El juguetero 12
Sara siempre supo que su novio tenía un taller secreto, pero nunca imaginó que el 'juego' involucrara a una mujer encadenada. Cuando decide bajar a inspeccionar, descubre que la sumisión no es solo un trabajo, sino una pasión compartida. Y lo más perturbador: ella tiene sus propios demonios sexuales que confesar.
Capítulo 12
Había hablado con Concha sobre las condiciones que Sara puso para que continuara, y en principio estuvo de acuerdo. Después almorzamos con la idea de hacer un vídeo rápido para ir a un centro comercial y al cine. Por eso no me eché siesta que era algo a lo que me había acostumbrado.
Al terminar la comida y dejar todo recogido, le puse la cadena a Sofía y bajé al taller.
No entiendo porqué pero el tener a Sofía unida a mi por una cadena me excitaba, y a ella mucho más. A veces se quedaba algo retrasada y tenía que dar pequeños tirones de la cadena, me parece que lo hacía precisamente para eso.
La llevé a la zona donde grabamos.
-Busca algo que ponerte pero que te deje libre el coño. Vamos a usar unos dildos que eyaculan. Me gustaría que te corrieses con los tres, pero justo en ese momento los saques para que se vea como se corren sobre tu coño. El último quiero que se corra dentro y que cuando lo saques se vea como sale la corrida. ¿Has entendido?-
-Sí amo-.
Ella se puso a buscar que ponerse y yo rellené los dildos con el semen artificial que venden. No quise hacer uno, si no se hace bien pueden quedar grumos que atasquen el mecanismo.
Se puso un corpiño que le llegaba justo al ombligo quedando el resto a la vista. Aunque en realidad el corpiño era bastante transparente, así que se veía casi todo ella. Se puso una máscara veneciana y se enrolló el pelo en un moño por atrás.
Antes de subirse a la cama la paré y le pasé la mano por el coño. Como ya imaginaba estaba muy mojada.
-La puta está caliente, ¿no?-
-Sí amo. Su puta está deseando usar esos dildos para correrse-.
-¿Tan caliente te ponen estos dildos?-
-No son los dildos amo. Es que tengo permiso para correrme y eso ya me calienta mucho-.
-Pues nada puta, a disfrutar-.
-¿Amo?, ¿tengo que usar el pequeño por el culo?-
-No. La cliente no ha dicho nada-.
Con un cachete en el culo la envié a la cama donde estaban los dildos. Me puse tras la cámara y empecé a grabar.
Cogió el más pequeño y empezó a pasarlo entre los labios. Tenía las piernas bien abiertas y para esta vez usé dos cámaras, una estaba enfocada a la cama, de cuerpo entero aunque no se le veía la cara. La otra era justo de la parte del coño, si Sofía se movía tenía que seguirla.
Se frotaba de forma intensa con el dildo y pasaba con fuerza cuando estaba en el clítoris. A punto estaba de decirle que encendiese el vibrador cuando ella paró un segundo y buscando los botones encontró el de encendido y soltando un gemido continuó. Seguía frotando pero sin meterla y la veía muy excitada, me extrañaba que no la metiese. Tumbada como estaba empezó a mover la cabeza de un lado a otro, como si estuviera negando, aumentó el volumen de sus gemidos y parecía a punto de correrse. Paró de nuevo buscando el botón para que el vibrador eyaculara, el tiempo pareció hacerse eterno, cuando lo encontró no lo pulsó. Dejando el dedo sobre el botón apretó el vibrador en su clítoris. Gimió un par de veces y entonces al tiempo que las piernas le temblaban un poco pulsó el eyaculador y el semen salió en cinco chorros sobre su coño.
Dejó el vibrador apoyado en el coño con los brazos a los lados reposando el orgasmo, pero como no lo apagó el vibrador seguía dando saltitos sobre la mancha de semen. Se levantó un poco y con un pañuelo se limpió, apagó el vibrador y cogió el segundo.
Este estaba hecho con el molde de la polla del marido de la cliente. Al igual que el anterior, no necesitó de lubricante, estaba muy mojada. Es lo que pretendía con ella, por eso no la dejaba correrse entre semana, para que estuviera siempre excitada pero sobre todo mojada.
