Mi vecina me domina (29)
El esclavo no solo limpia, sino que traga lo que su ama expulsa. Mientras tanto, el móvil suena: su ama tiene una cita con su amante. El viaje en coche será una tortura de vibraciones, y al llegar, el esclavo será usado para limpiar zapatos y desear a la mujer que ahora será suya.
Hola mi perra, ¿que tal estás? ¿Has marcado ya al esclavo?
Si, mi señora Paula. Ya está marcado siguiendo tus órdenes.
Pues mándame fotos, quiero ver cómo ha quedado.
Mi señora Paqui procedió a tomar su móvil y echarme fotos para mandárselas.
Me encanta como le han quedado sus pezones. Veo que has usado su polla como “cenicero”. No te lo había dicho pero me encanta. Bueno te dejo que voy a entrar a la reunión. Ponte el plug en tu culo, lo quiero pronto bien dilatado. Adiós mi perra.
A sus pies siempre, mi señora Paula.
Tal y como le había ordenado Paula fue al dormitorio para coger el plug. Al llegar junto a mi me quitó la mordaza de la boca colocando su culo sobre mi boca.
Chúpamelo bien y lo lubricas para ponerme el plug.
Sin poder tomar su culo con mis manos, por seguir inmóvil por el film alrededor de mi cuerpo lamí su culo con mi lengua impregnándolo con bastante saliva para que al colocarse el plug no sintiera ningún dolor.
Perro hoy aún no he ido al baño y tengo unos retortijones que necesito expulsar todo lo que me incomoda. ¿Estás preparado?.
Su ano comenzó a contraerse una y otra vez dejando escapar fuertes ventosidades de un olor acre e intenso que penetraba por mi nariz y por mi boca.
¿Te gusta mi esclavo? Seguro que si, eres un auténtico cerdo.
El orificio anal de mi señora Paqui seguía contrayéndose sin cesar dejando asomar un cilindro de caca. Paqui no cesaba de apretar hasta que el zurullo comenzó a abrirse paso en su ano para caer en el interior de mi boca.
No desperdicies mi regalo. Tómatelo todo.
Mi boca tragaba su zurullo masticándolo para poder tragarlo. Era muy pastoso y con fuerte olor. Mi boca estaba llena por lo que debía tragarlo para así no asfixiarme. Su ano cesó de contraerse, se levantó, se encendió un cigarrillo y comenzó a liberarme del film.
Acompáñame, quiero que te laves tu sucia boca antes de limpiarme. No me gusta estar sucia.
Me enjuagué la boca bien para dejarla bien limpia. Le mostré mi boca y ella dándose la vuelta y apoyada sobre su cama me mandó limpiar su culo que aún tenía restos de su caca. Mientras pasaba mi lengua por su culo varias arcadas me vinieron estando a punto de vomitar. Había comido mucha cantidad de su caca.
Ya está, mi señora Paqui.
Paqui tomo un poco de papel y se lo pasó por el culo para comprobar que ya estaba limpio.
Eres un buen cerdo, me gustas. Toma el plug y me lo introduces en el culo con cuidado.
Tome el plug, lo chupé y lo embadurné con mi saliva. Se lo puse sobre su orificio anal y muy suavemente se lo fui introduciendo hasta quedar alojado del todo en su culo. Me tomó por la correa de mi collar y me mandó ir a comprar lo necesario para el almuerzo. Al volver la vi echada en el sofá fumándose un cigarrillo.
¿Ya has terminado?, ¿lo has comprado todo? Y tus pezones ¿Como están?
Me duelen bastante al rozarme con la tela de la ropa.
Me gusta que me lo digas.
¿Cuántos serán para almorzar?
Pues en principio para mí sola pero haz para dos por si se presenta mi hija.
Me dispuse a confeccionar el almuerzo para después ir al dormitorio y hacer su habitación. Recogí la ropa que coloqué en el armario, hice la cama, barrí y fregué el suelo. Al ir al salón mi señora Paqui estaba dormida sobre el sofá. Sin hacer ruido me senté en el suelo junto a ella velando su descanso. Verla allí era un placer inigualable, tan bella, tan relajada.
Hola mi esclavo, ¿qué haces ahí?
