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Dominaciónjul 2025

Begoña confiesa lo que hizo en la fiesta de Clara

Begoña creía que su secreto en la fiesta de máscaras quedaría enterrado, pero la confesión abre la puerta a una tentación que no puede rechazar. Ahora, frente a sus amigas, el anonimato se rompe y la sumisión se vuelve personal, inmediata y sin piedad.

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Clara por fin había dado el gran paso en su vida, yéndose a su esclava vivir a su piso. Estaban las dos juntas con sus compañeras. salvo por la chica que se había ido de erasmus.

Todas estaban contentas por Clara, ya que podía vivir con Marta y cumplir su sueño de poder vivir como esclava completa. Además, con el dinero de Susana, y de su coche, Clara no sólo llevaba una vida mejor, sino que tenía para el alquiler durante mucho tiempo.

–Entonces, al final, ¿Has visto a Susana? –preguntó Laura.

–Sí, o al menos, lo poco que queda de ella. –respondió Clara.

–Porque, os lo digo en serio está irreconocible y si os cruzáis con ella, no la reconoceréis en absoluto. –dijo Clara.

–Quise, advertirla y se lo avisé, que había gente que la tenía muchas ganas, pero no me hizo caso, porque estaba muy excitada y cachonda perdida. –dijo Clara.

–Desde que surge esa necesidad de sentir el placer por ser humillada y denigrada, ya no desaparece. –dijo Clara.

–Sí, es verdad. –dijo Begoña.

–Además, algunas de nuestras amigas han comenzado a sentir placer por la sumisión. –dijo Laura.

–¿En serio? –preguntó Clara.

–Sí, no sé si te diste cuenta, pero algunas de nuestras amigas, llevaban el lazo en el tobillo izquierdo. –dijo Laura.

–Mónica se puso el lazo en el tobillo izquierdo, junto con Miriam. –dijo Begoña.

–¿En serio? –preguntó Laura.

–No me di cuenta la verdad, porque todas íbamos con máscaras y con las túnicas puestas. –dijo Clara.

–Yo la reconocí, porque cuando estuvimos el fin de semana pasado en la piscina, le vi un lunar en el tobillo y como están siempre juntas, ella y Miriam. –dijo Laura.

–Creo que se llevan bien. –dijo Laura, mientras la esclava de Marta, lamía y chupaba los de Clara.

Las amigas estaban preparadas con sus pies dentro de sus bailarinas para que les oliese más y cuando terminó de limpiarle sus pies a Clara, se puso a lamer y a chupar los pies de Laura, y luego los de Begoña.

–De todas maneras, lo de Susana, nos ha cogido a todas por sorpresa. –dijo Begoña.

–Sí, a mí, también. –respondió Clara.

–Sin embargo, estando a solas, una vez que vio lamerme los pies a Marta, ella se arrojó a mis pies, besándomelos como posesa, repetidamente, y no la dejé. –dijo Clara.

–No entiendo que le sucedió. –respondió Begoña.

–Pues, que el BDSM, cuando vemos distintas escenas, a unas les afecta de una manera y a otras de otra manera. –respondió Clara.

–Me supongo que Susana, se excitaría, viéndolo y poco a poco, en poco tiempo le sedujo la idea de ser humillada y denigrada como mi esclava, y no pudo resistirlo, viviendo conmigo. –dijo Clara.

–Pensó que, al vivir con una Ama, y que era su amiga, cedería y que la humillaría y denigraría, y eso no podía ser. –dijo Clara.

–¿Por qué no puede ser? –preguntó Laura, de manera inocente.

–En serio, ¿Por qué no dejaste que fuera tu esclava como Marta? –preguntó Begoña.

–Porque, al conocerla no podía ser lo suficientemente sádica con ella, para que llegará al éxtasis de placer y pudiera realizarse como esclava sexual. –respondió Clara.

–De todas maneras, las normas del club así lo estipulan que si conoces a una amiga que se siente sumisa y quiere experimentarlo, que no puedes ser su Ama, sino alguien desconocida. –dijo Clara.

–Entiendo, tiene sentido lo que dices. –dijo Laura.

