¿El amor es suficiente? (5)
El beso fue un error, pero la chispa no. Gonzalo sabe que está casada, pero también sabe que el alcohol y la noche borran los límites. Violeta intenta huir, pero la tentación ya ha tocado su puerta.
¿El amor es suficiente?
Capítulo 5
Los martes, Cristian se iba a la cancha de pádel directamente desde el consultorio, y cuando volvía de jugar al pádel, solía llegar a las ocho y veinte, ocho y media, transpirado y directamente a bañarse antes de cenar.
Ese martes Nancy me pasó a buscar por casa a las siete menos cuarto de la tarde, el pádel estaba a diez minutos de casa, y a esa hora ya tendría que estar Cristian allí.
Estaba nerviosa desde que me subí al auto, y cuando llegamos a la cancha de pádel, en la cuadra no estaba su auto, aunque había lugares libres para estacionar.
Dimos un par de vueltas manzanas con Nancy para ver si había estacionado en otro lugar, pero no vimos su auto, y ya comencé a ponerme nerviosa.
¿Tendría razón quién había enviado el mail? ¿Sabía algo que yo no?
Nancy trató de tranquilizarme diciéndome que no sacara conclusiones apresuradas, que esperara en casa el regreso de Cristian, y que escuchara lo que tuviera que decirme.
A las ocho y cinco sonó mi teléfono, era una llamada de Cristian y lo atendí:
-Hola Cris!
-Hola corazón! Te quería avisar que voy a llegar un rato más tarde, cuando salí del consultorio me encontré con dos ruedas bajas en el auto, y me fui al pádel en un taxi, el Chelo me lleva hasta el auto, pongo el auxilio pero tengo que llevar a empachar la otra rueda, el Chelo la lleva a la gomería, y después vuelvo para casa.
-Bueno mi vida! Que mal! ¿Dos ruedas pinchadas?
-Sí! Una mierda! No puedo tener tanta sal!
-Cuídate y avísame cuando ya terminaste con el auto.
-Dale te aviso! Te amo mi cielo!-Yo también mi amor! Te espero!
Cortamos la llamada y me quedé pensando, eso explicaría por qué no estaba su auto en la cancha de pádel, pero..., ¿sería esa la verdad?
No quería desconfiar de Cristian, pero luego de ese mail me quedé pensando. Me volví a poner las zapatillas, salí de casa, y paré al primer taxi libre que pasó.
Le di la dirección de la clínica, y de camino le fui diciendo que si un familiar estaba en la puerta lo pasaríamos a buscar y volveríamos.
Ya en la cuadra de la clínica vi el auto de Cristian veinte o treinta metros antes de la puerta de entrada, al auto le faltaba una rueda, y Cristian estaba apoyado en él, pero en la vereda, aún con su ropa de jugar al pádel.
Como iba arriba del taxi no pudo verme, el taxista se detuvo en la puerta de la clínica, hice como que miraba, y le dije que ya no estaba la persona que iba a buscar.
De regreso a casa le expliqué que era mi madre y que se había quedado sin batería en el teléfono, y al llegar a casa le pagué el viaje y bajé.
Entré a casa y pensé, sos una boluda Violeta, no podés estar haciéndole caso a un mail anónimo, pero…, ¿qué quería esa persona? ¿Por qué había enviado ese correo?, y además… ¿quién era esa persona?
Habiéndolo visto, sin dudas Cristian no me había mentido.
Cuando llegó a casa, casi a la hora de cenar, se fue a dar un baño, en verdad había jugado el pádel, porque el olor a transpiración era el de siempre.
Mientras cenábamos me contó todo, y me dijo que al día siguiente, le pediría a las personas de seguridad ver las cámaras del frente, para ver si podía enganchar al que había hecho eso, la rueda que había llevado Marcelo a la gomería, no estaba pinchada, solo desinflada.
Me quedé más tranquila, pero preguntándome, por qué esa persona me habría enviado ese mail, ¿qué carajo quería conseguir con ese mail, arruinar nuestra relación?
Al día siguiente, cuando Cristian volvió del trabajo, me dijo que había ido a la gomería a emparchar la otra rueda, pero que tampoco estaba pinchada, también estaba desinflada, y me dijo que claramente alguien las había desinflado, y que hablando con las personas de seguridad, le dijeron que mirarían las grabaciones, y si encontraban algo se lo harían saber.
