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Fiesta de despedida. Parte 5. Final

La fachada de la chica buena se desmorona cuando la maleta llega. No hay vuelta atrás: esta noche, la inocencia se paga con el cuerpo y la mente se rinde al placer más crudo.

PriscillaB6.5K vistas

- Un instinto en mi me tenía poseída, porque por más que vi a Alfredo entrar a la habitación, yo continuaba con la idea de meterme esa verga negra, y justo cuando estuve a punto de ensartarme, Alfredo exclamo:

- “Detente Priscilla, aún no, espera por favor”

- José exclamó: porque tuviste que llegar justo ahorita, estaba a punto de estrenar a esta hembra puta.

o La Priscilla de antes de la fiesta se hubiera enojado y se hubiera retirado, es más no estaría en un cuarto con dos hombres, pero algo había infectado a mi lujuria.

- Por un momento me detuve y vi como Alfredo se acercaba con la maleta pequeña y al estar casi pegado a la cama, me dijo, ten y vístete hermosa.

- La verdad no entendía, pensé que había llegado a mi salvación, por un momento dije es muy bueno que haya venido, la huida perfecta de la escena. Y la verdad es que ya ni si quiera pedí explicaciones de como se había enterado de lo que estaba haciendo.

- Tomé la maleta pequeña y me fui al baño. El camino se me hizo largo debido a que traía los tacones y José me había usado tanto que todo me temblaba.

- Al llegar al baño, tome la maleta y al abrirla, cual fue mi sorpresa que al abrir la maleta había lo siguiente:

o Un body sexy color blanco, con una mini tanguita color roja

o Unos tacones super altos color transparente

o Unas pezoneras color rojas

o Un plug anal cola de zorrita

o Un rímel negro y labial rojo con fijación.

o Una corbata negra

o Un consolador enorme

o Lubricante

- Sin dudarlo me quité lo que traía puesto y comencé a ponerme todo lo de la maleta. No quería perder más tiempo así que me apresuré a ponerme todo.

- Lo que más me costó ponerme fue la cola de zorra, tuve que lubricarlo con unas mamadas y comenzar a metérmela en mi anito blanco. Cual fue la ventaja o desventaja, simplemente había desvirgado mi culito con un plug anal.

- Por una parte, me aliviaba ya que sabía que mi culito iba a estar preparado para ser taladrada por dos vergas, una negra y una blanca, pero por otra parte no terminaba de creer lo que yo misma me estaba haciendo.

- Tener el plug en mi culito me excitaba, pero también me hacía sentir rara, me molestaba un poco al caminar, pero todo fuera por verme más putota.

- Nuevamente me veía en el espejo, una tremenda puta blanca con accesorios de puta, pero ahora con un plug anal cola de zorra, una exquisita hembra lista para deslechar a sus dos machos.

- Al salir del baño, José se encontraba en el sofá rojo y Alfredo en la cama completamente desnudo y con la polla de fuera, jalándosela.

- La verga de José era la mejor, era negra, larga y gorda con venas. Y dos bombones deliciosos.

- La verga de Alfredo no era larga, pero si gruesa, con dos pequeñas bolas, pero eso sí, más limpio.

- Me saboreaba el banquete de vergas que me iba a dar esa noche.

- Eran alrededor de las 12 de la noche y solamente tomé el teléfono, tenía llamadas perdidas de mi papito y mamita, y les mandé una foto antigua de una pijamada con unas amigas, y con eso se calmaron. No sabían que su hija santa había estado mamando una verga negra y estaba a punto de ser taladrada y detonada por dos machos. También un mensaje de mi hermana diciéndome “hay hermanita has de estar bien trabada todo el día, si que tienes aguante”

- También vi un mensaje de mi Frank diciendo lo siguiente: “Hola Priscilla, necesito hablar contigo”. Pobre de mi Frank, pero…para este punto me encontraba poseída y no iba a retroceder en mis planes.

- Dejé mi teléfono y me dirigí directamente a la cama, sabía que ninguno de mis dos machos me iban a corresponder en besos, así que me fui directo a mamar la verga de Alfredo.

- Quité sus manos y comencé a mamarle la polla con gran rapidez, comenzando con la punta y pude sentir que, aunque era gruesa, si lograba entrar en mi boquita.

- El estaba acostado gimiendo y yo de rodillas en la cama, con la espalda arqueada y mi boquita hasta abajo mamándole hasta las bolas.