–¿Y tú qué estuviste haciendo Begoña? –preguntó Clara.

–¿Yo? –preguntó Begoña.

–¿Te pusiste el lazo en el tobillo izquierdo o en el derecho? –preguntó Clara, con curiosidad.

–No me lo puse, estuve viendo a todas las Amas, y viendo lo que hacían con sus esclavas, y luego las que se ofrecieron. –respondió Begoña.

–Pero, luego con una llamada Ama Monik, que era una Ama Negra, me excité y me puse cachonda perdida, manchándome la túnica con mis fluidos vaginales.

–Ajá, cuenta Begoña, lo que sucedió. –respondió Clara, viendo que Begoña, se ponía roja de vergüenza.

–¡Vamos, no seas tímida ahora! –dijo Laura.

–Sabes que estamos entre amigas, y nos lo contamos todo. –dijo Clara.

–Era una fiesta con máscaras en el que podía ocultarte en el anonimato para experimentar el BDSM, ya sea inclinándote por la sumisión o por la dominación. –dijo Clara.

–Además, todas íbamos con máscaras, lo que sucedió quedó en el anonimato. –dijo Clara.

–Ya…es verdad, pero da mucha vergüenza lo que hice. –respondió Begoña.

–Estamos entre amigas, así que, siempre podemos hablarlo y tratar de solucionarlo, porque, ¿Con quién vamos hablar de estas cosas? –preguntó Clara.

–Vale, está bien. –respondió Begoña.

Begoña, comenzó a contarlo todo lo que le había sucedido, y que ella, en principio, no había querido participar.

En cierta manera, le daba vergüenza decírselo a sus amigas, ya que, las dos eran Amas según había escuchado decírselo. Era verdad que Begoña, no se había puesto el lazo en el tobillo, pero lo llevaba guardado en un bolsillo de la túnica como todas.

–Sucedió esto. –dijo Begoña, comenzándolo a contar, mientras sus amigas se ponían cómodas para escuchar su historia.

Begoña estaba caminando por las diferentes secciones, pero en una donde había una Ama de color, llamada Ama Monik, estaba azotando a dos o a tres sumisas, desnudas, mientras lamían sus zapatos de tacón alto.

Tenía mucha audiencia de gente pasando, cuando se dirigió a ella.

–¡Dime puta zorra! –dijo Ama Monik.

–¿Te estás corriendo en mi presencia y no te postras a mis pies, cerda asquerosa? –preguntó Ama Monik, viendo como chorreaba sus fluidos vaginales a través de su túnica, manchándola.

–Lo siento…yo no quería ofenderla…–respondió Begoña.

–¡Quítate la túnica y ponte de rodillas como una más de mis esclavas! –ordenó Ama Monik, viendo como Begoña se desnudaba y se arrodillaba para besar sus zapatos.

–¡Lame y limpia perra! –ordenó Monick, viendo como Begoña, sacaba su lengua y lamía sus zapatos de tacón altos.

Mientras tanto, le puso un collar al cuello, y le azotaba con un látigo, tanto su espalda como su culo, haciéndola gemir. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer.

Begoña no sabía lo que había hecho en ese momento, así que, no entendía el motivo ni el por qué, pero estaba sintiendo placer por algo que no se lo esperaba. Sus sensaciones por ser tratada de manera denigrante y humillante, eran muy placenteras, produciéndole placer, y excitándose, mientras soltaba sus fluidos vaginales como una perra en celo. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer.

Le debió de dar unos veinticinco latigazos, dejándola marcada con líneas rojas, pero sin dejara marcas con sangre ni haciéndola heridas. Mientras tanto, otra de las esclavas, lamía la vagina de Begoña, gimiendo de placer y de gusto. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer.

Pero, a la Ama Monik, se cansó de verla lamer sus zapatos y suelas, chupando sus tacones, sino que tiró de la cadena, y comenzó a escupirla en la cara, y en su boca.

–¡Vamos, abre la boca, cerda asquerosa! –ordenó Ama Monik, mientras la escupía un escupitinajo detrás de otro, humillándola y denigrándola.

