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Dominaciónmar 2025

Una familia muy peculiar (3)

Nunca imaginó que sus padres serían sus juguetes. Pero cuando el collar se cierra y la obediencia se vuelve ley, el placer de ella nace de su dolor. ¿Hasta dónde están dispuestos a llegar por complacerla?

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Solo eres una puta perra a mi servicio. Tú ya no tienes más vida que la que a mí me dé la gana proporcionarte. ¡Estúpida!

Unos buenos escupitajos llenos de flema cayeron en su boca.

¿Te gustan?, ¿Están sabrosos?

Si mi Ama, gracias.

Quiero que pruebes algo. Seguro que el maricón de mi padre no te l ha dado a probar nunca.

Sara fue a la cocina y trajo un calabacín muy grueso al que colocó un preservativo.

Lo ves, es para ti sucia perra. ¡Esclavo, ven! Toma esto que he preparado para la puta de tu mujer. ¿Habéis practicado el sexo anal?

No, mi Ama, nunca.

Está bien. Hoy lo vais a probar. ¡Toma y follatela como la perra que es!

Mi padre tomó el calabacín y lo presentó en el año de mi madre.

No creo que entre, no lo he hecho nunca, mi Ama.

Pues alguna vez tendría que ser la primera. ¡Vamos esclavo!

Mi padre fue presionando para introducirlo en su ano. Por los quejidos de mi madre sabía que le estaba costando que se introdujera.

¿Es que no tienes fuerza, perro? Voy a tener que hacerlo yo.

No mi Ama, conseguiré que entre.

Lo quiero ver todo dentro, ¿lo has entendido?

La presión aumentó y el calabacín se fue abriendo en el apretado culo de ella.

¡Sigue!, lo quiero todo dentro, coño.

Mi Ama es muy grande y me está destrozando.

Ya te acostumbrarás.

Ya solo sobresalía el nudo hecho al preservativo.

Bien, así me gusta. Antes de que te la sigas follando, es justo que tú también lo pruebes,¿no?

Me fui a por otro calabacín y lo envolví en otro preservativo dándoselo a mi madre.

Toma aquí tienes este para que te lo folles tú también.

Mi madre lo tomó y lo fue introduciendo en el culo virgen de mi padre.

Ja, ja, ja, ¿sabéis lo que parecéis?…. Pues un par de putos viciosos y cerdos. ¡Poneros junto a mí y de espaldas.

Con mis manos tomé ambos calabacines y comencé un mete y saca que provocó que sus quejidos fueran cada vez más fuertes. Su dolor me estaba excitando sobremanera. Había leído que disfrutar del dolor del otro suponía tener una vena sádica. Sonreí al pensarlo mientras continuaba follándomelos.

Os habéis convertido en dos animales en celo. Joder esclavo, ¿no me digas que estás excitado? ¿Has visto cómo gotea tu asquerosa polla? Lo estás poniendo todo perdido.

Dando un fuerte tirón les extraje los calabacines de su culo quedando ellos tirados en el suelo.

Perro dedícate a limpiar el suelo y tu puta limpia mientras los calabacines que tanto os han gustado.

Verlos ahí en el suelo obedeciendo mis humillaciones me excitaba mucho.

-Bien, ahora quiero que te vayas y te laves tu sucia boca, perra. Tienes algo que hacer.

Cuando volvió mi madre tiré de su correa y le hice lamer mi coño. Necesitaba correrme.

Tu, perro límpiale el culo a la puta de tu mujer.

Mi madre chupaba mi coño. Yo con mis dedos separé los labios para hacer sobresalir mi clítoris y así tener mayor placer. Mientras mi padre se dedicaba a lamer con su saliva el culo de mi madre.

Agggggggg…. yaaaaa, que gustazo. ¡Para!

Me había corrido como hacía mucho tiempo no lo hacía.

Quiero ver cómo os queréis. Besaros par de cerdos.

Me encendí un cigarrillo mientras los contemplaba desnudos, en el suelo y besándose apasionadamente. Al principio ella se mostró algo reacia al notar el sabor amargo yacre de la saliva de mi padre. Seguramente contendría restos del culo de mi madre.

Ya basta. El placer me pertenece, vosotros no tenéis derecho a el. Ahora vamos a salir para comprar algo que me apetece tener.

