Dos lesbianas maduras y un sumiso (3)
Mientras las mujeres se besan y se tocan, él se retuerce en el suelo bajo las descargas de un dispositivo eléctrico. La humillación es constante, pero el verdadero desafío está por llegar: un hombre espera en la puerta para cumplir con su función más básica.
Así estaba cuando sentí un cosquilleo cada vez más intenso en mi polla. Era la llamada de una de ellas. Me levanté y acudí rápido a su dormitorio. Por el camino la intensidad se volvía más intensa cada vez. Al llegar las vi echadas en la cama, desnudas y fumándose un cigarrillo.
¿Qué desean señoras?
Ja, ja, ja, nada, solo estábamos probando tu nueva jaula.
Mientras lo decían Lucia tomó el mando y lo presionó más fuerte, lo que hizo que mis piernas temblaran y cayera de rodillas al suelo.
¿Se te ha olvidado como debes estar en nuestra presencia?
Un nuevo aumento de la intensidad me llevó a coger con mis manos la jaula como queriendo amortiguar la descarga que sacudía mi polla. De nada sirvió mi intento. Las descargas eran continuas.
Mira Carmen como se retuerce de dolor nuestra perra.
Lo estoy viendo y está haciendo que me ponga chorreando.
Mientras las descargas no cesaban Carmen acercó su mano a la boca de Lucia que abriendo su boca la chupo con deseo saboreando todo el flujo de Carmen.
Voy a mantener las descargas pues me encanta como te excitan y lo bien que sabes.
Dejó el mando en la mesita de noche dejándolo programado para que las descargas fueran continuas y así poder dedicarse a Carmen. Las descargas no cesaban mientras ellas se comían la una a la otra. Sus bocas se unían llenándose de la saliva de la otra y bebiéndola. Sus manos recorrían sus cuerpos, lo acariciaban, lo apretaban y lo tocaban sin cesar. Ambas formaban un solo cuerpo y sus gemidos se intensificaban. Mientras, yo me retorcía en el suelo.
Espera cariño, así en el suelo no lo ves y yo quiero que lo mires porque me encanta como te pones al hacerlo.
Lucia se levantó, tiró de mi correa para que me levantara y cogiendo unas esposas me inmovilizó los brazos tras mi espalda. Ahora solo podía encogerme un poco tratando de no caer al suelo.
Procura mantenerte levantado o de lo contrario aumentaré la intensidad de las descargas. Lucia volvió a la cama sobre Carmen que mientras había introducido sus dedos en el coño para masturbarse. Eran dos hembras muy calientes y fogosas.
Toma cariño, para ti, que sé que te gusta.
Lucia abrió su boca y dejó que Carmen le pusiera su mano entre sus labios. Ella, con deseo, atrapó toda su mano para meterla nuevamente en su boca y así chuparla con lujuria. Carmen no dejaba de introducirse los dedos en su coño con un mete y saca cada vez más rápido.
Déjame que te lo haga yo. Te veo muy excitada.
Su mano salió de su boca apartando la de Carmen. Esta comenzó a frotar en círculo el clítoris de Carmen que hizo que esta se moviera agitadamente de placer. Yo mientras, deseaba que se corrieran pronto pues las sacudidas me estaban haciendo temblar y difícilmente podía mantenerme de pie.
Cariño no puedo más. Uffff! que gustazo. Entre tú y mirarle es algo increíble.
Seguían besándose y abrazándose y ninguna se acordaba de que yo estaba ahí soportando las descargas.
Espera un momento, voy a apagar el mando. Lleva bastante tiempo y voy a dejarle descansar. Perra, puedes marcharte y te vistes como corresponde. Nosotras vamos a descansar.
Fui a mi habitación para ponerme el uniforme de criada y descansar un poco. El día estaba siendo muy duro pero no podía quejarme ya que era la vida que había deseado siempre.
Al cabo de unas dos horas recibí una descarga que me indicaba que debía ir a ver lo que deseaban.
Hola, señoras, ¿qué desean?
Lucia se levantó y me dio un bofetón cruzando toda mi cara.
¿Aún no has entendido cómo has de estar ante nosotras?
Rápidamente me arrodillé en el suelo agachando mi cabeza y mirando hacia abajo en señal de sumisión y obediencia. Pero nuevamente Lucia tomó con su mano mi cara, me hizo levantarla y dos nuevos bofetones cruzaron mi cara haciéndome caer y rodar por el suelo.
Levántate joder. Es que no vas a aprender a comportarte ante nosotras. Carmen, estoy pensando que quizás se merezca desahogarse un poco. Ja, ja, ja.
Si, puede ser. Le llamaremos esta tarde para que venga mañana y nos lo calme un poco.
Ves perra nosotras te queremos y pensamos en ti. Mañana vamos a hacer que se cubran tus necesidades y a ver si así te calmas un poco.
No sabía a qué se referían pero si era lo que imaginaba sería un gran detalle por su parte ya que desde que llegué mis necesidades sexuales habían ido en aumento sin poder desahogarme como hubiera deseado.
Ahora vete.
Me marché a mi habitación a esperar. Les escuché como pasaban por la puerta de mi habitación.