Pasaron los días y me fui olvidando de ese correo electrónico, comenzaba el mes de diciembre, y ya las chicas estaban buscando fecha para encontrarnos antes de las fiestas.
En el estudio ya nos habían avisado, que la fiesta de despedida del año, sería el viernes 17 de diciembre, como en años anteriores, en un salón de fiestas, donde solíamos ir toda la gente del estudio, y nuestros clientes.
Cuando se lo conté a Cristian esa tarde en casa, me dijo qué justamente ese día, hacían también la fiesta de fin de año de la clínica, por lo que ni yo podría ir con él a su fiesta, ni él podría venir conmigo a la del estudio.
Por un momento pensé en que me podría excusar en el estudio, pero hablándolo al día siguiente con Pilar, me hizo ver que siendo una de las responsables, no podía estar ausente.
Cristian también pensó algo por el estilo, pero hablando con su padre, Ignacio le dijo que tenía que estar en ese evento, dado que en algún momento él se retiraría, y seguramente Cristian ocuparía su lugar en la sociedad, por lo que era mejor que toda la gente y los proveedores, lo fueran conociendo, y qué mejor que ese evento, para eso.
Nos reunimos con las chicas, el viernes anterior a la fiesta, y Pilar les comentó a las chicas que iría sola, porque Cristian tenía la fiesta de su trabajo.
Bastó que dijera eso, para que todas me empezaran a gastar con Gonzalo, que seguramente iría, que tenía que aprovechar esa oportunidad, que no sea boluda, qué era la noche justa para eso, y no sé qué otra cantidad de cosas.
Pero les dije que ya no me jodieran con eso, que nada pasaría con Gonzalo, que si iba, seguramente hablaríamos cómo lo hacemos siempre y nada más. Además que si iba, seguramente lo haría con su novia, hija de uno de los dueños de la empresa.
En esa semana pensé en que me pondría para la fiesta, en la del año anterior, todo el mundo iba de punta en blanco, como si de un casamiento se tratara, las mujeres con vestido y tacos altos, y muchos de los hombres con traje y corbata, y los más jóvenes, sin traje pero elegantes.
Cristian me dijo que él iría de traje, no suele vestir formal, pero su padre le aconsejó que así lo hiciera.
Ese viernes ya cambiados los dos, yo con un vestido elegante de color bordó, que no insinuaba ni mostraba nada y Cristian que con su traje estaba hecho un bombón, con una camisa blanca y una corbata roja, me lo hubiera comido a besos antes de ir a la fiesta, y estaba segura de que muchas lo iban a mirar con ganas.
Me dejó en el salón de la fiesta del estudio, y quedamos de acuerdo en estar en contacto, si no conseguía quién me llevara a casa, él me podría venir a buscar.
Cuando entré al salón, me encontré a Pilar, que con su vestidito corto y estando sin su novio, era toda una declaración de intenciones.
Fuimos saludando a los compañeros y a varios de nuestros clientes, había allí como cien personas, Ernesto el dueño del estudio, estaba con su esposa y con sus tres hijos, y a ellos fuimos a saludar.
En un paneo general de los invitados, en una mesa vi a los dueños de la empresa donde trabaja Gonzalo, pero él no estaba, y lo agradecí, para que Pilar no me hinchara con él.
Cuando creo que ya estábamos todos, Ernesto pidió un micrófono y agradeció la presencia de todos nosotros, fundamentalmente a nuestros clientes, y ubicándonos en las mesas, comenzó la cena.
No quería tomar vino y pedí cerveza, y durante la entrada y la comida, seguí tomando cerveza.
Antes de los postres, Ernesto volvió a tomar la palabra y nos comunicó a todos, que el año entrante, comenzaría la construcción del nuevo estudio, a pocas cuadras del actual, y con mejores y más amplias instalaciones.
Luego del aplauso sirvieron el postre, y luego del postre, bajó la intensidad de las luces, y comenzó la música de fiesta.
Las chicas rápidamente salieron a bailar, pero yo me quedé un momento más en la mesa hablando con Marisa, otra de las compañeras.
Luego de un momento Marisa me dijo que iba a la barra a buscar un trago, preguntándome si quería algo, pero le dije que por el momento no.