Fuimos a un sex shop que conocía. Al entrar les puse el collar a los dos y les hice ir tras de mí. El dependiente nos miró paró sin sorprenderse mucho

Hola buenas tardes. Creo que se lo que vas buscando. Os acompaño a la sección BDSM.

Gracias, eres muy amable.

Allí el chico me preguntó si deseaba algo en especial.

Pues quisiera un látigo y una fusta.

Lo quieres corto, largo, trenzado o liso.

Cuál me recomiendas.

Si es para iniciarlos el liso aunque a mí me encanta el de tiras trenzadas.

Bien te haré caso. Ese me gusta.

En cuanto a la fusta te daré esta de pala larga. Es muy eficiente. ¿Qué más deseas?

No se, recomiéndame tú algo.

Pues tengo unas braguitas de látex con uno o dos strapon que se ajustan muy bien las pueden llevar cuando los saques a pasear. Les hace sentirse muy….. humillados.

Me gustan, me llevo dos una para cada uno. ¡Uy!, creo que es la hora de cierre, no quiero ser una pesada.

Para nada, estoy encantado de atenderte. Si no te importa voy a cerrar y poner el cartel de cerrado para que no entre nadie más.

Sí claro.

Por cierto no sé si sabes que disponemos de una salida para que los clientes prueben los artículos antes de comprarlos. ¿Quieres verla?

Si, claro.

Fuimos a verla y me quedé impresionada. Había una cruz, látigos, fustas, arneses, éter.

¿Quieres probar algo de lo que has elegido? Lo único que no se puede probar son las braguitas de látex. Mira este es un látigo como el que te ha gustado y está esta es la misma fusta que te llevas.

¿Puedo probarlos?

Claro. Si me permites voy a colocarlos en la cruz.

Si. Primero ella, por favor.

El chico cogió a mi madre del collar y la llevó a la cruz colocándola de espaldas y sujetando sus muñecas y sus piernas bien atadas con unas correas.

Bien, ya puedes. Cuando quieras.

Tome el látigo trenzado y comencé a azotarla. Su sonido era maravilloso cuando impactaba en su piel que iba tornándose de un color rojizo precioso. Tras azotarla varias veces fui a tomar la fusta y……

Perdóname pero no he podido contenerme.

El chico estaba acariciando todo el cuerpo de mi padre deteniéndose en sus genitales que los apretaba con pasión.

No te preocupes. No me molesta en absoluto. Ellos son solo unos vulgares objetos para usar.

Yo comencé con la fusta a soltarla sobre su culo. La pala larga dejaba su marca y eso me excitaba sobremanera. Mientras el chico se había sacado su polla y arrodillando a mi padre le obligo a hacerle una mamada.

Que bien lo hace.

Es un puto maricón. Puedes terminar en su boca.

Uffff… Gracias.

Ahora el chico tenía sus manos sobre la cabeza de mi padre haciendo que su polla penetrara hasta el fondo.

Me encantan las marcas que deja la fusta en tu culo.

Los quejidos de mi madre se ahogaron con los fuertes gemidos del chico al estar corriéndose en la boca de mi padre. La solté de la cruz y salimos fuera de la sala.

Bueno, espero que te haya gustado todo. Ya sabes que cuando quieras aquí me tienes. Y tu, que bien la chupas, eres todo un mamador de pollas.

¿No sabes dar las gracias, perro maleducado?

Gracias señor, le estoy muy agradecido por sus atenciones para conmigo.

Nos marchamos a casa pero antes de salir el chico llamó mi atención….

¿No quieres llevártelos con las braguitas ya puestas?

Si, no había caído en ello.

Allí en medio de la tienda les mandé desnudarse.

Desnudaros que estrenéis lo que os he comprado.

El chico trajo unos preservativos para enfundar los strapon y se los colocó dándome a mí el doble para mi madre y quedándose él con el que debía llevar mi padre. Realmente les quedaban muy ajustados para así impedir que los pudieran expulsar.

Bueno, pues nuevamente gracias. Vosotros ya o podéis vestir que nos vamos a casa.

Al llegar a casa me cambié de ropa y me senté en el salón a fumarme un cigarrillo. A ellos les mandé desnudarse y quedarse solo con las braguitas que habíamos comprado sentados en el suelo junto a mi.

