Mi primera vez con un Amo (2)
El sumiso espera con ansias la llegada de su Amo, sabiendo que cada orden es una oportunidad para demostrar su valía. La noche promete ser intensa, con visitas a un club donde su cuerpo será usado por otros hombres. ¿Podrá soportar el dolor y la humillación sin perder su devoción?
Realmente no fue como esperaba, más bien fue un castigo para comprobar tanto mi grado de obediencia como de humillación. Ahora me preguntaba qué vida me esperaba si realmente aceptaba ser su sumiso en propiedad.
¿Te ha gustado servirla?
Si, mucho. Espero no haberle defraudado.
No, no lo has hecho, al contrario me ha encantado tu grado de obediencia. Has de saber que tengo muchos amigos y amigas a los que deberás servir de ahora en adelante. Cada uno de ellos tiene sus gustos y preferencias a los que satisfacerlas llegado ellos momento. ¿Entendido?
Si mi Señor.
Me gusta cómo te comportas. Ahora quiero que me des un masaje, me siento cansado.
Se levantó y tirando de mi correa me llevó a una habitación en la que había una camilla y un armario con todo tipo de cremas corporales. Se desnudó por completo y se echó en la camilla boca a bajo.
Puedes empezar por mi espalda y ya te iré diciendo.
Unté de crema corporal mis manos y comencé a darle un masaje por toda su espalda para después hacerlo sobre sus piernas. Su cuerpo desnudo me llegaba a excitar al sentirlo en mis manos.
Se dio la vuelta y me mandó hacerlo sobre su pecho y sus pies. Ahora su polla estaba erecta mientras masajeaba sus pechos, cuello y brazos. No me atrevía a rozarle su polla por si le disgustaba. Seguí con sus piernas hasta llegar a sus pies masajeando sus dedos uno a uno.
Creo que te has olvidado de masajear una parte de mi cuerpo.
Dos bofetones cruzaron mi cara.
Mi Señor, disculpe pero no sabía si deseaba que le diera el masaje en sus genitales.
Por qué no, imbécil. A qué estás esperando.
Me volví a untar las manos con crema y abarque sus huevos masajeándolos muy suavemente. La reacción a este masaje fue que su polla alcanzó un tamaño mayor. Al terminar con sus huevos cogí con mis manos el tronco de su polla y las deslicé por todo él arriba y abajo.
Así, muy bien. Sigue así que me está gustando.
Mis manos hacían deslizar la piel de su polla dejando al descubierto su glande sonrojado e hinchado humedecido por ese líquido transparente que lo mojaba todo. Mis manos se iban impregnando de ese líquido haciendo que los movimientos de mi mano se hicieran más suaves y profundos.
Lo haces muy bien para no haber tenido nunca un Amo.
Yo sin contestar acerqué mi boca a su glande atrapándolo con mis labios cuando mis manos descendían dejándolo al descubierto. Cada vez sentía más su líquido preseminal inundar mi boca. Al cabo de un rato sus manos se posaron sobre mi cabeza presionándome y haciendo que toda su polla llenara mi boca.
Chupa más, venga, más rápido estoy a punto de correrme.
Su presión se hacía cada vez más fuerte. Tenía que chupar con fuerza y más rápido hasta que unos abundantes chorros calientes de leche me llenaron.
No pares, sigue chupando. Quiero que te lo tragues todo.
Obedecí su orden y seguí chupando hasta tragarlo todo para después lamerle su polla por entero y dejársela limpia.
Espero haya sido de su agrado el masaje, mi Señor.
Como respuesta obtuve un escupitajo en mi cara para a continuación decirme que le había complacido mucho.
Así me gusta demostrarte lo bien que lo haces. Es lo que esperas, ¿no es así?
Si mi Señor solo espero y merezco eso de Usted.
Se incorporó en la camilla y tirando de la correa salimos de la habitación.
No me has dicho que te pareció la habitación en la que mi amiga te ha tratado. Pronto la usaremos nosotros. Ahora siéntate en el suelo.
Al sentarme me mostró un strapon con ventosa bastante grueso.
Toma ponlo en el suelo y lo fijas con la ventosa. Quiero que esté siempre ahí para que cuando estés junto a mí lo hagas sobre él.
Pero creo que es algo grueso.