Este lo encendió de un principio y lo pasó entre los labios varias veces. Cada vez que se acercaba y apretaba el clítoris no podía evitar gemir. Unas pasadas así y despacio lo metió en el coño. Gemía fuerte y lo metía con delicadeza, como si le costara que entrase. Al principio me extrañó, no era una copia de una polla grande, era normalita y ella ya se había metido otras más gordas y grandes. Entonces me di cuenta que lo que estaba haciendo era teatro para que el marido al verlo se sintiera satisfecho y orgulloso de su polla normalita. Me gustó ese detalle.
El vibrador entró hasta el fondo y buscó de nuevo el botón para aumentar la vibración. Al sentir ese aumento sus gemidos se hicieron más fuertes. Lo metía y lo sacaba con fuerza y cada vez más rápido. Su abundante flujo se iba poniendo blanquecino de tanto meter y sacar el vibrador.
Pataleó un poco mientras los dedos buscaban el botón de eyacular y no lo encontraba con el frenesí en el que estaba. Tuvo que parar, buscar el botón y volver a follarse con el dedo sobre el botón.
Pasaron unos segundos cuando volvió a patalear, entonces apretó el botón y con trabajo por el orgasmo sacó el vibrador que ya estaba soltando el semen falso. Los primeros chorros fueron dentro del coño pero los siguientes fueron sobre la barriga. Algo lacia, tanteó los botones del vibrador y lo apagó. Lo dejó sobre su barriga mientras recuperaba la respiración.
Sin incorporarse, palmeó con la mano la cama hasta encontrar el último dildo, el más grueso. Se lo acercó a la cara para mirar los botones, lo encendió y directamente le subió el nivel de potencia.
Al igual que hizo antes se lo pasó por los labios para lubricarlo y cuando lo consideró empezó a meterlo con cuidado pero sin parar. De nuevo se puso a gemir e incluso dijo algunas palabras que no entendí.
Este no lo metía y sacaba tanto, apenas lo movía dentro y es que creo que tenía ya el dedo de un principio sobre el botón de eyacular y no quería tener como las otras veces buscarlo en el momento del orgasmo. O quizás fuese por ser más grueso, pero ella ya había follado con otros más gruesos, incluso con uno que tenía la forma de mi brazo.
Con el vibrador dentro y moviéndolo muy poco su flujo ya no se volvía tan blanquecino y se le veía como chorreaba hasta llegarle al agujero del culo y de ahí a la cama donde estaba dejando una mancha muy apreciable.
Arreció con los gemidos y gritos, tembló entera y soltando el vibrador dentro las manos agarraron las sábanas mientras se corría. Yo recé porque se hubiera acordado de pulsar el botón de eyacular. Y lo hizo ya que empezó a salirle entre los lados del vibrador el semen.
Cuando pararon los temblores y los gemidos, con mucho trabajo llevó la mano al vibrador, buscó el botón de apagado y lo saco muy despacito saliendo con él bastante semen, y lo dejó como si se estuviera exponiendo sobre el coño.
Dejé grabar un minuto más y apagué las cámaras.
-Ya terminé de grabar puta, espero que hayas disfrutado-.
-Mucho amo-.
-Guau, que excitante-. Dijo detrás de mi Sara que me sobresaltó.
-¿Desde cuando estás ahí?-
-Llegué justo cuando se corrió con el primero. Pero no quise decir nada para no estropear el vídeo-.
-¿Entonces te ha parecido que el vídeo será bueno?-
-A mi me ha puesto muy cachonda-.
-¿Mucho?- Le pregunté acercándome a ella y besándola mientras le pasaba la mano por debajo de la pierna y la acariciaba a través de las bragas.
-Mucho, me ha puesto a mil. Pero no estoy segura de que yo usara un juguete que ha tenido otra en su coño. ¿A tus clientes no les importa?-
-Cariño,- no dejaba de tocarle las bragas, -estos juguetes además de limpiarlos después del uso, se les pone un desinfectante específico, y después se lavan de nuevo. Les llegan como una patena, mi reputación está en juego-.
-Humm, y tu reputación podrá soportar un polvo rápido-.
-Ya me gustaría, pero tenemos que irnos o no llegaremos al cine-.