Porque Ama Monik, la había quitado su careta, viéndola muy bien su cara como el resto de las tres esclavas que tenía a su lado.

–Mira que guarra y cerda asquerosa que eres zorra. –dijo Ama Monik, escupiéndola sin parar, tanto dentro de su boca como por su cara y por encima de sus pechos, porque estaba de rodillas de pie.

Monik, sacó unas anillas y se las puso en cada pezón, pegando un gemido de dolor. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de dolor. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de dolor.

Pero, ella le dio un par de bofetadas en su cara, haciéndola entender quien mandaba.

–¡Silencio, puta guarra! –dijo Ama Monik, ordenándola que se callase.

Puso su mano delante, y Begoña, comenzó a lamer su mano, manchada por su saliva para comenzar a escupirla nuevamente.

–¡Puaaf, Puaaf, Puaaf! –escupía Ama Monik en la cara y en la boca de Begoña.

–Me diviertes, esclava. –dijo Ama Monik.

–Has entrado sin lazo y ahora, lo llevas, no querías que nadie supiera tu secreto y ahora estás delante de muchos desconocidos viéndote, humillada y denigrada por una desconocida. –decía Ama Monik.

–Además, eres una puta esclava blanca, a los pies de una Ama Negra. –dijo Ama Monik.

–Entiendes que tu raza es inferior a la mía, esclava. –dijo Ama Monik, atizándola latigazos, mientras la rodeaba, viéndola correrse de placer y de dolor. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer.

–¡Quiero que lo digas en alto, puta zorra! –ordenó Ama Monik, atizándola varios latigazos más hasta que Begoña, respondió.

–Si, mi Ama Monik, soy inferior a usted. –respondió Begoña, excitada y cachonda perdida, mientras se corría.

–No he ordenado que me llames Ama, zorra. –dijo Ama Monik, atizándola más latigazos, mientras gemía de dolor, comenzando a sentir mucho placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer.

–Guarda silencio, esclava. –ordenó Ama Monik.

–Ábrete de piernas, y muestra tu sucio coño de zorra blanca que eres. –dijo Ama Monik, viendo como lo hacía, cayendo sus fluidos al suelo como una cerda asquerosa.

–Mira lo puta cerda que eres, esclava. –dijo Ama Monik.

–Manchándome el suelo con tus fluidos asquerosos de zorra. –dijo Ama Monik.

–Todas las putas zorras blancas sois muy guarras y cerdas, y os tienen que adiestrar para servirnos, esclava de mierda. –dijo Monik, cogiendo unas anillas, y poniéndoselas en los labios vaginales inferiores, pegando gemidos de placer y de dolor. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer.

Entonces, la ordenó que se pusiera de rodillas y sentándose en una silla, se descalzó y le puso sus pies mal orientes en su cara, mientras Begoña, respiraba su olor y ella, iba restregándoselos por su cara.

Estuvo como veinte minutos hasta que se los quitó y puso uno delante de ella. La esclava, espero a que se lo ordenase, y comenzó a restregar su planta de su pie por su lengua, una y otra vez, hasta que dejó la planta limpia de suciedad y de sudor.

Detrás, metió sus dedos en su boca, mientras Begoña, como posesa lamía y chupaba sus pies hasta dejárselos limpios. Monik no se lo pensó, puso su vagina en su boca, y la meó dentro de ella, mientras Begoña, sometida se la bebía, dejando un poco para mearla por su cara y por encima de sus pechos y de su cabeza.

Monik, soltó un gemido de placer y como estaba acostumbrada.

–¡Límpiamela, esclava! –ordenó Ama Monik, viendo como Begoña, sometida, limpiada las gotas de orina y restos de fluidos vaginales con su lengua.

Le puso unas pulseras con el brazalete y le tiró varios anillos.

–¡Llévalo todo puesto hasta finalizar la fiesta, esclava! –ordenó Ama Monik, poniéndola la máscara.

–Es mi regalo para ti, puta zorra blanca. –dijo Ama Monik, dándola una patada y apartándola de su visa.

–¡Vamos, vete a disfrutarlo con otra, cerda apestosa! –ordenó Ama Monik, viendo como se iba a cuatro patas como una perra en celo que era.

