la cita para atender las dos aspirantes a trabajar y le mostró el curriculum de Amparo.

- La verdad es que esta mujer ha sido empresaria y durante años fue la secretaria principal de una gran empresa, el trabajo para adoctrinarla a nuestro sistema será fácil, en una semana creo se la tendré lista.

- La necesito en tres días Rosa, si acaso después ya la iremos perfilando.

- Como usted diga Tomás.

Tomás se fue a dar una vuelta en la cadena de producción, ya faltaba poco para que terminaran el turno de tardes. Ahí vio a Rocío, que al verlo se le llenó la cara de felicidad y le dedicó una sonrisa, también estaba Amparo. Habló con el encargado de sección y le pidió que hiciera subir a Amparo a su despacho.

Amparo llegó a la oficina y vio a Tomás detrás de los cristales hablando de nuevo con Rosa.

- Entre Amparo, siéntese.

- Bien, el motivo de porque la he hecho subir, es para decirle que después del trabajo si no tiene nada que hacer, me gustaría invitarla a cenar, quiero comentarle un asunto que puede ser de su interés.

- Vaya Tomás, yo encantada, mejor compañía que la suya imposible

- Bien pues cuando llegue a casa, se arregla, lo más deslumbrante y atractiva que pueda, la llevaré a cenar al casino ¿Ha estado usted ahí?

- Sí, muchas veces, hace tiempo pero que ya estos sitios no son para mí, pero hubo una temporada en la que me moví mucho, además se come muy bien.

- Pues hecho a las nueve la recogeré en su casa. Póngase bien guapa, me gustará presumir de acompañante y lucirla

- Tomás, no le defraudaré, verá.

- Hasta luego Amparo

- Hasta luego Tomás

Antes de salir del despacho de Tomás ya oyeron la sirena del fin de turno

- Ya puede ir a prepararse, ya ha terminado su jornada laboral por hoy

- Voy volando ¡Que ilusión me ha hecho Tomás!

Tomás se fue a Villa Carmen. Ahí la interiorista estaba haciendo fotos de cómo iba quedando la villa

- ¿Me permite hacerle una foto Tomás?

- Porque no, si no quiere estropear su obra de arte conmigo, adelante.

- ¿Estropearla? la envidia que voy a dar en la oficina cuando vean con quien he estado trabajando ja, ja, ja

- Lo dice como si fuera un personaje famoso.

- Bueno, mire, es usted un “bombón” como dicen ja, ja, ja y no sé porque, pero todo el mundo habla del proyecto AFRODITA pero nadie sabe explicarme que es ja, ja, ja a ver si usted me lo explica

- La invitaré a la presentación, de lo por hecho. Ja, ja, ja. Recuerde que mañana tenemos una comida.

- No faltaré, seguro ¿Dónde tiene a sus mujeres?

- No tardarán mucho en llegar. Están en lo de la mudanza, le agradezco que haya ayudado a Pili en esto

- No hay de que, es un servicio que ofrecemos a nuestros clientes y usted lo es.

- Gracias Pilar, voy a echar un vistazo ahí dentro, ah veo que ya están llenando la piscina y la zona de jardín terminada, bien, bien

- Sí, le acompañaré a dar esta vuelta y le iré informando

Tomás y Pilar empezaron a recorrer Villa Carmen. El instinto depredador de Tomás le advirtió que Pilar era una presa sexual fácil. Sus palabras, sus movimientos cuando le mostraba los espacios y los muebles, los botones que se habían ido desabrochando de su camisa mientras hacían el recorrido, sus estiramientos para mostrarle bien las piernas y hasta sus glúteos.

En una habitación donde ella se subió a una silla para alisar una cortina, desde atrás Tomás la sujetó de los gemelos, notó el escalofrío que le entró al contacto con sus manos, la piel de Pilar se erizó, las manos subieron despacio, acariciándoselas, fueron deslizándose hasta llegar a sus bragas, finas, de punto blanco, y bajaron hasta llegar a los tobillos. La nariz de Tomás se alojó en su entrepierna y la olió. Cada esnifada de su nariz, con la calidez y humedad que le provocaba a Pilar, se le fueron abriendo las piernas, se ganó una lengua vivaracha que le hizo vibrar el clítoris con su punta.

Le deslizó y terminó de sacar las bragas por debajo del pie, al levantarle la pierna Tomás se la flexionó y abrió. Ella tuvo que agarrarse a la cortina. El coño ahora totalmente expuesto frente a la boca de Tomás, se abría y empezaba a llenarse de fluidos. Tomás con su pasión de siempre empezó a comerse ese dulce de Pilar. Ella gemía sin mediar aún una palabra desde que Tomás empezó acariciarle las pantorrillas. La comida de coño conllevó a un orgasmo espectacular, si Tomás no sostiene a Pilar, esta se va al suelo con todo el cortinaje en la mano.

Pilar ahora suspiraba, su respiración entrecortada le descubría el estado de celo en el que se encontraba. Tomás ya se había sacado la polla, pero ella aún no la había visto, la bajó despacio cogiéndola de las caderas, la pegó a su cuerpo y la primera parte que notó la polla de Tomás fueron sus piernas. Pilar no podía creerse que aquello que se deslizaba entre sus piernas fuera la polla, su capullo ya hurgaba en la entrada de su chumino y antes de que sus pies tocaran al suelo ya estaba dentro. Con dos estocadas Tomás le metió la polla hasta los huevos.

Ella no tocaba de pies en el suelo, Tomás la tenía rodeada con sus brazos cogida por las ingles y la sostenía, le mordía la nuca a la vez que la hacía girar como si de un tiovivo se tratase, primero despacio y cada vez más rápido, luego se paraba, después la flexionaba hacia adelante y la martilleaba con su polla, sus huevos daban un agradable castigo al monte de venus en cada acometida. Pilar ya había sucumbido a dos orgasmos, el tercero le vino cuando Tomás le descorchó la polla.

