Antonio el Camionero y su Suegra, en Ruta. 10
Antonio no solo transporta carga; transporta secretos, culpas y una libido insaciable que no respeta fronteras ni jerarquías. Cuando la ley lo acorrala, su única defensa es la más primitiva: el placer compartido y la dominación absoluta.
En el capítulo anterior:
- Mire haremos una cosa si le parece bien. Cuando lleguemos a casa, nos vamos a una agencia de viajes y contratamos un viaje a Cancún.
- ¡Bien! ¡Qué ilusión!
Después de planificar el viaje nos acostamos, abracé a mi suegra en cuchara y nos quedamos los dos fritos. Necesitábamos ambos dormir y lo hicimos hasta las siete de la mañana.
Antonio el camionero y su suegra, en ruta 10
Cuando el camión estuvo descargado, llamé a la empresa de logística. Me dijeron que si quería, tenía una carga de vuelta, recoger cerveza en Stuttgart y dejarla en Banyoles, Girona. No quería aceptar, pero si uno lleva carga, en la aduana sospechan menos, y se trata ahora de proteger la pasta del maletín.
La empresa donde fuimos a cargar la cerveza, tenía un lio con un colega camionero, resulta que se había colado en otro muelle de carga y había una discusión de idiotas. Se lían a discutir en vez de maniobrar, ponerse bien y no perder el tiempo. Estos alemanes tienen mala leche, y si es por la mañana, más. En definitiva, cargamos el camión y rumbo a Girona. La carga se tenía que llevar a una pequeña ciudad, Banyoles, donde había un lago. No había estado nunca en este pueblo.
- Carmen debemos parar en Miribel otra vez. Parada obligatoria, después haremos noche en La Junquera y por la mañana iremos a esa ciudad del lago que está cerca.
- Ingrid ¿Vendrá?
- No creo suegra, yo creo que la muchacha se dejó llevar por la emoción del momento. Convirtió sus sueños en realidad, y ya cumplidos, los sueños se quedan en recuerdos.
- ¿Y si viene? ¿Qué hacemos con ella si vamos a Cancún?
- ¡Joder! no llame al mal tiempo Carmen, que viene solo.
- Imagínate que la pobre muchacha ha dejado su trabajo y la habitación donde vivía, y está dispuesta a venir ¿Qué hacemos? ¿Nos la llevamos a Cancún?
- Mire, vamos a hacer una cosa, si viene la dejamos a currar con su hija, ya que quiere ser puta, que vaya practicando y aprendiendo, ahí, con su hija que es una buena zorra saldrá aprendida y al día.
- No me parece buena idea, pobrecita, no es lo mismo putear como lo hacemos, que hasta una se divierte, que en un puticlub; que la noche que estuve ahí, aquello no me gustó nada de nada.
- Bueno, no adelantemos cosas, a ver que dice y ya lo hablamos también con ella.
- Vale.
- Suegra
- ¿Qué?
- Porque no me la chupa un poco, para pasar camino, ande, compadézcame, ja, ja, ja...
- Ja, ja, ja ¡Ay Cariño! Trae esa polla, tu novia te la va a compadecer bien.
- ¡Joder Carmen! Es que usted es una caña mamando ¡Joder! ¡Qué bien me la chupa suegra! siga así, le voy a dar un buen tente en pie antes de almorzar.
La verdad es que como la mama mi suegra, no la mama tía sobre la capa de la tierra. Inevitablemente me tuve que parar cuando vi una zona de descanso, y lógicamente, terminamos echados en la cama follando.
¡Qué buen polvo tiene Carmen! Con ella he de reconocer que he aprendido a follar, y desde que me la follo, soy un depredador sexual, en mi vida le había dado yo al sexo, tanta importancia como le daba ahora.
Cuando terminamos de follar, nos quedamos abrazados los dos y me miró, yo también me quedé mirándola ¡Que guapa era! Nos besamos.
- ¡Que ganas tengo de ir al Caribe! Ahí en México seguro hay sitios donde cantan y tocan rancheras, con lo que me gusta a mí bailarlas.
- Sí, claro, Jorge Negrete era de ahí, mi padre siempre ponía una cinta suya en el radio casete del camión.
- La playa es azul y blanca.
- Y el cielo también.
- Margarita, está linda la mar, y el viento lleva esencia sutil de azahar: tu aliento.
- ¡Caray suegra! Si está usted hecha una poetisa, ja, ja, ja…
- Ven aquí y trae tu polla que le voy a dedicar un poema.
Diciendo esto volvimos al ataque, pero ahora fue ella la que me folló y llevó el control del polvo. Empezó volviéndomela a mamar, me dio la vuelta y se entretuvo tiempo en el ojete. La cabrona sabía que esto me enloquecía, y me folló el culo con la lengua vibratoria hasta que me encabrité. Estas punzadas que hacía con su lengua y que penetraban en mi ojete me volvían loco.
Se sentó sobre mi rabo y ¡Ohhhh! Mi suegra si sabía hacer bien estas estrujadas de coño, que intenté que aprendiera la de la gasolinera. A Carmen se lo enseñó la suiza, en Valencia ¡Que buena folladora debía de ser! ¡Puto día! No me acuerdo de nada, pero mejor, porque me encularon bien y si me hubiera enterado, la hubiera liado.
Empezó a tatarear un bolero mientras me follaba de Antonio Machín, y a mover las caderas siguiendo el ritmo, bailando vaya. Me hacía círculos con el coño y mi rabo dentro giraba en su cálida y húmeda vagina. Después empezó a tatarear rancheras ¡Dios que placer! ¡Como folla la condenada! Al igual que yo había ido aprendiendo a follar durante el camino, creo que Carmen también. No me extrañaba que sus clientes siempre quisieran más tiempo con ella. Bailó rancheras sobre mi polla, y con un “VIVA MEXICO”, ambos corridos, nunca mejor dicho, un corrido camionero, ja, ja, ja…
Estuve conduciendo dos horas más y llegamos a Miribel, ni mi suegra, ni yo, habíamos comido casi nada, solo cafés de estos de máquina en ambos muelles de carga y un par de chocolatinas que no sé de donde salieron.
- Carmen, ya llegamos a Miribel ¡Llega el héroe de Miribel! Quizás aún tengan que enterrar al bigotes.
- ¡Pobrecito! Con las cosquillas que hacía su mostacho. Ingrid nos informará.
- Vale, iremos a comer en el restaurante donde trabaja Dominique, ella también nos dirá algo.
- ¡Oh sí! ¡Que hambre! Que buena estaba aquella “cassoulete” me comeré otra.
- La que está buena es usted ¡Ah! Y la pobre viuda ahora, Marie, también esta buena, lástima que se haya quedado viuda.
- ¡Lástima! ¿Por qué te da lástima?
- Yo que sé, es lo que se dice de una viuda, que da pena
- Me parece que son más las viudas que se apenan por haberse casado. Para muchas la muerte del marido es un quitapenas.
