Decepciones, mentiras y traiciones (3)
Las dudas se instalan cuando las historias no cuadran y las miradas ajenas revelan lo que él calla. En la soledad de su departamento, el cuerpo recuerda lo que la mente intenta olvidar, y la tentación de explorar lo prohibido se cuela entre las sábanas.
Decepciones, mentiras y traiciones
Capítulo 3
Como cada cierto tiempo cruzaba mensaje con Fernando, decidí contárselo a Facundo, si bien no había pasado nada con él, consideré que no debía ocultárselo, no sea cosa que alguna vez viera los mensajes o me escuchara hablando por teléfono con él, y no le cayera bien.
Cuando se lo conté, esa noche mientras cenábamos, me dijo que no había problema, que era consciente que tanto yo como él, teníamos amigos o conocidos anteriores a nuestra relación, y me quedé más tranquila.
Llegó el fin de ese año, y cómo el año anterior, yo no pasaría las fiestas con mi padre y con mi hermano, de los que nada sabía hacía meses, ni siquiera me llamaban alguna vez por teléfono o me enviaban algún mensaje para ver si aún seguía viva.
Faltando una semana para la Navidad, Facundo me sorprendió invitándome a cenar con su madre esa noche, para que la conociera, y cómo había hablado con ella de mí, su madre quería conocerme también.
Siendo sincera conmigo misma, no podía decir que estaba locamente enamorada de Facundo, pero me sentía bien en nuestra relación, más allá de compartir muchos momentos, tenía también días en que estaba sola, y me gustaba, me había acostumbrado a la soledad, y esos días sola en casa, los aprovechaba para trabajar o para dedicarme a mí.
Conocer a su madre en esa Navidad, significó un cambio en mi manera de verlo, la forma cariñosa de tratar a su madre, y las atenciones que le prodigaba, me hizo verlo no sé…, como más tierno, así hubiera querido yo, tener una relación con mi mamá, a pesar de que su madre por momentos estaba como perdida, incluso olvidando o confundiendo las cosas.
Facundo ya me había avisado, diciéndome que no me sintiera mal si me llamaba como su anterior novia, o si olvidaba quien era yo.
Ese día Fernando me mandó un mensaje deseándome una feliz navidad, y yo le contesté saludándolo también.
Para la noche del fin de año, también cenamos juntos, con su mamá también, pero esta vez en casa de Facundo.
Me encantaba ver la relación que tenían, al ser hijo único, y su madre ser viuda desde hacía muchos años, su hijo era su única familia, y Facundo estaba muy pendiente de su madre, aunque una mujer que la cuidaba vivía con ella.
Fernando también me envió un mensaje esa noche para desearme un buen año, y luego de mis deseos para él también de un buen año, me comentó que aún tenía trabajo en Tandil para unos meses más.
Ese año tuve mis vacaciones en el estudio en la segunda quincena de enero, y Facundo acomodó sus jornadas de trabajo, para tener unos días libres, y en esa semana nos fuimos cinco días a Mar del Plata.
Hacía una semana que me había colocado el DIU, pero la ginecóloga me dijo que por precaución, durante una semana o diez días, me siguiera cuidando, y ya luego de eso, podía tener relaciones sin preservativo.
Si bien habíamos pasado la noche juntos muchas veces, esa sería la primera vez en qué estaríamos tantos días juntos.
Llegamos a Mar del Plata pasado el mediodía, tomamos la habitación del hotel y salimos a almorzar. Luego paseamos un poco por la ciudad y después de cenar en un restaurante de calle Olavarría, volvimos al hotel.
Habíamos salido temprano de La Plata, y Facundo venía de un viaje de trabajo, por lo que esa noche cuando cayó en la cama, se durmió casi al instante.
El día siguiente fuimos a la playa, y estrené una bikini que había comprado antes del viaje, hacía tanto tiempo que no tomaba vacaciones, que el único traje de baño que tenía, era uno enterizo que tenía de cuando era adolescente.
Esa mañana, mientras conversábamos en la playa, que ya había pasado el tiempo que me había indicado la ginecóloga, para que el Diu funcionara correctamente.