La puso que tocara de puntillas al suelo, le separó con un pie una pierna para abrirla, y cuando sacó la polla, aquel coño empezó a chorrear como una catarata, y ella a gritar y llorar. ¿Por qué lloran siempre cuando entran en el estado de la inconciencia consiente? Tomás se lo preguntaba, pero a Pilar aún le quedaba que Tomás la arrodillara frente suyo, y ahí viera ante sus ojos, el que se la había follado. Pilar cuando pudo poner la pupila de sus ojos estable y vio la polla de Tomás, un poco más se le salen del casco, tenía las pupilas escondidas y dando vueltas extrañas en sus ojos. Sonrió con lágrimas por el placer recibido, sudaba, alargó las manos para tocarla y la acercó a su mejilla, se acarició con ella, la olió, lamió y en un afán de meterse trozo dentro, casi se ahoga, Tomás permanecía impasible mirando como la interiorista le mamaba la polla con delirio y devoción. Le agarró de los huevos y se los metía casi enteros dentro de la boca, los besaba y se los restregaba por la cara.

Tomás la levantó del suelo y la sacó de aquel delirio mamario que le había entrado a Pilar. Le besó en la boca y se la llenó de saliva, tanta que no le quedaba más remedio que engullirla, la aspiraba. Tomás le levantó una pierna, se rodeó la cintura con ella, le colocó la polla en la entrada del coño, y la ensartó de golpe. Ella se agarró a su cuello y se aferró con sus piernas a su cuerpo. La postura preferida de Tomás.

Pilar no se había imaginado ni en sueños como era posible follar de aquella manera en que se la folló Tomás. Ya cuando percibió que Pilar rondaba los límites de la locura, paró y le descorchó la polla, otra catarata de líquidos se derramó en el suelo. Ella abrazada a él emitía sonidos y gemidos de todo tipo, despacio, con ternura y delicadamente Tomás la sentó a una butaca. Ella quería mirarlo, pero sus ojos estaban desorbitados, cogían la órbita poco a poco, en cada latido de su corazón. Tomás la besó y se guardó la polla. No se había corrido

- ¡Dios mío! ¡Qué barbaridad! En mi vida me han follado de esta manera, ni había visto aún una polla como esta, pensaba que solo existía en los sueños ¡Dios mío! ¡Qué placer!. Gracias Tomás, gracias

- Me han quedado las ganas de ti Pilar, habrá que terminarlo algún día

- Tomás, tú, como y cuando quieras ¡Dios mío! Existes

- Por cierto, las bragas me las quedo yo, los coños saben mejor cuando no se llevan, créeme, acostúmbrate y me dirás.

- Uffff ahhh ¡joder! Como me has abierto

Pilar se estaba recomponiendo cuando llegaron Pili, Carmen y Raquel con el camión de la mudanza. Pili notó en el rostro de Pilar los síntomas del post polvo de Tomás, se sonrió.

- Bien chicas escuchadme bien

- Di Tomás, te escuchamos.- Dijo Carmen

- Ahora les decís a los de la mudanza donde queréis las cosas, después os vais a casa, tu Raquel si quieres ir a tu casa, vas. Cenad fuera o pedís algo en el catering, no me esperéis despiertas. Mañana nos levantaremos a las siete. Por si no nos viéramos antes en la cocina desayunando, quiero que vistáis como sabéis que me gusta, frescas y con clase. Mañana nos espera un día agitado. Raquel, si lo deseas y Carmen quiere, puedes dormir con ella, tu misma. Mañana viene Anna y tú serás la encargada de dirigirle la limpieza, vendrá con su hija también. Recuerda que a partir de mañana ellas ya trabajaran a diario en Villa Carmen y su responsable serás tú, sé que lo harás bien ¿Vale Raquel?

- Sí Tomás. No te fallaré

- Tomás ahora antes de irte quisiera comentarte un poco por encima algo que creo importante.

- Venga chicas a ponerse en marcha, los del camión esperan. Pili, ven, dime

- Ahora hace poco me ha llamado Rut la política, la mujer de Rafael, quiere una entrevista contigo a ser posible en el ayuntamiento, para hablar de las licencias y permisos que tienes solicitados.

- Bien Pili, que te diga que día y hora le va bien, menos mañana. Vamos hacer una cosa Pili, sabrás hacerlo, oriéntala mejor en hacer un almuerzo conmigo, ya le escribiré yo, tengo su contacto, pero si vuelve a decirte algo que sepas lo que le propondré ¿Vale?

- Vale Tomás. Otra cosa, gracias de nuevo, gracias Tomás, intentaré olvidarme de la pesadilla que ha sido mi vida hasta ahora.

- Obedece Pili, solo obedece y verás cómo tu vida va a ir bien, tendrás futuro.

- Mi futuro está a tu lado para servirte Tomás

- Bien, ve con ellas, son tus cosas

Pilar aparte, solo observaba, pero se había quedado con todo. Ahora entendía el control que tenía aquel muchacho sobre aquellas mujeres y era normal, ella solo terminaba de meter un polvo con él y ya quisiera estar a su lado, abrazarlo y no soltarle de su vera. El poder de atracción del semental no era común. Era ángel y demonio, era sensacional. Pilar se lo miraba embobada viéndole ahora hablar por el móvil, dando órdenes e instrucciones. Dirigiendo la vida de los demás. Tomás hablaba con Ruth

- Tomás le he dicho a Cayetana que mañana vendrás un poco más temprano del inicio de la fiesta para darle el regalo personalmente

- La fiesta empieza a las siete, a las seis estaré allí.

- Gracias Tomás

- ¿Estás bien?

- Añorándote, deseando de nuevo a estar contigo, sentirme importante para ti. Te amo.

- Bien Ruth, me agrada sentirme querido, vas por buen camino

- Te obedeceré. Te obedeceré siempre Tomas

- Bien Ruth, hasta mañana

- Hasta mañana Tomás. Te amo

El enganche de Ruth le ponía un poco nervioso a Tomás, pero de momento habría que aceptarlo. Su predisposición a la sumisión era evidente, pero Tomás no sabía hasta qué punto, por eso había que tratar el tema con delicadeza.

- Tomás, yo me voy ya. Mañana estaré aquí temprano

- Bien Pilar, recuerde que mañana está invitada a la comida, si usted quiere, vaya

- Por supuesto que me apunto, ya lo dijimos ayer, yo vendré ja, ja, ja

- Bien. Pues hasta mañana Pilar

- Tomás, ha sido fantástico, gracias

- A ti por estar tan buena, recuerda que aún me tengo que correr, me lo debes ja, ja, ja

- Síiiiii ja, ja, SÍ.