Eso es lo que recordó Begoña, y claramente, se lo acaba de contar a sus amigas, dejándolas a las dos muy excitadas y cachondas perdidas. Y bueno, Marta, ya soltaba sus fluidos vaginales al escuchar su historia, guardando silencio.

–¡Joder… Begoña! –dijo Laura.

–Me has puesto cachonda de perdida, que estoy mojando el bañador. –dijo Laura.

–¡Ven, esclava! –ordenó Clara, llamando a su esclava Marta, que sabiendo que su Ama, estaba excitada y cachonda perdida, había mojado su bañador, por lo que, se puso a lamérselo, una vez que se quitó el bañador junto con el bikini.

–Anda que lista, como te lo vas a pasar. –dijo Laura.

Laura, se giró para mirar a Begoña, y se abrió de piernas, quitándose el bikini y su bañador.

–Vamos, Begoña, se una buena esclava como te dijo tu Ama Monik, de la fiesta de BDSM, y límpiame el coño. –ordenó Laura, dejándola sorprendida, pero estaba claro que había mojado su bañador con sus fluidos vaginales y excitándose mucho.

–No vas a tener una oportunidad como está, Begoña. –dijo Clara, gimiendo de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer.

Begoña, se desnudó y se puso a cuatro patas y se puso a los pies de su amiga Laura, para besar sus pies, mostrando un signo de obediencia y sumisión, que pensó que estaría bien.

–No te he ordenado que me beses los pies, zorra. –dijo Laura, cogiéndola de los pelos, y dándole un par de bofetadas, mientras, gemía de dolor. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer.

Se abrió las piernas y puso su coño en su boca, restregándoselo por la cara, y manchándola con sus fluidos vaginales, mientras Begoña, sometida y descubierta por sus amigas, lamía y chupaba sus fluidos vaginales como una perra en celo. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer.

Laura gemía de placer como nunca lo había hecho, mientras que Clara, disfrutaba del espectáculo de ver a Begoña, humillada y denigrada por Laura, mientras soltaba risas de burla.

–¡Ja, ja, ja! –reía Clara.

–Menuda puta zorra estás hecha, Begoña. –dijo Clara, mientras la veía lamiendo y chupando los fluidos de Laura, hasta que se corrió de placer y Begoña, se lo iba lamiendo y chupando todo. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer.

–Dios, que placer. –decía Laura, corriéndose como una puta zorra sin parar, alcanzando un orgasmo de excitación y soltando todo su squirt en la boca de su amiga. Mientras ella, se desesperaba por lamer toda sustancia que salía de su coño. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer.

Tanto Clara como Laura, estaban disfrutándolo a tope hasta que terminaron de correrse las dos, mientras que Marta y Begoña, les limpiaban sus fluidos vaginales. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer.

–¡Qué placer! –dijo Laura, levantándose para poner su vagina en su boca.

–¡Abre la boca, zorra! –ordenó Laura, viendo que Begoña la obedecía.

–¡Qué si has lamido bien los coños y los pies de unas Amas durante la fiesta, yo no soy menos! –dijo Laura, comenzando a mearse dentro de su boca, mientras Begoña se tragaba toda la orina, para alejarse y mearse en su cara, por encima de sus pechos, por encima de su cabeza.

–¡Qué maravilla! –dijo Laura.

–¡Verdad que sí! –respondió Clara.

Las dos se quedaron jadeando de la intensidad sexual que había tenido, mientras que tanto Marta y Begoña, estaban tomando aire por el esfuerzo realizado, pero excitadas y cachondas, se les caía los fluidos vaginales por sus piernas.

–Ves, ahora sí, puedes besarme y lamerme los pies. –dijo Laura, viendo que Marta había comenzado a obedecer a su Ama, lamiéndoselos y chupándoselos.

Begoña, sin saber porque la obedecía, y besó sus pies y se los comenzó a lamer y a chupar, saboreando su sabor, y oliéndoselos. Laura, disfrutaba como Begoña, le adoraba sus pies sudados y sucios.

–¡Guau, te has convertido en una puta esclava sexual, Begoña! –dijo Clara, mirándola.