Pensé que habría algún comentario al respecto, no sé quizás que se alegrara por no tener que volver a usar un forro, pero lo tomó como algo normal.
Almorzamos en el restaurante del parador, y nos quedamos en la playa toda la tarde. Volvimos al hotel, nos daríamos un baño, nos cambiaríamos y saldríamos a cenar.
Facundo me dijo que aprovechara a bañarme yo, mientras él hacía algunos llamados telefónicos, y luego mientras yo me arreglaba él se bañaba y se cambiaba, ya que claramente, tardo más tiempo que él en arreglarme.
Era normal que Facundo hiciera o recibiera llamados telefónicos a toda hora, las ventas a sus clientes, eran la fuente de sus ingresos, y si algún cliente necesitaba algo, Facundo siempre estaba disponible para gestionar la venta.
A Facundo no se le daban muy bien las tecnologías, su teléfono era su principal herramienta de trabajo, desde allí lo gestionaba todo, tanto con los clientes como con su empresa, era como una continuación de su brazo, tanto que hasta una noche en casa, buscaba un repuesto para su auto y le dije que usara mi notebook, me dijo que las computadoras no eran lo suyo, que estaba acostumbrado a hacerlo todo con su teléfono.
Como cada noche en que dormía en su casa o él en la mía, hacíamos el amor, creí que aprovecharíamos esa seguidilla de noches que dormiríamos juntos para hacerlo, pero luego de cenar cuando volvimos al hotel, Facundo me dijo que al día siguiente podríamos levantarnos temprano, e ir a Sierra de los Padres, porque tenía ganas de conocer ese lugar.
Intenté con besos y caricias tentarlo, pero no pasamos de eso, y desistí de mi intento.
Al día siguiente salimos temprano para Sierra de los Padres, y antes de llegar, tomamos unos mates al borde de la Laguna de los Padres, y luego nos fuimos para esa villa, almorzamos en un bonito restaurante, y nos quedamos toda la tarde allí.
Volvimos para Mar del Plata, nos bañamos, nos cambiamos y salimos a cenar.
Cuando volvimos al hotel, ya en la cama lo busqué con un poco más de intensidad y conseguí excitarlo y terminamos haciendo el amor, aunque no fue una sesión muy larga, pude conseguir mi orgasmo esa noche, y me sorprendió que se volviera a poner un forro, pero no le dije nada.
Los últimos dos días que nos quedaban, los pasamos en la playa, y en las noches cuando volvíamos al hotel luego de cenar, tan solo nos acostábamos a dormir.
Era la primera vez que estaba, en lo que se podría llamar una relación de pareja, y en esta nueva etapa de mi sexualidad, creí que nuestra intimidad sería un poco más… intensa.
No me quejaba en verdad, porque cada noche que nos encontrábamos en la cama, terminaba disfrutándolo, pero creí, quizás erróneamente, que la sexualidad dentro de una pareja, sería un poco más… explosiva, podría decir.
Volvimos a La Plata y Facundo tuvo que regresar a su trabajo, pero a mí aún me quedaba una semana de vacaciones, y en esa semana, aunque hablábamos y nos mensajeábamos seguido, tan solo nos vimos dos veces, el miércoles en la noche, que se quedó a dormir en casa, y el sábado que yo lo hice en la suya, y en ambas noches tuvimos relaciones, y nuevamente con preservativos.
El domingo luego de almorzar, Facundo me llevó a casa antes de irse a la cancha. Él nació y vivió en Avellaneda hasta los diecinueve años, es hincha y socio de Racing, y cada vez que juega de local, se va para Avellaneda, se junta allí con sus amigos de allí y van a la cancha.
Las semanas fueron pasando y la dinámica de nuestra relación era esa, nos veíamos una o dos veces entre semana, y los fines de semana que podíamos, dormíamos en su casa o en la mía.
Por momentos me llamaba la atención qué Facundo no propusiera vernos más seguido, o incluso el proponerme vivir juntos, y muchas veces pensé en qué haría yo, si alguna vez lo propusiera.
Cuando estábamos juntos en verdad la pasaba muy bien, pero también me gustaban mis momentos de soledad.