Tomás se fue a su casa, ya eran ya casi las ocho, tenía poco más una hora para ducharse, decidió llamar Amparo

- Buenas noches Amparo

- Buena noches Tomás

- Mira me retrasaré un poco, te recojo a las nueve y media ¿Ok?

- Bien, porque aún estoy eligiendo la ropa, la he sacado del baúl de los recuerdos de cuando era guapa ja, ja, ja, ja

- Aún eres guapa, ponte sexy, y la ropa interior como no se ve, si te la ahorras mejor ja, ja, ja

- Vale ja, ja, ja, ja ¡Qué bueno! Ja, ja, ja ¿Qué pensaría de mi si voy sin ropa interior?

- Que eres un ángel y yo el mortal agraciado para que lo guardes.

- Ja, ja, ja, preveo que la noche no será aburrida.

- Esperemos que no Amparo, hasta ahora.

- Hasta ahora Tomás.

Tomás se fue hacia su casa. Se desnudó, se duchó y afeitó el poco vello que le salía, se friccionó todo el cuerpo con aceites esenciales de lavanda y se sentó en el ordenador a ver si había algo nuevo e interesante

Glend. Había hablado con su hermana acerca de él, varios comentarios, todos positivos.

Ruth. Mensajes de su amiga Cristina, y tres amigas más y muchos acerca del cumpleaños de la niña, que si van a venir, otros que no pueden etc.. Nada interesante.

Los de Rocío, Pili y Carmen no los miró. Conectó las cámaras del piso. César estaba allí, debía tener otra copia de las llaves, estaba solo, espero a ver qué pasaba mientras se vestía. Abrió la puerta del piso, apareció en el salón un hombre muy viejo. Andaba con bastón debía ser un octogenario. César lo sentó en una silla y le quitó los pantalones y los zapatos, después la camisa, se desnudó, el hombre se sacó la dentadura postiza la colocó sobre la mesa y empezaron a besarse, primero en la boca, después César bajó por su cuello y empezó a besarle los pechos y fue hacia su flácida polla, Tomás ya no quiso ver más, este César ya le daba asco, su sexo era bizarrro, le gustaban los viejos asquerosos.

Tomás empezó a vestirse. Eligió una camisa azul turquesa y unos pantalones de lino blanco de Armani. Se miró en el espejo y se vio realmente guapo y elegante, causaría buena impresión a Amparo, seguro. Salió a buscar a Amparo, le mandó un wasap avisándola a que iba a buscarla.

Llegó Tomás frente a la casa de Amparo y la vio a ella junto a tres hombres y dos mujeres que socorrían a dos personas tendidas en el suelo. Un motorista había embestido a una mujer en la calle enfrente mismo de Amparo. Tomás bajó a ver lo sucedido y por si Amparo estaba implicada en algo. Cuando observó bien a Amparo, se felicitó a si mismo por haber tenido la visión de percibir lo que podía dar de sí aquella mujer. No era reconocible a la Amparo que trabajaba en la fábrica, aquella mujer parecía sacada de una pasarela del Hollywood de los años setenta. Uno de los que estaba ahí atendiendo a la herida, comentó.- Claro, el chaval pasaba con la moto, se ha encantado mirando a esta belleza y se ha llevado por delante a esta chica. ¡Vaya! Pensó Tomás, sale de casa y ya provoca un accidente.

Amparo llevaba un vestido rojo pasión brillante, largo y abierto en sus laterales, desde las axilas hasta las pantorrillas, una especie de lazo que tentaba a ser desenlazado lo ataba a su cintura y el escote era soberbio. Sus pechos afloraban en su mitad sosteniéndose en copa en el mismo vestido. Impresionante. Llegó la policía, la ambulancia y ya poco tenían que hacer ahí y se fueron.

- Debo felicitarla Amparo, está usted muy guapa, impresionante.

- Gracias Tomás, este vestido tiene historia, ja, ja, ja

- Ya ha provocado un accidente con el ja. Ja, ja

- Un poco más se me lleva a mí y todo el de la moto, hay que ver cómo está el personal fijándose en una vieja

- ¿Vieja? Venga Amparo, permíteme decirle que está usted cañón y recuerde la conversación que tuvimos, la autoestima ¿Recuerda?

- Claro, no sabe lo bien que me sientan sus palabras, además hoy podré presumir de acompañante, un chico guapo como usted no lo luce cualquier mujer.

- Ve, usted misma se auto valora, no todas las mujeres pueden presumir de esto, y usted sí, algo tendrá Amparo que lo hace posible ¿no?

- Es usted encantador Tomás, que bien me siento ahora mismo en ir con usted al casino a cenar.

- Además de guapa, es educada, se le percibe cultura y saber estar y encima está más buena que veintidiez langostas a la brasa ja, ja.

- Ja, ja, ja, no será tanto, me va a sonrojar.

- Ya llegamos.

Tomás y Amparo entraron al casino. Los dos eran como dos rayos de luz. Enseguida fueron observados por el personal que pululaba por ahí. Amparo causaba admiración y él pudo comprobar que también, muchas mujeres desconocidas le miraban y mostraban una sonrisa a su paso. Tomás vio a los señores Ortiz, que al verlo y tan bien acompañado se acercaron a saludarlo

- Buenas noches Tomás y a su acompañante

- Buenas noches señores Ortiz, les presento a Amparo una amiga y compañera de trabajo

- Vaya, lo que yo le dije, su proyecto es imposible que no funcione con el personal que tiene, es una envidia sana Tomás.

¿Han venido también Carmen y Pili?

- Hoy no, se han quedado en la sede, estamos ya ultimando detalles para su pronta inauguración

- Ya nos enviará la invitación seguro asistimos, no le fallaremos Tomás, cuente con nuestro apoyo

- Gracias señores Ortiz, serán muy bienvenidos ¿Cenan aquí también esta noche?