- José se estaba dando un banquete de vista con mi culo, ya que el veía todo mi culo desde atrás y con la cola de zorra metido en mi culito y mi tanguita. Un culito blanco bien parado.

- Mamaba la verga de Alfredo y por momentos me subía para besar y lamer todo su cuerpo tonificado, pero el insistía y me bajaba a su verga y como buena hembra obedecía a mi macho.

- Mientras le mamaba la verga a Alfredo, sentí que José se había acercado detrás de mí y comenzaba a tocar mi culo.

- Yo respondía como una perra, moviendo la cola y sentí una primera nalgada y seguidamente un dedo entrar a mi culito, oprimiendo más el plug anal.

- Eso provocaba seguir mamando verga a mayor velocidad, tal como si quisiera arrancar esa verga a chupadas, hasta que Alfredo me quito y se paró de inmediato.

- Yo levante ahora mi carita y ahora me quedaban sus bolas a mi disposición.

- Alfredo mantenía mi espalda arqueada, con culote blanco parado y mi carita parada, mi culo para José y mi carita para las bolas de Alfredo.

- José comenzó a chuparme por tercera vez mi culito blanco pero ahora para mi excitación, tenía una verga más para metérmela a la boquita cuando gemía de placer.

- No me daban tregua, tragaba verga y me chupaban mi culito, estaba gimiendo de placer aaahhhhggggg…mmmm…si rico rico…ooggghhh…aaaaagggghhhmmmmm…. Y saliva y más saliva salía de mi boquita para lubricar más esa verga de Alfredo.

- De igual manera comencé a correrme descaradamente y sentía que mis piernas tambaleaban, hasta que José exclamo:

- Ahora si Priscilla, voy a taladrar tu ojete, voy a meter mi verga en ti, en tu puto ano blanco.

- “sí papito si…dale méteme tu verga la necesito! Y tú Alfredo dame de tu verga para mamarla y calmar mis gritos de puta aggghhh…mmm…aggg que paleta papi… ahhgggmmmm” “quiero tu lechita gggggghhhhhhh”

- Mientras yo gritaba y gemía como una puta, sentí caer más saliva en mi anito y también mucho lubricante en mi culo y ojete, posteriormente sentí que se liberó el plug anal y de pronto sin remordimiento y sin temor por parte de José, me metió su verga en mi culito, la metió a fondo que me hizo pegar un grito enorme pero tenía la verga de Alfredo en mi boquita, así que solo me retorcí para delante y Alfredo me detuvo taladrando mi boquita, mientras sentía como José hacía el movimiento para atrás y nuevamente para al frente en cuestión de segundos, José me estaba cogiendo sin remordimientos con su tremenda verga negra, mientras Alfredo me calmaba en mis lloriqueos teniendo su verga en mi boca.

- Lagrimas brotaron de mis ojitos claros, era de dolor y de placer, me sentía una potra con sus dos machos.

- José me estaba bombeando como un animal, sentía un gran pedazo de carne entrar y salir de mí a una gran velocidad, sentía que escupía mi culito para lubricarlo ante tremenda verga negra.

- Sentía que tomaba mi cinturita y casi con sus dos manos le daba vuelta por completo, lo que le permitía tomarme con gran fuerza para pegar mi culo blanco al tronco de su verga. Sentía que estaba muy mojada, húmeda de saliva y con unas buenas nalgadas.

- José taladraba mi anito y tomaba mi cinturita con gran fuerza, era una bestia cogiéndome. Me daba de nalgadas y besos a mi espalda.

- Yo gemía y gemía: “si dale dale duro mi macho, dale papi, si!!”

- Alfredo no dejaba que yo hablara demasiado, apenas soltaba algunas palabras y metía su verga afondo de mi boquita y yo tratando de hablar con eso, simplemente no podía, simplemente era una perra siendo cogida por dos machos.

- Después de estar cogiendo de esa manera, José se detuvo saco su verga y se puso frente a mí, ahora tenía que meterme a la boquita esa verga negra con venas y Alfredo se posicionó detrás de mí. Sentí que metió el plug anal y comenzó a meter su verga pero en mi panochita.

- Poco a poco la metió y sentí que algo se rompía dentro de mí y sin más que decir, ahora Alfredo me estaba cogiendo de mi panochita, a menor velocidad, pero estaba taladrando mi panochita.