- Bueno, según se mire ¡A mí que carajo me importa si se apenan o no! ¡Joder! Es lo que se dice y punto.
- Has sido tu que has dicho que era una lástima, has empezado tú.
- Suegra, no empecemos, no empecemos ¡Eh!
- Vale, pero que sepas que no tiene nada que ver la lástima con que si está buena o no.
- ¡Mecagüem la ostia! Suegra va a conseguir que me cabree.
- No me das lástima. ¡Tonto, no te cabrees! Que te pones muy ciezo cuando te cabreas, ja, ja, ja…
- ¡Joder suegra! Es que a veces es usted difícil ¡eh!
- Anda que tú.
- Ve, ya empezamos.
- Has empezado tú
- Usted
- Tú
- Mire, vamos a dejarlo, que me está subiendo ya la mala leche.
- Con la que te he sacado ¿Vuelves a tener el depósito lleno? Ja, ja, ja…
Aparqué el camión en el mismo lugar donde lo tuve aparcado en la última visita. Bajamos y nos dirigimos directamente al bar donde trabajaba Dominique. Allí estaba. Al vernos nos sonrió y vino enseguida a besar a Carmen, y a mí, aunque el beso a ella fue más prolongado.
Nos sentamos en la mesa, pedimos las “cassouletes” el vino, aunque debía moderarme en la bebida, debía conducir, pero un vasito si me lo tomaría. Dominique nos comentó que Ingrid nos esperaba para hablar con nosotros y acerca del bigotes nos dijo que aún no estaba enterrado, que lo enterrarían mañana. Luego se sentó con nosotros y parecía una secretaria dando encargos.
- Maríe, me ha avisado que si os parabais se lo comunicara y que os dijera que quería veros. Que también se lo había dicho a Ingrid por si la pasabais a buscar.
- ¡Caramba con Maríe! La pobre.
- Pues de pobre no tiene nada
- Carmen, no empecemos, es lo que se dice de una viuda.
- Otra vez, ¿En qué quedamos que se le dice, una lástima, que da pena o que es pobre?
- Dominique por favor, dile a Carmen que si no se calla, la lio.
- Tranquilizaros los dos, que tengo más cosas que deciros. Escuchadme.
- Antoine, la policía, también me ha dejado el aviso de que la avisara si veníais, y aquí tienes una lista y teléfonos de varias televisiones y medios de comunicación que quieren entrevistarte, que te pongas en contacto con ellos.
- ¡Joder! Mucho rollo veo yo en todo esto
- ¡Ah! Mira, ahora entra, esa periodista también te busca, lleva aquí desde anteayer.
¡Joder! Era la periodista que me entrevistó y que vendí como puta. ¡Vaya la que se va a armar! Cuando entró vino hacia mí, su cara era de no llevar muy buenas intenciones. Pensé bien, y por eso no me cogió de improviso, y cuando llegó a mi altura y levantó la mano para darme una bofetada, yo se la cogí.
- Fils de pute! Pourquoi m’as-tu vendue comme une pute? Hé? T’es un…
- Mire no sé qué coño dice, pero debe disculparme, no tenía aquel día, un día como para pamplinadas, me habían ocurrido mucha cosas, y demás con la costumbre de hacer tratos con mi suegra, pues la traté igual. Lo lamentó si le fue mal, pero claro ¡como estaba usted de una calentura desmesurada! le di solución para que le calmaran el coño.
- Tu es un cochon. No sé qué me hiciste ¡dios mío!
- Follarla bien y encularla mejor, eso es lo que le hice
- Me debes ciento cincuenta euros que te pagaron por mí, al menos no te quedes mi dinero
- Fue la forma de cobrarme el polvo que le metí, yo también soy puto, soy un camionero prostituto.
- La verdad que jamás me habían follado como tú lo hiciste.
- Pues no sé a qué viene tanta mala leche.
- Aún me tienes que contestar a la pregunta que te hice
- Yo se las respondí todas, además siempre me hizo la misma pregunta, creo que tendrá más futuro como puta que como periodista.
- Gracias, pero no me contestaste a la pregunta.
- Usted lo que quiere es que le dé otro revolcón, pero lamentándolo mucho no tenemos tiempo.
- ¿Le entró a usted pánico cuando se enfrentó a los secuestradores?
- ¿Otra vez? Mire, ya me tiene un poco harto de siempre la misma pregunta ¡joder!
Encima, va la tía y empieza a lloriquear y otra vez Carmen la acurruca en sus pechos para que llore, y la consuela. Entró Ingrid en el bar. Al vernos sonrió feliz y vino a darnos un beso.
- ¿Y esa?
- Es largo de explicar, creo que esta enganchada a las tetas de Carmen.
- ¡Vaya! ¿Y porque llora?
- Como los bebes, quiere teta.
- Oye Antonio, he pensado bien la decisión de irme con vosotros, no voy a venir, es demasiado precipitado y tengo asuntos aquí pendientes que no puedo dejar.
- Yo creo que aciertas, además, ahora a la que lleguemos a casa, nos iremos de vacaciones a Cancún. Nunca hemos hecho vacaciones y estamos animados.
- ¡Carmen! ¿Aquí le da de mamar? A ver si Dominique nos hecha.
- Si es que, es como una bebe ¡Pobrecita!
¡Joder! Se presentó también Maríe, la viuda. Tenía que haberle dicho a Dominique que no dijera nada a nadie de que estabamos aquí. Cuando entró vino directa hacia nosotros.
- Hola Antonio, hola Carmen ¿Y esa quién es?
- Es largo de contar, está enganchada a las tetas de Carmen.
- Vaya, pobrecita, es mona, su cara me suena ¿Es de aquí?
- Sí, creo que si es de aquí. Es una periodista que solo sabe hacer una pregunta, y se pone a llorar, le das algo a mamar y se calla. Se ve que lleva aquí desde el otro día.
- Antonio, mañana tenemos el funeral de Markus, suerte que Antoine me ha ayudado en las cosas, la policía, la juez ¡Me han puesto de los nervios! Le han hecho la autopsia para ver si lo habíamos envenenado y todo.
- Vaya con la juez, es cascarrabias, pero tiene un morbo la tía.
- Tenemos la sala acordonada y la señora no ha parado de preguntar para que servía cada objeto sexual que teníamos ahí, yo creo que se ha excitado y todo.
- ¡Joder! no me empecéis a decir cosas así que el pito ya se me encabrita, entre esta mamando, usted que se le ve por el escote toda la teta y con lo buena que está, uno por cojones se pone burro.
- Antonio, he de volver a veros cuando todo esto termine.
- Pues será difícil, porque a la que lleguemos a casa, hemos decidido ir de vacaciones a Cancún.
- Vendré con vosotros, dime en el hotel donde os alojareis y vendré, también me irán bien unos días de vacaciones y olvidar todo esto. Vendré con Anabel y a sí ella también se recuperara del shock de su secuestro.
- Bueno aún no sabemos dónde nos alojaremos, cuando lleguemos iremos a una agencia a ver.