Ya lo sé, precisamente es para que te vayas acostumbrando y se te vaya dilatando tu culo.
Lo fijé al suelo y me puse en cuclillas sobre él. Lo cogí con mi mano y lo dirigí hacia mi ano. Poco a poco fui sentándome sobre el strapon pero su grosor no facilitaba que pudiera penetrarme. Mi Señor, al ver la dificultad se levantó y de pie junto a mí puso sus manos sobre mis hombros se dejó caer sobre ellos haciendo que el strapon penetrara de golpe en mi culo.
Así está bien. Tardabas mucho y he pensado en ayudarte. ¿Mejor ahora, verdad?
Si mi Señor pero es muy grueso y me dolido bastante.
Bueno el dolor es algo que te va a acompañar siempre. Se trata de que tu culo se acostumbre y esté siempre preparado para disfrutar de él.
Si, mi Señor. Gracias.
Sentado en el suelo frente a él el strapón alojado en mi culo iba cumpliendo su función. Mi Señor daba tirones de mi correa con el fin de que me moviera a un lado y otro y así la dilatación avanzara. Mis gestos de dolor al moverse dentro de mí le irritaron a mi Señor.
No me gustan tus gestos. Para ti todo ha de suponer placer, alegría y satisfacción por el simple hecho de que soy yo quien te lo ordena.
Cambié mis gestos y lo miré sonriendo.
Así es. Levanta.
Me levanté viendo como quedaba pegado al suelo el strapon impregnado de mis jugos fecales.
Ahora te arrodillas y lo dejas bien limpio.
Me arrodille y agaché mi cabeza abriendo la boca para tragarlo y chuparlo. El sabor era muy amargo. Nunca lo había probado. Cuando terminé me quedé de pie y él se marchó.
Ahora vengo, espérame ahí.
Cuando volvió algo traía en sus manos que no conseguí adivinar.
Mira lo que te traigo. No siempre estarás sentado junto a mí y he pensado que mientras estás en casa de aquí para allá hay que continuar con ese proceso de dilatación. Separa las piernas.
Era como un braguero. Introduje mis piernas por entre las correas y al ajustarlo a mi cuerpo sentí que algo me penetraba.
Así podrás moverte sin que perdamos el tiempo. Lo llevarás siempre puesto incluso al salir a la calle. No hay riesgo de que se te salga porque con esta tapa al ajustarlo bien a tu cuerpo lo impedirá.
Al moverme el strapon se movía dentro de mi. Tendría que acostumbrarme a llevarlo siempre.
Bueno, voy a salir. Mientras prepara el almuerzo, limpias la casa y cuando termines me esperas sentado ahí.
Si mi Señor.
Se marchó y me dejó preparando su almuerzo. Después tomé la escoba y barrí el suelo y lo fregué. Cuando terminé me senté junto a su sillón y lo esperé. El strapon me penetraba muy profundo y tenía que echarme un poco de cada lado para suavizar su presión.
Holaaaaaaa.
Al escucharle supe que no venía solo.
Pasa, me estará esperando como le ordené. Míralo. Levanta y saluda.
Me levanté y al estar frente a él me arrodillé besándole sus zapatos y ofreciéndome.
Ummmmm! ¿Qué lleva puesto?
Ah, es un arnés inverso que hace que esté permanentemente penetrado. Quiero que pronto esté muy dilatado.
La mano de su amigo se posó en mi trasero y dándome varias palmadas, el strapon penetró más en mi.
Veo que lo cuidas bien.
Para disfrutar de él tengo que cuidarlo antes.
Mi Señor tiró de la correa y me acercó a ellos. Su amigo al tenerme tan cerca estiró su brazo para coger mis huevos con toda su mano.
Ummmm, los tiene bien cargados y duros.
Su mano ahora los iba retorciendo poco a poco a la vez que besaba a mi Señor.
Te aseguro que vas a disfrutar mucho. Es muy obediente y no tienes que tener ningún reparo para con él.
Mis piernas se doblaban conforme la mano apretaba y retorcía mis huevos. Al darse cuenta tiró de ellos hacia arriba.
¿Por qué se dobla?, ¿no me habías dicho que su obediencia es total?
Mi Señor me miró y con cara de enfado me dio varios bofetones que marcaron mi cara.
Que sea la última vez. ¿Entendido?
Perdón mi señor.