Pasaron unos minutos, y detrás de mí alguien dijo mi nombre, y al darme vuelta vi que era Gonzalo.
-Violeta! ¿Cómo estás?
-Hola Gonzalo, pensé que no venías no te había visto!
-No pude llegar para la cena, venía de Buenos Aires y un accidente en la autopista me demoró por más de una hora, hasta que llegué a casa me bañé y me cambié, se me hizo re tarde!
-Qué lástima que te perdiste la comida! Estuvo espectacular!
-Bueno, al menos no me pierdo la fiesta! Ahora vengo voy hasta la barra!
Fue hasta la barra y un momento después volvió con dos vasos, y me dio uno de ellos.
-¿Qué es esto?
-Gintonic!
-Nunca tomé!
-Probalo te va a gustar!
Lo probé y aunque un poco fuerte para mí, no estaba tan mal, pero no quería tomar demasiado, ya me había tomado tres o cuatro vasos de cerveza durante la cena.
Nos quedamos un rato charlando en la mesa, me dijo que su novia estaba preparando un final que rendía el lunes, y por eso no había venido, y yo le conté que mi marido tenía la fiesta de su trabajo, y que por eso había venido sola.
Cuando sonó un tema tropical, me dijo:
-Vamos a bailar Violeta! Todo el mundo está bailando no te vas a quedar acá sentada!
No me moría por bailar, pero fuimos los dos hacia la pista de baile, donde casi todos los invitados estaban bailando, Pilar me miró, y al verme bailar con Gonzalo, me guiñó el ojo y me hizo un gesto con cara de pícara.
Los dos estábamos con nuestros vasos en la mano, y bailando a una distancia prudencial.
Tanto mi trago como el suyo, con el calor y el movimiento se fueron vaciando, y cuando ya no quedaba nada, tomo mi vaso y lo apoyó en la mesa más cercana.
Volvió y seguimos bailando, esta vez tomándome de una mano y de la cintura me hizo dar unas vueltas, al compás de la música.
Luego de un rato de bailar ya me estaban empezando a doler los pies, no suelo usar tacos altos, y ya los estaba sufriendo.
Dos temas después le dije a Gonzalo que me iba a sentar, que me dolían los pies, que él siguiera bailando, pero no lo hizo y fue conmigo hasta la mesa.
Volvimos a conversar y a reírnos, más suelta por lo que había tomado, y Gonzalo me comentaba, como a algunas personas ya se les notaba el alcohol, por lo sueltas y desinhibidas que se las veía.
A lo lejos pude ver a Pilar, muy acaramelada con un chico que no conocía, seguramente algún cliente, y un par de minutos después cuando la volví a mirar, estaba a los besos con ese chico.
Gonzalo también lo vio, y me miró como diciendo, "mirala voz a Pilar", nos reímos los dos y seguimos conversando.
Luego de ese rato de baile, ya casi a la una de la mañana, Ernesto volvió a tomar el micrófono, y mientras los mozos servían champagne para todos, propuso el brindis, por un próspero 2022 trabajando como en este.
Después del brindis siguió el baile, y Gonzalo me volvió a llevar a la pista, y volvimos a bailar un rato más, entre el calor y el baile, con la sed que tenía, me tomé otro gintonic, y ya estaba más que entonada, cuando Gonzalo me lo dio, le dije que era lo último que tomaba, no quería hacer un papelón emborrachándome.
Cerca de las dos de la mañana volvimos a la mesa, las chicas estaban allí, e hicieron un lugar para que Gonzalo se sentara a mi lado.
Miré mi teléfono, y tenía un mensaje de Cristian de hacía diez minutos, diciéndome que su fiesta ya estaba por terminar, y preguntándome si quería que me pasara a buscar.
Le contesté que sí, si le parecía bien que a las dos y media viniera, y a esa hora saldría.
Le dije a Gonzalo que Cristian me vendría a buscar a las dos y media, y cuando faltaban unos minutos para esa hora, empecé a despedirme de las chicas, de Ernesto y su familia, y de algunos clientes.
Gonzalo caminó conmigo hasta la puerta del salón, y en ese momento pensé en que no saliera junto conmigo, no quería que Cristian llegara a pensar, de que algo había tenido con él.
Antes de salir del salón, nos despedimos con un beso y Gonzalo me dijo:
-La pasé muy bien esta noche Violeta! Y déjame decirte que estabas hermosa!
