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Dominaciónmar 2025

Una familia muy peculiar (2)

Nunca imaginé que mis padres se arrodillarían ante mí, pero esta vez no es por respeto, sino por miedo. Les he puesto collar y correa, y ahora debo enseñarles a qué sabe realmente la obediencia.

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Este relato queda fuera de tus preferencias actuales. Lo mostramos porque llegaste por un enlace directo.

Tras el almuerzo me retiré a mi habitación quedándose ellos en el salón viendo la tele. Desde mi habitación les podía escuchar hablar. Los dos coincidían en que querían que todas mis exaltaciones, malas formas, gritos e insultos tenían que acabar y estaban dispuestos a todo con tal de que terminara mi actitud. Su actitud me hizo pensar que iba por buen camino por lo que mi interés sobre la D/s y todo lo que podía dar de sí iba en aumento.Lo primero que haría sería ir a comprarles dos collares y unas correas para tenerlos así todo el día en casa. Iria con ellos. Sería una forma de hacerles ver en qué se estaban convirtiendo.

Criados, os estoy esperando.

Si mi Ama, ¿que desea?

Pues tú, refiriéndome a mi padre, ve al baño que te he preparado algo que estoy segura te gustará mucho. Y, tú mientras prepara mi ropa. Vamos a salir a comprar algo.

Desde mi habitación podía ver como mi criado veía el vaso que había dejado junto al wc lleno de mi orina. Lo tomo y lo bebió con gran deseo.

Gracias mi Ama. Estaba muy rico.

Mi madre nos miraba sin saber a qué nos estábamos refiriendo.

Bien, id a vestiros. Quiero que desde ahora dejéis de usar ropa interior. Más adelante iremos comprando algo más propio para vosotros.

Todos preparados subimos al coche y fuimos a una tienda de animales.

Hija, nosotros no tenemos perro. ¿Que hacemos aquí?

La forma de dirigirse a mí me hizo darle un bofetón a mi madre.

¿Esa es forma de dirigirte a mí?

Perdona mi Ama.

Espero que no se te vuelva a olvidar.

Al llegar fuimos a la sección de collares. Estábamos solos por lo que tras elegir uno ancho con tachuelas mandé a mi padre/criado que se arrodillara para probárselo. Se lo ajusté al cuello y me gustó. Después elegí otro para mi madre/ criada. Esta vez se lo entregué a él para que se lo pusiera. Tomé dos correas de cuero también.

Estáis preciosos. Vamos a ver qué más podemos comprar.

Vi un cepillo de púas, de esos para peinar el pelo de los perros. Me encantó y seguimos viendo todo lo que había. Decidí terminar la compra y marcharnos. En la caja mandé a mi criado pagar.

Ponga este collar y su correa en una bolsa y el otro en otra. Que cada uno lleve lo suyo. La mirada del dependiente era todo un poema. Les miró y tras cobrar les entregó a cada uno su bolsa.

Subimos al coche y marchamos a casa. Por el camino paramos a tomar algo. Nos sentamos y cuando llego el camarero……..

Yo voy a tomar una cerveza.

Y…. ¿Ustedes, que desean tomar?

Para ellos un vaso de agua que tienen sed.

Me encendí un cigarrillo mientras tomaba mi cerveza. Al ir ellos a beber el agua se lo impedí para echar la ceniza en el agua.

Ya podéis beber. Todo lo que toméis lo haréis aderezado por mi. ¿Entendido? Siempre que deseéis tomar algo me lo debéis ofrecer a mí antes.

Si mi Ama, contestaron los dos muy bajito. Bebieron su agua cada uno mientras el camarero, un chico joven y muy guapo nos miraba con curiosidad. Había visto como echaba la ceniza de mi cigarrillo en cada uno de sus vasos para terminar bebiéndolo.

Adiós, hasta otro día.

Espero que les haya gustado lo que han tomado.

Mucho, gracias, respondieron mis criados.

El chico se me quedó mirando muy sorprendido por lo que acaba de ver. Antes de salir le miré y le guiñé un ojo acompañado de una sonrisa. Al llegar a casa fui al dormitorio.

Criada, ayúdame a cambiarme.

Mi criada se arrodilló ante mí descalzándome primero y quitándome la ropa para volver a ponerme algo más cómodo para estar en casa.

¿Te gustan mis pies?

Sabes que tienes unos pies muy bonitos…… mi Ama.

¿Por qué no los besas?