Quizás nuestra relación no era la que yo hubiera imaginado, pero tampoco tenía con que comparar, nunca había estado en una relación seria, digamos, pero muchas veces pensé que compartiríamos más tiempo juntos, yo entendía que él tenía su trabajo y yo el mío, pero llegar a su casa y cenar o hacerlo conmigo en la mía, era prácticamente lo mismo, pero no era así todas las noches.
*
Para el mes de mayo de ese año, Victoria nos dijo una mañana que le habían ofrecido una obra importante, un edificio de categoría, con departamentos amplios y un diseño de alto nivel, cochera subterránea, y un espacio de usos múltiples en la terraza.
Y ese trabajo, fue mi primer trabajo en grupo con Victoria y con María Marta.
Ese proyecto fue un desafío, porque el estudio de Victoria nunca había construido un edificio de dieciocho pisos, y para el cálculo de la estructura, hubo que contratar a un estudio de ingeniería.
Hasta ese momento no me había tocado, pero durante varias semanas, trabajábamos las tres hasta las seis o las siete de la tarde.
La dirección de esa obra también sería un desafío para el estudio, y cuando ya teníamos listo el diseño, y estaban calculadas las estructuras, un ingeniero de ese estudio nos acompañaría en la dirección de obra, principalmente en las obras estructurales, la de los ascensores y de las instalaciones en altura.
Recién seis meses después de comenzado el proyecto, se pudo presentar el expediente para habilitar la construcción, que estuvo a cargo de una empresa constructora de Buenos Aires, que se especializaba en la construcción de edificios y que contaba con la infraestructura y el personal capacitado para un proyecto de esa envergadura.
*
Los mensajes con Fernando se habían espaciado, aunque cada cierto tiempo, un mes, quizás un poco más, cruzábamos algunos mensajes, contándonos un poco de nuestras vidas, fundamentalmente de nuestros trabajos.
Nunca le había contado de mi relación con Facundo, quizás porque nuestros contactos se distanciarían cada vez más en el tiempo, hasta dejar de tenerlos, pero mentiría si dijera que no tenía ganas de verlo.
Cuando comenzó la construcción del edificio, a principios de diciembre de ese año, no podía creerlo, a mis veintisiete años, era una de las artífices de esa obra tan importante, que sin dudas daría que hablar en la ciudad, por su diseño y por la categoría de los departamentos.
Ese año para su cumpleaños, Victoria volvió a hacer una fiesta, y me dijo que fuera con Facundo, para conocerlo, varias veces lo había visto en la puerta del estudio, cuando me había ido a buscar, pero lo quería conocer.
Ese sábado al igual que el año anterior, su casa estaba llena de gente, y fue una noche muy alegre y divertida, Victoria y Luciana eran unas excelentes anfitrionas, y todo estuvo estupendo, y por suerte, Facundo se integró bien en ese ambiente donde no conocía a nadie.
Para las fiestas de ese fin de año, volví a pasarlas con Facundo y con su madre, que cada vez más, me parecía una mujer adorable, pese a su desorientación y sus confusiones.
Ese verano ni Victoria ni yo tomaríamos vacaciones, Victoria porque en las vacaciones de invierno se iría con Luciana a esquiar a Ushuaia, y yo porque no me quería perder nada de la construcción del edificio, lo que podía ver en esa obra, definitivamente no lo podía ver en la construcción de una casa.
En la tercera semana del mes de enero, un miércoles por la tarde Facundo me pasó a buscar por el estudio, quiso conocer la obra, y fuimos hasta allí en su auto para verla, y de camino a casa le dije que no tenía ganas de cocinar, y compramos comida hecha, cenamos temprano y nos fuimos a la cama temprano, ya que al día siguiente Facundo tenía que viajar a Brandsen y a Lobos, y se iría un poco más temprano.
A pesar de que tenía que madrugar, esa noche también hicimos el amor, aunque no fue una sesión demasiado larga, ya me desquitaría el fin de semana si es que estábamos juntos.
A la mañana siguiente me levanté temprano junto con él, mientras se bañaba le preparé el desayuno y luego de desayunar a eso de las siete de la mañana se fue a trabajar.