- Tener el plug anal en mi anito y una verga en mi panochita era delicioso, era lo más rico que había sentido, además de tener una verga en la boca. Me sentía exquisita, me sentía sucia, una perra, una hembra puta.

- Alfredo me cogía, tomaba velocidad y luego la disminuía, y en momentos movía el plug anal y sentía destrozarme de placer.

- Mientras Alfredo me cogía de mi panochita, José tenía metido media verga en mi boquita, me la follaba sin piedad y escupía mi carita y a su verga.

- Alfredo estaba poco a poco reventando mi tanguita y mi vestimenta de rejillas.

- Yo como buena hembra mamaba esa verga y dejaba metérmela en mi panochita.

- Alfredo y José gemían intensamente, de una manera como jamás los había escuchado.

- Me decían cosas de putas tal como: “si perra mueve esa boca mama mi verga, chúpala, mete mis bolas en tu boca perra, puta Priscilla, que buena hembra saliste, mamadora de vergas negras” y Alfredo me decía “que tremendo culo blanco te cargas Priscilla, que hermosas nalgas, que excelente figura tienes eres una muñeca preciosa perra”

- Todo eso solo provocaba seguir siendo su perra puta y cachonda a la orden de mis machos.

- Continuamos de esa manera hasta que José se acostó y Alfredo me indicó sentarme y meterme en la panochita esa verga negra.

- Sin pensarlo me separe de Alfredo y me dirigí a esa verga negra dura de José, y poco a poco me la ensarte primero a la mitad y luego al fondo.

- Posteriormente, Alfredo retiro el plug anal y metió su verga en mi culito.

- La escena era de lo más pornográfica, José abajo, yo cabalgando esa verga negra, y Alfredo dándome por detrás y jalando mi cabello.

- Para este punto, jamás me había quitado nada de lo que me había puesto, mi tanga solo había sido tirada por un lado de mis nalgotas. Pero para el punto en el que nos encontrábamos, los dos comenzaron a romper todo a su paso, comenzaron a quitarme el body sexy a romperlo y a romper también mi tanguita roja.

- Asimismo, comenzaron a quitarme las pezoneras y poco a poco fui quedando completamente desnuda mientras los dos animales no paraban, no se detenían, eran dos bestias cogiendo a una delicada dama, a una princesa blanca.

- Como pudieron quitaron todo lo que me cubría, dejándome solo la tanga rota en medio de mis nalgas, partes pequeñas del body sexy y la corbata de colegiala. Seguíamos en la misma posición, José levantaba su cabeza y chupaba mis tetas, mientras me seguía cogiendo de mi panochita, y al mismo tiempo, Alfredo seguía dándome por el culito mientras jalaba mi cabello para atrás, era una ida y vuelta, ya que Alfredo me jalaba para atrás para ensartarme mejor su verga y José me jalaba para delante para poder chupar mis tetas blancas.

- Yo era una muñeca usada por ambos, ambos querían comerme y cogerme a su manera y no lograban ponerse de acuerdo lo que provocaba que me usaran como quisieran, para atrás, para adelante, para lo lados, me recostaba en el pecho de José, luego Alfredo me jalaba del cabello y en verdad que estaba siendo usada a su disposición, una tremenda hembra puta.

- José tomo el plug anal y me lo puso en mi boquita, y continuaban cogiéndome con tal brutalidad. Yo gemía y gemía pero ahora con el plug anal en mi boquita.

- Pude ver el reloj y noté que eran como las 2 de la mañana y los dos no paraban, eran dos horas seguidas de estar mamando vergas y cogiendo duro, muy duro.

- De un momento a otro los dos pararon y Alfredo me tomo de la corbata y me hizo gatear hasta el sillón rojo. Al llegar me exigió mamarle la verga a lo que accedí y comencé a comerme esa verga blanca. Al igual que a José se la comía de punta a tronco y con todo y bolas hasta el fondo, babeando todo a su paso, mi lengua era igual de puta que la dueña. Comía su verga y bolas y al igual que a José, comencé a chuparle el culo poco a poco provocando que Alfredo gimiera aún más fuerte.

- Al otro lado, José observaba la escena y se jalaba esa verga deliciosa.

