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Dominaciónjul 2025

Mi primera vez con un Amo (3)

Para Jaime, la primera vez en público no es solo un paso de iniciación, sino una caída al abismo de su propia sumisión. Mientras su Señor lo exhibe ante extraños, el límite entre el placer y la vergüenza se desvanece, dejando solo la obediencia absoluta.

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Este relato queda fuera de tus preferencias actuales. Lo mostramos porque llegaste por un enlace directo.

Allí sentado junto a mi Señor me sentía muy bien aunque muy nervioso por ser mi primera vez en público como sumiso. El camarero trajo un bol y lo llenó de agua poniéndolo junto a mi.

¿Qué desea tomar el señor?

Tomaré un wiski, gracias.

Te das cuenta lo bien que tratan aquí a los sumisos.

Estaba tomando su bebida cuando alguien se acercó a nosotros.

Hola Jaime, cuánto me alegro de volver a verte por aquí. Veo que tienes ya un perrito.

Sí, es mi perro en propiedad. ¿Te gusta?, es muy dócil y obediente.

Me alegro por ti.

Siéntate con nosotros, te invito a tomar una copa.

Desde el suelo les veía como brindaban con sus copas y se besaban.

Pedro, me gustaría enseñarle el club, ¿nos acompañas?

Sí claro.

Los dos se cogieron de la mano llevándome tras ellos y tirado de la correa.

Pues, esta sala es para bailar y alrededor de la pista hay habitaciones para ser usadas por los clientes. Si la luz está roja es señal de que está ocupada, si es verde puedes usarla y si la luz es amarilla quiere decir que está ocupada pero que está solo y acepta que entre alguien. En este caso el que entre no siempre es aceptado por el ocupante y entonces debe salir de la habitación.

Sigamos Pedro.

Bien, ahora vamos por aquel pasillo en el que está el pasillo francés. ¿Sabes lo que es?

No.

Acerquémonos, no está siendo usado. Mira, ves esos agujeros. Por ahí los que lo deseen pueden introducir su polla para que con el morbo que da el anonimato, otro vaya pasando y realizando una mamada a cada una de las que asomen.

Creo que te gustará, mi perro. Así conocerás todo tipo de pollas y su sabor. Ja, ja, ja.

Bueno ahora vamos a una sala en la que hay reservados temáticos. Unos están preparados para los que gustan de la dominación, otros para los juegos húmedos como la orina, y ahí está la sala más especial, para los amantes de scat. Y creo que no me falta nada por enseñarle. Vayamos a sentarnos.

Volvimos a nuestro lugar donde estábamos y Pedro le comentó algo a mi Señor.

¿Te importa si me lo llevo de paseo por el club?

No, puedes llevártelo.

Pedro cogió mi correa y esta vez me llevó a cuatro patas tras el.

Quiero que pruebes el pasillo francés. A ver si tenemos suerte y hay bastantes personas en el.

Llegamos al pasillo francés, estaba algo oscuro pero pude observar que la mayoría de las aberturas estaban ocupadas.

Hemos tenido suerte. Vas a disfrutar mucho, te lo aseguro. ¿Ya sabes lo que tienes que hacer?

Sí señor.

Bien pues dedícate a satisfacer a cada uno. Ya sabes que hay una luz verde que te dice que puedes chupar esa polla y cuando se encienda la luz roja es que debes parar.

Me introduje en el pasillo, era estrecho y me dediqué a chupar la primera polla que sobresalía. Era gruesa y muy dura que casi no me cabía en la boca. Abrí bien mi boca, la bese, la chupé y comencé a hacerle una mamada intensa que pronto soltó varios chorros calientes de leche en mi boca. Al terminar avancé un poco más. Esta vez la polla estaba algo flácida por lo que la introduje por completo en mi boca y la chupe haciendo que tuviera una erección considerable. Nuevos chorros de leche llenaron mi boca que hube de tragar. Cada eyaculacion sabía de distinta forma. Así estuve hasta completar las cinco pollas que sobresalían a la espera de mi llegada. Cuando salí del pasillo mi cara estaba toda impregnada de sus corridas.