Fui hasta el estudio en un auto de la aplicación, cuando Victoria llegó, me dijo que ese día se iría a eso de las doce del mediodía, almorzaría con Luciana, y antes de volver al estudio pasaría por la obra del edificio.
Cuando volvió, a eso de las tres de la tarde, yo estaba con el mate y trabajando en el proyecto de los locales comerciales, que ya casi tenía listo, se sentó a mi lado, le mostré los avances del proyecto y entre mate y mate me dijo:
-Fuimos con Lu a almorzar al restaurante de diagonal 74 y 49, y vimos pasar a tu chico...
-¿Viste a Facu?
-Estábamos adentro y él no nos vio... lo vimos pasar caminando, iba conversando con una mujer...
No le dije que supuestamente tenía que estar en Brandsen, pero en ese momento pensé por primera vez, si en verdad Facundo me contaba todo lo que hacía en su día.
No quise decirle eso a Victoria, que me había dicho que no estaría en La Plata, quizás luego me explicara, porque no había viajado, aunque no me lo había comentado.
Me fui del estudio para casa en un auto de la aplicación, pero no pude dejar de pensar en si me estaba ocultando cosas o si tal vez me estaba mintiendo.
Los días en que no nos vemos, solemos hablar por teléfono en la noche, algunas veces hasta una hora, lo llamo yo o me llama él.
Ese día decidí esperar su llamado, pero esa noche no hubo ni llamado ni mensajes.
Era mi primera relación, y nunca creí que tenía que llegar a pensar en que Facundo hacía cosas a mis espaldas que yo no me enteraba, ¿tendría que empezar a desconfiar de él?
Decidí que no le diría qué Victoria lo había visto en la ciudad, para ver si él me lo decía.
Al día siguiente a eso de las once de la mañana, me llegó un mensaje de Facundo.
-Hola Andy, buen día!
-Buen día corazón, ¿cómo te fue ayer?
-Día complicado! Estaba llegando a la ruta 2, cuando me llamaron de la empresa para que vaya a visitar a uno de nuestros clientes grandes que está por abrir una sucursal en Hudson, así que pasé el viaje a Brandsen para hoy, estoy en Brandsen ahora!
-¿Y cómo te fue con ese cliente nuevo?
-Muy bien la verdad, le vendí de todo, y al mediodía volví para La Plata, y después visité los clientes de Berisso y Ensenada.
-Estaba preocupada, esperando tu llamado me quedé dormida anoche...
-Llegué al departamento eso de las ocho y media, me tiré en el sillón y me quedé dormido, desperté como a las dos de la mañana, no quise llamarte a esa hora.
-No pasa nada, si estás bien no pasa nada, ¿a qué hora volvés hoy? ¿Nos vemos esta noche?
-De acá aprovecho y me voy a Lobos, me queda cerca, voy a llegar reventado, ¿qué te parece si te paso a buscar mañana al mediodía y almorzamos?
-Sí, dale! Te espero en casa!
Cruzamos unos mensajes más, y me dijo que ya se tenía que ir a trabajar.
Si bien me había dicho que no había viajado a Brandsen, y que había vuelto a la ciudad al mediodía, no me había dicho nada de esa mujer con la que lo vio Victoria, ¿tendría que comenzar a sospechar de él? ¿Quién sería esa mujer de la que nada me había contado? ¿Tendría que ser más desconfiada? ¿A controlar un poco más sus movimientos?
No era yo esa clase de mujer, de hecho nunca le preguntaba todo lo que hacía en los días en que no nos veíamos, pero... ¿Habría otras cosas que me ocultaba?
Quizás por mi falta de experiencia en relaciones amorosas, y al ni siquiera pensar en tener algo con otro hombre, era que actuaba de esa manera con él, pensando que de su parte, pasaría lo mismo.
Pero esa noche acostada ya en mi cama, pensé que tenía que estar un poco más atenta a lo que hacía cuando no estaba conmigo, quizás más mensajes al día, o llamadas en horarios en los que no solíamos hablar, no me considero una mujer celosa, pero tampoco quiero ser la boluda que no se entera de nada.
*
Al ir tan seguido a la obra, tanto Victoria como yo, habíamos congeniado con Manuel, el ingeniero a cargo de la estructura, un hombre de unos treinta y cinco años, de buen ver y muy educado.