-Gracias Gonzalo, yo también la pasé muy bien, pero me voy con terrible dolor de pies!
-Seguramente nos veremos antes de fin de año!
-Seguro! Y si no nos vemos que pases unas felices fiestas, y que tengas un excelente año nuevo!
-Gracias! También para vos!
Y acercándose a mí me dio un abrazo y un nuevo beso en la mejilla!Cuando salí del salón, Cristian ya me esperaba, me subí al auto, nos saludamos con un intenso beso y me dijo:
-Me parece a mí o mi peti se tomó todo...
Me reí y le dije:
-Todo no, quizás un poco más de lo que suelo tomar, pero me divertí, la cena estuvo tremenda, el baile también, y con el calor, me tomé un par de gintonic. ¿Tu fiesta cómo estuvo?
-Bien también! Pero te extrañé, hubiera querido bailar con vos, pero bueno...
-¿Y tuviste que bailar con otras...?-Y sí, con un par de compañeras, no podía quedar como el amargo que no baila...
-A mí me pasó lo mismo, al principio no bailé, pero estaba sola en la mesa, así que terminé bailando con un par de compañeros...
No sé por qué pero en ese momento no quise decirle que había bailado con Gonzalo, no quería que llegara a pensar nada raro, ya que le había contado que almorzábamos juntos algunas veces.
El lunes en el estudio, me tuve que bancar a Pilar, cargándome con Gonzalo, con que habíamos estado hablando solos en la mesa, y que luego solo había bailado con él, pero sabía que yo me había ido y él siguió en la fiesta.
No me quedé callada y le dije que la había visto a los besos con ese chico, y me terminó confesando que se había ido con él a su casa, y que no solo habían cogido esa noche, sino que lo habían vuelto a hacer el sábado en la mañana antes de irse.
Pobre su novio, cuántos cuernos tenía...
*
Ese fin de año como en años anteriores, volvimos a pasar la Navidad en casa de mamá, y el año nuevo en Pinamar con su familia, y nuevamente volví a sentir esas miradas de Alan, como estudiándome, como si quisiera encontrar algo en mí, no sabía ya que pensar.
Recibimos el 2022 en la playa, brindando con Cristian y deseándonos el mejor año, que sin dudas para mí, era estando juntos.
El primero de enero al mediodía, nos volvimos para La Plata, ya que habíamos coordinado nuestras vacaciones, para la primera quincena de febrero, donde nos iríamos diez días a Córdoba, a una hermosa casita con pileta que habíamos alquilado en Villa General Belgrano.
En la juntada del mes de enero, como en algunos otros veranos, alguna de nosotras estaba de vacaciones, y esta vez fue Eva, quién faltó a la cita.
Delante de Clara y de Patricia, Pilar me volvió a cargar con Gonzalo, contándoles lo que había sido la fiesta de fin de año del estudio.
Pero les aseguré que nada había pasado con él, qué tan solo habíamos hablado y bailado, pero nada más.Y la guacha de Pilar dijo:
-Ya te está ablandando mamita! En cualquier momento caés...
La miré con cara de culo y le dije que ni en pedo, pero me miró con esa sonrisita, como diciendo "ahora decís que no pero ya te va a tocar".
El último día de enero preparamos todo con Cristian para nuestro viaje a Córdoba, y ese primero de febrero temprano, salimos a la ruta, con la idea de llegar a eso de las tres de la tarde a Villa General Belgrano, lugar que ninguno de los dos conocía.
Cuando llegamos a Córdoba, fuimos a buscar la llave a la inmobiliaria, y antes de las cuatro de la tarde estábamos entrando en esa hermosa casita, no era muy grande pero tenía de todo, hasta un jacuzzi en el baño pegado al dormitorio.
Tenía un pequeño parque no muy grande, pero con una pileta hermosa, al costado un semi cubierto con una parrilla, reposeras junto a la pileta, y un árbol que daba sombra a uno de los costados.
Fueron unos días maravillosos, ninguno de ellos llovió, y aprovechamos para pasear, disfrutar de la pileta, hacer el amor en el jacuzzi, y varias veces en esa amplia cama.
La villa tiene infinidad de lugares para cenar, y conocimos muchos de ellos, hasta fuimos a ver una obra de teatro, famosas en la temporada de verano.