Mi criada agachó la cabeza besando mis pies. Sus dedos, la planta de mis pies y lamiéndolos hasta que dándole un empujón en su cara le mandé parar.

¿Has visto lo que ha tomado tu marido esta mañana?

Si, pero no se lo que ha tomado.

Ja, ja, ja, voy a ponerte tu collar.

Con el collar rodeando el cuello enganché la correa y la lleve al baño.

Así es que no sabes lo que ha tomado tu maridito. Pues lo vas a saber muy pronto. ¡Ve al baño te echas en el suelo boca arriba!.

Al llegar yo ya estaba echada en el suelo como le había ordenado. Me coloqué en cuclillas sobre ella y apartando mi braguita le ordené abrir su boca.

Vas a probar lo que va a ser tu primer desayuno de todos los días. Abre bien la boca y traga.

Mi coño comenzó a soltar unas gotas de orina antes de que unos fuertes chorros llenaran su boca y tragara todo mi orín.

¿Te gusta? Poco a poco haré que me lo pidas tú misma.

Me levanté y tirando de su correa le hice arrodillarse frente a mi. Pegué su cara a mi coño y le ordené secarme bien.

-Así me gusta, lo haces muy bien mi criada. Ahora ve y ayuda al criado a preparar el almuerzo.

Yo me eché en la cama y me encendí un cigarrillo. Seguí indagando más sobre la D/s y aconsejaba que como forma de humillación había que ponerles un nombre más personal. Decidí que en el almuerzo les diría su nuevo nombre.

Ama el almuerzo ya está preparado.

Criado, ven y llévame.

El muy imbécil me dio la mano, algo que le costó un par de buenos bofetones.

¿Crees que es forma de llevar a tu Ama?. Agáchate a cuatro patas, joder.

Ya en posición me monté sobre su espalda y cogiendo una de mis zapatillas fui golpeando su culo y diciéndole que arreara. Llegamos al comedor y lo descabalgué mientras mi criada separaba la silla para que me sentara.

¿Quién os ha dicho que vamos a ser tres? Vosotros como criados que sois estaréis de pie por si necesito algo. ¡Acercaros a mi!.

Al estar junto a mí les propine dos bofetones a cada uno que dejaron sus mejillas coloradas.

Veo que para aprender necesitáis siempre unos buenos correctivos. Pues los vais a tener joder. Me estáis cabreando.

Comencé a comer. Lo que habían preparado estaba rico por lo que decidí compartir mis sobras con ellos una vez que terminé.

¡Al suelo!, voy a daros de comer.

Los dos se arrodillaron junto a mí y con la cabeza agachada y la mirada al suelo vieron como les echaba restos de la carne que me había sobrado, algunas patatas y la piel de la fruta que había tomado. Mirándolos me di cuenta que no se movieron, cosa extraña.

¿Qué ocurre?, ¿que no tenéis hambre?

Mi Ama estamos esperando que nos des permiso para tomarlo pues hemos supuesto que querrías aderezar la comida como ya nos dijiste.

Muy bien, así me gusta. Que no olvidéis nada de lo que os ordeno. Bien……

Se encendió un cigarrillo y con sus zapatillas fue pisando la comida en el suelo hasta formar una pasta cuyo aspecto no era muy agradable.

Ya podéis, pero antes quiero que me limpiéis las zapatillas.

Cada uno de ellos tomó una zapatilla y se dedicó a lamer y comer los restos adheridos a las suelas. Me gustaba verles comer como si de unos cerdos se tratara.

Parecéis unos preciosos cerdos. ¡Besaros cerdos!

Acercaron sus bocas llenas de comida y sus caras para besarse en la boca dándose uno al otro la comida masticada.

Se me acaba de ocurrir unos nombres muy adecuados para vosotros. Tu papá, serás mi cerdo y tu mamá mi puta. Creo que os van muy bien a los dos.

Siguieron ahora recogiendo con sus bocas y lenguas la comida del suelo para por último lamerlo para que quedará muy limpio.

¿Ya habéis terminado?

Antes de que contestaran arroje la colilla al suelo.

Creo que no. ¡Límpialo, cerdo!

La humillación a la que les estaba sometiendo era brutal pero a mí me hacía sentir muy bien. Me eché en el sofá mientras terminaban de hacer la cocina. Encendí la televisión y seleccioné un canal temático sobre BDSM. Cuando llegaron los senté en el suelo uno a cada lado y me dispuse a ver la película. Se trataba sobre los castigos (una Ama azotaba a su esclavo con un látigo para después colocarlo agachado y azotar con la fusta su culo).

