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Dominaciónnov 2024

Dos lesbianas maduras y un sumiso (4)

Lucía y Carmen no buscan solo placer, buscan dominio. Y tú, con tu cuerpo desnudo y tu mente vacía, eres el juguete perfecto para sus juegos. ¿Estás listo para aprender tu lugar?

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Les serví el café y mire de reojo al chico que había llegado.

¿Fumas?

Si, gracias

Acerqué el mechero a sus cigarrillos y fumaron relajadamente.

Bueno, ¿qué te parece la perra?

Pues de primeras no está mal, os lo confirmaré después de haberla usado.

Mientras hablaban el chico alargó su mano y la introdujo bajo mi falda para coger mis huevos y apretarlos.

Veo que está muy necesitado. Los tiene llenos. No podéis tenerlo así mucho tiempo, no es bueno. Ya sabéis que me tenéis a vuestra disposición.

Mientras su mano seguía apretando mis huevos y sobándolos me atrajo hacia él y con su otra mano apresó mi polla calibrando su grosor.

Creo que me va a gustar muchísimo. ¿Tú lo crees también?

¿No has escuchado?, contéstale perrita.

Lucia se levantó y situándose muy cerca de mi me abofeteó con fuerza varias veces.

Si señor, espero no defraudarle.

¡Qué educada la tenéis!

Como verás aún necesita aprender mucho.

Bueno, para eso os tiene a vosotras. Ja, ja, ja.

Cuando te apetezca te lo llevas, ya conoces la casa. Nosotras iremos ahora.

El chico tomó mi correa y tirando de ella me llevó a la habitación. Allí me colocó en el cepo ajustando las correas que me inmovilizaban.

No te preocupes. Te veo nervioso. ¿Es tu primera vez?

Si. Le diré que soy heterosexual y nunca me han atraído los hombres ni he tenido ninguna experiencia con ninguno.

Eso tiene arreglo. Cuando te convenzas que yo soy la única persona con la que podrás alcanzar un orgasmo y así aliviar tus necesidades, desearás que venga muchas veces. Dame un beso perrita.

Se situó frente a mí y levantando mi cara que estaba agachada en el cepo sacó su lengua y me la introdujo en mi boca besándome con una pasión desconocida para mí y sinceramente no me agradó nada. En ese momento entraron en la habitación mis señoras. Se sentaron en el sofá que habían frente a mí para así mirarme bien. Me hacían gestos obscenos con sus bocas, acercando sus bocas y besándose tras darle una calada al cigarrillo y traspasándose el humo de una boca a la otra. Ante esta visión la erección de mi polla se hizo visible al no llevar puesta la jaula.

¡Guau! mirad como la tiene. Esto hay que aprovecharlo. Me encanta.

El chico se sentó frente a mí en un taburete para estar a la altura de mi polla y comenzó por darle unos suaves besos e ir metiéndola dentro de su boca, dándole unos lengüetazos y unos chupetones que a punto estuvo de que me corriera.

Voy a parar que con la necesidad que tiene quiero que me dure bastante.

Dado que mis señoras seguían besándose y dejando resbalar por su cara la saliva de sus bocas mezcladas con el humo de sus cigarrillos mi polla seguía erecta. Sentí que se había situado tras de mí porque sus manos se apoderaron de mis caderas. Intentó introducir un dedo en mi ano para comprobar lo dilatado que estaba.

No me habíais dicho que era virgen. ¡Qué maravilla! Es difícil encontrar una perrita sin usar aún.

Diciendo esto su polla presionó mi ano para abrirse paso a través de él y penetrarme. No había tenido la delicadeza de echarme vaselina para así facilitar su entrada. Poco a poco notaba como se iba abriendo paso en mi culo. La tenía muy gorda. Sentía como su polla intentaba abrirse paso en mi ano.

Vemos que estás disfrutando mucho. Nos gusta.