En las últimas veces en que iba sola, siempre buscaba algún tema de conversación, me daba cuenta de que más allá de los temas de la obra, buscaba saber algunas otras cosas de mí.
Pero fue un viernes que al salir del estudio pasé por el edificio, y luego de observar los avances, cuando me despedí y le dije que ya me iba, Manuel me dijo que también se iba, y que si quería me podía alcanzar a donde fuera.
Le dije que no se hiciera problema que yo pedía un auto en la aplicación, pero me insistió y acepté que me llevara a casa.
De camino conversamos un par de cosas triviales, y a mitad del trayecto me invitó a tomar un café. No quise ser descortés con él, ya que lo vería a menudo, pero tampoco quería aceptar esa invitación, y salí de esa situación diciéndole que mi novio me esperaba en casa porque teníamos el cumpleaños de un amigo, y antes de bajar el auto me dijo que quizás en otra ocasión.
Me parecía un hombre agradable, de conversación interesante, pero no estaba en mis planes tener algo con otro hombre estando con Facundo.
Empecé a estar un poco más atenta a los horarios y los viajes de mi novio, interesándome como no lo había hecho hasta ese momento, incluso proponiéndole algunas veces, vernos algún día más entre semana.
Me había quedado la mosca detrás de la oreja, que no me contara de esa mujer con la que andaba por el centro, fue como una muesca en mi confianza en él.
*
La obra del edificio seguía a buen ritmo, ya estaban concluidas las bases y comenzaban a montar los encofrados para las vigas y columnas a partir del subsuelo.
También se había comenzado a construir mi proyecto de los locales comerciales de Gonnet, sobre el Camino Belgrano, en los que también estaría a mi cargo la dirección de obra.
Comenzaba el mes de marzo cuando me llegó un mensaje de Fernando, preguntándome cómo andaba, le contesté contándole de mi trabajo y él me dijo que seguiría en Tandil un tiempo más, y que estaba muy conforme con su trabajo, y adaptado a la vida en esa ciudad.
A pesar de que habían pasado tantos meses, tenía ganas de verlo, extrañaba esas charlas de café con él. ¿Estaría en alguna relación en Tandil? Nunca había hecho ningún comentario al respecto.
La relación con Facundo seguía bien, pero había tomado la costumbre de enviarle mensajes en horarios no habituales, los que a veces me contestaba al instante, y otras lo hacía más tarde, diciéndome que estaba con algún cliente.
Algunas semanas, pasábamos la noche juntos dos días, pero algunos fines de semana, eran para nosotros, salvo por supuesto, que Racing jugará de local, solía irse dos o tres horas antes del partido para encontrarse con sus amigos y tomarse unas cervezas antes de entrar a la cancha, y si el resultado era favorable, otras cervezas al terminar el partido, para festejar el triunfo.
*
A mediados del mes de abril, una mañana conversando con Victoria, me avisó que con Luciana habían adelantado el viaje a Ushuaia, en vez de ir a mediados de julio, irían la última semana de junio y la primera de julio, por lo que empezamos a pensar en las cuestiones de las obras, para resolver algunos temas antes de su viaje.
Días después, un miércoles en la noche mientras cenábamos en mi casa, Facundo me comentó que ese sábado, una de las marcas de maquinaria qué comercializaba su empresa, presentaba una nueva línea de productos, y realizaban un evento en un hotel de la localidad de Pilar, era una jornada de día completo, que comenzaba en la mañana con demostraciones de las nuevas maquinarias, luego un almuerzo en el hotel, exposiciones y ventas por la tarde y cerraban el evento con una cena, también en ese hotel.
Aprovecharía para visitar sus clientes de la zona norte el viernes, de allí se iría para Pilar, y pasaría la noche allí, para estar temprano en el evento, y el sábado en la noche luego de la fiesta, pasaría la noche también en Pilar, para no volver de madrugada, más que nada por si bebía en la fiesta.
Eso quería decir que ese fin de semana no nos veríamos, a lo sumo el domingo por la tarde.