- Yo pago, cogéis una habitación también para mí y Anabel, me decís la agencia donde hagáis la reserva y ya me pondré en contacto yo con ellos, reservo, y os pago yo el viaje y las vacaciones. Mira aquí os llevaba apuntado mi número de teléfono, y esta es mi dirección. Oye esta chica que mama se está meando, mira
- ¡Mecagüem la puta! Suegra, que se le mea el bebé, mire cómo ha puesto el suelo, a ver si al final nos van a echar de aquí.
Ingrid nos propuso ir a la tienda donde trabaja, que ahora estaba cerrada y ella la tenía que abrir, ahí dijo que podríamos ponerle pañales a la periodista. Al final nos fuimos toda la comitiva a la tienda donde curra Ingrid.
Nada más llegar a la tienda la viuda me abrazó y metió mano a mi polla. Como ya la tenía encabritada me la sacó rápido y más rápido se la puso en la boca. No tuve tiempo ni de reaccionar que ya la tía me estaba pegando una mamada en toda regla. Se añadió Ingrid a chupar polla también. Vaya Par de calentorras, morreándose con mi polla de por medio, estaban bien buenas las dos. Las miré desde lo alto, allí de rodillas y mamando, empecé a quitarles la camisa a las dos. Sus pechos aparecieron, grandes, firmes, preciosos.
La periodista continuaba aferrada a las tetas de mi suegra, pero ahora me miraba a mí, Carmen la apartó de sus pechos, la tumbó en el suelo y en cuclillas se sentó en su boca para que mamara ahora coño. Carmen la desnudó por completo. Estaba también un rato buena la tía.
Marie como posesa se levantó y ahí de pie y rodeándome la cintura con una pierna, su coño empezó a buscar mi rabo. Ingrid aún arrodillada ahí abajo, me agarró la tranca y ayudó como buena mamporrera a que se metiera la polla dentro del coño de la viuda. Al final terminé cogiéndola en brazos y sentada y ensartada a mi tranca empecé a follármela mientras me morreaba. No quería perderme en el tiempo, por lo que empecé a follármela método pistón mecánico. Ingrid desde ahí abajo me iba comiendo los huevos hasta que recibió el aguacero en el que se convirtió el coño de la viuda.
- Dans le cul! Oh mon dieu, enfonce-le moi dans le cul! Por el culoooooo, ahhhhhhh…
- ¿La quieres por el culo? ¿Eh zorra?
- Zíííí… ahiiii…. Ahhhhh, ¡Dios que polla! Mon Dieu, quelle bite!
- Ni que bite ni ostias que te voy a rellenar los intestinos con una buena meada
Y aunque sea difícil mear empinado, le estaba cogiendo práctica últimamente en hacerlo. La meada fue sublime, me descargué a gusto. La mierda de mearse dentro de un culo, es precisamente esto, la mierda que sale después. Desfallecida le hice la respiración boca a boca, para que volviera a la realidad. Ingrid ahí abajo quedó tan pringada que se fue vomitando al lavabo.
La periodista aún estaba debajo del coño de Carmen. La agarré por el pelo y la levanté para ponerla de rodillas ante mi polla. Carmen se fue a darle teta a Maríe mientras esta se iba recuperando de la enculada. La periodista empezó a mamar. Le di una bofetada cuando me rozó con los dientes la polla. Ella entendió y no volvió a morderme. Le enderecé la cabeza y le dije que si quería continuar que eran ciento cincuenta euros el polvo. Me dijo que vale, que después me los daría.
Esto de follarse a una tía buena y que te paguen, es la ostia, y la viuda que invita a las vacaciones ¡Madre mía como está el personal de necesitado! Y yo que nunca le había dado importancia al sexo, resulta que ahora soy un puto camionero, y nunca mejor dicho.
Salió limpia Ingrid del lavabo después de haber vomitado y nos dijo que debíamos abandonar la tienda que iba a abrir y que seguramente la propietaria se acercaría. Vaya, nos echaba a medio polvo. Mi suegra y Maríe se estaban una a la otra comiendo el coño
- Carmen que hay que irse ¿No ha escuchado a Ingrid?
- Y ¿Qué hago?
- Primero deje de comerle el coño a Maríe, después vístanse las dos un poco y corre a abrir el camión, yo me iré detrás de usted con esta ensartada a mi polla, si lo hacemos rápido nadie nos verá y no escandalizaremos al personal.
¡Mecagüem en todo! De golpe en el camino de ir hacia el camión apareció un tumulto de periodistas, con cámaras de fotos, de video, filmando y corriendo detrás mío micrófono en mano. Casi me alcanzan, le dio tiempo justo a Carmen abrir la puerta del camión y meterme dentro con una desfallecida ya periodista llorona. Con el trote de correr con ella ensartada al pito, la pobre se había corrido en el camino. Le saqué el pito ya en el asiento y ¡La madre que la parió! ¡El asiento! Le di dos bofetadas por haber manchado el asiento con la fuente que se había convertido su coño.
Los periodistas fuera del camión no paraban de acosar y hacer fotos tras los cristales. Me decidí en arrancar e irme de ahí. Maríe nos dijo que la lleváramos a su casa, que ya regresaría a buscar el coche después y acercaría a la llorona.
Manda huevos que cuando nos despedimos la periodista volvió a hacerme la misma pregunta. No pude aguantarme y aunque después me pegó la bronca Carmen, le di una bofetada. Volvió a llorar, Maríe dijo que ella la cuidaría, que no nos preocupáramos y que la avisáramos por la reserva del viaje a Cancún, que sobre todo fuera, un muy buen hotel, y que estuviéramos tranquilos que ella corría con todos los gastos. La periodista seguía en sus trece, intentando ahora amarrarse a los pechos de Carmen, iba a darle otra bofetada, pero Maríe intercedió y le dio su pecho a mamar. La periodista mamando dejó de llorar y nos fuimos.
- Te has pasado con la pobre muchacha, mira que pegarle ¡Animal! Que eres un animal.
- Suegra, relájese que aún la veo recibiendo usted la bofetada.
- ¡Pobre de ti! Te dejo y te denuncio
- Si solo ha sido una bofetada para que reaccionase, nada de fuerte.
- ¿Qué no? Si tiene la mejilla colorada.
- La tendrá colorada de comerse su coño ¡Joder!
- Animal
- Puta
- Puto
- Usted más
- Tú mucho más, que más.
- Usted…, mejor me callo
- Sí callado estas mejor
- ¡Mecagüem la ostia ya! Mire Carmen, no empecemos ¡eh!
- Has empezado tú
- Grrrrr…
- Sí gruñe
Me callé porque la hubiéramos liado. En fin, rumbo a La Junquera, íbamos bien de horario, llegaría antes de que cerraran la aduana y mañana podría emprender camino temprano.
¡Joder la policía! detrás de mí con la sirena puesta haciéndome indicaciones de que me parara. Paré, puse una toalla sobre el maletín, para disimularlo un poco más ¿Lo estarían buscando? ¡Joder! Con lo bien que me iría esta pasta solo falta que ahora me la robe la policía, que estos si saben robar.