-Por eso, si no lo echamos ahora, igual en el cine ya no aguanto y te reputación en ese sitio estará más en peligro-.
-Tú si que eres un peligro. Vamos arriba-.
-No me apetece ir arriba, fóllame en la cama, que Sofía se eche a un lado, cabemos los tres-.
-Puta, muévete que la señora necesita espacio-.
-Sí amo-. Lo dijo sin apenas articular, estaba muy cansada.
Sara se tumbó boca arriba subiéndose la falda y quitándose las bragas, me puse entre sus piernas.
Mi polla que estaba dura desde hacía tiempo no necesitó ayuda para entrar, fue echarme y la penetré de un golpe. Los dos exhalamos y ella comenzó a mover sus caderas y a gemir. Yo bombeaba y quise sacar sus tetas para jugar con ellas. Pero no me dejó, me agarró la cara con sus manos y la mantuvo frente a ella mirándonos a los ojos y bufando.
-No puedo más, me voy a correr-. Le dije.
-Un poquito, aguanta un poquito que ya me viene-.
Y es verdad que fue un poquito. Convulsionó y su coño se contrajo haciendo que no pudiera contenerme y me corrí dentro. Los dos gritamos y nos besamos hasta relajarnos. Mi polla algo remolona aún seguía dentro. Quise quitarme de encima de ella.
-No amor, no salgas todavía, me encanta sentirla dentro aunque no esté dura-.
Pero por mucho que intenté no moverme, mi polla se fue encogiendo y finalmente salió.
Me giré boca arriba en la cama apartando a Sofía.
-Puta limpia la polla de tu amo-. Le dijo Sara.
-Sí ama-.
Sofía ya estaba repuesta y se puso entre mis piernas a lamer bien la polla.
-Disfrutala puta, que esa es leche de verdad, leche de tu amo-.
-Sí ama. Es muy rica, gracias por dejarme saborearla-.
-Ya, que has pasado de limpiar a chupar puta-. Le dije apartando su cabeza de mi polla. -Ahora limpia a fondo el coño de tu ama que también tiene mi leche-.
Pasó sobre mis piernas para ponerse a lamer el coño de Sara que estaba ahora con los ojos cerrados.
-Me podría pasar así la vida. ¿Y si no vamos al cine y nos quedamos a jugar con la sumisa?-
-Cariño eras tú la que quería comprar un plato para ella, si quieres voy yo a compralo y vuelvo-.
-Es verdad, olvidé el plato y la pobre no puede comer en uno normal, es una sumisa, ¿no?-
Se medio incorporó para mirarme traviesa con Sofía todavía metiendo su lengua lo más dentro que podía para rebañar mi leche.
-Pues entonces venga, deja de jugar con la sumisa y vamos-.
Me levanté de la cama con esfuerzo, la perspectiva de seguir en la cama jugando con dos mujeres era un placer que me costó mucho suplicio dejar.
Sara se levantó por el otro lado y cuando iba a bajarse y alisarse la falda se tocó el culo.
-Vaya, me he ido a poner justo donde estaba la mancha de los flujos de la… puta. Estoy ahora empapada. Ven puta y limpia que me has manchado-.
-Lo siento ama, lo limpio enseguida-.
Yo terminaba de vestirme y Sofía metida casi debajo de la falda de Sara le lamía el culo y los muslos de su propio flujo.
-Ya vale puta-. Le dijo Sara que parece le costaba menos trabajo que a mi eso de llamarla puta. -Ponme bien las bragas y si ves que están algo mojadas las limpias también-.
-Sí ama-.
Sara desde el otro lado de la cama de pie me sonreía mientras Sofía lamía las bragas antes de ponérselas.
-Sofi, cuando nos vayamos limpia todo esto y especialmente los juguetes. Me gustaría poder enviarlos mañana. Si te queda trabajo de oficina lo terminas. No vendremos a cenar así que prepara lo que quieras y no nos esperes despierta porque no sé a que hora llegaremos-.
-Sí amo-.
-Y no se te olvide puta que tu lugar para comer es en el suelo aunque no estemos-. Le dijo Sara.
-Sí ama-.
Nos fuimos en el coche de Sara y al poco de salir del pueblo sin dejar de conducir me miró fugazmente para volver su mirada a la carretera.