Y me puse a pensar en que haría el fin de semana sola, me había acostumbrado a estar con Facundo, y a pesar de que me gusta estar sola, ese fin de semana no tendría mi dosis de placer, bueno, a no ser que yo misma me ocupara… y no me disgustó la idea.
El jueves en la noche Facundo durmió en casa, aunque no hicimos el amor esa noche, y a la mañana siguiente, luego de desayunar, me dejó en el estudio y nos despedimos hasta el domingo o el lunes.
Cuando volvía del estudio ese viernes, hice compras como para no volver a salir ese día, guardé todo, fui al baño, puse a llenar la bañera y en mi habitación me quité la ropa.
Cuando ya tenía agua suficiente, me metí al agua, sin apuro, sin horarios y sin planes, me daría un largo baño de inmersión.Hacía tiempo que no me masturbaba, incluso desde antes de conocer a Facundo, y allí, debajo del agua comencé a tocarme las tetas, los pezones y la panza, llegando hasta mi conchita, que acaricié sin apuro, disfrutando esos roces que me fueron excitando.
Mi temperatura fue subiendo y ya dos de mis dedos entraban y salían lentamente de mi conchita, mientras mi mano izquierda iba de un pezón al otro, y así seguí hasta que el orgasmo llegó, ya no recordaba esos orgasmos que yo misma me daba, y lejos de quedar ahí, me seguí tocando bajo el agua, buscando el siguiente orgasmo, que me llegó recordando esos polvos con Graciano que tanto disfrutaba.
Me quedé un buen rato en el agua, disfrutando de esa sensación de relax que me invade luego de un orgasmo, tan intenso como los que me había sacado.
Me terminé de bañar, me sequé y desnuda me fui a la cocina a prepararme la cena, que no fue nada complicada, una ensalada de atún, tomate, zanahoria y huevo duro.
Y también desnuda, me senté en el sillón a ver una película mientras cenaba.
A eso de las diez de la noche, me llegó un mensaje de Facundo, diciéndome que ya estaba en el hotel, que ya había cenado antes de entrar a la habitación, y que se estaba por ir a dormir porque estaba reventado.
Cruzamos varios mensajes y nos despedimos hasta el día siguiente.
Cuando terminó la película, en la que un par de escenas románticas me habían vuelto a despertar el cosquilleo de mi entrepierna, llevé las cosas a la cocina y me fui a la cama.
No suelo hacerlo cuando duermo sola, salvo después de hacer el amor con Facundo, pero esa noche decidí dormir desnuda.
Me tapé tan solo con la sábana, y el rose de la tela sobre mis pezones, y las escenas de la película, hicieron que mis manos volviera a buscar mis tetas para acariciarlas, haciendo que mis pezones se endurecieran al instante, los tomé entre mis dedos, presionándolos ligeramente, excitándome nuevamente.
Retiré la sábana dejando mi cuerpo al descubierto, y mis manos fueron recorriendo mi panza, mis piernas, mis tetas, y levantando levemente el cuerpo, también mi culo.
No sabía por qué estaba especialmente excitada esa noche, pero tampoco me lo cuestioné, y decidida, me volvería a dar placer.
Entre medio de esa excitación por mi mente pasaron imágenes de los encuentros con Graciano, con ese chico que lo había hecho tan solo una vez y algunos momentos particularmente excitantes con Facundo, y con esos recuerdos llegué al orgasmo.
Pero no me detuve allí, girando mi cuerpo en la cama, quedé boca abajo con la mano entre mis piernas, continuando con las caricias en mi conchita, pero ahora además, moviendo el culo lentamente en círculos.
Sentía que un nuevo orgasmo estaba en camino, y aceleré mis movimientos, levantando el culo, que me lo acariciaba con la mano izquierda.
Y no sé por qué, en ese momento se cruzó Fernando por mi cabeza, y acelerando los movimientos de mi mano, me llegó un nuevo orgasmo.
Ese fue el último de la noche, y cuando me fui calmando, me cuestioné a mi misma por pensar en Fernando mientras me estaba dando placer, ¿a qué venía esto?, pensé para mí misma.
Me tapé con la sábana, y un momento después me quedé dormida…
Continuará…
Continúa en
- Relato #232515— title-regex: contiguous parts (2 -> 3)
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