¿Qué tal estás con tu braguita, zorra? Seguro que con lo guarra y viciosa que eres estarás encantada.

Con mi pie le daba a la braguita de mi madre por la parte delantera. Al sentir la presión del strapon penetrarle daba pequeños saltitos que me gustaban mucho.

Espero que te sientas como una verdadera puta. Ya sabes lo que es ser follada por todos tus asquerosos agujeros. ¡Que bien me siento!. Ponte a cuatro patas como la perra que eres.

Dejé de presionar su strapon delantero escupiéndole en la cara varias veces y dándole un par de bofetones. Ahora llamé a mi perro para que se acercara de espaldas a mí y a cuatro patas.

Te tengo muy abandonado mi perrito.

Puse mi pie en su culo y lo fui pateando a la vez que le ordenaba colocar sus manos sobre la braga de mi madre y presionar sus dos strapon, tanto el del culo como el de su coño.

Que, ¿te ha gustado tu primera mamada, mariconazo de mierda. Para lo que has quedado. No sabía que hacías unas mamadas tan buenas. Por cierto y su corrida, ¿qué te ha parecido sentir los chorros de leche dentro de tu boca?

Nunca antes lo había hecho, mi Ama. Me siento feliz de que te sientas tan orgullosa de mí. Mi obediencia a ti es total, ya lo sabes, mi Ama.

Así ha de ser y esta perra ha de aprender de ti, ¿verdad que lo harás, puta asquerosa?

Si mi Ama, aprenderé para hacerte feliz.

Eso es, buenos perros tengo. ¡Parad ya! No merecéis obtener placer. El placer ya sabéis que me pertenece a mí en exclusiva. Ja, ja, ja, ja.

Ahora quiero descansar así es que llevarme a mi dormitorio.

Se colocaron a cuatro patas uno junto al otro y me subí sobre ellos. A golpes de zapatilla nadaron por el pasillo hasta mi habitación. Allí me eché sobre la cama dejándolos a mis pies para cuando los necesitara al despertar. Creyendo que no los escuchaba, oí como mi padre le decía que iba a pasar su lengua por las marcas que tanto el látigo como la fusta habían dejado en su cuerpo. Les dejé hacer y me dormí. Al cabo de unas horas me desperté.

Hola mis perros. ¿Habéis descansado?

Si mi Ama.

Enciéndeme un cigarro perra.

Se lo ordene a ella porque sabía que detestaba el tabaco. Quería comprobar su obediencia. La miré como se llevaba el cigarro a su boca y acercando el mechero lo chupaba sin tragarse el humo. Esto le provocó un golpe de tos que al verla así le mandé que lo compartiera conmigo. Puse su cabeza sobre la cama mirando hacia el techo y le fui echando el humo en su boca. Para no escuchar su tos tras echar el humo en su boca se la tapaba obligándola a tragárselo.

Me gusta ver como fumas. A partir de ahora voy a enseñarte a saborear el humo del cigarrillo. ¡Abre la boca, cerda!.

Tras cada calada al cigarrillo juntaba mi boca a la suya para hacer que le penetrara el humo dentro de ella.

La ceniza debes tragarla guarra. No me gusta que no sepas apreciar lo que te doy.

Mi padre nos miraba con cara de sufrimiento al verla tragar el humo del cigarro que tanto detestaba de siempre.

Ahora debes lavarte esa boca, acompáñame guarra.

La llevé al baño, la tumbé en el suelo y puse su cabeza dentro del plato de ducha. Me coloqué sobre ella y fui llenando su boca con mi orina para que la tragara.

Enjuágate bien esa asquerosa boca, guarra.

Cuando termine de orinar fui hasta mi padre para que me limpiara.

Límpiame bien, no me gusta estar mojada de pipí.

Pegó su boca a mi coño y fue pasando su lengua muy despacio por los labios y chupando bien los restos de pipí que aún tenía.

¡Perra ven! ¿Qué haces que no estás aquí?

Estaba terminando de limpiar las gotas de pipí del suelo, mi Ama.

¿Como las has limpiado?

Con mi boca y mi lengua, mi Ama. Así es como me ha ordenado que lo haga.

Así me gusta que no olvides nada de lo que te digo. Por cierto pero, ¿te gustan las marcas que ha dejado el látigo y la fusta en su cuerpo?

Mucho mi Ama.