-¿Que pasa?- Le pregunté.
-No sé si me he pasado con Sofía, pero es que creo que le gusta que la trate así-.
-Le gusta mucho, es muy sumisa y ya me lo dijo. A mi a veces me cuesta trabajo, no es como uno acostumbra a tratar a las personas pero esa humillación le excita mucho-.
-Ya, por eso lo hago pero después me quedo pensando y me viene la duda si he hecho mal o si sale una nueva faceta sádica que no conocía-.
-En realidad, yo lo llevo pensando desde que tengo a Sofía, esa faceta no es en general, es en concreto con ella o con cualquier otra que le guste ese tipo de humillación. No supe lo que me excitan los azotes hasta que lo hice con ella, incluso me gusta dárselos a Concha, pero porque sé que les gusta y aunque al principio me cuesta, después me llega el convencimiento de que lo están disfrutando. Es un mundo un poco loco pero al final de lo que se trata es de pasarlo bien-.
-¿Te daría placer azotarme a mi?-
-No se me ha pasado por la cabeza, supongo que si lo deseas y veo que estás gozando, también me gustará a mi. ¿Quieres que te azote?-
-No me atrae la idea, pero tampoco he visto como las azotas a ellas-.
-Todas las mañanas, a las nueve en punto que bajo a trabajar, Sofía ya me está esperando para hacerme una manada y normalmente después la azoto. Si quieres mañana vienes y lo ves-.
-¿Te hace una mamada todas las mañanas?-
-Pues sí. Fue una de las condiciones para el trabajo, es muy incómodo trabajar con la polla dura y eso me calma parte de la mañana. Por eso también me viene bien Concha, a media mañana me la follaba y de nuevo me dejaba tranquilo para trabajar.
-Jajaja. El pobrecito del juguetero, que cara dura está hecho-.
-¿Si te digo que en realidad no lo busqué me creerías?, todo fue saliendo sin pedirlo-.
-Jajaja. Menudo elemento me he buscado de novio-.
Se giró y me dio un beso rápido.
-¿Puedes esperar mañana para azotarla y hacerlo a media mañana?-
-Claro, ¿por?-
-Estoy de días libres y no me apetece madrugar. Si te esperas a que me despierte me gustará ver como la azotas-.
-Sin problemas, con público siempre es mejor. Jajaja-.
Al regresar por la noche nos acostamos e hicimos el amor con muchos besitos. Pensaba que me iba a costar eso de dormir de nuevo con otra persona en la cama. Me había acostumbrado a tenerla sólo para mi, pero al contrario, fue un inmenso placer poder abrazarla mientras nos caía el sueño después del sexo.
Por la mañana me levanté en silencio y la dejé durmiendo. Como todos los días bajé al taller y me senté en la silla del despacho mientras Sofía se encargaba de hacerme su mamada diaria.
Terminó tragando toda mi leche y con cara satisfecha.
-Ya no le tienes tanto asco a mi semen como al principio-.
-No amo. Me encanta su semen, y me hace muy feliz poder saborearlo y tragarlo-.
-Me alegra que te guste tanto-. Ya estaba vestido y saliendo al taller mientras ella se alisaba la ropa.
-Es la polla de mi amo. No puedo describirle las sensaciones que tengo cuando está en mi boca, cuando la siento ponerse dura y con la lengua paso por toda ella. Adoro chupársela y le agradezco que pusiera esta condición para contratarme. Me quedo ahora muy caliente y con los azotes estaré peor, al borde del orgasmo pero soporto todo eso si a cambio puedo tener su polla en mi boca-.
Me acerqué a ella y la besé sin importarme lo que momentos antes estuvo en esa boca.
-Los azotes hoy serán más tarde. Vamos a trabajar-.
-Sí mi amo. Perdón, pero ha llegado un correo de Concha, creo que son sus medidas del cuerpo-.
-Vaya, se ha dado prisa. Busca online si encuentras un uniforme de criada francesa que le valga con esas medidas y lo pides urgente, me gustaría que llegara mañana por la mañana. Exacto no lo encontrarás pero lo más parecido que se le ajusten, y si es estrecho mejor. Se trata de que esté sexy-.
-Sí amo. ¿Es para algún vídeo?- Me puso carita triste.