Pero desgraciadamente tuvimos que volver, aún nos quedaban un par de días de vacaciones, y los aprovechamos en casa y visitando a nuestras familias.
El 23 de febrero, era el cumpleaños de Clara, y como ese año caía miércoles, nos juntaríamos el viernes 25, esta vez, con varios amigas y amigos de Clara, pero en vez de hacerlo en la cervecería donde nos juntábamos siempre, lo haríamos en el local de avenida 44 y 17, conocido por el ambiente nocturno "de levante", lugar nocturno para eso por excelencia en la ciudad.
Con Clara y las chicas nos juntamos a cenar antes, y a eso de las doce de la noche nos encontraríamos con sus amigos en ese local, le dije a Cristian ese día que quizás la hora de llegada se extendería un poco, pero lo entendió y me dijo que me esperaba en casa.
El grupo de amigas, amigos y conocidos de Clara, era como de veinte personas, y cuando llegamos a ese local, entre todos le cantamos el feliz cumpleaños, pero me llamó la atención que no estuviera Andrés, pero luego Clara dijo que estaba de viaje por trabajo.
Nos ubicamos en varias mesas y como agasajo a Clara, la gente del local nos acercó dos botellas de champán, seguramente sabiendo que consumiríamos mucho más durante toda la noche.
Bebidas, risas, conversaciones de aquí y de allá, hacían de esa reunión, un momento muy divertido y ameno.
No faltó mucho para que Pilar estuviera a los besos con un chico, y un momento después Clara con otro, yo las veía y no podía entender con la liviandad con qué le metían los cuernos a sus parejas.
Serían cerca de la una de la mañana, cuando en una mirada hacia la puerta, vi entrar a Gonzalo con dos amigos, él no me vio en ese momento, y rogué porque no lo hiciera, que justo, pensé, y ya me imaginaba a Pilar cargándome nuevamente con él.
Y sí, fue inevitable que me viera, casi media hora después, cuando ya el grupo empezaba a desperdigarse, se acercó a mí y me saludó con un beso.
-Hola Violeta! No creí que te encontraría en este lugar!
-Es el cumpleaños de una amiga, y hemos venido con un montón de amigos a festejarlo!
Conversamos un momento y luego volvió con sus amigos, y creí que ahí terminaba todo.
Una de las mesas que ocupaba el grupo se desocupó y fue ocupada por otra gente, el local estaba a reventar, y el grupo estaba esparcido por todo el local.
Perdí de vista a las chicas, estarían chapando con esos chicos en algún rincón oscuro.
En nuestra mesa, solo quedaban un par de chicas que no conocía muy bien, y en ese momento necesité ir al baño.
Como suele pasar en lugares así, en el baño de mujeres había cola para entrar, cuando volví a la que era nuestra mesa, me encontré con otra gente.
Eran cerca de las dos de la mañana, y pensé que ya era hora de irme.
Comencé a buscar a las chicas para decirles que me iba, a Clara la encontré en unos de los sillones del fondo, sentada sobre ese chico, y a los besos.
Tuve que interrumpirlos para decirles que ya me iba, y Clara bastante entonada, me dijo que no sea boluda, que la fiesta estaba en lo mejor, la abracé le di un beso y me fui en dirección a la puerta del local.
Caminaba entre la gente, cuando a mi costado apareció Gonzalo, no sé de dónde.
-¿Ya te vas Violeta?
-Sí, ya me voy, el grupo se desmadró y anda cada uno en la suya!
Por el volumen de la música, tuve que acercarme a él para que me escuchara.
-Tomemos algo y después te vas, y conversamos un poco!
No estaba muy segura de hacerlo, pero me miró con esa cara de "porfa, una sola", y terminé aceptando.
Caminamos entre la gente hasta la barra, él se encargó de pedir los tragos, un gintonic para cada uno, y alejándonos un poco de la barra, nos quedamos conversando junto a una columna.
Gonzalo estaba bastante alegre, después de un par de cervezas y el champán que había tomado, yo no estaba mucho mejor.
Hablamos a poca distancia, el volumen de la música lo requería.
-¿Y tu novia?
-Salía con sus amigas! Y yo me vine con mis amigos! ¿0Y tu esposo?