Muy bien, así me gusta. ¿Qué te ha parecido?

Muy bien señor.

Vayamos a ver a tu dueño.

Pero bueno donde te lo has llevado. Mira como tiene la cara. Estás hecho todo un cerdo. a

Si, se lo ha pasado genial, le ha hecho una mamada a cinco que estaban en el pasillo. ¡Levanta!

Me levanté y me quedé mirándoles. La mano de Pedro se había introducido por el pantalón de mi Señor y había atrapado su polla que resaltaba a través del pantalón.

Me encanta como la tienes. Tu, acércate.

Mientras masturbaba a mi Señor, Pedro separó sus piernas y sacó su polla a través del pantalón para introducirla en mi boca. La cogí con mi mano y comencé a lamérsela muy despacio pasando mi lengua por su tronco y ensalivándola toda para después darle unos fuertes chupetones a su glande.

Jaime, tu sumiso es una maravilla, que bien la chupa. Y tú cómo la tienes, me encanta tan dura y tan gorda. Me apetece que me la des.

Sí claro.

Vayamos a un reservado.

Pedro me separo, me dio un bofetón y tras subirse el pantalón le dio la mano a mi Señor y nos fuimos a uno de los reservados. Al entrar me mandó desnudarme y desnudarles a ellos. Los tres desnudos me colocaron echado sobre un sillón y ofrecido. Pedro se colocó delante de mi Señor y agachándose le ofreció su culo para que lo penetrara. Mi Señor lo tomó por sus caderas y de un golpe seco se la introdujo hasta desaparecer por completo.

Si, siempre me ha encantado tenerla dentro llenándome todo. No te separes de mí y vayamos delante de tu sumiso. Quiero disfrutar más.

Se colocaron frente a mí. Mi Señor no cesaba en penetrarlo. Pedro tomó su polla erecta con sus manos le escupió sobre el glande y la puso entre mis labios.

Vamos, cerdo quiero llenarte la boca.

Los empujones de mi Señor hacían que la polla de Pedro entrará y saliera de mi boca una y otra vez para chuparla yo. Así estábamos cuando un grito de mi Señor detuvo sus empujones dejando la polla de Pedro encajada en mi boca y soltando unos chorros calientes de leche que hube de tragar rápido y así poder respirar. Mi Señor se mantenía pegado al cuerpo de Pedro, totalmente rígido y exhausto.

¡Que barbaridad, que gustazo!, ¿te has corrido tu, Pedro?

Si, creo que aún está tratando de tragarse toda mi corrida.

Mi Señor se fue separando muy despacio de Pedro dejando su ano libre de su polla. Así se acercó a mí e introdujo su polla que aún chorreaba restos de leche y otros de su ano y me la introdujo en mi boca para que se la limpiara.

¡Límpiamela mi sumiso!

Después de un rato de chupar y lamer su glande y su tronco la sacó de mi boca y se sentó en el sillón.

Pedro, creo que deberías hacerle que te limpie bien tu culo ya que está expulsando los restos de la corrida.

No sabía si también hacía eso tu sumiso.

Pues claro. Todo lo que yo le ordené lo hace sin rechistar. ¿Verdad que si?

Si mi Señor.

Pues atiéndelo como se merece.

Baje del sillón y me coloque tras de él. Pose mis manos en sus glúteos para separarlos y pude ver como su ano tenía unas contracciones que hacían que expulsara todo.

Con lo cerdo que es, espero que te guste.

Sin contestar abrí mi boca y la pegué a su orificio anal. Sus contracciones hacían que su ano expulsara resto sólidos mezclados con la leche de la corrida de mi Señor que los hacían ser más bien líquidos. Los tragué con mucho gusto y por fin los dos se sentaron uno junto al otro.