Yo no sabía diferenciar si mi excitación era por la penetración o por ver a mis señoras acariciándose, besándose y riéndose de mí. Quizás fuera debido a ambas cosas.

Él seguía penetrándome cada vez con más fuerza hasta sentirle totalmente pegado a mí y su polla dentro de mí por completo. Muy despacio se fue retirando para sacarla fuera de mí y volviendo a penetrarme, cada vez con más fuerza. El dolor que me producían sus embestidas se fue mitigando después de tantas embestidas. Así hasta que sentí un chorro caliente en mi interior. No sabía que era hasta que deduje que se había corrido pues soltó sus manos y se colocó frente a mí.

Te has portado muy bien, perrita. Ahora sabes lo que tienes que hacer ¿no?……..

Tomó con su mano su polla y la puso entre mis labios. Ya sabía lo que tenía que hacer. Abrí mi boca y su polla se posó entre mis labios para con mi lengua darle unos besos y lametones hasta que dejé que fuera penetrándome en la boca para chuparla con fuerza y así limpiarla.

Espero que sepas hacerlo al igual que como te has portado. ¡Chupa, chupa!

Mis señoras se habían excitado a la vez que él. Ahora sus piernas se habían separado para permitir que sus manos acariciaran los muslos y el coño de la otra. Esto hizo que mi erección se mantuviera al verles gimiendo cada vez más fuerte.

Bueno, me la has dejado muy limpia. Eres maravilloso.

Aún tenía el sabor en mi boca de los restos de su corrida junto con pequeños restos sólidos míos. Generé saliva para así tragarlos y perder ese sabor de mi boca.

Ahora creo que es justo que me des placer a mí, ¿no te parece, perrita? Aunque me gusta más llamarte perra, qué es lo que eres.

Soltó las abrazaderas del cepo para liberarme y abriendo el candado levantó el yugo que me mantenía inmovilizado e inclinado. Tomó mi correa y me llevó hasta un sillón junto a ellas. Se colocó arrodillado sobre él y me animó.

Espera cari, vamos a ponerle esto en su culito para que no le gotee todo lo que le has dejado dentro.

Carmen se levantó y me introdujo un plug en mi culo. Al hacerlo soltó una carcajada que Lucía no atinó a adivinar el porqué.

Me río porque está preciosa nuestra perrita. Mira, ven y lo verás.

Ahora eran las dos las que reían sin cesar mientras me miraban.Yo no sabía el porqué hasta más tarde. Se volvieron a sentar para recrearse en cómo le daba por culo a su chico.

Venga, ánimo que queremos ver lo maricón que llegas a ser.

Tomé mi polla y con la otra mano separé sus glúteos para así ponerla pegada a su orificio anal. Nunca lo había hecho y de ahí mi inexperiencia. Muy despacio fui presionando hasta estar pegado a su cuerpo. Toda mi polla estaba alojada ya dentro de su culo. Se notaba que no era la primera vez pues su ano estaba muy dilatado.

¡Muévete, maricón! Ja, j, ja.

Comencé a moverme aumentando la presión y el número de embestidas. Era como si me estuviera masturbando. El plug a cada embestida era como si penetrara más en mi.

Pasado un rato solté varios chorros de leche dentro de él a la vez que él recogía en su mano la leche de su corrida.

Siiiiiii, que gustazo.

Ya separados y poniéndose frente a mi acercó su mano a mi cara.

Es tuya y quiero que la pruebes y me digas cuál te gusta más, si la mía o la tuya.

Sin dudarlo tomé su mano y vertí en mi boca toda la leche caliente de su corrida. Mientras la tomaba seguí pasando la lengua por la palma de su mano para limpiarla de cualquier resto que quedara.

Siéntate con nosotras. ¿Quieres un cigarro?

Si, después de un buen polvo un cigarro sabe mejor.

Yo mientras seguía de pie frente a ellos. Un gesto de Lucia me mandó arrodillarme.

