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Dominaciónfeb 2025

Mi vecina me domina (37)

La celda huele a fracaso y a sudor. No es solo castigo, es una lección de quién manda. Cuando Paula llega, el juego se vuelve más sucio, más íntimo y mucho más peligroso para quien ya no tiene nombre, solo función.

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Realmente mi celda estaba hecha un asco. Por un lado mi culo no podía contener toda la leche de las corridas y por otro mi cara aún tenía restos de esa mezcla de vómito y leche que mi ama Paula me había obligado a limpiar. Agradecía el tiempo de descanso que me había otorgado mi señora Paqui.

Realmente ha debido de ser muy intensa tu entrega a Paula. Estás hecho un asco. Espera, que está sonando el móvil.

Si, mi ama Paula.

¿Como ha llegado ese puto esclavo? Espero que le haya servido el correctivo que le he aplicado. No creo que se vuelva a repetir lo que ocurrió en el último servicio que hizo.

No lo creo, ha venido exhausto. No se lo que le habrás aplicado como correctivo pero por cómo ha venido dudo que se vuelva a repetir. Ahora le tengo en la celda y no cesa de expulsar restos por su ano poniéndolo todo perdido de sucio.

Colócale el tapón anal grueso y así dejará de echar nada. Cuando lo tenga puesto me mandas una foto.

Si mi ama Paula.

Te diré que me apetece mucho tenerte, mi perra. Después de presenciar como le aplicaban el correctivo a ese puto esclavo me he puesto muy caliente.

Desea venir a casa, mi ama. Está invitada a almorzar si lo desea.

Mejor mañana que tengo el día libre. Si te parece dormiré esta noche contigo y así despertarnos juntas teniendo todo el día para nosotras.

Muy bien, mi ama. Le espero esta noche con ansiedad. Gracias.

Desde mi celda, acurrucado en ella, escuché que vendría esta noche y temblé de miedo. Necesitaba descansar. No podría atenderla si lo deseara. Mi culo estaba totalmente abierto y dolorido.

Ya lo has oído, Paula vendrá esta noche y pasará todo el día de mañana con nosotros.

Quiero que ahora mismo limpies tu celda antes de que venga. Pero antes colócate a cuatro patas que pueda ponerte este tapón que me ha ordenado Paula.

No por favor, lo tengo muy dolorido. No lo soporto más.

Lo siento. Ha sido una orden de tu ama y he de mandarle una foto con el puesto.

No podía ni moverme pero me coloqué a cuatro patas ofreciéndole mi culo a través de los barrotes para que me introdujera el tapón. Una vez con el puesto comencé a limpiar con mi lengua todo el suelo de la celda que estaba lleno de los restos que mi culo fue expulsando. Sentir nuevamente mi culo penetrado me producía mucho dolor. Al terminar me abrió la puerta para que me aseara.

Gracias mi señora Paqui.

Hola mamá, ¿ha vuelto ya el esclavo? Es que vengo de correr y necesito que me atienda.

Si. Siéntate a mi lado antes.

¿Ocurre algo?

No ves cómo está. Seguramente que el correctivo que le ha aplicado Paula ha debido de ser muy fuerte pues nunca lo había visto así.

Pues lo siento por él, pero necesito que me atienda.

Sara abrió la puerta y tiró de mí para que la acompañara. No podía ni siquiera andar a su paso pues al hacerlo el tapón se movía y me dolía bastante.

¡Vamos!, que no tengo todo el tiempo del mundo. Se me va a secar el sudor.

Al llegar a su dormitorio se desnudó, se encendió un cigarrillo y se echó en la cama.

Empieza por relajarme los pies y las piernas.

Mientras fumaba relajada fui pasando mi lengua por sus pies. Comencé por las plantas de sus pies para Lugo chupar cada uno de sus dedos. Emanaban un fuerte olor y estaban muy sudados. Esto, si he de ser sincero, me gustaba y me excitaba.

Ahora acércate y limpia de sudor mis axilas.

Levantó uno de sus brazos y con mi lengua lamí todas sus axilas que estaban empapadas de sudor. Tener en mi boca su sudor y poder saborearlo me hacía sentir bien.

Da e un masaje por mi espalda.

Se giró y quedando boca abajo fui pasando mis manos por su cuerpo sudoroso aún, quedando relajada.

Bueno, ahora ven que voy a ducharme.

En el baño se metió en la ducha pero antes me mandó tumbarme en el suelo dejando mi cabeza dentro de ella. Abrió sus piernas y mirándome comenzó a orinar sobre mi boca. Ahora su orina tenía un sabor mezcla de dulce, amargo y salado por el sudor.