- Sí, a eso hemos venido y a escuchar como usted sabe a nuestra cantante favorita jajajaja

- Jajajaja, bien, pues nosotros nos vamos a la mesa, nos veremos

- Que tengan buena noche parejita, nos decimos

Tomás se despidió de los señores Ortiz y automáticamente se le acercó Rut, la política

- Buenas noches Tomás

- Buenas noches Rut, te presento a Amparo, una compañera de trabajo

- Mucho gusto Amparo.

- El gusto es mío señora Rut.

- Tomás, llamé a Pili el otro día para concertar una entrevista contigo, para hablar sobre los temas de las licencias que nos has pedido al ayuntamiento.

- Sí me lo comentó Pili, le dije que menos mañana cualquier día sería un placer, yo personalmente iba a escribirte para decírtelo, pero estoy rondando la cabeza, que entre que ahora estoy muy ocupado y tú también, comer al medio día siempre hay que comer, podemos aprovechar nuestro tiempo y comer juntos y lo charlamos ¿Qué te parece?

- Perfecto, Tomás, me parece perfecto, buena idea

- ¿Cómo lo tienes para pasado mañana?

- Creo que bien, de todas maneras te lo confirmaré

- Rut dejando aparte estos temas de trabajo, debo decirte que el otro día estabas hermosa, pero es que hoy superas a los ángeles

- Ja, ja, ja ¡Que ligón eres muchacho! Tendré que ir con cuidado contigo ja, ja, ja

- Uno no puede quedarse parado en el mundo si por delante de él desfilan bellezas como tu

- Ja, ja, ja, ja ¿Qué pensará tu compañera Amparo, piropeándome así? Ja, ja, ja

- Yo pienso que es muy afortunada en recibir sus elogios, no suele tenerlos con cualquiera ja, ja, ja

- Bien vamos a dejarlo aquí. Quedamos así Tomás, te confirmo la comida de pasado mañana. Adiós parejita

- Adiós Rut, diviértete hoy, el casino parece animado.

Tomás felicitó a Amparo por la respuesta dada a Rut i ambos se rieron. Se le acercaron dos mujeres, una realmente bella y con clase, ambas entre los cincuentaicinco y sesenta años.

- Buenas noches, perdone que le irrumpa, pero ¿Es usted Tomás?

- Buenas noches, sí señora, con ¿Quién tengo el placer?

- Mira, por edad nos tuteamos mejor, ja, ja, ja. Me llamo Isa y ella es mi amiga Paula, somos amigas de Pili, ella nos comentó que trabajaba ahora contigo en un proyecto que hemos creído muy interesante.

- Ella es una compañera de trabajo, Amparo

- Mucho gusto

- Mira Tomás nosotras tenemos una distribuidora de perfumes y complementos para damas y caballeros, quizás nos interesa este proyecto.

- Ni lo dudéis, bellezas como vosotras haré que sean invitadas si o si, será un placer asistáis a la presentación en breve del proyecto AFRODITA

- Te lo agradecemos y gracias por lo de bellezas, es un placer que un chico joven y guapo como tú le diga esto a una vieja

- Isa, lo de vieja nada, tienes años, que no es lo mismo, a medida que han pasado los años en tu caso, presiento que han mejorado la cosecha, como el buen vino, seguro que ahora en el paladar sabe mucho mejor

- Ja, ja, ja, ja ¡Que galante eres Tomás! Ya me contó Pili que eras un muchacho maravilloso y haces maravillas ja, ja, ja, ja

- Ja, ja, ja, ja, para juzgar eso primero se tiene que oler el perfume para saber si es el adecuado o no ja, ja, ja

- ¡Qué bueno! Estaremos encantadas de venir a la presentación.

- Le diré a Pili que no se le olvide invitaros, no sería lo mismo sin vosotras

- Ay, gracias Tomás

- A vosotras, nos vamos a dar honor a la cena, ha sido un placer conoceros

- El placer ha sido nuestro Tomás. Adiós

Por donde iba pasando Tomás iba recibiendo saludos, de mucha gente que aún no conocía, pero le saludaban y el devolvía los saludos. Las señoras principalmente le sonreían casi todas, y los señores a Amparo, le sonreían y a modo de saludo muchos levantaban la copa que estaban bebiendo para ejercerlo. Llegaron a la zona de las mesas en el jardín y el maître les llevó a la que había reservado Tomás, desde donde podía controlar medio casino.

- Vaya tengo hambre, y ¿Usted Amparo?

- Yo también, además ¡mucha! Ja, ja, ja, no tendría que comer tanto, hoy cuando me he liado a probarme vestidos, he visto como he engordado, muchos no me entraban ya ja, ja, ja, ja

- Menos mal que no le han valido, porque con este está realmente hermosa

- ¿Qué le apetece comer Amparo?

- Lo dejo a su elección, ya sabe, me gusta casi todo

- Bien, aquí hacen unos mariscos y un pescado a la brasa buenísimos

Tomás, hizo la comanda y el maître ya conociendo sus gustos de los últimos días le aconsejó un nuevo cava que les había llegado. Un brut nature del Priorat. Tomás encontró perfecta la elección.

Tomás y Amparo brindaron en la primera copa y se sonrieron ¡Que guapa es Amparo!

- Bien Amparo, uno de mis motivos de traerla aquí, es para hacerle una oferta de trabajo. Con Rosa hemos estado mirando su currículo y creo que es la mujer perfecta para ser mi secretaria en el proyecto, en los temas administrativos, fiscales y sociales. En el coche tengo un sobre con el contrato, después se lo daré y hoy se lo lee, mañana me dice si lo acepta o no. Estese tranquila que si no acepta no me sentiré para nada ofendido y mantendrá el puesto de trabajo que ahora tiene. Hay unos requisitos que están fuera de lo común, ya los leerá. Si acepta pasado mañana empezará a trabajar al lado de Rosa, ella la orientará de cómo se debe trabajar en mi proyecto.

- ¡Caramba! Que sorpresa tan agradable, ya le diría ahora mismo que si ja, ja, ja

- Primero léase el contrato, luego ya me dirá, no anticipe nada, no es un contrato común, implica una serie de cosas y condiciones que a lo mejor no las comparte o no le gustan, ya me dirá.

- Ya estoy deseosa de leerlo para decirle que sí ja, ja, ja

- Bien, ahora vamos a disfrutar de la noche. Buena pinta tiene todo esto. Estas langostas pequeñas de la costa, así a la brasa me encantan.