-No. Los vídeos son cosa tuya. Es para llevarlo mientras limpia. Ya puestos si encuentras uno para ti compralo también para algunos vídeos, eso siempre da morbo-.
-Sí amo. Y perdón de nuevo. Quería hacerle una observación sobre los dildos que hicimos ayer el vídeo, los que eyaculaban-.
-Dime-.
-Los botones a veces son incómodos de encontrar, precisamente cuando más los necesitas. ¿No se podría hacer un pequeño mando a distancia?-
-Una buena observación. Se puede hacer pero es más caro. Añade esa observación en el catálogo y envía un correo a la cliente que si lo prefiere le ponemos ese extra-.
-Sí amo-.
Yo me puse a hacer una vagina vibradora. El marido me envió el molde ya preparado, desconozco como lo hizo pero así es más cómodo trabajar. Al principio, uno de los primeros trabajos, tuve que hacer una igual y le dije a la mujer que es mejor hacer el molde cuando está excitada. Fue un error, el alginato, que es lo que se usa, no se fija bien con el flujo y tuvimos que repetirlo varias veces. Mientras Concha no paraba de chuparle el clítoris. La pobre mujer, o la afortunada mujer, se marchó con cuatro o cinco orgasmos, el último al retirar la preforma de su vulva. Eso sí, recuerdo que se fue muy avergonzada. Cuando envié el vibrador su pareja nos lo agradeció mucho llegando a pagar más de lo que era la factura.
Es un trabajo rápido y lo tenía ya casi acabado. No todos mis juguetes van con un vídeo, es un extra que les regalo a los clientes fijos o cuando es muy caro. Pero para este tipo de juguetes no les hago vídeo, me refiero a los que debe salir un hombre en la grabación. Yo no salgo nunca en los vídeos y como hasta ahora nadie me había pedido ex profeso no tengo localizado a nadie para hacerlos.
Mientras la silicona terminaba de secarse estaba preparando el embalaje cuando bajó Sara.
-Buenos días mi amor-. Dijo dándome un beso largo.
-Buenos días dormilona. ¿Has desayunado?-
-Sí, he desayunado y mirado los correos por si tenía alguna urgencia, y como no la tengo he bajado para el espectáculo-.
-Jajaja. No es un espectáculo. Son sólo unos azotes para recordar a la sumisa su posición. Y por otro lado para tenerla caliente-. Puse una sonrisa con la boca cerrada y de lado.
-Pues yo vengo ya preparada-. Se subió la falda y no llevaba bragas.
-No sé quien es más puta la sumisa o tú-. Dije riéndome hasta que me besó de nuevo.
Camino del despacho me volví un segundo a mirar a Sara que me seguía y noté que tampoco llevaba sujetador, sus pezones sobresalían claramente en su camiseta.
-Puta levántate y ponte en la mesa inclinada con el culo en pompa que te voy a dar los azotes-.
-Sí amo-.
Sofía dejó lo que estaba haciendo y rodeando la mesa se inclinó sobre ella subiéndose la falda y bajando las bragas sin ningún pudor a pesar de ver que Sara me seguía.
Cogí su pala que la tenemos guardada en un cajón del despacho y me puse tras ella.
-Uno, gracias amo-. Dijo tras el primer azote que no fue fuerte.
-Dos, gracias amo-. Este ya fue como se los suelo dar. Me giré a mirar a Sara que no se perdía nada.
-Tres, gracias amo-.
-¿Siempre tiene que decir eso?- Me preguntó Sara.
-No, depende del día. Hoy dirás “soy suya amo”-.
-Sí amo-.
Le di un nuevo azote.
-Uno, soy suya amo-.
-Pero si iba por tres, ¿porqué empieza?- Me preguntó Sara que se estaba acariciando las tetas por encima de la camiseta.
-Cada cambio o error en los azotes se debe empezar-. Otro azote.
-Dos, soy suya amo-.
Seguí dando hasta el quince. Sara se acercó a mi oído.
-¿De verdad que eso la calienta? A mi me está poniendo pero yo no los estoy recibiendo, debe dolerle-.
-Le duele pero le gusta más. Tócale el coño y dime si está caliente o no-.