Salí y me presenté por si deseaban algo de mí.
Sigue ahí, ya te llamaremos.
Mi nerviosismo iba en aumento. No llegaba a imaginar que habían querido decir con que llamarían esta tarde para que viniera mañana a aliviarme. ¿Que habrían pensado hacer conmigo?
¡Perraaa!
Acudí de inmediato, arrodillándome ante ellas.
¿Que desean mis señoras?
Ponte a cuatro patas delante de nosotras. Tenemos que relajar los pies.
Mientras así estaban llamaron por teléfono.
Cariño te tenemos preparada una sorpresa que te va a encantar. ¿Cuando puedes venir?
Hola, pues mañana por la mañana tengo libre. Si queréis y os viene bien me decís la hora y voy.
Pues sobre las diez lo tendremos todo preparado. Chao, cariño.
Sus piernas estaban haciendo mella en mí por el peso, además de clavar los tacones en mi espalda haciendo unos pequeños surcos en la piel.
Carmen tenemos que prepararlo todo. ¿Te parece que vayamos ahora?.
¡Vamos cielo! A la perra nos la llevamos para ajustar bien el cepo. Quiero que esté todo perfecto.
Entramos en la habitación y me colocaron en el cepo. Estuvieron acercando el arnés con el pene a mi boca y también a mi culo.
Creo que esta es la medida adecuada.
¿Te importa si lo confirmo?
No cariño, si te apetece hazlo.
Mientras Carmen se echaba en el sofá y se encendía un cigarrillo Lucia me colocó las correas en los pies y se colocó frente a mí.
Chupa perra, quiero ver cómo entra y sale de tu asquerosa boca.
Abrí mi boca para que me penetrara y comencé a chupar con fuerza. No tardo mucho en sacarla y dándome un bofetón se puso tras de mí.
Carmen creo que voy a poner uno más grueso y así se va acostumbrando.
Muy buena idea.
Sus manos me apresaron por la cintura y sentí la presión del strapon en mi orificio anal. A diferencia de otras veces no terminaba de penetrarme.
Creo que debí coger el de tamaño intermedio. Este no le entra.
Claro que le va a entrar, presiona fuerte y follátelo.
Lucia hizo lo que le había dicho Carmen y el strapon comenzó a introducirse en mi. Lo sentía enorme y me estaba desgarrando por dentro. Una vez todo dentro descansó del esfuerzo y comenzó un mete y saca lento para a continuación acelerar las penetraciones.
Te das cuenta como le cabe todo a esta perra. Así se acostumbrará.
Siguió con más intensidad y sus gemidos se intensificaron cuando Carmen se levantó y con su arnés puesto la fue penetrando a la vez que mi señora Lucia lo hacía conmigo. El placer de Lucia se acrecentó notándolo por las embestidas que me propinaba. Carmen la abrazó abarcando sus pechos y pellizcándole los pezones. Los gritos de Lucia aumentaron por el placer que le estaba propiciando tanto Carmen con sus caricias y la penetración como por estar follándome a mí estando inmóvil en el cepo.
¡Que gustazo! Es increíble lo que me haces sentir. Y nuestra perra es maravillosa.
Ambas se marcharon abrazadas de la habitación dejándome inmóvil sin más. Necesitaba estar suelto para lavar mi ano que me escocía bastante. Así estuve varias horas hasta que Carmen apareció, me soltó y me mandó vestir para servirles la cena.
Prepáranos algo suave para cenar y nos lo sirves. Estamos en el porche.
Me vestí y me dirigí a la cocina para prepararles unos canapés y un vino blanco fresco. Como tenía ordenado iba solo con mi uniforme de criada y sin ropa interior. Nada más llegar y antes de incorporarse a la mesa para cenar Lucia me mandó colocarme de espaldas a ella e inclinarme hacia adelante dejando mi culo ofrecido.
Joder perra saca más el culo.
Con su mano abofeteó mi culo hasta aumentar más el escozor que aún sufría. Ya ofrecido me introdujo un plug grueso dejándolo alojado en mi interior.
Así estarás más preparado para mañana. Verás como me lo agradeces.
Se levantaron para ir a la mesa donde ya estaba la cena. Al pasar junto a mí ambas me escupieron a la cara.
- Saboréalos cerdo. Es lo único que mereces como la perra que eres.
Cenaron celebrándome lo que les había preparado. Terminaron fumándose un cigarrillo y usando mi boca como cenicero personal. Después se marcharon al dormitorio, era ya tarde.
- Antes de limpiar y recogerlo todo te presentas en el dormitorio.
Esperé un rato y fui al dormitorio. Solo estaba Carmen.
Lucia está en el ase. Pasa y mira a ver si necesita algo.
Entre y me arrodillé ante ella. Cogió mi cabeza con sus manos y abriendo sus piernas me la colocó entre ellas. Solo podía ver el fondo del wc que contenía unos zurullos gruesos de caca flotando. El olor era muy fuerte y lo acrecentó soltando unos pedos ruidosos y que hacían que el olor fuera apestoso.
No te vayas quiero que me limpies.