–Y sabes una cosa, que Laura está dispuesta a ser tu Ama, así que aprovecha, porque ella, no está en el club, y puede hacer lo que quiera. –dijo Clara.

Begoña, besó sus pies, repetidamente, y respondió.

–“Si, por favor Laura o Clara”. –respondió Begoña.

–Quiero ser vuestra esclava y perra sexual. –respondió Begoña, besando los pies de Clara y los de Laura, ante la mirada de Marta que no decía nada, guardando silencio, al lado de su Ama Clara, que encendía un cigarrillo para echar la ceniza en la boca de su esclava.

–La verdad que me lo pones a huevo, esclava. –dijo Laura.

–Sabes una cosa, ve a por las cosas que te puso Ama Monik y me las traes, porque cuando te las ponga, serás mi esclava, pero también, lo serás de Clara. –ordenó Laura, viéndola como se iba a su bolso.

–¡A cuatro patas, perra! –ordenó Clara.

–Perdón, Ama Clara. –respondió Begoña, arrodillándose para ir desnuda a cuatro patas para coger una bolsa con su boca que estaba dentro de su bolso para llevárselo a Laura, dejándoselo en su mano.

Toda la situación era surrealista, y parecía que no era real, pero era verdad. Begoña se quedó de rodillas, semi incorporada para que Clara, junto con Laura, le pusieran una anilla en caca pezón.

Begoña, estaba roja de vergüenza, mirando a sus pies descalzos, guardando silencio. Clara le puso el brazalete y le pulsera en su mano derecha, mientras que Laura puso su pulsera y tobillera.

Sentía algo de incomodidad, pero como ya su Ama Monik, le había hecho los agujeros a lo bestia, haciéndola gemir de dolor.

–Ponte los anillos, esclava. –ordenó Laura, viendo cómo se los ponía.

–¡Ábrete de piernas, esclava! –ordenó Clara, viéndola como se abría como una vulgar puta zorra que era.

–¡Ábrete la vagina, esclava! –ordenó Clara.

Clara que tenía más experiencia, comenzó a ponerle varias anillas en sus labios interiores, pegando unos gemidos de placer, manchándose de sus fluidos vaginales. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer.

Clara puso sus dedos delante de ella, y Begoña, comenzó a lamer sus dedos y sus manos, una detrás de otra hasta dejárselas limpias.

–Muy bien, esclava. –dijo Clara.

Laura le enganchó la cadena al cuello y comenzó a pasearla por la casa, excitada y cachonda, soltaba sus fluidos vaginales. Estuvo dando varias vueltas, haciendo que Begoña, se acostumbrase a caminar como una perra en celo.

–Antes, no podía hacer este juego, pero podemos ordenarlas que les laman sus coños a las dos putas estas. –dijo Clara.

–Si es genial y me gusta. –respondió Laura, emocionada por tener una esclava sexual.

Una a la otra se lamían sus coños, saboreándolos, mientras gemían de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer.

Terminaron corriéndose de placer como dos putas, y a Clara se le ocurrió una idea.

–Ponte de pie, y haz que Begoña te coma el coño, como tu sabes hacerlo, esclava. –ordenó Clara.

–Si, mi Ama. –respondió la esclava, restregando su coño en la boca de Begoña, mientras se lo lamía, generando más fluidos vaginales y corriéndose en su boca de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer.

Begoña, por su parte, se lo limpiaba hasta que Marta, comenzó a mearla dentro de su boca. Begoña, se la tragaba toda de placer y excitación hasta que se alejó para mearse por su cara y por encima de sus pechos, por encima de su cabeza.

Begoña, le dejó el coño limpio completamente y detrás le ordenaron la inversa, y fue Begoña la que meo a Marta y lamió su coño hasta limpiarlo. Detrás, la dos se quedaron de rodillas ante sus Amas.

Tanto Clara como Laura, se encendían su cigarro y echaban la ceniza en sus bocas, para apagárselo en sus lenguas. Detrás de eso, les ordenaron masticarlo y tragárselo.

El destino de Begoña fue sellado cuando confesó a sus amigas lo que sucedió en la fiesta.