- Están buenas de verdad

- Están casi tan buenas como usted

- Ja, ja, ja, ja, ja, al final me voy a sentir tan especial que me echare encima suyo si continua así, que me tiene demasiado halagada

- ¡Qué bien tenerla encima mío! Ja, ja, ja

- Ja, ja, ja, ja y debajo ja, ja, ja

- Las posturas hay que intercambiarlas, siempre la misma cansa ja, ja, ja, ja

- Que a gusto se siente una con usted, les tengo envidia sana a sus pretendientes

- Hoy lo es usted ja, ja, ja

- Caray, eso es ir directo al grano ja, ja, ja, ja

- Ante una hermosura como usted uno no puede andarse por las ramas ja, ja, ja

Tomás y Amparo cenaron copiosamente mariscos y pescados y ya iban a por la tercera botella de cava. Tomás procuraba tener la copa de Amparo siempre llena, no la quería emborrachar, pero pensó que un poco de chispa le sentaría bien para la ocasión. Pidieron cafés y una copa de licor de hierbas. La voz de la cantante entonaba una canción romántica

- ¿Le apetece bailar conmigo Amparo?

- Vaya, no me diga que también es usted bailarín

- Me gusta bailar me enseñó mi madre desde pequeño, pero no soy un buen bailarín, solo sé, bailar con bellezas como usted ja, ja, ja

- Ja, ja, ja, ja, vamos a bailar

Tomás le tendió la mano a Amparo y cuando se levantó de la mesa para bailar, el corte lateral del vestido le dejó entrever la entrepierna sin bragas. Esto le gustó y lo puso caliente, no había para menos, las piernas de Amparo parecían talladas. ¡Cómo se parecía físicamente a Carmen! Ya se imaginaba con las dos en la cama follándoselas. Se le puso el pito tieso y Amparo dando el primer compás del baile ya le notó la polla apretando el coño. Se sobresaltó un poco al notar semejante tamaño entre sus piernas, pero se puso tan caliente que a la vez ella también apretó para aumentar el contacto

- Vaya Tomás lo que noto en mis bajos ¿es real?

- Dejaré por tu misma que después lo compruebes

- Ufff no sé cuánto tiempo podré aguantar en saberlo, debo advertirle que soy mujer de sangre caliente Tomás, aunque hace mucho tiempo que no tengo sexo, soy muy ardiente. Y ahora me esta ahhhh, como la noto Tomás, si no hubiera gente aquí, ya estaría montada en ella ja, ja, ja

- Me gusta que sea mujer caliente Amparo, yo también lo soy, creo que vamos a terminar la noche con marranadas ja, ja, ja

- Ja, ja, ja, ja, ja ahhhh Tomás, me estoy mojando, no me diga estas cosas ahhha mmmm…

En estas la cantante promulgó un intercambio de bailarines y las parejas se empezaron a deshacer y cambiaron de partenaire. Vino Julián uno de los señores Ortiz a sacarle a Amparo de sus brazos y a los suyos cayó su bailadora. Era una mujer sexagenaria pero de una gran belleza, sus ojos y su rostro certificaban que en su juventud había tenido que ser una mujer muy bella, además era estilizada y gozaba de grandes pechos muy turgentes, operados seguramente por la firmeza que tenían, vestía un largo vestido de noches de color negro, y muy enjoyada.

- Buenas noches, un placer bailar con tanta belleza

- Ja, ja, ja, ja, lo dirá usted por su pareja ja, ja, ja

- No desmerece la suya, me llamo Tomás

- Mucho gusto Tomás, me llamo Lidia, se quién es, el señor Ortiz me ha hablado de usted y de su proyecto, espero que tenga éxito

- Gracias, pronto haremos la presentación del mismo, seria satisfactorio para mí su asistencia

En un cambio de compás los cuerpos se acercaron y Lidia notó en su entrepierna el contacto de la polla de Tomás, pero no se inmutó, al revés, fue ella la que se apretó a él para tener más contacto

- Vaya, percibo que está usted muy necesitado ¡Dios mío! Esto que noto es lo que me imagino

- Lamento si la he incomodado, pero esto me ocurre siempre que tengo a una belleza entre mis brazos, lo lamento

- No, si no tiene por qué lamentarse, la lamentada soy yo, que por diferencia de edad podría ser hasta su abuela y no está usted a mi alcance ja, ja, ja

- Si fuera mi abuela, sería un nieto feliz, en cuanto a alcanzarme, ya me ha alcanzado, estoy en sus brazos

- Ja, ja, ja, ja mmm Tomás, me está usted poniendo muy mala, si no nos separamos me le subo aquí mismo encima ja, ja, ja

Al cambio de canción nuevo cambio de parejas, se despidió con una sonrisa de Lidia y ya iba para volver a bailar con Amparo cuando otra señora con pinta de puta pija madura le cogió la mano para bailar con él, y su pareja empezó a bailar con Amparo. Esta al momento se pegó a él y se encontró con toda la polla del muchacho apretando su coño, a ella le gustó, porque en sus compases de baile no dejaba de rozar la polla con su coño

- ¡Dios! Parece de verdad que existen

- ¿Cómo dice?

- Uff que parece que existen esta especie de pollas, estoy notando una en mi entrepierna ¡Dios mío! Muchacho

- Ja, ja, ja, ja, me llamo Tomás

- Yo Patro, es un placer

- El placer es mío, es usted un bomboncito

Patro vestía con una blusa lampante de color fucsia y una minifalda negra muy apretada. Era bajita, el trozo de polla que le pegaba al coño era casi la base y sus huevos, el capullo lo tenía hasta casi en las tetas grandes que presumía. Se la percibía bastante hortera y chicharachera, pero había algo en ella que le causaba interés a Tomás.

- Gracias por lo de bomboncito, es un orgullo que le diga esto a una un chico tan guapo como usted y con semejante calibre que se gasta ja, ja, ja. Ya he oído hablar de usted y se quién es

- ¿A si?

- Sí, soy la esposa del alcalde, Rut me ha informado ja, ja, ja

- Eso es hacer trampa

- Lo que no me dijo Rut, es que se gastaba usted este calibre de bala ja, ja, ja

- Será porque Rut la desconoce Ja, ja, ja, ja

- ¿Vendrá usted a la presentación del proyecto AFRODITA Patro?