¿Os está gustando? A mí me gusta más el látigo de varias tiras que usa aunque la fusta no me desagrada para nada. Tendremos que ir a comprar algo más, ¿no os parece? Pedazo de cerdos asquerosos.

Si mi Ama - respondieron los dos.

La película terminaba con el esclavo echado en el suelo y pisado y escupido por su Ama.

Me ha dado la idea de cómo condimentar vuestras comidas. Ja, ja, ja.

Me dormí un rato para pasada una hora más o menos despertarme.

Que bien que os tengo cerca porque voy a reventar de pipí.

La puta se echó boca arriba en el suelo y con la boca abierta esperó que orinara en ella.

¿Qué haces pedazo de puta ansiosa?, ¿tienes mucha sed?. Pues voy a hacerlo en la boca del cerdo. ¡Cerdo, abre la boca!.

Me acuclillé en su cara con una pierna a cada lado de su cabeza y acerqué su boca a mi coño para dejar salir unos buenos chorros de orina muy caliente.

Cerdo no te lo tragues todo pues quiero que compartas con la puta mi pipí.

El cerdo no cesaba de tragar la gran cantidad de orina que le echaba en su boca para dejar de tragar cuando terminé de orinar. Se abrazaron uno al otro y él junto su boca a la de ella para que tomara el pipí que había guardado. El verlos así me excitó mucho.

Que caliente me habéis puesto, joder.

Metí una mano bajo la braga y me fui frotando el coño deteniéndome en mi clítoris y frotarlo con fuerza. Ellos se sonrojaron y agacharon la cabeza al ver como mi mano se deslizaba arriba y abajo cada vez más deprisa. Suponía que para ellos el ver a su hija masturbarse con esa naturalidad ante ellos les suponía mucha vergüenza.

¡Ahhh… ahhhh…! Que gustazo me habéis dado!

Me encendí un cigarrillo y me reculé en el asiento del sofá dejando mi coño al aire.

Puta has de aprender a hacer de todo. Límpiame, no ves como estoy de chorreando.

Muy despacio se fue acercando a mí con su cara hasta estar pegada a mi coño.

Primero me beso los muslos para ir poco a poco acercando su boca a los labios de mi coño. El flujo era abundante por lo que tomando su cabeza con una de mis manos la pegué a mi coño.

Chupa fuerte, pedazo de puta. Haré que te acostumbres a todo, para eso eres una puta de mierda y muy cerda. ¡Sigue hasta dejarlo bien limpio!

Cuando terminó la separé de mí y dándole una patada la eché al suelo junto al cerdo.

Gracias mi Ama.

Ja, ja, ja, nunca imaginasteis que iba a trataros así, ¿verdad?

No, nunca. Pero nos haces sentir bien desde que la convivencia ha mejorado en casa mi Ama.

Y va a mejorar mucho más. Ja, ja, ja. Besa a la puta quiero que te acostumbres al sabor de su boca.

La boca de la puta aún tenía restos del flujo del coño de su hija. Su boca se unió a la de su marido metiendo la lengua en su boca y compartiendo todo lo que aún tenía en su boca.

Vamos a dar un paseo.

Sara se levantó y se subió sobre ellos tirando de sus correas y con su zapatilla les golpeaba para que andarán como si fueran dos vulgares caballos.

¡Arre, arre, siiiii….!ber

Con mis zapatillas les azotaba cada vez más fuerte. Tras el paseo volvimos de nuevo al salón. Descabalgue y me senté en el sofá para fumarme un cigarrillo. Les miraba echándoles el humo en sus caras.

Abrid las bocas. Desde hoy no habrá ceniceros en casa. Así no habrá tanto olor a tabaco.

Fui echando la ceniza en sus bocas y en el suelo para que después la limpiaran con sus lenguas. Era algo que me encantaba hacer. El verlos como perros lamiendo el suelo para dejarlo limpio.

Uff, creo que tengo que ir al baño. ¿Quien de vosotros viene conmigo?

Los dos se miraron sin saber qué responder. Entonces mi madre, la puta dijo que a ella le gustaría acompañarme.

Bien pues vamos. Y tu cerdo te atare a la mesa para que no te muevas.

Al llegar al baño hice que me bajara los pantalones y la braga para sentarme en el wc. Unos sonoros peos inundaron el baño con su olor.

¿Te gustaría que te los diera a ti?