Jaime,¿dónde has encontrado un sumiso como este?

Pues nos conocimos por un chat y en un principio no pensé que fuera a ser lo que yo buscaba. Desde el primer momento me confesó que era hetero pero que como sumiso que era, solo conocía la obediencia.

Desde luego que si es obediente. A ver si me invitas a tu casa. Te dejo.

Nada más irse mi Señor me miró, tiró de mi cadena y me sonrió.

Me apetece que nos vayamos a un reservado temático. ¡Vamos!

Si mi señor.

Se levantó y tiró de mi cadena. Conforme íbamos hacia el reservado muchos saludaban a mi Señor mientras yo le seguía con la cabeza agachada mirando hacia el suelo. Para mí suponía una humillación brutal pues era la primera vez que mi Señor me exhibía ante los demás en público. Mi boca aún rezumaba leche de mis mamadas que intentaba recoger con mi lengua. Por fin llegamos al reservado. Entramos cerró con llave y pulsó el indicador rojo que era visible desde fuera y daba a entender que estaba ocupado y que no aceptaba visitas.

¡Desnúdame!

Me arrodille y fui desnudándole muy lentamente a la vez que besaba la parte de su cuerpo que quedaba desnuda como señal de agradecimiento. Ya desnudó su polla comenzó una erección que al estar arrodillado rozaba mi cara. La atrapé con mis labios y le di varios besos.

¡Humedécela! Me gusta ver y sentir como brilla con tus chupadas.

Obedeciéndole tome su prepucio con mis dedos, lo separé y mirándole deje caer mi saliva en su interior para proceder a subirlo y bajarlo para que toda su polla brillara con ella y así satisfacer su deseo.

Sigue así, lo estás haciendo muy bien. Hazlo muy despacio, quiero disfrutar mucho rato de ti.

Mi mano se deslizaba muy despacio dejando totalmente descubierto su glande que comenzó a dejar salir su líquido preseminal. Le miré y abriendo mi boca saqué mi lengua para darle a entender que deseaba chupársela y si me daba permiso para hacerlo.

No, sigue así un poco más.

Seguí sus órdenes hasta que al cabo de un rato me apartó y tirando de la correa me hizo poner a cuatro patas sobre un banco en el que mi polla quedaba alojada en un agujero que había y mi cuerpo doblado con mi culo totalmente expuesto y ofrecido.

La has dejado muy preparada y quiero compartir contigo este placer.

Noté que se colocaba tras de mí, separaba mis glúteos con sus manos y escupía en el. Cogió su polla y con sus manos frotó mi ano para introducir su saliva en el.

Tengo tantas ganas de disfrutar. Tenerte como de mi propiedad es algo que cada día aprovecharé más y más.

Ahora su glande entreabría mi ano e iba penetrando muy despacio llenando todo mi ano. Sentía como se abría paso hasta llegar al fondo de mi culo. Allí noté sus empujones para después sacar su polla y volverla a introducir. Ahora sus embestidas se hicieron más continuas sintiendo que era follado como un vulgar maricón. Sus gemidos iban en aumento así como sus insultos y humillaciones.

Decías que eras hetero y lo que eres es una puta maricona. Me gusta que me sirvas y que lo hagas también a quien yo desee y te ordene. Voy a hacer de ti una maricona muy cerda y guarra. Si, si, te voy a llenar tu puto culo y te lo vas a tomar todo. Eres muy cerdo y quiero que me lo demuestres día a día.

Su cuerpo se unió al mío, sus manos me apretaron contra él y sentí como su polla tenía contracciones a la vez que soltaba chorros calientes de leche.

Muy bien, mi perro. Me has hecho disfrutar mucho.

Se separó de mí, se sentó en un sillón y tomando un bol metálico que había sobre una estantería lo colocó en el suelo y me mandó colocarme en cuclillas sobre el.

Ya puedes echarlo todo en el bol.