Vamos a la habitación.
Me llevaron a la habitación donde había atendido a su amiga. Allí me colocaron en un cepo con las piernas abiertas y sujetas a las anillas que había. Me sentía muy humillado. Su amigo se desnudó delante de mí y colocándose de frente se cogió la polla y la puso junto a mi boca, entre mis labios. Mi boca se abrió e inicié una mamada como me había enseñado mi Señor.
Detente, no quiero correrme en tu boca. Para ella le tengo reservado algo muy especial.
Se fue hasta colocarse tras de mí, cogerme fuerte de mis caderas y soltando el arnés que llevaba puesto lo sustituyó por su polla que sin miramiento se alojó dentro de mi culo.
Jaime, qué maravilla tienes aquí. Me encanta lo apretado que lo tiene, va a hacer que me corra.
Mi Señor se colocó en lugar de su amigo y mientras yo era follado por su amigo y le hacía una mamada a él unían sus bocas besándose y mezclando con sus lenguas la saliva de sus bocas.
Pasado un buen rato tanto mi boca como mi culo se llenaron de la leche de sus corridas. Me hicieron sentir un prostituto al que usan para su placer sin importarles yo.
Te has portado muy bien.
Si, Jaime ha sido fantástico este puto que tienes. ¡Que bien se ha portado! Si me salgo va a chorrearle toda mi corrida y lo va a poner todo perdido, ¿hacemos algo?.
Si, se lo taponaré ahora mismo. No te salgas aún, voy a traer algo para ponerle.
Mi Señor se ausentó y al volver tomó la polla de su amigo y nada más sacarla de mi culo introdujo el strapon que iba unido al arnés y lo ajustó a mi cuerpo quedando penetrado aún más.
Aún está en el cepo, pasa aquí y que te lo limpie.
Su amigo se puso frente a mí y yo con mi boca abierta le pasé la lengua por su polla para después chuparla bien.
Que bien se queda uno, eh Jaime. ¿Quieres un cigarro?
Sí sentémonos y disfrutemos del momento.
Solo podía levantar un poco mi cara y verles fumar a la vez que escuchaba sus conversaciones.
Jaime, te puedes hacer de oro si lo anuncias para sesiones y encuentros. En el club donde voy hay un tablón de anuncios y siempre hay quien busca y quien se ofrece.
No es mala idea, lo estudiaré.
Seguí en el cepo viéndoles a ambos hablando y acariciándose. Sin duda mi Señor era bisexual al gustarle tanto hombres como mujeres pero siempre bajo el techo de la dominación.
Bueno Jaime me marcho y estudia eso que te he dicho y ya me cuentas.
Su amigo se vistió pero antes de despedirse se acercó a mí y tras escupirme en la cara y darme dos fuertes bofetones me miró.
Eres muy bueno y tu Señor va a disfrutar mucho de ti. Nos veremos.
Tras marcharse mi Señor se acercó a la habitación, me soltó del cepo y me llevó al salón. Allí, pegado al suelo, estaba el strapon sobre el que debía sentarme a su lado. Mi culo estaba ya bastante dilatado y no me costó mucho el clavármelo hasta el fondo de mi para satisfacción de mi Señor.
¿Estás cómodo?
Si mi Señor. Gracias.
Necesito que me relajes los pies.
Le descalce. Sus pies tenían una piel áspera y olían bastante fuerte. Acerqué mi boca a uno de ellos lamiendo su talón una y otra vez.
Sigue, me gusta.
Bese su planta y la lamí con pasadas de mi lengua. El olor de sus pies penetró en mi nariz. Ahora seguí con sus dedos chupándolos mientras los metía en mi boca. Le miré y vi como pasaba su mano sobre su polla que ya estaba erecta.
Mira como me estás poniendo, mi perro.
Al ver su polla y su mano como se deslizaba arriba y abajo dejé de lamer sus pies y avance por sus piernas hasta llegar a tener su polla muy cerca de mi cara. Mi Señor golpeó mi cara con su polla a lo que respondí separando sus manos y abriendo mi boca la cogí con mis labios introduciéndola dentro y chupándola. Mi cabeza subía y bajaba al igual que él hizo con sus manos. Mi saliva resbalaba por su polla. Sus manos apresaron mi cabeza haciendo que su polla se alojará al fondo de mi boca provocándome varias arcadas.