Sería un honor mi Ama.

No podía creer lo que estaba oyendo. Mi madre rogando que le diera a ella mis peos. Me excitaba ver lo sumisa en que se había convertido. Me levanté y me puse al revés en el wc con mi culo algo salido.

Ya puedes tomártelo todo cuando salga.

Antes de apretar para regalarle un nuevo peo tome mi cigarrillo e introduje la boquilla en mi culo para ofrecérselo a ella, a sabiendas que detestaba el tabaco.

Fuma para mi. Toma y saborealo.

Tras darle una calada un golpe de tos hizo que le ordenara darle otra calada.

Chupa bien el cigarro. Está lleno de mi sabor.

Terminó el cigarrillo y le tome por su cabeza pegándola a mi ano. Hice varios esfuerzos hasta que un fuerte y sonoro peo salió de mi culo llenando su boca.

Traga todo, es un regalo de tu Ama. ¡Que puta y que cerda estás hecha!. Poco a poco te acostumbrarás y lo apreciarás tanto que me lo llegarás a pedir. Ja, ja, ja.

Una vez que le di a probar mis peos volví a sentarme bien en el wc dejándola tumbada en el suelo para apoyar sobre su cuerpo mis pies.

Me encanta tenerte a mis pies. Ahora vas a limpiarme.

Me levanté y ella tomó un poco de papel limpiándome el culo de caca.

Ahora lávame, puta.

Me senté en el bidé y con ella arrodillada me lavó bien con sus manos, llegando a frotar mi coño.

Estúpida, ¿qué haces? Te he dicho que me laves el culo, joder.

Le propiné una tanda de bofetones que le hicieron caer al suelo.

Lo siento hija. Perdóname no quería tocarte. Lo siento.

Seguí abofeteándola, pero verla como se humillaba ante mí despertó en mi un deseo de abofetearla mucho más. Tome una zapatilla y seguí abofeteándole la cara para después y tras girarse en el suelo para intentar protegerse seguí dándole zapatillazos por todo su cuerpo. Al escuchar mi padre sus lloros y gritos se presentó en el aseo.

Por favor hija para con tu madre. Castígame a mí por favor, te lo suplico mi Ama.

Si claro, ahora vas a seguir tu, mi cerdo, azotándola mientras os miro y me fumo un cigarrillo.

Mi padre cogió la zapatilla pero no se atrevía a azotar a su esposa.

¡Que te he ordenado, cerdo!

Es….. que……

¡No me has oído! ¡A que estás esperando!

Tome la correa de su collar se la solté del collar y comencé azotarle con fuerza. Ante los latigazos se echó en el suelo sobre mi madre para protegerla. Yo no paré, estaba muy cabreada. Su cuerpo comenzó a tener marcas sanguinolentas producidas por la correa.

Deberíais saber que a mi, vuestra Ama, no se me desobedece.

Por favor, para. No puedo más, ten piedad hija.

No me llames hija, soy tu Ama.

Cuando me canse de azotarlo me agaché y acariciándole le aplaste la colilla en su culo.

¡Noooooo, ahhhhhhh……!

Esta marca la llevarás toda tu vida como esclavo mío que eres. Y… te diré más, acabas de darme una fabulosa idea, os voy a marcar como a los animales. Solo sois unos putos esclavos a mi servicio. A ver si os enteráis de una puta vez.

Me marché dejándolos en el suelo. Me eché en la cama, estaba muy tensa y muy cabreada. Oí como hablaban entre ellos y lo que hablaban.

Cariño, ¿cómo estás?

Bien Paco. No te preocupes. Y tu, ¿cómo estás?

¿Tú crees que lo que estamos haciendo va a mejorar la convivencia? Es un precio muy caro el que estamos pagando. ho mi

Lola, si. Solo tenemos que obedecerle y todo irá a mejor.

Pero……

No hay peros. Le obedecemos y ya está.

El escucharles me hizo saber que a través de la sumisión de mi padre llegaría a dominar a mi madre.

Perra, ¡ven! Que sea la última vez que cuestionas algo que te mando y no lo hagas bien. Tú no tienes derecho a pensar. Solo a obedecer. ¿Lo has entendido?

Dos buenos bofetones cruzaron su cara.

Así será siempre mi Ama. Se lo prometo.

Bien, vas a traerme un cigarro.

Mientras fumaba le miraba. Su cara lo decía todo. Lo que le había dicho mi padre lo había asumido de una vez por todas.

Continúa en