¡Menos mal! Era Antoine, la poli que estuvo en la orgia en casa del finado. Al parecer, venia sola.
- Hola Antonio, hola Carmen
- Hola Antoine.
- ¿Te ibas a ir de Miribel sin verme? ¿No te dio el recado Dominique?
- Mire, me dio tantos que uno se hace la picha un lio, además nos tuvimos que salir por patas, un mogollón de periodistas nos perseguían.
- Claro, aquí eres un héroe. Pues me he enterado que estabas aquí, gracias a ellos. Te he visto en la tele corriendo con una muchacha meándose y ensartada a tu rabo.
- ¡Joder! ¿Esto ha salido en la tele?
- Y en directo, estaban transmitiendo un especial de tu regreso a Miribel.
- La madre que parió a Dominique, seguro los avisó ella.
- Pues no me da vergüenza ¡Ala! Si no porque chismean tanto.
- Ja, ja, ja, eres único. Carmen ¿Me dejas subir aquí a tu lado un momento?
- Claro Antoine, sube, verás que grande es la cabina
- La conozco Carmen
- Ah sí, es verdad.
Se subió a la cabina y no le faltó tiempo para darle un morreo a Carmen y sacarle los pechos. Hay que reconocer que la policía tenía su morbo y con uniforme, más. Verlas ahí a las dos darse un morreo, ya me encabritó la polla. Ambas se desnudaron y se tumbaron en la cama de atrás. Por huevos, tuve que hacer lo mismo, desnudarme e irme a la cama de atrás junto a ellas, que me recibieron con los brazos y las piernas abiertas, pero me puse en medio.
- ¡Oh Antonio! No me podía imaginar no volver a verte ¡Que polla!
- Mame Antoine, pero tampoco mucho rato, que debemos llegar a la aduana antes de que cierren, que llevo una carga para dejar mañana en una ciudad con lago.
- ¡Oh sí Antonio! ¡Fóllame, por dios! Lo necesito
Le empecé a meter el rabo estilo pistón mecánico y le tuve que llamar la atención, sus gritos podían alertar a alguien y a ver si me acusan luego de atentado a la autoridad o alguna chuminada de estas. Carmen empezó a besarla para ahogar sus gemidos y aullidos, pero le mordió la lengua y la cosa empeoró.
- ¿Por qué coño le ha mordido la lengua suegra?
- Ha empezado ella a morderme la mía
- ¡Joder! Déjela, termino de follarla y nos vamos.
Después, para terminar pronto, se la saqué y sin previo aviso y casi sin lubricación, aparte de los fluidos que habían salido de su coño, le endiñé el rabo en el culo de una estocada. Fue tan desgarrador el grito que emitió, que tuve que darle ahora sí, una bofetada para que callara. Funcionó, la llevó en un estado de inconsciencia, lloraba, pero se la veía feliz.
- Antonio, que caliente me estoy poniendo viéndote follar a Antoine.
- No tenemos tiempo suegra. Cuando lleguemos, le prometo follarla toda la noche si conviene.
- Vale, palabra cogida, toda la noche.
Cuando le saqué el rabo me cagué en la madre que me parió veintidiez mil veces, en mí y en ella. Esta vez no pude evitar que toda la mierda del culo de una tía me dejara la cabina perdida, echa una mierda, y nunca mejor dicho. Y la hija de puta ¡Anda que no olía! Me juré por todos los seres queridos que no volvería a encular a una tía dentro del camión. Menos mal que esta vez no me mee dentro del recto que si no, hubiera sido ya el desastre total.
- Eres un cerdo
- Carmen, que la que se ha cagado ha sido ella
- Tú por darle por el culo aquí, y además, sin consentimiento
- ¿Sin qué? Suegra, no me haga cabrear que la liamos.
- Cerdo
- Cerda usted, si me ha dicho que hasta se ha puesto caliente viéndonos follar.
- Y que tendrá que ver
- Pues digo yo que algo tendrá que ver, vaya.
- Nada
- ¡MECAGÜEM LA PUTA!
- Va, baja y lávate que hueles a demonios, mira como tienes la barriga, si hasta tienes mierda en el pecho. Cerdo.
- No la mato porque hasta a mí ya me hace bajar del camión la peste ¿Qué comerá esta muchacha?
- Lávate, yo intentaré limpiar un poco esto, el único que tiene mierda encima eres tú, la toalla y las piernas de la pobre Antoine. Mira que le has hecho.
- Suegra ¡Mecagüem en dios! No me pique, no me pique… ¡ostia!
El caso es que no sé cómo se lo hizo mi suegra, que yo, después de quitarme la ropa, lavarme y ponerme una muda nueva, ya tenía a Antoine decente con uniforme y todo y el ambientador olor a pino había perfumado la cabina. Los tres estábamos en el arcén, hubo un momento que no sabíamos que decir, hasta que se cruzaron nuestras miradas nos pegamos una carcajada, nos abrazamos, reímos y nos besamos. Había felicidad y buen ambiente.
- Antoine ¿De verdad ha salido en la tele que me follaba a la periodista?
- ¡Y como se iba meando la condenada! ¡Qué envidia!
- ¿Yo también salgo?
- Sí, además te aseguro que se hablará mucho de ti Carmen, solo ibas tapada de delante, tu culo y el de Maríe ya se están haciendo famosos. Y vaya escandalera habrá con Maríe ¡el día antes del entierro del marido!
- Pobre, me da lástima
- ¿Pobre? ¿Lástima?
- SUEGRA ¡¡MECAGÜEM EN TODO!! Se la está buscando.
- Tranquilos, relajaos, que la autoridad soy yo. Me ha gustado mucho veros de nuevo, ya tenéis mi tarjeta, si algún día pasáis por aquí, llamadme.
- A mí también me ha gustado conocerte, y mira que como camionero, poco amigo de la policía, ja, ja, ja, pero ahora puedo decir que he enculado a una ja, ja, ja…
- Y bien que me has enculado cabronazo, pero ¡Joder! Oh mon Dieu, quel plaisir! Nunca me ha follado nadie como tú, eres también ¡Mi héroe!
- Gracias Antoine, ahora debemos irnos, quiero llegar antes de que cierren la aduana.
- Tened buen viaje, os quiero, adiós
- Adios Antoine, también te queremos.
Hasta la frontera Carmen se la pasó durmiendo y yo soñando despierto, debajo de una palmera de estas del caribe y Maríe y mi suegra comiéndome la polla. El trayecto fue relajado, pero un calvario. El desodorante de pino quedó vencido por la peste a mierda y de todo que aún perduraba en la cabina. En el TRUCK STORE de la Junquera compraré colchones nuevos, fundas nuevas, toallas nuevas, y otro ambientador que sea más potente.
Aparqué el camión en el centro aduanero, entregué los papeles de la carga y llamamos a un taxi ¡Vaya casualidad! El mismo taxista que la vez anterior nos llevó a los Jamones y luego nos vendió una cinta porno de mi ex.