¿Dónde tenéis un cenicero?

Ja, ja, ja, no tenemos. Mira donde hemos echado la ceniza y las colillas. Úsalo como tú cenicero si te apetece.

Bueno, bueno, que chollo habéis encontrado. Me encanta vuestra perrita. Mírala a mis pies y con la boquita abierta esperando. Puessss, toma te lo has merecido.

Toda mi boca estaba con una mezcla de ceniza, de su leche y de la mía. Me sentía totalmente un esclavo al servicio de mis señoras.

Y, ¿la colilla?

Puedes echarla al suelo y aplastarla o echarla en su boca.

La tiró al suelo junto con las de mis señoras y la aplastó con su bota.

Perra, ya sabes lo que tienes que hacer, ¿verdad?.

Sin decir nada agaché mi cabeza hasta el suelo y con mi lengua comencé a limpiarlo. De vez en cuando me daban una patada para que me apartara porque escupían sobre lo que estaba limpiando.

Si no lo veo, no me lo creo. ¡Qué maravilla?. Os lo compro.

Ja, ja, ja, no está en venta. Aunque puede ser que más adelante lo alquilemos y así sacar provecho económico de él.

Cuando termine de limpiar el suelo con mi boca engancharon la correa al collar para llevarme al salón.

Ve y vístete como corresponde a una criada. Nos vas a servir una copa. ¿Qué quieres tomar tu?

Yo un gim tonic.

Nosotras tomaremos otro. Date prisa que tenemos sed.

Me fui a mi habitación, me enjuague bien la boca para quitarme ese sabor y me puse mi uniforme de criada. Rápidamente fui a la cocina y preparé lo que me habían pedido para servírselo. Ya en el salón me arrodillé a los pies de ellas y esperé.

¿Que te ha parecido?

Una maravilla de perra. Hace mucho tiempo que no encontraba una perra virgen y me ha encantado. Sois un encanto mis niñas.

Como sabes nosotras no lo usamos nada más que para que nos sirva pues en el terreno sexual nos bastamos nosotras solas. Por eso le hemos comprado unas jaulas para que no se nos excite a la menor de cambio.

Me gustaría ponerle una. ¿Os importa?

Tenemos dos, una de castigo para retraer poco a poco sus erecciones y otra para llamarle cuando le necesitemos. Ponle la que más te guste.

Tomó primero la que llevaba las púas interiores.

Joder, esto tiene que dolerle mucho. Se le clavaran en su polla.

Sí claro para eso es, como castigo por exhibir ante nosotras su asquerosa polla.

Con cuidado colocó el aro abarcando mis huevos y tomó mi polla para introducirla en la jaula. Al deslizarla las púas comenzaron a hacer su efecto.

Le está destrozando al rozar y clavarse las púas.

Para eso son.

Así, tomó el candado y lo cerró manteniendo la jaula ajustada.

Bueno, entonces si tanto te ha gustado te llamaremos cada vez que deseemos aliviarle.

Gracias, mis niñas.

Mientras seguían tomando la copa y charlando Lucia estiró su pie para que lo adorara. Lo tomé con mis manos besándolo y lamiéndolo por entero.

¡Que maravilla, lo tiene todo! Bueno he de marcharme que se me hace tarde. No tardéis en llamarme por favor.

Se besaron para despedirse.

Perra, acompáñale que se marcha.

Le ofrecí la correa para llevarme tras de él hasta la puerta. Allí se acercó a mí y me dio un beso largo e intenso dejándome la boca llena de su saliva.

Te has portado de maravilla. Espero volver muy pronto.

Volví a donde estaban mis señoras y me arrodillé ante ellas.

¿Quieres acompañarnos! Toma esta copa.

Vi que la copa de él que estaba vacía ahora estaba llena. La miré y pude comprobar el color amarillento del líquido. Estaba caliente y sobre él flotaba una espuma.

Brindemos por lo bien que te has portado, perrita.