-Hoy se quedó en casa! No suele venir conmigo cuando salgo con las chicas, él lo hace también con sus amigos!
Hablamos un par de cosas sin importancia, del lugar, de la gente, de la música, y le dije que luego del trago me iba para casa.
Un momento después, Gonzalo me dijo:
-Es una pena que ya tengas que irte! Me hubiera gustado que volvamos a bailar un rato! Me gustó bailar con vos en aquella fiesta…! Y me encantó encontrarte acá!
-No suelo venir a este lugar, siempre nos encontramos con las chicas en una cervecería, hoy vinimos por el cumpleaños de Clara.
-A este lugar suele venir la gente de levante, para alguna escapadita...
-Sí, sabía… ¿vos viniste para eso?
-En realidad no, uno de mis amigos anda detrás de una chica que hoy venía, y con mi otro amigo le hicimos el aguante... pero bueno... estando aquí uno no sabe con qué se puede encontrar, y la verdad me gustó encontrarte...
Me daba la impresión de que la conversación iba en una dirección, un tanto complicada para mí, el lugar, el ambiente, el alcohol…, pero tuve curiosidad.
-Eso quiere decir que si pinta algo...
-Cómo dice el dicho, lo que pasa en Cortés, queda en Cortés... Y si la situación es interesante... que decirte… No busco, pero si aparece... Por cierto, estás muy linda esta noche, el pelo recogido te queda muy bien...
Con sus comentarios se estaba saliendo de la temática de nuestras conversaciones, y empecé a ponerme algo nerviosa, y me siguió diciendo:
-Si la ocasión es interesante, es muy probable que no puede resistirme...
Me quedaba en un par de tragos para terminar la bebida, y me los tomé de una, quería irme antes de que se complicara la cosa, antes que se le ocurriera decir o proponer algo más.
Dejando mi vaso en la tabla de la columna le dije:
-Ya me tengo que ir Gonzalo!
-Qué pena! Siempre me gusta hablar con vos... Pero entiendo...
Bajó la vista un momento y luego me miró a los ojos y dijo:
-Sé que estás casada, y que yo tengo novia, pero eso no quita que en este momento, no me muera por besarte...
Y sin darme tiempo a la reacción, se acercó y me dio un beso en los labios.
Me sorprendió su beso y me alejé de él mirándolo con cara de reprobación, más nerviosa me puse, y mirándolo le dije:
-No Gonzalo, por favor... Eso no, sabés que estoy casada...
-¿Y si no lo estuvieras? Tendría alguna oportunidad?
-Pero lo estoy! Ni vos ni ningún otro hombre tienen oportunidad… Y ya me tengo que ir!
Lo saludé con un beso en la mejilla, y en ese momento él apoyó una mano en mi cintura, necesitaba salir de allí.
-¿Estás en auto?
-No! Me voy en un taxi!
-Yo te llevo, estoy en el auto!
-Gracias Gonzalo, pero prefiero irme sola en un taxi! Nos vemos!
-Chau Violeta! Me encantó encontrarte aquí!
Caminé esquivando gente en dirección a la puerta de salida, nerviosa como hacía tiempo no lo estaba, la situación había tomado un giro que no me esperaba con Gonzalo, sobre todo porque tendría que volver a verlo en el estudio.
Durante el trayecto a casa en el taxi, iba pensando en que no podía contarle a Cristian lo que había pasado, había sido tan solo un beso robado, no quería que llegara a pensar que cada vez que salgo con las chicas, hago ese tipo de cosas, esa noche yo no había ido en busca de nada.
Cuando llegué a casa Cristian dormía, y ya más calmada, me quité la ropa, el maquillaje, y me acosté junto a él abrazándolo.
No pude dormirme por un rato, desde que estaba con Cristian, no había vivido una situación así, qué otro hombre se me insinuara o incluso llegar a proponerme algo, no tenía intenciones de tener nada con otro hombre, amo a Cristian, y estoy muy bien con él.
Al día siguiente mientras tomábamos unos mates, le conté de la salida, lo que no le conté fue el encuentro con Gonzalo y de ese beso, no me animé, quizás tendría que dar explicaciones de algo que no había buscado, ni permitido, ni respondido, y que podría llegar a crear malos entendidos entre los dos.
Continuará…
Continúa en
- Relato #234815— title-regex: contiguous parts (4 -> 5)
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