Se colocó echada hacia adelante sobre el wc para señalar con su dedo lo que esperaba de mi.
Acerqué mi cara a su culo que aún tenía restos de sus excrementos y que hube de lamer y limpiar. Toda mi boca tenía sabor a su caca, amarga y jugosa.
No salgas, quédate aquí por si Carmen necesita de tus servicios.
Al cabo de un rato entró Carmen. Ella lo hizo para lavarse los dientes.
Ponte de rodillas y abre bien la boca.
Estuve así viendo como se los limpiaba. Al terminar se volvió hacia mí escupiendo en mi boca la mezcla de pasta de dientes y saliva que hube de tragar. Creyendo que había terminado vi como tomaba varios tragos de agua para enjuagarse e ir echándolo en mi boca para que lo tragara.
Buena perra. Llegarás a ser perfecta para nosotras.
Salió y se echó en la cama donde la esperaba Lucia. Se besaron y hablaron entre ellas.
Le olía la boca a mierda, ¿que le has hecho Lucia? Menos mal que tomando todo de lavarme los dientes se ha amortiguado un poco.
Pues le he hecho que oliera mis excrementos para después hacer que me limpiara bien.
Con razón. Era un apestoso olor que ha inundado todo el baño.
¿Desean algo más? Si no les pido permiso para ir a limpiar la cocina y descansar en mi habitación.
Puedes marcharte. Mañana desayunaremos temprano así es que sobre las ocho te queremos aquí. Antes te darás bien.
Aquí estaré mis señoras.
Me marche a la cocina a recoger la cena y fregarlo todo. Me costaba mucho andar debido al plug que me había introducido Lucia. El movimiento de mis piernas le hacía que se moviera en mi interior. El llevarlo me provocaba ganas de ir al baño pero no podía hacerlo sin pedirles permiso. No aguantaba más y tuve que ir a su dormitorio.
Perdón, me permiten por favor.
Mis señoras estaban metidas en la cama besándose.
¿Qué quieres?
Pues quisiera pedirles permiso para ir al baño, no pudo aguantar mucho más.
Ja, ja, ja, ja. Bien pero no tenemos ganas de levantarnos así es que abre ese armario y coge un pañal y te lo pones.
No imaginé que me iban a decir que me lo hiciera en el pañal y estar toda la noche con el puesto.
Quítate el plug primero y cuando hayas terminado te lo vuelves a poner.
Tomé el pañal y me marché a mi habitación. Allí lo,primero que hice fue extraer el plug y después me ajusté el pañal. No tarde en evacuar. Llevaba varios días sin ir al baño. Cuando termine solté el pañal y volví a introducir el plug para volver ajustármelo.
La noche la pasé muy incómodo no solo por el olor que despedía mi caca en el pañal sino por lo incómodo que era tenerla llenando el pañal. Llegó la mañana y me presenté.
Buenos días mis señoras. Me arrodillé y esperé a que se desperezaran.
Ve a preparar el desayuno, pero antes tráenos unos vasos.
Se los llevé y volví a seguir preparándoles el desayuno. Al rato ya estaban en la mesa.
Después de desayunar friega el suelo, queremos que esté todo limpio.
Después de terminar lo recogí todo y preparé el cubo y la fregona.
¡Perra, ¿qué haces?!
Voy a fregar el suelo como me ha ordenado.
Si, pero no se para que quieres la fregona, con el cubo es suficiente. Una criada no la necesita, el suelo queda mejor si lo haces arrodillado. Toma una bayeta y friegas.
Era muy humillante fregar el suelo arrodillado y con las manos. Sus risas lo hacían mucho más. Fregando donde ellas estaban sentadas aprovecharon para levantar sus piernas y obligarme a que limpiara sus zapatillas con mi boca.
Limpia bien las zapatillas para no manchar después el suelo.
Fui tomando cada una de sus zapatillas y con mi lengua fui lamiendo y limpiando las suelas para después ponérselas en sus pies y continuar fregando.
Nosotras vamos a arreglarnos. Si llaman a la puerta le haces pasar y le atiendes hasta que volvamos nosotras.
Los nervios se habían apoderado de mí. El sonido del timbre me hizo dejar a un lado mis pensamientos. Fui a abrir la puerta. Era un chico de unos treinta años, atlético, musculoso y muy apuesto. Le hice pasar hasta que llegaron mis señoras.
Al entrar venían impresionantes, ambas habían cubierto sus cuerpos con unos top de cuero una y la otra de látex, con unas braguitas tipo tanga y unas medias para calzar sus pies con unas botas de alto tacón fino, negras a juego con sus vestimentas y por encima de la rodilla.
Abrazaron al chico y se sentaron.
-¿Qué quieres tomar?
Lo que toméis vosotras.
Ve y sírvenos un café.
Desde la cocina escuché como el chico estaba sorprendido y les preguntaba si era yo al que iba a calmar su libido.
Escuchar a Carmen afirmarlo me hizo tener un temblor. Nunca había tenido relación con un hombre. Ellas sabían de mi condición heterosexual. No me atraían nada de nada.
Continúa en
- Relato #224047— title-regex: contiguous parts (2 -> 3)
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