Con mi culo sobre el bol apreté para que saliera todo. El sonido sobre el bol que hacía la leche que salía de mi culo unido al de restos más sólidos me hizo sentir lo que realmente siempre había deseado ser.

Bien, ya puedes tomártelo todo, cerdo.

¡Mi Señor yo…….!

¿Algo que objetar, perro?

No mi Señor.

Sin más me agaché y comencé a lamer y dar chupadas al contenido del bol. Lo líquido no me desagradaba pero de vez en cuando caía en mi boca algo sólido cuyo sabor era amargo. Al terminar le miré esperando su aprobación.

Ahora enjuágate la boca y ven a limpiarme.

Me lave la boca y volví de rodillas entre sus piernas lamiendo y chupando su polla por entero.

Nos vamos a marchar así es que acércame el arnés que te lo ponga.

Le di el arnés para que me lo colocara. Ahora no me permitió ponerme el pantalón y tuve que ir así hasta el coche y de allí a casa. Mientras salíamos del club sentí algo de vergüenza que todos me vieran andar desnudo y con el arnés puesto. Al llegar a casa….

Quiero darme un baño. Prepáralo todo mientras descanso un poco.

Llene la bañera, y preparé su ropa. Por la hora que era le preparé unos slip, su pijama, sus zapatillas y le fui a llamar.

Cuando desee mi Señor todo está preparado.

Bien voy ahora. Pero antes ponte a cuatro patas y me llevas al baño. No solo eres mi sumiso sino mi perro mi caballito y todo lo que yo desee que seas para mí.

Se subió sobre mi espalda y azotando mi culo con su mano me hizo llevarle al baño.

¡Arre burro!

Al llegar se bajó y tras desnudarlo se introdujo en la bañera.

Ya sabes lo que tienes que hacer.

Empecé por enjabonarle su cabeza frotándole y enjuagándose la después. Luego tomé sus brazos y se los froté al igual que sus piernas. Ahora tocaba su pecho y sus genitales, así como su culo.

Puedes seguir, lo haces muy bien.

Se incorporó y le froté primero la espalda y después el pecho. Me detuve en sus pezones que froté con mis dedos.

Me gusta lo que haces, nunca lo había experimentado.

Ahora llegaba lavar sus genitales. Arrodillado junto a la bañera metí mis manos en el agua y le lave su polla bajando el prepucio primero y después frotando su glande.

Me vas a excitar otra vez, pedazo de puta.

Con una de sus manos atrapó mis huevos y los retorció mientras me sonreía.

Es mi manera de decirte que me gustas como algo mío.

Una vez me soltó le ayudé a echarse hacia adelante para terminar lavándole su culo. Froté sus glúteos para ir aproximándome a su orificio anal. Mi Señor se sentía a gusto y prueba de ello era como se intentaba levantar un poco para que se lo aseara.

Mi Señor, gracias. Esté usted relajado, no se moleste.

Mis dedos encontraron su orificio anal y tras frotarlo dos de mis dedos los introduje en él. Su ano estaba muy dilatado. Se irguió más con el fin de que pudiera penetrarle más y más.

Sigue así, me estás dando mucho placer y por ello te recompensaré, mi perro.

Tal era su satisfacción que no dude en seguir introduciendo mis dedos moviéndolos y masturbándole cómo se merecía. Me sentía orgulloso de poder servirle satisfaciéndolo. Tanto estaba disfrutando que introduje en la bañera mi otra mano para atrapar su polla y masturbarle a la misma vez.

Puto perro, sigue. ¡Que gustazo me estás dando!, pedazo de puto maricón. Qué pena no haberte encontrado antes. ¡No pares!, joder que me estoy corriendo, maricona, cabrón.

Tras correrse lo seque por todo su cuerpo, lo bese por entero, lo masajee con crema hidratante, y termine por vestirlo. Al finalizar permanecí en el suelo mirándole y besándole sus pies y agradeciendo que me hubiera aceptado como su perro en propiedad.

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