Has de saber que si vomitas me encantará ver como lo tomas.
Seguí con su polla clavada en mi boca dejando salir algo de mi vómito por la comisura de mi boca para no ahogarme.
Eres muy cerdo y me encanta.
Me separo de él viendo como había dejado su polla llena de vómito.
Vamos, tómalo todo, pronto tomarás no solo el tuyo sino el mío también, cerdo. No me agrada que esté sucia, vamos límpiamela.
Volví a cogérsela con mis manos. Estaba impregnada de su leche blanca y caliente mezclada con restos sólidos de mi boca. Su sabor era agrio y áspero aunque eso no me iba a impedir el obedecerle. Comencé por ir pasando mi lengua desde la base de su polla hasta el glande recogiendo en mi boca todo. Varias veces pasé mi lengua hasta dejársela limpia.
No ves como están.
Se refería a sus testículos que también estaban algo llenos de mi vómito. Con mis manos los atrapé para besarlos a la vez que los chupaba y lamía.
Así me gusta. Ahora ve y prepara el almuerzo.
Me levanté dejando el strapon sujeto en el suelo. Mi ano estaba muy abierto.
No pensarás que vas a preparar el almuerzo así. Trae el arnés que te lo ponga.
Fui y le di el arnés. Me coloqué de espaldas a él y agachado hacia adelante ofreciéndole mi culo.
Mete primero los pies y te lo subes para que te lo coloque.
Metí mis piernas, lo subí hasta quedar el strapon pegado a mi culo y entonces él lo cogió y lo introdujo en mi culo para después ajustar las correas a mi cuerpo. Poco a poco me iba acostumbrando a estar penetrado. Mi ano estaba dilatándose con el paso de los días. Me marché a la cocina a preparar su almuerzo.
Tengo hambre, ¿que queda para almorzar?
Muy poco mi Señor.
Vi como se levantaba y se iba al dormitorio para volver de nuevo y situarse tras de mí en la cocina. No tardó en hacerme sentir la fusta.
No me gusta esperar.
Varios fustazos hicieron que mi culo se tornara rojo.
Mi señor ya está listo su almuerzo.
Sírvelo ya, vamos.
Mientras servía su almuerzo en el comedor no cesó de seguir azotándome. Se sentó y dejó su fusta en mi boca.
Sujétala mientras almuerzo, puede que me apetezca seguir usándola después.
Permanecí de pie a su lado. Cuando terminó se encendió un cigarro cuya ceniza iba echando sobre las sobras. Al terminar apagó la colilla y me ofreció el plato para que yo almorzara. Mientras lo hacía, de vez en cuando, escupía en mi plato.
Ja, ja, ja como me gusta verte comer como los cerdos. Por cierto, esta noche iremos a un club al que suelo acudir y en el que tengo amigos. Iremos a tomar una copa. ¿Qué te parece?
Bien como usted desee, mi Señor.
Pasamos la tarde en casa y sobre las nueve de la noche me mandó acompañarle para vestirse. Se puso un pantalón ajustado de cuero negro, una camisa del mismo color y unos botines.
Bueno, ahora vamos a que tú te vistas.
Mi Señor tomó del armario una ropa que consistía en unas braguitas y unas medias como ropa interior. Un pantalón de licra que resaltaba mi polla y huevos así como el arnés en mi culo. Después me colocó un collar ancho en mi cuello y una camiseta también muy ajustada. Al collar le sujetó una correa que dejó por debajo de la camiseta.
Esta noche vamos a disfrutar mucho los dos. ¿Sabes lo que es el pasillo francés?
No, mi Señor.
Bien, pronto lo sabrás, así como el cuarto oscuro. Ambos me encantan.
Salimos de casa en dirección al club. Yo iba conduciendo y al llegar dejamos el coche en un aparcamiento reservado para los socios, me bajé y le abrí la puerta. Él tomó la correa de mi collar y me mandó ir siempre tras de él. Se identificó ante el guardia de seguridad y pasamos al interior. El ambiente era muy oscuro solo con unas pequeñas luces en el suelo para guiarnos al avanzar. Un camarero, desnudo y solo con un pequeño tanga que tapaba sus genitales nos acompañó a la mesa que tenía reservada. Él se sentó y a mí me mandó estar junto a él en el suelo.
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