Al acercarla a mi boca supe que la habían llenado con orina y que la espuma que flotaba era de haber escupido sobre ella. Bebimos los tres sin dejar de mirarlas mientras reían al hacerlo.

¿Te gusta compartir con nosotras este brindis?

Si, mis señoras, gracias.

Bien, bébete todo.

Por cierto queremos que aprendas a diferenciar quién te lo ha preparado, si yo o Lucia.

Me estaban haciendo que dijera si la orina era de una o de la otra. Durante unos instantes estuve recordando el sabor de cada una de ellas. Recordaba que la orina de la señora Carmen era más densa y de color más oscuro, al contrario de la de mi señora Lucia que era más rubia y muy líquida.

Creo que me lo ha preparado mi señora…… Lucia.

Ja, ja, ja, creo que te has equivocado. Queremos que distingas a tus señoras con sus fluidos y sus olores. Esta equivocación ha de tener su correctivo, ¿no crees, perrita?

Si mi señora Carmen, lo merezco y procuraré interiorizarlo todo de ustedes.

Así me gusta, que lo entiendas. Ahora ponte en posición, perrita.

Me coloqué a cuatro patas de espaldas y dejando mi culo junto a ella. No sabía que iba a usar para mi castigo. Pronto lo supe, sentí la fusta golpear mi culo con fuerza una y otra vez.

¿Cuántos crees que merece, Lucia?

Pues ha tardado más o menos un minuto en tomárselo así que es justo que el correctivo dure lo mismo. Tú sigue que yo te aviso cari.

Un minuto de azotes con la fusta iba a ser excesivo pero no tenía otra opción que aguantar. Uno tras otro iba dejando la fusta su marca.

¡Que lindo color está tomando su culito, ¿No te parece, Lucia?

Sabes que me encanta ese color de su piel. Aún quedan treinta segundos, aprovéchalos.

Carmen los iba a aprovechar aumentando la intensidad y disminuyendo lo espaciado entre uno y otro fustazo. No creí que lo soportaría. El dolor y el escozor se hacía cada vez más intenso.

Bueno Carmen ya ha pasado el minuto. ¡Que precioso le ha quedado!

A mí también me gusta. Dame un beso mi cielo, te quiero. Y tú, perrita puedes sentarte ya.

Cuando me iba a sentar junto a ellas Lucia me detuvo.

No, ahí no. Siéntate aquí junto a mí.

No sabía porque me lo decía ya que siempre me colocaba entre ellas.

Vamos, siéntate aquí.

Sin mirar me fui a sentar donde me indicó y al ir a hacerlo sentí unas pinchadas en mi culo. Me separé y miré el sitio marcado que tenía una especie de esterilla con unos salientes rugosos a modo como de chinchetas. Tal y como me había dejado el culo esto supe que me iba a doler más aún.

¿Estás cómoda, perrita?

No pude contestarle otra cosa que si que lo estaba aunque se clavaban en todo mi culo esos salientes de la alfombrilla. Con las manos apoyadas en el suelo intentaba mantenerme un poco separado de la esterilla. Mi señora Carmen se levantó y se colocó tras de mí cogiéndome los brazos y haciendo que todo el peso de mi cuerpo entrara en contacto con la alfombrilla. El dolor tan intenso hizo que algunas lágrima cayeran de mis ojos.

-¿Estás llorando mi perrita? Noooooooo, nosotras te queremos mucho.

Pasado un rato me mandaron preparar el almuerzo. Como vieron que caían algunas gotas de sangre de mi culo me hicieron poner un pañal ajustado a mi cuerpo. Me era muy incómodo y humillante el andar y llevarlo puesto.

- ¡Que culito más lindo se te ve con el pañal! Lo llevaras puesto siempre y así no nos molestaras para que te abramos el aseo cuando lo necesites. Podrás hacerlo en el pañal sin necesidad de pedirnos permiso.

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