- Buenas noches pareja ¿A los Jamones?
- Buenas noches. No, primero al pueblo, queremos dar una vuelta por ahí ¿Nos recomiendas un restaurante para después cenar?
- Claro en el Marfil, de toda la vida, vais a cenar de puta madre.
- Venga pues hacia allí.
El taxista Nos comentó el robo que le habían hecho a Rocío, mi ex, nos dijo que ya se estaba recuperando bien y como el club y sus mujeres funcionaban, se recuperaría enseguida económicamente. No le di mucha labia, no tenía ganas de hablar, y mi suegra tampoco. Nos dejó en el centro del pueblo y estuvimos andando y mirando tiendas como una pareja de enamorados. ¡Joder! Que pequeño es el mundo. Samanta, la travesti que me folló en el club de mi ex, andaba delante de nosotros junto con otra mujer de esas especiales.
La verdad que si uno mira bien a estos especímenes con polla, algunas están bien buenas. Esta misma Samanta mirándola desde atrás tenía un buen culo, y la otra también. Mi conciencia vengativa se vino abajo y decidí pasar de vengarme y ser cruel, además ahora ya no me dolía el culo y hasta empezaban a darme morbo esas chicas especiales.
- Mire suegra, esta que anda delante es Samanta, la que me enculó en el puticlub de su hija
- Y de tu ex
- Sí, claro, los Jamones. Pensaba matarla, pero ¿Para qué? Además cuando vi el video, la verdad es que fui yo quien se dejó hacer.
- Con Amanda y Gustav en Valencia también fuiste tú quien los buscaba desesperadamente.
- Suegra, no empecemos, que yo de maricón no tengo nada.
- Ni yo de bollera, pero una, puesta al tema, pues se deja llevar por el placer.
- Anda Carmen que no le gusta ni nada comerse un coño.
- Y tú una polla
- Carmen ¡Mecagüem en dios! No empecemos ¡eh!
- Has empezado tú
Callé para no liarla. Como iba detrás de Samanta andando y ella no se había dado cuenta de mi presencia en su espalda, le hice una zancadilla. Se dio de bruces en el suelo. Me apresuré ayudarla a levantarse. Su cara al verme era de auténtico terror y pánico. Si la periodista francesa quería saber lo que era pánico, Samanta era la expresión.
- Tranquila putilla, que hoy no vas a morir.
- ¡Ho…o…ola! Antonio, no me pegues por favor, mira aún como tengo el labio partido que me hizo un puñetazo del moro cuando nos robó.
- ¿También os robaron a vosotras?
- A todas, nos encerraron en una habitación y una a una nos fueron llevando a la nuestra hasta que les dimos toda la pasta. Lori, que no se la había dado toda, la encontraron y después a la pobre la caparon a lo vivo, le cortaron los huevos con una navaja, aún está en el hospital, no sé si saldrá viva o no.
- Bueno ¡Joder con los putos moros!
- Sí, son unos desgraciados
- Bueno, mira que había pensado mil formas de vengarme de ti y matarte haciéndote sufrir, pero tranquila, ya me pasó la mala leche y voy a perdonarte. Que sepas que no te guardo rencor.
- ¡Ay, gracias Antonio! ¡Dios te bendiga! Perdóname por lo que hice, pero es que nos lo pasábamos tan bien tú y yo.
- Bueno, deja detalles, no vaya a ser que me arrepienta de haberte perdonado.
- Vale, vale.
- ¿Dónde vais ahora?
- Íbamos a ver tiendas y a un bar aquí cerca que nos fía, con este labio partido no puedo mamar y un travesti si no mama no trabaja y si no trabaja está sin blanca.
- Vaya ¿Rocío está en el puticlub?
- Claro, aunque a la pobre la pusieron bien
- ¿Qué le hicieron?
- Como no les decía la combinación de la caja fuerte la hicieron follar con un perro, pero ella continuó sin decirles la combinación, después le trajeron un caballo y la hicieron follar con un caballo, pero ella continuaba sin decirles la combinación, después la echaron a una cuadra con cerdos, los cerdos se la follaron, pero ella continuaba sin decirles la combinación.
- ¡Joder! ¿Con cuántos cerdos folló?
- Con siete
- ¿Y no les dijo la combinación?
- No
- ¿Pero la robaron o no?
- Sí
- Y ¿Qué le hicieron para que les diera la combinación?
- Le dijeron que le llevarían la cabeza de su hermana y su madre, entonces se la dio.
- ¡Vaya! Amor de familia
- ¡Pobrecita mi hija!
- No se preocupe Carmen, ahora está bien ¿No iréis a verla?
- Sí, claro que iré, ahora cuando terminemos de cenar, es mi hija.
- Yo me lo pensaré, según me siente la comida, es mi ex y me azotó, si voy, quizás se me cruzan los cables, y la mato, me lo pensaré.
- ¿Dónde vais a cenar?
- Al Marfil
- ¡Caray! Vais a comer bien, nosotras llevamos dos días con dos bocadillos, ya ves, a ver si pronto puedo trabajar.
- Venga veniros con nosotros, os invitamos Carmen y yo.
- ¡Oh qué bien! Mira, mi amiga se llama Salomé
- ¿También tiene rabo?
- ¡Uf! y casi tan grande como el tuyo, ja, ja, ja…
- Pues que no se ponga detrás de mí o se queda sin el, ja, ja, ja…
Fuimos los cuatro a cenar a ese restaurante “Marfil”. No parecía un sitio de mucho lujo, pero sí muy limpio, por lo que era este pueblo fronterizo. Tampoco su pinta era de buen restaurante, pero bueno, a ver que sería. Cuando entramos, el servicio nos miró con muy mala cara, pero nos sentamos. Seguramente era por ir con los dos travestis, como el pueblo está lleno de putas, a lo mejor no quieren que la pensión se convierta en un puticlub.
Como todas estaban indecisas en pedir, pedí yo, todas aceptaron que comerían lo que yo pidiera. Y como no tenía que conducir hasta mañana, podría darle un poco a la gola, además tenía ganas de follarme a mi suegra por la noche y un poco entonado, parece que uno folla mejor, al menos se divierte más. Como no estaban desganadas las chicas con polla, y debían de tener más hambre que el perro del Alcoyano, pedí comida. Lo que se llama una cena de “cojones”.
Buena fuente de mariscos de todo tipo, langosta incluida, Rape, caracoles “llauna”, calamares a la plancha y dos botellas directamente, de cava del brut que tienen por esta zona, que esta cojonudo. Al ser de las cosas caras de la carta parecía que al principio los camareros nos miraban incrédulos, pero se pusieron las pilas y al final nos atendieron bien, con sonrisas y todo, en especial a mi suegra.
- Chupando caracoles parece que os estéis comiendo un chumino, ja, ja, ja…
- Al igual que tú. – Dijo Carmen
- Aunque no te lo parezca Antonio, a nosotras también nos gustan los chuminos ja, ja, ja. – Dijo Samanta
- Creo que os gustan más los rabos que los chochos.