Me miró un segundo como calculando si lo hacía pero al final se acercó a ella que estaba con su culo en pompa y totalmente expuesta y le pasó la mano por el coño sacando de Sofía un gemido.
-¡Joder! La puta está chorreando-. Se agachó un poco para mirar de cerca el coño.
-Mira como le baja por los muslos. ¿Te gusta verdad puta?- Le dijo acercándose a su cara.
-Sí ama-.
-Perdona, sigue que no quiero interrumpir-. Se apartó con cara de lujuria y metiendo una mano bajo su falda.
-Dieciséis, soy suya amo-.
Llegué a veinticinco y hice ademán de parar.
-¿Puedo probar yo?- Preguntó Sara.
-Claro, mientras seamos pareja es también tu sumisa, ¿verdad puta?-
-Sí amo-.
Sara cogió la pala y se puso en mi posición. Le dio un azote no muy fuerte.
-Veintisiete, soy suya ama-.
-No, no, no. Te has confundido puta, los azotes de tu ama son diferentes a los míos, debes contar desde cero-.
-Lo siento amo-.
Sara le dio otro azote.
-Uno, soy suya ama-.
Sara no le daba tan fuerte y en el cinco se paró.
-Cinco, soy suya ama-.
-La verdad es que me excita más cuando tú le das los azotes-. Dijo Sara soltando la pala en la mesa y abrazándose a mi para besarme.
-¿Quieres que siga?-
-No amor, prefiero que me folles, me he puesto muy caliente-.
-Vamos arriba-.
-¿No podemos follar aquí con ella delante?-
-El taller está abierto. Si entra alguien tenemos menos de un minuto para disimular hasta que llega de la puerta al despacho-.
Los dos no parábamos de besarnos y de tocarnos.
-Pero se podrá cerrar por un momento, ¿no?-
-Claro. Puta, ve cierra la puerta del taller y te vienes-.
-Sí amo-.
Sara y yo nos fuimos desvistiendo el uno al otro. Cuando regresó Sofía ya estábamos desnudos besándonos.
-Desnúdate puta-. Le dijo Sara abrazada a mi.
Sofía apenas tardó un minuto en desnudarse y se quedó de pie esperando que hacer.
-Acercate y date la vuelta zorra-. Le volvió a decir Sara. Yo me encontraba amasando y chupando sus pezones sin hacer caso.
-Se le ve un bonito culo rojo-.
-¿Como?- alcé la cabeza sin saber a que se refería, yo estaba ensimismado con sus tetas.
-La puta que tiene un culo rojo bonito-.
-Ah, sí, muy bonito-. Seguí a lo mio con las tetas de Sara.
-Date la vuelta y ábrete el sucio coño-. Sara parecía no hacerme mucho caso pendiente de Sofía.
Sofía se volvió, abrió las piernas y con las manos se abrió el coño. El flujo le chorreaba por los muslos y sólo el hecho de abrirse el coño con sus manos ya le salió un gemido.
Agarré a Sara por la cintura y la senté en la mesa poniéndome entre sus piernas para meterla.
-Espera, que sea la puta quien meta tu polla-.
-De acuerdo,- dije resignado y giré la cabeza para mirar a Sofía, -puta ya has oído a tu ama, mete mi polla y que sea rapidito que estoy que exploto-.
Sofía se agachó pero en décimas de segundo cambió la postura para ponerse de rodillas. Pasó la mano por entre mis piernas y las de Sara, agarró mi polla y la guió hasta el coño donde entró rápido. Sara también estaba muy caliente y lubricada así que soltó un gemido al notar como entraba.
Empecé a follar al tiempo que besaba a Sara con pasión. Sofía de rodillas a nuestro lado se limitaba a mirar pero sus pezones la delataban estando duros y erectos.
-Me voy a correr mi amor-. Dijo entrecortadamente Sara apretando sus manos en mi espalda.
Noté como convulsionaba y su coño se cerraba alrededor de mi polla. Dí dos o tres empujones fuertes y con un bramido me corrí sin parar de empujar mientras salía mi leche llenando su coño.
Nos quedamos los dos abrazados respirando con dificultad. Me hubiera gustado poder sentarme pero sentirla entre mis brazos me encantaba y aguanté todo lo que pude.