- Ahora habiéndole conocido no me lo pierdo por nada del mundo, quizás con suerte hay otro baile que poder disfrutar con usted ja, ja, ja ¡Que mala soy! ¡Que va a pensar usted de mí!

- El baile lo tiene asegurado, en cuanto a lo que pienso de usted, mejor me lo callo ja, ja, ja

- Que malo es, podría darme al menos una pista de lo que piensa de mi

En este momento Tomás la agarró de la cintura y bailando la levantó del suelo. Ahora su polla se restregaba bien en su coño y cuando la volvió a bajar

- ¿Ha entendido lo que pienso de usted?

- Uffff mmmm Tomás casi me hace tener un orgasmo aquí mismo, y si continuamos así, no me hago responsable de mis actos ohhhh ¡Dios mío!

Tomás decidió terminar el baile, porque aquello podía devenir en un acto demasiado escandaloso en aquel momento. Se despidió de ella amablemente lanzándole un guiño y un hasta la próxima. Patro se quedó con el coño encharcado e incrédula hacia donde había ido la conversación y el baile con Tomás. Tomás recuperó a Amparo y se fueron hacia las mesas de juego. Allí estaba Rafael, que miró mosca a Tomás.

- ¿Le gusta el juego Amparo?

- Si le digo la verdad, no, ja, ja, ja, ja, no me divierte

- Bien, ya tenemos una cosa más en común ja, ja, ja

- ¿Y la otra cosa que tenemos en común cuál es?

- Que los dos somos animales calientes y lo que queremos es echar un buen polvo jajaja

- Como lo sabes que sí jajaja

- ¿Nos vamos?

- Venga hay que aprovechar el tiempo

Tomás y Amparo salen del casino y se suben al coche.

- Vamos a ir a mi casa, además mañana usted no empieza hasta el turno de tarde, cuando por la mañana yo vaya a la fábrica, la dejaré en su casa y le quedará tiempo para descansar y leerse el contrato. Aunque deberá decirme mañana mismo sí o no, no puedo demorar, como habrá comprobado el proyecto precisa marcha rápida.

- Me ha sorprendido gratamente, como le aceptan, y hasta Patro, la mujer del alcalde, que la conozco, se le veía muy animada

- Ja, ja, ja, ja, ahora que lo dice, creo en realidad que lo que le animaba era lo que tenía entre piernas ja, ja, ja, ja

- Uyyyy, si le ha entrado usted en ojo, ya le compadezco, es muy bicha

- ¿Qué quiere decir con bicha? Aunque lo imagino

- Hablando claro es muy calienta pollas, su marido la usa de esta manera para conseguir objetivos políticos, pero ahora ya con los años que tiene, la he visto con poca clase, creo que no debe tener ya tanto éxito, y además estas próximas elecciones municipales seguro no las gana el marido.

- ¿Quién cree que las ganará?

- Sin dudarlo Luisa, esta mujer es una caña, todo el mundo habla de ella ya como la alcaldesa, además es muy maja y creo particularmente que esta ciudad se la merece.

- Vaya, pasado mañana almuerzo con la contrincante, con Rut, la que va segunda en la lista.

- La conozco también, es una mujer lista, muy lista, a ella estar en el ayuntamiento le ayuda a proteger intereses personales, es una mujer adinerada ya, posee muchos inmuebles, tanto aquí como en la capital

- Vaya Amparo, está usted ya ejerciendo de secretaria ja, ja, ja, ja

- Ja, ja, ja, ja, es tremendo Tomás, me gusta su juventud y la ambición de animal depredador que le percibo, sabe estar, es difícil saber estar y creo que usted además impone, no es indiferente a ninguna persona que se le acerque, esto es un don

- Gracias Amparo, por tenerme en tan buen concepto, lo que soy es un depredador de Tías buenas como usted, que me tiene la polla que me va a atravesar el pantalón

Al decirle esto Tomás deslizó una mano hacia la entrepierna de Amparo y con sus largos dedos encontró su clítoris, se alegró confirmar de que no llevaba bragas. Ella con su mano busco el paquete de Tomás, el pantalón de lino blanco parecía un paracaídas

- Sáquemela por favor Amparo, mi polla necesita respirar

- ¡Dios como lo deseo! Ahhh sus dedos me están enloqueciendo mmmm…

Amparo desabrochó el pantalón de Tomás y emergió disparada la polla como si fuera un misil ante sus ojos.

- ¡Oh dios mío! ¡Qué maravilla! ¡Oh Tomás! Para que respire mejor, le haré el boca a boca

- Sí, lo necesita, ha visto estos labios de algodón de azúcar que tiene y los desea en el capullo

- ¡Oh Tomás! Churps churups mmmmahhh

La mano de Tomás se estaba recreando con sus pechos mientras Amparo le daba una mamaba con la pasión y el delirio que llevan meses de abstinencia. Amparo una mujer de cincuenta años que hacía pocos días se sentía como una fracasada y ya vieja, rejuvenecía en cada mamada que le estaba dando al muchacho que la tenía fascinada.

Llegaron a la casa. Bajaron del coche, y Tomás no se guardó la polla, tiesa, apuntaba la luna llena que había en el cielo. En un paso, Tomás tiró de la cinta que ataba el vestido de Amparo a su cintura, y el vestido se abrió. Tomás pudo ver que de maravillosa y erótica estaba esta mujer a la que pronto se follaría.

- Acércate ¡Qué buena estas! Eres realmente erótica

- Me tienes muy mojada Tomás

- Sólo voy a pedirte una cosa

- Dime

- Desde que entres en esta casa, todo lo que veas, oigas o hagas tiene que quedar en el secreto de tu memoria, sea lo que sea

- No te preocupes, yo como tú, se estar.

