Mi vecina me domina (31)
No es solo sexo, es sumisión absoluta. Mientras ellas se devoran en la cama, tú no eres más que un mueble dolorido, obligado a limpiar sus desechos y a soportar el fuego de sus cigarrillos. La verdadera tortución apenas comienza cuando la puerta se cierra.
Ambas sobre la cama y echadas una sobre la otra se besaban sus cuerpos. Sus manos acariciaban a la otra deteniéndose en sus pechos y chupando con fuerza sus pezones. Nosotros solo podíamos mirarlas y procurar no movernos para que las pinzas y la cadenita que las unía no tiraran de los pezones.
Eres preciosa Paula. Tu cuerpo es una provocación. Me encantas.
Uffff, sigue acariciándolo que me estás poniendo muy caliente.
Sara bajó a sus pies para ir chupando cada uno de sus dedos muy despacio para seguir lamiendo las plantas de sus pies mientras sus manos recorrían sus piernas. Paula se agitaba de placer.
Bésame toda, me gusta sentir tu lengua húmeda mojar mi piel.
Paula comenzó a separar sus piernas y coger la cabeza de Sara para llevarla a su entrepierna pegando su boca a su coño. La lengua de Sara recorría su coño de abajo a arriba deteniéndose en sus labios brillantes de flujo y llegando a su clítoris que atrapó con sus dedos para darle suaves golpes con la punta de su lengua.
Siiiiiiii, no pares….., sigue…….., másss……
Las piernas de Paula se cruzaron sobre Sara atrayéndola más sobre ella. Paula tenía un cuerpo escultural que atraía a hombres y mujeres y que con su carácter dominante y sádico hacía que se rindieran a sus pies.
Yaaaaaaaaaaaaa.
Las dos quedaron abrazadas sobre la cama besándose con lentitud. Mientras, nuestros pezones se estaban inflamando por la tirantez de las pinzas. Ahora Sara nos miró.
Paula, cariño, deberíamos liberarlos. Mira como tienen los pezones.
Está bien puedes quitárselas solo porque me has hecho que sienta un placer maravilloso.
Sara bajó de la cama y comenzó a soltar las cuerdas que nos mantenían unidos. Una vez sueltos soltó las pinzas de los pezones de su madre para masajearlos y besarlos. Hay que saber que el dolor que se siente al quitar las pinzas es mucho mayor que mientras nos apresaban los pezones ya que al tenerlas así se habían acostumbrado al dolor.
Paula, ¿le quito las pinzas también al esclavo?
No, a él prefiero hacerlo yo. Paqui ven aquí con nosotras, quiero tenerte entre nosotras.
Las pinzas seguían haciendo su efecto sobre mis pezones y más después de estar quemados por el cigarrillo de Paqui. Yo las miraba a las tres juntas sobre la cama. Sara seguía calmando el dolor en los pezones de su madre mientras que Paula unía su boca a la de ella besándola y manifestándole lo bien que iba a estar siendo de su propiedad y disfrutando al ser prostituida para ella.
Vas a ser una hembra madura muy deseada, te lo aseguro mi perra sumisa. Ve y tráeme un cigarrillo.
Paqui fue al salón y le llevó un cigarrillo. Ahora Sara tomó la mano de su madre y la llevó sobre su coño.
Mamá, quiero que lo hagas tú. Nunca te has ocupado de mí.
Paqui, ya has oído a tu hija. Esmérate pues tendrás que atender tanto a hombres como a mujeres. No tendrás límites.
Ninguna se acordaba de mí que seguía con el plug dentro de mí y con las pinzas aún torturando mis pezones. Paqui comenzó a deslizar su mano sobre la vuelva de su hija muy lentamente mientras Paula mandó a Sara abrir su boca y recibir el humo en ella. Era una sádica fetichista del tabaco. Sara tragaba el humo y seguía gimiendo por el placer que le estaba dando su madre.
Muy bien mi perra sumisa. Me gusta como chupas. Eso hará que te cotices muy alta.
Paula las dejo seguir sobre la cama y se dirigió a mi. Mientras madre e hija se habían girado para así chuparse el coño la una a la otra.
Ahora voy a dedicarme a ti mi esclavo. Te lo mereces.
Se acercó a mí y mientras daba una calada a su cigarrillo cogió la cadenita que unía las pinzas y comenzó a tirar de ella.
¿Verdad que te gusta que tu ama te atienda?
Si, mucho.
Ella seguía tirando hasta que una de ellas se desprendió causándome un dolor extremo ya que rozó mi pezón quemado.
Ay, perdona mi esclavo. No me he acordado de cómo tienes el pezón. Lo siento.
Pero ahora que quedaba una sola pinza creía que iba a ser más cuidadosa. Qué equivocado estaba. Tiró de la cadenita haciendo que la pinza se deslizara hasta atrapar por completo mi pezón.
¿Como es que no me has recordado cómo tienes el pezón?.
Siguió manteniendo tirante la cadenita haciendo que la pinza reventara las pompitas que se habían formado por las quemaduras de los cigarrillos. Unas gotas cayeron al suelo y ella se dio cuenta.
Uyyyy, como estas poniendo el suelo.
Sin soltar la cadenita me mandó agachar mi cabeza y limpiarlo.
Así me gusta que seas un esclavo limpio y cuidadoso.
Paula dejó caer la colilla al suelo para ordenarme que me sentara sobre ella. Creía que la iba a apagar con su bota pero no fue así.