- No creas, nos gusta la persona, sí o no, indiferentemente del sexo que tiene
- Pero no me dirás que un hombre es un hombre y una mujer es una mujer.
- Claro, un hombre es un hombre y una mujer es una mujer, y luego los hay que gozan con ambos y otros que están limitados a uno solo.
- Yo soy hombre de un solo bando
- Tú te lo pierdes, nosotras somos hasta más mujeres que muchas mujeres sin polla y nuestro rabo es un clítoris bien desarrollado. Una polla no es más que un clítoris largo.
- Prefiero los clítoris que dan paso a un coño y no solo a un culo. Me gustan las tías con dos agujeros, bueno con tres, contando la boca.
- ¡Yo que había creído aquella noche por un momento que había encontrado en ti al hombre de mi vida!
- Samanta, no empecemos, no empecemos, que no vayamos a liarla ahora, calladita estas mejor.
- Venga tengamos la fiesta en paz ¡Qué bueno está todo esto!
- Falta cava de ese brut ¡Joder como entra fresquito y bueno!
La verdad es que comimos de puta madre para arriba. Café y licor de este que beben por aquí de hierbas y rata “ratafía” terminamos riendo de los chistes de Carmen, que cuando se suelta la cabrona tiene gracia y todo. Después nos fuimos los cuatro al puticlub de mi ex, los Jamones. Pasando frente a un edificio inmenso, Samanta comentó que aquel era el puticlub más grande del mundo mundial, donde más putas había trabajando, se llama Paradise.
Yo iba entonado y de buen rollo, Carmen me tenía abrazado por la cintura, y así entramos al bar donde las mujeres fuman, como decía mi abuelo. No vayas a los bares donde las mujeres fuman, que irás mal. Siempre me lo decía, y hasta hace bien poco, siempre le hice caso. Pero ahora con mi ex puta y mi suegra que dice que soy su novio, puta también, estoy metido en el puterío.
Estaba mi ex en la barra dando instrucciones a una chica. Había tres clientes sentados en el mostrador y un par en sillones acompañados.
- Suegra, dígale a su hija lo que tenga que decirle, y dígale también que le perdono la vida, por el momento. ¡Ah, ni mutis del maletín! ¿Okey?
- Vale.
- Y no tarde, yo voy a tomarme un wiski aquí con Samanta y Salomé.
- Vale.
Me senté en un sofá y ambas se sentaron a mi lado. Nos llevaron una botella de wiski y una cubitera de hielo.
- Esta vez no me vas a hacer decir las capitales de provincia de España, bebiendo wiski en porrón, ja, ja, ja...
- ¡Con lo que nos divertimos!
- Eres una hija de la gran puta, sabias que cogería un pedo y harías de mi lo que quisieras, y lo hiciste.
- Anda y el que cogí yo, que me llenaba la boca de wiski, con tu capullo dentro y me hiciste decir las marcas de camiones. Y ¡Anda que no te gustó!
- Esto no me acuerdo
- Yo sí, inolvidable
- ¡Joder! ¿Tanto te gustó emborracharme la polla?
- Más te gustó a ti, me dijiste que era la mejor mamada que te habían hecho en la vida.
- Eso, lo dudo ¡que yo dijera esto! Lo dudo, no hay nadie que la mame como mi suegra.
- No sé, esto es lo que dijiste tú.
- Eso demuestra que iba pedo de verdad.
- ¡Y que polla más hermosa y sabrosa tienes! Con el wiski gorgoreando en el capullo se te puso ¡Madre mía!
- Ja, ja, ja…
- ¿Me dejas que te haga una mamada con la boca llena de wiski a ver qué te parece?
- Ja, ja, ja, que no soy maricón
- No hay que ser maricón para que una chica con el clítoris desarrollado como yo te haga una mamada, además una boca, es una boca.
- ¿Qué no? Seguro que con tu boca no se me levanta ¡Me juego hasta una corrida! Si eres capaz de levantármela, te premio con una corrida.
- Va, verás cómo te la levanto.
Las putas siempre le lían a uno, tanto si tienen polla como si no, y yo ¡calzonazos de mí! que ya iba un poco pedo entre el cava, el licor de rata y ahora el wiski, me dejé liar. Samanta me sacó el rabo, se llenó la boca de wiski y se metió el capullo dentro. Claro, el frio, el alcohol, que picaba, y la lengua de ella, consiguieron que mi pito se pusiera como una tranca. Levantó la cabeza y me sonrió, empezó a chupármela. La hija de la gran puta, tengo que reconocer que tenía práctica y arte en las mamadas, porque me pegó una buena comida de polla que terminó con corrida. La puta se lo tragó todo. Llegó Carmen y me pilló con el rabo recién corrido y la puta relamiendo los restos que por allí quedaban.
- ¡Vaya! El que no era maricón
- ¡Mecagüem en dios Carmen! No empecemos, no es lo que parece.
- Eso dicen todos, ja, ja, ja, y relájate que no pasa nada para que esta chica tan mona te guste que te coma la polla.
- Que no me gusta ¡Joder!
- ¿Pues porque te has corrido?
- Por el frio del wiski y el picor que hace.
- ¡Venga Antonio! Y la boca de Samanta y su lengua, ja, ja, ja…
- ¡Mecagüem en dios! No quería matar a nadie, pero creo que voy en camino de hacerlo.
- Venga deja de querer asesinar y vámonos, ya he hablado con Rocío lo que tenía que hablar. Me ha dicho que te perdona.
- ¿Qué ella me tiene que perdonar? ¡Mecagüem en la puta! Ahora si la mato.
- Estate quieto aquí, y guarda ya la polla, que no serás maricón, pero no la sacas de la boca de Samanta, y bien derecha la tienes, ja, ja, ja…
Me callé, para no liarla, más. Saqué la polla de la boca de la chica con rabo y después de despedirnos nos fuimos. El taxista, menos mal que no era el de siempre, nos trajo hasta el camión. Una vez allí, mi suegra se desnudó, se tumbó en la cama y se quedó frita antes que yo terminara de desvestirme. Encima cabreada. En un momento vi por los retrovisores que había moradores rondando el camión. Hay que estar al loro con esta gentuza, aprovechan la mínima para pegarte el palo y llevarse la carga.
Joder los tenía detrás del camión, seguro estaban intentando forzarme la puerta de la caja y abrirla para llevarse las birras que llevaba. Cogí la pata de cabra y en silencio me bajé.
Como imaginaba, dos sujetos intentaban abrirme las puertas de la caja del camión. Los pillé infraganti. Les alerté, pero no se fueron, uno vino con malas intenciones hacia mí con una pata de cabra también en la mano. Dejé que diera el primer golpe para esquivarlo y que su careto quedara a mi disposición. La ostia que le arree lo dejó seco. Eso enfureció al compañero que se precipitó sobre mí, imposibilitando que le pudiera dar con la pata de cabra, pero pude rodearle el cuello con el hierro, hasta que dejó de respirar. Ahogándose el sujeto por aquellos suelos, me levanté y le endiñé con la pata de cabra dos ostiones en las piernas para que no pudiera salir corriendo.