Y…. ¿No te hubiera gustado tenerlas tú?

Si mi Ama. Me encantaría tenerlas.

Pues…… entonces creo que debes pedirme el tenerlas, ¿no crees?

Mi Ama, por favor estaría encantado y feliz de que marcarás mi cuerpo con tu látigo y tu fusta. Me harías sentir muy tuyo el tenerlas.

Pues eso tiene fácil solución. ¡Levántate!

Le cogí de la correa y lo llevé al comedor. Allí junté dos sillas y la hice inclinarse sobre ellas para después atarle sus piernas y sus brazos a las patas de las sillas.

No te imaginas lo que he sentido al azotarla a ella. Espero que me hagas sentir mucho más tu, perro.

Si mi Ama azóteme por favor. Mi deseo es que disfrute mucho haciéndolo.

Si, lo haré.

Tras de él cogí el látigo y comencé a azotarle su culo y su espalda haciéndole que los fuera contando en voz alta y dándome las gracias tras cada uno.

¿Cuántos crees que quedan, perro?f

Todos los que usted desee, mi Ama.

Buena respuesta, me gusta. Ahora quiero que pruebes la fusta.

Los golpes de la fusta volvieron a dejar marcado su culo al igual que el de su esposa. Lo desate de las sillas cayendo al suelo y acurrucándose de dolor. Le había propinado bastantes más que a mi madre.

Ahora quiero que preparéis la cena. Tengo algo de hambre.

El verles andar apretando sus piernas para evitar expulsar el strapon me hacía mucha gracia. Les veía en la cocina uno junto al otro. Realmente haría de ellos unos auténticos esclavos míos a mi servicio.

Su cena está ya preparada.

Estoy pensando que no tenéis platos para comer ni vasos para beber. Quiero que vayáis a la tienda de animales de enfrente de la casa y compréis dos bol grandes para cada uno. Al ser perros lo propio es que tengáis los bol que venden para animales, ¿no os parece mis animalitos? Y…. Ya sabéis que tienen un servicio de grabación así es que a los tuyos que les grabe tu nombre, Paco y a los tuyos Lola. Pues vestiros e ir a comprarlos mientras yo ceno. Prometo guardaros algo de comida y bebida para vosotros cuando volváis.

Pero al decirles nuestros nombres para que los grabe sabrá que son para nosotros. El chico nos conoce.

Bueno y que importa que se de cuenta. Es algo que debéis de ir asumiendo, que sois mis perros y debéis sentirse orgullosos de serlo.

Pero……

No hay peros que valgan. ¡A obedecer, joder!

Les propine dos fuertes bofetones a cada uno antes de irse. Así llevarían la cara sonrojada y con las huellas de mis dedos. La humillación que sentirían me hacía que me excitara más de lo deseado. Terminé de cenar dejando algo de sobras en el plato para cuando volvieran. Me senté en el sofá, me encendí un cigarrillo y no pude contenerme de lo excitada que me estaba poniendo al imaginarlos en la tienda y diciéndole al chico que grabara sus nombres en los bol.

Me desabroche el pantalón y mi mano se abrió paso bajo la braga para sentir lo mojada que estaba. Mis dedos se llenaron de flujo para comenzar a masturbarme muy despacio mientras daba calas al cigarrillo y dejaba escapar el humo por entre mis labios muy lentamente. El placer estaba llegando al máximo cuando llegaron. Al verme se quedaron parados sin decir nada. Yo seguía masturbándome cada vez más deprisa, mis gemidos se hacían más sonoros, las caladas al cigarrillo eran más intensas. Mi orgasmo llego.

Enseñarme vuestros bol. Son preciosos, acercarlos que os de mis sobras.

Eche en cada bol los restos de mi cena que no había tomado y otros que dejé masticados de mi boca y mezclados con mi saliva y escupitajos.

¿Que queréis beber? Ja, ja, ja, No se para que os pregunto si vais a beber lo que yo os dé. Colocar vuestros bol aquí uno junto al otro.

Me levanté y fui orinando un poco en cada uno hasta llenarlos con mi orina caliente y espumosa.

Ya podéis cenar. Lo tenéis todo.

Verlos como perros tomando las sobras solo con sus bocas y bebiendo mi orina con lametones de sus lenguas me hacían sentir poderosa y muy feliz.

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