Estaba contemplándola mientras descansaba.
Enciéndeme un cigarrillo. ¿Ha venido mi hija?
No mi señora.
Apoye la cabeza sobre el filo del sofá y mantuve la boca abierta. Me gustaba ser usado por ella.
Veo que aprendes mis gustos. ¿Te gusta que te use para todo?
Mucho, me hace sentir suyo.
Y lo que te he dado antes de comer, ¿qué te ha parecido?
Me ha encantado al pensar que provenía de su cuerpo. Que sabía a usted y eso me ha hecho disfrutarlo.
Si te portas bien lo tendrás a menudo como premio. Abre la boca que me ha venido una mucosidad a la boca y he de echarla.
Esa madeja de saliva mezclada con sus mucosidades verduscas cayeron en mi boca. Era bastante espesa y tuve que casi masticarlo para poder tragarlo.
Me has aliviado mucho cerdo. Gracias.
Para lo que desee sabe que me tiene a su disposición.
Sonó el teléfono. Se lo di a mi señora Paqui.
Dígame. Hola mi señora Paula. ¿Que desea?
Quiero que pases a recogerme por el trabajo a las siete. Iremos a mi casa y te traes al esclavo.
Ahí estaré mi señora Paula.
Mi señora Paula se calzó sus botas negras altas, por encima de la rodilla, y de tacón alto y fino. Cogió su abrigo de cuero a juego con el calzado y lo dejó preparado.
Ahora vamos a ver que te vas a poner tu. Para empezar trae el plug y tu jaula que seguro que le gustará a Paula el usarlo.
Me colocó la jaula en mi polla y después introdujo el plug en mi culo. Ahora debía elegir la ropa. Cogió un pantalón muy ajustado que dejaba entrever mi jaula abultada bajo el, y después tomó unos aretes para mis pezones que ajustó con unos pasadores haciendo que mis pezones quedarán realzados y sobresaliendo. Por último tomo una camisa que al estar ajustada rozaba mis pezones quemados.
Bueno, aún queda tiempo para irnos.
Se sentó en el sofá, se encendió un cigarrillo y se dispuso a variar la intensidad tanto de la jaula como del plug. Así estaba cuando llegó su hija.
Hola, qué tal. ¿Es que vais a salir?
Si iremos a recoger a Paula a las siete y nos vendremos a casa.
¿Puedo acompañaros?…. O mejor os espero aquí.
Vale, como quieras.
Un poco antes de la hora nos marchamos a recoger a Paula. Durante el camino iba accionando el mando del plug que con su vibración hacía que fuera levantándome y sentándome en el asiento. Al llegar esperamos un poco y apareció Paula. Estaba impresionante, con sus andares tan provocativos, maquillada y dejando que el sonido de sus tacones llamara la atención.
Paqui, pasa atrás conmigo.
Mientras conducía podía verlas por el espejo retrovisor como Paula abrazaba a Paqui y se besaban de forma provocativa y sensual. Paqui le ofreció los mandos a ella que no dudó en dejarlos activados todo el trayecto. Yo me removía en el asiento con tanta intensidad. Al llegar me bajé y abrí la puerta del lado de Paula.
¡Arrodíllate, que me baje sin tropezar!
Arrodillado pisó mis manos con sus zapatos para dejarme después ir a abrir la puerta de Paqui. Entramos en casa y fuimos derechos al dormitorio. Paula se sentó en la cama para que arrodillado la descalzara.
Deja bien limpios los zapatos.
¿Tú crees que están limpios? Y las suelas.
Pase mi lengua por ellos hasta dejarlos muy limpios y después por sus suelas que estaban sucias de haber aplastado alguna colilla.
Bien ahora desnúdame.
Le fui despojando de su ropa hasta quedar solo con sus braguitas y el sujetador.
Paqui ahora tú me refrescas el coño que está muy sudado de todo el día.
Paqui se acercó a Paula, se arrodilló ante ella y poniendo sus manos sobre los muslos separó sus piernas para comenzar una lamida completa. El coño de Paula estaba totalmente rasurado por lo que el paso de la lengua mojada sobre su piel le iba excitando. Su aroma llegó a mi. Ese sudor era excitante.
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