De una furgoneta mal aparcada que había ahí, se bajó otro que vino corriendo y gritando, como para acojonarme, hacia mí con un machete en la mano. Cuando lo tuve a la distancia para darle con la pata de cabra, le di un ostión en el brazo que crujió y el machete se fue por los aires. Patada en los huevos y retorciéndose ahí en el suelo se quedó junto a los otros.
Desperté a mi suegra y le dije que fuera a avisar a la policía. A la vez yo empecé a gritar para llamar la atención de alguien. Aunque estaba en pelotas me quedé quieto al lado de los tres ladrones, no fuera que alguno de los dos vivos intentara escaparse. Al que arree primero seguro estaba con los angelitos en el otro barrio. Los otros dos aún respiraban y jadeaban.
¡Joder! Mi suegra llegó corriendo en pelotas y detrás de ella un tumulto de gente, policías, vigilantes, otros camioneros y todo dios que al verla en pelotas se puso a correr detrás de ella y muchos sin saber porque, quizás creían que era para follarla gratis.
Al verme a mí ahí en pelotas y con la pata de cabra en mano, se quedaron todos quietos y parados. La policía me dijo que pasaba. Se lo conté. Despejaron la zona de gente y curiosos y nos quedamos con mi suegra en pelotas ahí.
- Vístanse ustedes por favor, que están escandalizando al personal.
- ¡Y qué quiere que le hagamos! si estábamos durmiendo.
La sorpresa mayor fue que se dirigieron hacia la furgoneta donde venían los tres sujetos y encontraron a dos chicas dentro, atadas y amordazadas. Una era negra y la otra casi. Nos fuimos a vestir mientras las desataban.
Llegaron dos ambulancias y se llevaron a los dos vivos, uno, al primero que le di entre ceja y ceja con la pata de cabra, este lo taparon con una sábana y dijeron que habría que esperar al juez. Entendí que lo había mandado con alá, ya que era moro. De hecho los tres eran moros.
- Ve suegra, lo que decía mi abuelo, que estuvo en la legión, que no hay que fiarse de los moros.
- Pues uno ya lo has mandado para alá.
- Sí, pero vaya rollo ahora, juez y toda la martingala aquí nos tendrán toda la noche sin poder dormir.
La policía me llevó a un cuarto ahí cerca y les tuve que contar de nuevo todo lo que ocurrió. La policía que me preguntaba tenía también su morbo, era de mi edad más o menos y estaba bien buenecita y erótica con el uniforme. Aunque Antoine, la policía francesa estaba más buena. Pero estuvo simpática conmigo, de hecho ella fue la primera en llegar a mi camión, porque corría más ligero que el policía gordo que la acompañaba.
Me preguntó quién era la mujer que iba conmigo en el camión, se extrañó cuando le dije que era mi suegra. De golpe se dio cuenta que yo era el héroe de Miribel en Francia. Su semblante cambió y se mostró ahora más simpática aun conmigo. Le tuve que contar como rescaté a la secuestrada Anabel, me abrazó y me dio un beso, dos, tres, y cuando ya le iba a agarrar el culo y darle un morreo entró otra policía, y esta si estaba un hartón no, dos hartones de buena. ¡Joder vaya cacho policía!
Se ve que en este aparcamiento, tienen cámaras de vigilancia que graban todo lo que pasa. Me sentaron frente a un televisor para que las fuera viendo, querían asegurarse de que obré en defensa propia. ¡Joder! Cuando me vi en la tele debo reconocer que pasé un poco de vergüenza, ahí desnudo, se me vio acojonado. Para mí que lo hacían expresamente, ampliaban imágenes, y parecía que solo la que ampliaban eran las de mi polla ¡Vaya! Parecía un actor de Hollywood repartiendo palos a los malos de la película.
Me dijeron que me esperara ahí que ahora volvían. Y me dejaron ahí, en este cuarto. Después entró una la primera con la que estuve y me interrogó, con otra mujer que era la juez, según me dijeron.
- No me es agradable decirte esto, pero hay contradicciones en las declaraciones tuyas y las de la mujer que estaba contigo.
- ¿Contradicciones? Lógico, esa con tal de llevarme la contraria.
- Ella nos ha dicho que es tu novia, y tú has dicho que es tu suegra y en Francia dicen que es una puta.
- ¡Joder! Es un poco de todo, la verdad. Mire les contaré la verdad.
Estuve contándole a la policía todo el rollo de la relación que teníamos con mi suegra y el porqué.
- Vaya, interesante, y su ex es la que regenta Los Jamones, la que hace porno y que dice que dos moros la apalearon y robaron a ella y a las prostitutas del local.
- Exactamente.
- Y da la casualidad que a uno de esos moros usted le atropelló sin querer en una carretera de Francia y que el otro estaba muerto dentro del coche siniestrado.
- Exactamente.
- Y que ahora su novia, suegra o prostituta dormía con usted en el camión, cuando estos sujetos merodeaban a su alrededor.
- Exactamente.
- Que bajó a ver que hacían, temiendo que le querían robar y que los encontró forzando la puerta de su camión.
- Exactamente.
- Que como hombre de ruta precavido salió del camión con una pata de cabra. La misma pata de cabra con la que rompió la cabeza de los secuestradores de Anabel.
- Exactamente.
- Que lo que hizo fue solo defenderse de los ataques de los ladrones, que lamenta profundamente la muerte de uno de ellos y las lesiones de los otros.
- Bueno, eso no tan exactamente.
- Sí, es así.
- Pues vale si usted lo dice, será así.
- Ya ve usted señoría, fue en defensa propia y como ha visto las imágenes corroboran lo declarado por el señor Antonio.
- Vaya, así que usted es el famoso rescatador de aquella muchacha, es usted el héroe de Miribel. Ja, ja, ja ¿Anda siempre desnudo? En las imágenes en televisión de hoy salía usted corriendo con una mujer desnuda en sus brazos y esa señora, su novia suegra, corriendo desnuda con la madre de la secuestrada. Perdone, pero me he tenido que reír un buen rato cuando les he visto en televisión.
- Pues que quiere que le diga señora, a mí no me hace tanta gracia salir así en la tele, lo que pasa que los periodistas son unos pelmazos.
- Ja, ja, ja, pues es usted un ser especial ¿Sabe a quién ha liberado hoy?
- Pues no.
- Esas dos mujeres que tenían secuestradas estos tres individuos que han intentado robarle el camión, son esclavas sexuales, las tenían secuestradas y trabajando de putas para ellos y quizás gracias a usted podremos detener a toda una organización dedicada al tráfico de personas.
- ¡Vaya! Gracias.
- A usted. Ha sido un placer conocerle héroe.
- El gusto ha sido mío señora juez, además decirle que siendo tan guapa y estando tan buena, no parece usted una juez.