Puedes sentarte y descansar.
Dio un tirón de la cadenita provocando un dolor desconocido para mi. Después señaló con su dedo la colilla encendida en el suelo. No hacía falta que me dijera lo que debía hacer. Me coloqué sobre la colilla y me senté sobre ella sintiendo como dejaba su marca en mi culo.
-Muy bien sigue ahí.
Volvió a la cama y cogiendo a Paqui por el pelo la llevó hacia ella para que la satisficiera.
Lo siento Sara pero ella me pertenece. Si quieres dedícate al esclavo.
¿Te importa si sigo con mi madre?
Siempre que no me interrumpas haz lo que quieras.
Mientras Paqui seguí dedicada a darle placer a su dueña, Sara fue a su dormitorio y al volver vi como se ajustaba un arnés a su cintura. Lo untó con vaselina líquida y cogiendo a su madre por las caderas inició una follada que hizo que los gemidos de Paula y de su madre se confundieran.
Mamá estás hecha una puta maravillosa. Me encanta follarte. Nunca lo hubiera imaginado.
Los empellones eran cada vez más fuertes haciendo que su madre cayera sobre Paula. Al dejar de lamer a Paula, ésta tiró de su pelo, le levantó la cara y la abofeteó.
Nunca dejes de atenderme. Si tu hija te está follando no te excusa para abandonar tu tarea para conmigo.
Lo siento mi ama Paula es que ha sido tan fuerte que me ha hecho caer sobre ti, perdona.
Y, cuando te follen tres a la vez ¿harás lo mismo?
Paqui volvió a dedicarse al coño de Paula aunque su hija siguió follándosela sin parar hasta que Paula alcanzó un nuevo orgasmo ordenando a Sara y su madre que pararan. Se levantó para ir al baño y tirando de mi correa me hizo acompañarla.
Acompáñame que tengo algo para ti esclavo.
Ya en el baño me arrodillé frente a ella acercando mi boca a su coño para tomar toda su orina.
Bien chicas me marcho hasta mañana.
Fue decir que se marchaba e inmediatamente tanto Paqui como su hija se bajaron de la cama y echándose al suelo besaron sus pies.
Así me gusta, que me tratéis como lo que soy, vuestra Ama Paula. Ja, ja, ja.
La acompañaron hasta la puerta esperando recibir alguna palabra de ella. Pero Paula se limitó a escupirles a la cara varias veces.
Que disfrutéis mis perras. Ah, y tú Paqui que te ponga tu hija el plug para que estés bien preparada. Es posible que mañana recibas mi llamada para iniciar tu nueva vida como mi prostituta.
Ambas se fueron a sentarse al salón encendiéndose un cigarrillo y comentando lo que habían sentido y lo nerviosa que estaba Paqui ante lo que le esperaba a partir de ese día.
Esclavo, a tu celda.
Ya dentro y con la puerta cerrada no sabía qué postura adoptar y así descansar algo. Por un lado la marca de la colilla en mi culo no me permitía apoyarme sobre él y mis pezones no podían rozar nada dado su estado. Ellas dos siguieron allí fumándose el cigarrillo.
Sara, estoy muy nerviosa por lo que pueda pasar a partir de mañana.
No tienes por qué estarlo. Eres su perra sumisa y solo has de pensar en ella y en obedecerle. De esta manera disfrutarás con todo lo que te ordene hacer ya que solo pensarás en que lo que haces es para satisfacerla y para que se siente feliz de poseerte.
Ambas se besaron y me miraron.
Mamá piensa que aún te ha permitido que desarrolles tu lado dominante con el esclavo. Eso te servirá como desahogo. Te quiero.
Se levantaron, se acercaron a la celda y en cuclillas orinaron en mi bol.
Buenas noches esclavo. Esto es por si tienes sed a lo largo de la noche.
Gracias mis señoras. Se lo agradezco enormemente.
Continúa en
- Relato #227696— title-regex: contiguous parts (30 -> 31)
Relatos similares
- Dominación
Lo que nunca jamás sucedió. Parte VI
La mesa está servida, pero el verdadero festín no es la comida. Mientras todos comen, una mujer desnuda se arrodilla entre las piernas de un…
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaPoder y control
- Hetero: Infidelidad
De Detectives y fiestas parte 2
Diego duerme profundamente, ajeno a lo que sucede en la habitación contigua. Carolina sabe que esta es la oportunidad perfecta para explorar sus…
Comparte:Trio fffTrio mffDominacion femenina
- Dominación
Mi vecina me domina (27)
Paula no solo domina a su pareja, sino que ha convertido a toda la casa en su dominio. Cuando la hija llega a casa, descubre que su sumisión no es un…
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaPoder y control
- Voyerismo
Voyeur, el placer de espiar 26
Encarna no pide permiso, toma lo que quiere. Con la mirada fija y las manos firmes, transforma la cama en su trono, dejando a Mary temblando entre el…
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaTrio fff
- Hetero: Infidelidad
Amparo y la humillación (2)
Sabe que su hijo la espera en la puerta del instituto. Sabe que su marido la idolatra. Pero la pantalla del móvil vibra con una orden que lo cambia…
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaPoder y control
- Dominación
Mi vecina 2
Carla no es solo la vecina de al lado; es quien tiene las llaves de tu sumisión. Esta vez, no hay salida, solo órdenes que cumplir y placer que…
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaPoder y control