Al final, ya algo relajado y con la polla lacia busqué la silla y me senté. Sara siguió sentada en la mesa apoyada por sus brazos y con la cabeza baja recuperándose.
-Puta, límpiame la polla-.
A cuatro patas vino gateando y se metió la polla en la boca. Pasaba la lengua y lamía ayudándose con una mano. La agarré del pelo y le levanté la cabeza para mirarla a la cara. Estaba sonriendo y se pasaba la lengua por sus labios por si había algún resto.
-Limpia ahora al ama puta-.
-Sí amo-.
Sara que lo escuchó abrió un poco las piernas y Sofía se colocó para lamerle y buscar con la lengua cualquier resto de mi leche dentro del coño.
-Humm, creo que tienes el mejor trabajo del mundo-. Me dijo Sara con voz pausada disfrutando las lamidas de Sofía.
-No todo es follar, pero la verdad es que no me quejo-.
Me levanté y le di con el pie en el culo a Sofía.
-Anda, deja ya de comerle el coño al ama y vístete que hay trabajo-.
-No seas aguafiestas, ¿o es que no puedes para otro round?- Dijo lasciva Sara.
-No sé si puedo o no, pero lo que si sé es que hay trabajo. Esta tarde no hay vídeo y podremos estar juntos los dos-.
-¿Y no podría ser los tres?-
-Jajaja. Y yo que estaba temeroso por si te asustaba lo de tener sumisa. Anda déjala en paz que trabaje, ya jugarás con ella esta tarde-.
-Está bien,- puso gesto de enfado falso, -aparta guarra, ya me lo comerás después. ¿Te apetece puta?-
-Sí ama-. Respondió Sofía con cara falsa de ilusión de la que me di cuenta.
Nos vestimos, Sara subió a la casa y yo seguí en el taller. Como a los diez minutos llamé a Sofía que apareció en el taller rápido.
-Me da la impresión que Sara no te cae muy bien, ¿es verdad?-
-Algo hay de eso amo-.
-Y tampoco te gusta comerle mucho el coño, ¿no?-
-Bueno amo, lo que yo deseo es su polla. Si usted me dice que ella tiene que ser mi ama lo acepto porque es una orden suya pero mi deseo es ser suya, su sumisa y lo que me excita mucho es su polla no el coño de ella-.
-Vale, pero recuerda que si algo no te gusta o no quieres hacerlo, me lo dices. Si es posible antes o después, no durante que nos cortaría el rollo. Por muy sumisa que seas, eres libre de hacer lo que quieras-.
-Lo sé amo. Y me siento muy libre. Por fin estoy disfrutando de la vida, el servirle y complacerle me hace muy feliz. Mi libertad está en que quiero con todo mi alma ser suya para que me use como le satisfaga más-.
-Vas a conseguir que me caliente de nuevo. Anda sigue trabajando-. Le di un cachete en el culo.
-Sí amo-.
Subimos los dos para comer y Sara ya había puesto la mesa. Debió escucharnos subir porque la comida estaba servida. Incluso la comida de Sofía en su nuevo plato de perro que estaba en el suelo bajo la mesa, junto con otro de agua.
-Siéntate cariño. La puta para no manchar la ropa debería desnudarse antes de ponerse a comer-.
Sofía ni siquiera me miró para confirmar la orden, simplemente se desnudó y se metió bajo la mesa a comer.
Entre charlas sobre trabajo y risas terminamos la comida y Sara mandó a Sofía a recoger todo mientras nosotros nos sentamos en el sofá para darnos arrumacos. Cuando terminó Sofía entró sin saber que hacer y se arrodilló cerca de la puerta.
-Ven aquí, siéntate entre nosotros Sofi-. Le dije y aparté mis piernas de las de Sara para dejarle espacio en el suelo.
Me puse a acariciarle la cabeza como a una mascota enredando mis dedos en su cabello negro.
-Sally, tenemos ya la suficiente confianza para hacerte de nuevo la pregunta-.
-¿Que pregunta?- Dijo medio dormida en el sofá con su cabeza sobre mi hombro.
-¿Que ocurrió con tu anterior pareja? No fue que el amor se perdió porque eso me lo hubieras dicho, debió ser algo escabroso y eso me intriga mucho-.