- Ja, ja, ja. Es usted muy halagador, pero aunque sea mentira, gracias.
- ¿Mentira? Disculpe señora, pero si yo le digo que está usted más buena que los huevos con chorizo, es que lo está.
- Ja, ja, ja, esa novia suegra suya debe de divertirse mucho seguro con usted. Bueno he de irme, seguramente será citado por el juzgado pertinente más cerca de su domicilio para ratificar su declaración.
- Vale, que no vengan hasta que haya regresado de Cancún, que nos vamos de vacaciones a México, que nos ha invitado la madre de la muchacha secuestrada.
- ¿La que corría también desnuda a su lado en Miribel?
- La misma
- Vaya, si le ha causado usted buena impresión, que además de la recompensa le invite de vacaciones.
- Bueno, como su marido la palmó, para sobreponerse de todo, ha dicho que unas vacaciones le sentarían bien.
- ¿Su marido murió?
- Sí, el mismo día que liberé a su hija Anabel, mañana lo entierran.
- ¿Y de que murió?
- Bueno, es difícil de explicar, pero fue de golpe. Lo vi caer ¡paf!
- ¿Estaba usted presente?
- Sí, claro, estábamos ahí todos
- ¿Todos?
- Maríe, Dominique, su hermana Ingrid, Antoine la policía, Carmen, yo, Leon el novio de Dominique y él, Markus.
- ¿Y qué hacían?
- Mire yo no soy chivato, pero como la policía francesa ya lo sabe y entre ustedes se pasan información, que yo lo sé, se lo diré. Estábamos follando
- ¿Usted y Markus?
- ¡Oiga, que yo no soy maricón, eh! Él se la endiñaba a Leon, que este si lo es, cuando la palmó, y yo me estaba follando el culo de su mujer y el coño de Dominique, culo, coño, culo, coño…
- ¡Vaya una orgía! Oiga una curiosidad, la muchacha en el que le vi en la televisión que corría en sus brazos ¿Quién era de esas?
- Ninguna. Esa es una periodista, que me estaba entrevistando
- Ja, ja, ja, vaya forma de entrevistarle ¡No?
- Bueno en eso del mundo del periodismo, como usted sabe, cada cual lo hace a su manera.
- Pero follando y meando, es la primera vez que veo hacer así una entrevista.
- Exactamente, es lo mismo que yo digo.
- Ja, ja, ja… Bien debo dejarles ya. La señora policía terminará su declaración si quiere añadirle algo más. Que tenga buen día, y ha sido un placer señor ¡Héroe! Ja, ja, ja…
La juez se fue, y la mirada que me clavó la policía llevaba intenciones.
- Antonio ¡Que vida tan fascinante! ¡Es usted un superhéroe! Como en las películas. Siempre he querido tener un novio como usted.
- No crea, no es para tanto
- Nunca me he follado a un héroe y tampoco un rabo como el suyo. Las imágenes, su narración, me han excitado.
Terminó de decir esto y la señora agente se abalanzó sobre mí a darme un morreo, mientras ya me hurgaba la bragueta para sacarme la polla. Con todas las emociones mi pito se puso tieso, y a ella esto le gustó, porque no tardó nada en sacarse los pantalones, las bragas, la chaqueta y abrirse la camisa para mostrarme sus pechos. Me dio un morreo con chicle sabor a fresa ¡Joder con los putos sabores a fresa!
La agente de la autoridad, no es que fuera un monumento de mujer, más bien carecía de un poco de todo, pero no la chupaba mal y yo me dejé hacer. Se tumbó sobre la mesa del despacho, se espatarró de piernas y quería que se la metiera, pero yo antes decidí hablar un poco con su coño, lo llevaba afeitado y no olía mal. Me entretuve succionando su clítoris, lamiendo su raja, metiendo mi nariz en su vagina y culo, hasta que empezó a jadear fuerte y se corrió.
Con aquello bien lubricado, se la ensarté del tirón, entera. Emitió un grito agudo y prolongado. Mis huevos chapoteaban en su ojete, y cuando empecé el mete saca estilo pistón mecánico, me agarró de los brazos me miró con los ojos fuera del casco, apretó los dientes y empezó a soltar lágrimas. Su coño también lloraba.
Estuve buen rato así, hasta que me harté de la postura, la levanté y la puse de pie curvada dándome la espalda sobre la mesa. Ahora esta policía sabría lo que es una buena enculada. Últimamente y no sé porque me daba morbo y ansia follar este agujero negro. Ella, aunque medio inconsciente, percibió que le iba a dar por detrás, cuando notó que mi capullo le acariciaba el ojete metiéndole sus propios flujos vaginales para lubricarlo.
Sé que intentó decirme algo, seguramente, pero no le di tiempo, cuando empezó a hablar ya tenía mi polla hasta la mitad metida en su recto. Se estaba escandalizando demasiado, por lo que tuve que nalguearla con cuatro ostias bien dadas.
Cuando terminé de meterle todo el rabo dentro, tuve que esperar a que se adaptara dentro de aquel agujero tan estrecho. Ella aprovechó el momento de pausa para maldecirme y pidiéndome más y más. Como yo no sabía de qué quería más, o nalgadas o rabo, le di ambas cosas, me la folle taladrándola como pistón mecánico a la vez que la nalgueaba. También le di varios cachetes a sus tetas y dos bofetadas. Últimamente me estaba volviendo violento a la hora de follar, yo nunca había sido así, seguro que la culpa es de mi suegra que yo me haya vuelto de esta manera.
La incorporé y se quedó de pie. Con mi polla dentro de su culo, la agarré por las tetas y empecé a meterle y sacarle el rabo a toda ostia. ¡Quien me tenía que decir a mí que en este viaje le daría por el culo a dos policías, ja, ja, ja…! Y para más INRI a una francesa y a una española, ja, ja, ja, uniendo fronteras, ja, ja. ja, me descojoné tanto a reír que con la práctica que llevaba ya y con lo difícil que es, mira por donde, me entraron ganas de mearme dentro de su culo. Y lo hice. Ella se quedó medio desmayada, llorando, y no paraba de decirme – “Mi héroe, mi héroe”
Se abrió la puerta de sopetón y aparecieron dos policías, y estos no venían con intención de follar, más bien de joder el polvo a uno y causar impresión con sus pistolas. Al principio creyeron que le estaba haciendo algo malo a su compañera, sacaron sus cacharras y me apuntaron en la cabeza. Yo me quedé inmóvil, con la polla recién meada dentro del recto de la muchacha. Con el acojone de las pistolas se me aflojó el cipote y lo que salió de aquel culo, hizo alucinar a todo el mundo. Un chorro de mierda y meado fue a parar a la pierna de uno de los agentes. Este empezó a cagarse en dios y en todo el mundo. El otro se tapó la nariz y salió del cuarto vomitando. Ella no paraba de decirme que era su héroe y yo intentando no salir salpicado, ni por la mierda, ni por si acaso se repartía alguna ostia o se escapaba algún tiro.
CONTINUARÁ.
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