Tomás entró con ella y se fueron directamente al jardín. Había luna llena y no encendió la luz. No había nadie, vio tres vasos, supuso que Raquel se había quedado a dormir con Carmen. Sentó en el camastro balines a Amparo, le sirvió un wiski con hielo, él se puso otro y se disculpó un momento. Tomás fue a la habitación de Pili, y ella no estaba, le extrañó. Fue a la habitación de Carmen y antes de llegar a ella oyó unos gemidos y sollozos suaves. Abrió la puerta muy despacio y vio a las tres abrazadas entre ellas saboreándose las tetas y comiéndose el coño. Cerró la puerta sigilosamente para no ser descubierto y se bajó al jardín con Amparo.

Tomás se desnudó en frente de ella, permanecía sentada en el camastro y le observaba mientras iba desabrochándose la camisa y como se bajaba el pantalón, eso la hizo babear

- ¡Dios mío Tomás! Aún no me estoy creyendo que voy a comerte entero ¡Qué bueno estás! Y ¡Qué belleza a la luz de la luna! Pareces un dios

- Este dios te va a pegar un polvo esta noche que no vas a olvidar

- Eso espero

Tomás ya tenía su mecánica para follar, que hasta ahora no le había fallado y continuó con su ritual.

Se acercó a ella con la polla de vanguardia, se la puso frente a su boca, la encontró abriéndose para empezar a tragársela, era muy gruesa y su boca no estaba acostumbrada a tener algo así dentro, pero se fue acomodando, a base de mucha saliva y alguna que otra arcada. La bilis de Amparo ya resbalaba por el tronco de la polla y más lo hizo cuando el capullo se alojó en su garganta.

Le quitó el vestido y llevo su polla entre sus espectaculares pechos, una fotocopia a los de Carmen, los estuvo masajeando y haciéndose una paja con ellos durante unos minutos, a la vez que sus labios mezclaban las salivas en un beso apasionado. A Tomás le gustaban sus labios carnosos, como los de Carmen, los mordisqueaba, lamia, y ella gozaba.

Tomás la estiró en el camastro y su boca dibujó un camino de besos por su abdomen hasta encontrarse con el monte de venus, una pequeña línea de pelo le señaló a Tomás donde estaba el clítoris. Tomás empezó a comerle el coño tal como el sabia comerse un coño y el resultado acabó con un orgasmo prolongado de Amparo, Tomás le agarró las piernas y las flexionó y pasó por detrás de su cintura, acercó su polla al coño de Amparó y cuando entró el capullo, notó como se le erizaba la piel. Fue metiendo el cipote despacio, hasta que cuando ya solo le quedaba la mitad por entrar, se la metió de golpe. Amparo aulló. Tomás le hizo cuatro mete sacas lentos para que la polla adaptase el coño a su tamaño.

Tomás cogió bien por las caderas a Amparo y de golpe la levantó sentándola a su polla, ella automáticamente se agarró a su cuello. Ahora en esta postura, su preferida, el animal sexual despertó furioso. La polla se puso más dura y rígida que cualquier barra de hierro, su calor junto con el palpite de la sangre que corría por sus venas, incendiaron el coño de Amparo que empezó a gemir y a gemir escandalosamente. Le sobrevino el segundo orgasmo automáticamente al ser alzada y empezar a ser follada andando.

Y así fue, como con tantas otras de sus amantes se llevó sentada a Amparo hacia la piscina, andando y follando. En el trayecto las acometidas que Tomás practicaba en aquel coño eran espectaculares, aquella mujer por muy de sangre caliente que dijo era, no se podía imaginar que podía ser follada así. Solo tocó su culo el agua y su ojete chapoteado con los huevos de Tomás, se volvió a correr. La adentró a la piscina hasta sumergirla con el agua por debajo de sus tetas, estas flotaban y le succionaba los pezones fuerte, se los puso como dos balas derechas y no paraba de follarla, su movimiento de caderas circular enloquecía a Amparo, aferrada al cuello de él no cesaba en sus gemidos.

Tomás vio sombras en la ventana de la habitación de Carmen, vio la silueta de las tres que les estaban mirando como follaba. Tomás las ignoró y continuó martilleando aquel coño. La acercó a la pared de la piscina, le bajo las piernas, colocó a Amparo de pie, con las piernas cerradas y con el coño que más no podía apretando su polla por la posición, y ahí los dos de pie dentro de la piscina, apoyados en la pared Amparo estrujaba la polla de Tomás con el coño notando como esta se hinchaba aún más. El ataque frenético que Tomás acometió a pollazos aquel coño, aún no lo había hecho a ninguna de sus amantes. Los gritos de Amparo eran de histeria, su orgasmo le permanecía eterno y entró en el estado de inconsciencia consciente que Tomás deja a sus amantes cuando este la lleno de leche.

Amparo gemía, lloraba y como las otras, solo pronunciaba palabras inteligibles entre suspiros. Tomás se corrió, pero no le sacó la polla, volvió a cogerle las piernas y se las volvió a rodear a la cintura. Y sin sacarle la polla, ni dejar de ir acometiendo aquel coño Tomás salió de la piscina andando y follando.

No sé paró, la tenía cogida con las manos por el culo y todo un dedo dentro del recto. Tomás entro a la casa con ella así, los chillidos agudos que emitían sus suspiros acompañaron los pasos hacia la habitación. Al llegar arriba en el pasillo vio entreabierta la puerta de sus señoras, sabía que estaban detrás. Le susurró al oído a Amparo

- Tenemos espías, mis señoras quieren conocerte ¿Quieres tú?

- Hhiiii hahha mmmm no sé qué me dices, lo que tú quieras ¡dios mío ¡dios mío! Hiiii ha ahahahahaah

- Os estoy viendo, sé que estáis detrás de la puerta, salid

Las tres temerosas salieron, no sabían si Tomás las abroncaría por espiar, se preguntaban quién era aquella, si podría ser una rival, estaban a la espera de que Tomás dijera algo

- Acercaros, os presento Amparo, ellas son Carmen, Pili y Raquel, son mis señoras en el proyecto AFRODITA

- Mucho gusto Amparo.- las tres al unísono

- El gusto es miooooo ahhh ahhhhiii ohohoh

- Carmen, Pili cogedle una pierna cada una y abridla

Carmen y Pili en pelotas se acercaron a la pareja y cogieron, como les ordenó su amo, las piernas de Amparo y las separaron al máximo. Amparo se mantenía agarrada al cuello de Tomás y ensartada a su polla, ni en un momento Tomás había dejado de martillear el coño y ante las nuevas sensaciones preveía otro orgasmo pronto a avenir de Amparo.