-Jajaja. Eres muy curioso-. Y me besó para seguir apoyada en mi hombro pero me di cuenta que ya no tenía la cara de dormida.
-¿Me lo vas a contar?-
Miró significativamente a Sofía y después a mi.
-¿Quieres que le diga a Sofi que salga?-
-No, no es necesario. De todas formas supongo que es algo que tarde o temprano tendría que decirte y que lo escuche Sofía no tendría ya importancia. Seguro que guarda mayores secretos-.
-Si estás incómoda no me lo cuentes. Tengo paciencia y puedo esperar hasta que estés más cómoda-.
-No te preocupes. De hecho si no tuvieras a una sumisa igual no te lo contaba nunca-.
-¿Y eso?-
-Me dice que eres abierto en el sexo. Mi anterior pareja y yo éramos tradicionales, y al principio no tuvimos problemas, pero con el tiempo él se centró en su trabajo y la verdad es que tampoco yo le requería nada más. Pero de casualidad una vez conocí otro tipo de sexo, y me gustó. La verdad es que no mucho pero no me desagradó y me daba más de lo que mi pareja me daba. Así que me desahogaba con él-.
-La típica historia del vecino, de esas infidelidades hay muchas-. Pero no me gustó nada, nunca he sido infiel y no sé si ahora ella encajaría conmigo. Antes de venir al pueblo tuve una relación donde nunca mentí ni estuve con otras mujeres. En el pueblo he estado con Concha y con Sofía y a ninguna les he mentido nunca. Y por supuesto tampoco a Sara.
-No. No es ninguna infidelidad, al menos como te la imaginas-. Me miró muy seria a la cara.
-Teníamos- continuó contando, -un mastín. Se llamaba Duque-.
-Guau. Perdón no quise hacer un mal chiste-. Me avergoncé de mi reacción pero me sobrepuse rápido.
-Pues el caso es que me desahogaba con el mastín y no me avergüenzo de ello. Pero la casualidad me jugó una mala pasada. El día que pensaba contárselo a mi pareja, me pilló en pleno acto-.
-Ya es mala suerte, se llevaría un impacto tremendo-.
-Así fue. Pero en esos veinte años no habíamos dejado de querernos. Hablamos, se calmó y le prometí no volver a hacerlo. Pasó casi un año sin nada de sexo y me decidí a hablar con él del tema. Al final me reconoció que le daba asco meter su polla donde había estado antes la de un perro. No sirvió de nada racionalizarlo ni hablarlo una vez y otra y otra. Finalmente me dijo que lo mejor para él era separarse y eso hizo. Se marchó y me dejó a Duque-.
-Bueno, la verdad es que todavía hay muchos tabúes en esta sociedad-.
-Más de los que imaginas. Me dolió mucho y al principio culpaba de manera inconsciente a Duque pero ellos si que son fieles y aunque lo traté mal, siempre estaba contento cuando llegaba a casa. Y la verdad, me arrepiento de no haber vuelto a tener sexo con él. No quise hacerlo por culparlo de la separación y cuando mi mente apartó toda la basura moral y estaba decidida a volver a follar con mi fiel Duque, el pobre murió de viejito-.
-De todo lo que me estás contando eso es lo más triste-.
-Es verdad, lo hecho de menos y no en el aspecto del sexo. Esto nunca se lo he contado a nadie, pero pensé que alguien abierto como tú, y como la sumisa,- le acarició el pelo a Sofía, -esto no le daría asco, ¿o sí?-
-En absoluto, no creo que ese tipo de sexo me excite pero no juzgo a quien lo practica. Sin embargo si quieres ser una perrita, abajo en el taller tengo muchos collares-. Dije riendo y contagiando la risa a todos.
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María y Antonio no esperaban volver a ver a Jesús, pero el recuerdo de aquella noche los obsesionó.
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De matrimonio pervertidor a pervertido
Pilar siempre fue una compañera discreta, hasta que una noche la confusión y el deseo rompieron las barreras del trabajo.
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Entregada: al inquilino – 2º parte
Mientras su marido duerme plácidamente arriba, ella baja a la cocina sabiendo que la espera no es para la cena.
Comparte:Dominacion masculinaTrio mfmHeterosexual general