Bien deja que cierre la mampara y mientras me preparas la ropa de estar por casa.

Cuando terminó le ayude a ponerse el albornoz para después secarle el pelo con el secador y peinarla.

Que bien me siento. Me voy con mi madre al salón y tu mientras recoge la habitación y limpia el baño.

Me quedé allí recogiendo su cama y toda la ropa que tenía por el suelo. Cuando recogí la ropa sudada que había usado para hacer deporte me la llevé a mi nariz para olerla. Me gustaba recoger su ropa sudada y oler su aroma, en especial el de su braguita que tenía restos de pipí mezclado,con sudor. Limpié el baño y me fui al salón. Madre e hija hablaban sobre mí y como me había dejado Paula.

Hija, ¿no crees que se ha pasado Paula? Mira cómo lo ha dejado.

Mamá no me gusta que seas tan compasiva con el. Esa es la única forma de que sea verdaderamente un esclavo. Ha de ser tratado como lo que es, sin contemplaciones. ¡Esclavo, acércate!.

¿Verdad que tengo razón, puto perro de mierda?

Mirándole a los ojos le di la razón en lo que decía.

Si mi señorita Sara. Lleva usted toda la razón y como esclavo no merezco más que desprecio y humillación.

Sara tiró de la correa y me escupió en la cara varias veces dejando que sus escupitajos resbalaran por ella sin dejarme limpiar. Después me mandó darme la vuelta y con su zapatilla comenzó a darme patadas sobre el plug que tenía en mi culo provocándome más dolor aún.

¿ No te animas mamá?

Paqui se unió a su hija alternando las patadas a mi plug.

Bueno, ve a preparar el almuerzo. Pero antes ponte de pie, quiero que mientras cocines no olvides que no eres nada, solo un objeto de nuestra propiedad para ser usado como queramos.

Sara cogió un cordón largo que pasó alrededor de mis huevos y anudándolo para después pasarlo por mi espalda y por la anilla de mi collar dejándolo muy tirante. De esta manera no podía agachar la cabeza ya que si lo hacía la tirantez tiraba de mis huevos.

Puedes irte.

En la cocina debía mantenerme tieso para no provocarme más dolor. Pero entonces Sara se acercó a mí y dejó caer su paquete de tabaco al suelo.

¡Coge el paquete de tabaco que se me ha caído!.

Al no poder doblarme para recogerlo me puse arrodillado y se lo di.

No me gusta como lo has cogido.

Volvió a tirarlo al suelo para que lo recogiera de nuevo.

¿A ver cómo te lo ingenias para dármelo?

Muy despacio fui doblándome procurando que la tirantez del cordón no me provocara mucho más dolor. Cuando estaba a punto de cogerlo Sara le dio con su zapatilla alejándolo más de mi.

¡Vamos, perro! No tengo toda la mañana. ¡Dámelo!

Me desplacé hasta donde estaba y allí estaba mi señora Paqui en cuclillas con el paquete en la mano.

Ya puedes dárselo.

Al ir a cogerlo su mano bajó poco a poco hasta el suelo haciendo que la tirantez fuera mucho mayor y el dolor también. Por fin pude cogerlo y dárselo a Sara. Ahora mis huevos se relajarían mientras hacía la comida. Pero no fue así.

Así me gusta perro que seas muy servicial.

Sara voy al baño que no aguanto más.

Paqui se marchó pero Sara se quedó conmigo y……

¿No has oído que tu señora necesitaba ir al baño? ¿Te parece bien que teniéndote a ti se haya tenido que ir al aseo?

Ve rápido a pedirle disculpas a mi madre por no haberla servido como se merece.

Fui rápido al aseo donde se encontraba mi señora Paqui. Al llegar me arrodillé sin agachar la cabeza para evitar el tirón del cordón.

Mi señora, ruego que me perdone por no haber sabido reaccionar ante usted. ¿Me permite, por favor que le atienda como solo usted se merece?.

Bien, pero es que no solo he hecho pis sino que también estoy haciendo caca.

No se preocupe usted, para mí será un honor el atenderla cuando termine.

Al terminar se levantó y de espaldas a mí se abrió el culo con sus manos ofreciéndomelo para que se lo limpiara. Pegué mi cara a su culo y mi boca a su orificio anal que aún tenía restos de caca. Atrapé un trozo con mis labios y lo introduje en mi boca. Después de masticarlo pasé mi lengua para limpiarle bien. Nos fuimos nuevamente a la cocina y continué con el almuerzo.

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