- Raquel, cuando la descorche quiero que le hagas las delicias que tú sabes hacer a este coño. Quiero que la hagas gozar como nunca has hecho gozar un coño, confió en ti

- Sí Tomás no te defraudaré

Tomás fue sacando despacio la polla, cuando ya tenía el capullo apretando y abultando el monte de venus y la vagina entera, la descorchó y como si hubieran abierto una botella de cava salieron del interior de la vagina una cantidad indecente de líquidos, fluidos y semen, empujados por un orgasmo que le sobrevino a Amparo al momento.

Amparo no se podía imaginar de lo que era capaz de hacerle Raquel a un coño, se la miraba incrédula, atónita, se miraba a Tomás, lloraba y Carmen y Pili le besaban las lágrimas y la consolaban, no se podía creer lo que estaba viviendo, ella había venido a echar un polvo con el que posiblemente seria su jefe, después de una agradable cena. La había follado una maquina sexual que la hacía orgasmar como nunca lo había hecho en la vida y ahora tres mujeres la magreaban y una le comía el coño de tal manera que ya estaba a punto de volver a correrse en la boca de aquella desconocida que la llevaba al éxtasis. Se corrió en la boca de Amparo.

Tomás ocupó el sitio de Raquel, le volvió a meter la polla dentro y a rodearse con sus piernas, Carmen y Pili ayudaron a Amparo a sujetarse en el cuello otra vez de Tomás, y este andando y follando sin mediar más palabras se la llevó hacia su habitación.

Cuando entraron a la habitación Tomás tal y como la llevaba se fue directamente a la ducha. Cuando estuvo debajo abrió el grifo y se dedicó a besar a Amparo profundamente, intercambiando ahora salivas con el agua que caía, y así poco a poco Tomás la fue descabalgando. La enjabonó con delicadeza, le frotó todo el cuerpo con jabón y caricias, ella se dejaba hacer, ya había perdido la voluntad y estaba en un estado de shock orgasmal y solo sonreía y suspiraba, le besaba las manos, el pecho, los pezones las axilas, tocaba su polla.

Tomás la envolvió en toallas y la cogió en brazos. La llevó a la camilla de los masajes, la estiró bocabajo y atenuó la luz. Ella empezó a escuchar música de blues profundo que Tomás hizo sonar a bajo volumen. La beso en la espalda, en su columna vertebral recorriéndole toda la piel a besos, hasta sus pies, que gozaron de una suave lamida que la cosquilleó.

El aceite esencial de hierbas y lavanda empezó a recorrer su espalda y las palmas de las manos de Tomás detrás suyo. El masaje era sublime. Amparo pensaba como aquel animal sexual que la había hasta follado salvajemente, podía a la vez ser embajador de la delicadeza y la dulzura. Estaba gozando como guerrera después de la batalla, se sentía una heroína siendo bendecida por Apolo. Tomás la giró y repitió tratamiento en su parte delantera. Le masajeaba estas tetas, iguales a las de Carmen. Con mimo, las manos recorrieron su cuerpo de arriba abajo. Ella de vez en cuando abría los ojos y miraba como a aquel dios griego le bamboleaba la polla con sus grandes huevos colgando ante sus ojos.

Tomás ahora la empezó a masajear con la polla, se la restregaba por todo el cuerpo, cara incluida. El masaje con la polla a sus pies fue sublime. Tomás hacia correr el aceite de lavanda y el aroma embriagaba deseo el recorrido de su paquete sobre la piel de Amparo.

Tomás la giró y sorprendentemente ella notó la nariz de Tomás en su ojete, después la lengua, después que le abría levemente las piernas y después que la flexionaba y le colocaba el culo en pompa. Amparo estaba completamente espatarrada y con el ojete taladrado por la lengua de Tomás, que entraba y salía de aquel ojete y de su coño a buen ritmo. Tomás le absorbía el coño y el culo, le pillaba los labios de la vulva y los hacia silbar con suspiros, succionaba su clítoris e hizo que Amparo volviera a suspirar y a gemir. Su respiración cada vez era más profunda. Tomás apuntó su polla al ojete y lo besó con su capullo, que pronto presionó y se oyó un “blop” y un ¡Ahh! De Amparo y empezó a acomodarse dentro del culo. Cuando Tomás ya había metido el capullo dentro, empezó despacio para que se fuera acomodando el recto a su paso. Amparo suspiraba y runflaba fuerte, era dolor de aguante, de resistencia, de querer que esta quemazón acabara en un gran placer.

Cuando Tomás ya le tenía toda la polla dentro, se quedó quieto, su polla empezó a palpitar sola, estos pequeños espasmos eran como pequeñas corrientes eléctricas en el culo de Amparo y se corrió. Tomás aprovechó para amarrar los huevos a su mano y se los fue introduciendo poco a poco y con cuidado dentro del coño. Amparo emitía un gemido agudo largo y prolongado “hiiiiiiiiii”. Los huevos empezaron a hincharse y consiguieron que el coño los apretara y se quedaran como una ventosa pegados dentro de la vagina. Tomás empezó a mover la polla, cada vez embestía con más fuerza a la hembra a la que como yegua cubría, y al rato su polla llenó de leche los intestinos de Amparo.

A esta el vientre le quemaba y los huevos de Tomás fueron expulsados de dentro de su coño con un orgasmo escandaloso que disparó chorros de todo tipo. Tomás le sacó despacio la polla y volvió a estirar a Amparo sobre la camilla bocarriba. Amparo estaba desmayada, solo respiraba suspirando, sumida en un estado que jamás había conocido. Llevaba horas que se la estaba follando, sus fuerzas ya no existían.

Tomás cogió en brazos a Amparo y se la llevó a la cama, la acostó, él también se acostó a su lado y la abrazó en cuchara. Le dio un beso tierno en la boca y le susurró al oído buenas noches. Amparo se quedó dormida sin saber si aquello había sido realidad o era fruto del sueño que estaba viviendo.

CONTINUARÁ

Agradezco el seguimiento de la serie. Si les gusta el relato ya saben una valoración o un comentario se agradece.

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