- Terminé de chupar esa verga y comencé a cabalgar a mi macho de Alfredo era una perra brincando esa verga y tocándome las tetas. Mi cabello estaba medio suelto, y se movía al ritmo de mis cabalgadas. Gemía y gemía “si si si!! Dame dame Alfredo coje a esta blanca puta, soy tuya mi rey cógeme!!! Ammmm…si rico rico… si!!! Mmmm si rico ahhhahahahahh…”

- Alfredo me quito de encima y sin pensarlo regresé a la cama y ahora comencé a cabalgar a mi macho José. Era una verga más grande y más difícil de metérmela, pero en la excitación ya no sentía el tamaño o mejor dicho, yo ya lo estaba disfrutando.

- José tomaba mi cinturita y me hacía brincar como una golfa, mientras yo me agarraba el cabello y me mordía mis labios carnosos a cada sube y baja de tremenda verga. José sabía cómo cogerme, me daba duro sin parar y sabia estimular el punto de mi para excitarme más. Era un maestro en el sexo.

- José siguió cogiéndome y yo brincando y ahora veía a Alfredo masturbarse al ver la escena. Veía a una blanca saltando una verga negra venosa.

- A un costado había un espejo y podía verme ensartada en ese palo negro y brincando como toda una perra, mi culo era enorme, sobresalía de la escena al igual que mis enormes tetas, quizá era por el tamaño y también quizá por el tamaño de mi cinturita de muñeca. Mis pezones estaban resaltadísimas como nuca antes.

- Para este punto, continuaba con un restante mínimo del mini traje de rejillas, mis zapatillas, media tanga en mi culo y mi corbata. Mis tetas blancas estaban al aire libre sin pezoneras.

- Estar con José era una escena interracial, una blanca con un negro disfrutando de su enorme verga deliciosa.

- Después de tanto brincar y brincar esa polla negra, José se paró, terminó de quitarme toda la “ropa” que traía y me puso de perrita (solo tenía mi tanguita y mi corbata), pego mi cabeza a la pared y levanto mi culo, arqueando mi espalda y de nuevo, en posición de perrita, comenzó a cogerme sin compasión, sin tregua, metía su verga al fondo y al mismo tiempo la presión, me sometía a la pared. Me daba por la panochita y por el ojete de mi anito, metía y sacaba a grandes velocidades por ambos orificios.

- José se apoyó de sus pies al colchón, mientras tenía mi culo a su disposición, me daba de nalgadas, escupía mi anito y metía sus dedos. Para este punto no tenía el plug anal, pero como lo tenía a un lado, lo tomé y le pedí a José: “méteme el plug papi métemelo, al fondo, quiero verme como una zorra siendo cogida por un animal”, José sin dudarlo tomo el plug y lo metió al fondo de mi culito,

- Disfrutaba cada azote, cada movimiento, cada verga dentro y fuera de mí.

- José se encontraba sudado y yo también, eran dos cuerpos fundidos en sexo y sentía como su pelvis chocaba con mis nalgas haciendo ruidos de “SPLASHHH, SPLASHH…” mientras me jalaba de mi cabello y de mi corbata.

- Era tanto sexo que José comenzó a tambalear y se quitó, yo sin parar, me bajé de la cama, quité mis zapatillas y ahora me dirigía a Alfredo mientras se jalaba su polla. Camine hacia Alfredo con media tanga rota en mis nalgas y con el plug anal en mi culito.

- En este trayecto, me fui quitando la tanguita quedando completamente desnuda, y al llegar con Alfredo, me puse a montar esa verga y a brincar nuevamente. Mis nalgas llegaban hasta abajo y se escuchaba el “SPLASHH, SPLASHH” mientras yo le decía “si papi dame duro dame duro, coje a esta perra blanca”

- Y Alfredo me decía “si preciosa Priscilla, me encantas, eres una diosa hermosa eres la más hermosa, eres una hermosa dama y puta perra”.

- Cabalgaba esa polla y me mordía los labios, por momento me recostaba en el y saboreaba su hermoso cuerpo de gym. Me paraba y seguía brincando y brincando con todo el cabello suelto y sudada.

- Alfredo comenzó a gemir y de repente me quitó y se paró comenzado a jalarse la polla, y a voz de mando me indicó arrodíllate perra que ya viene”.

- Yo como una buena hembra me arrodillé y esperé la descarga de lechita

- Alfredo se jalaba la verga pero no salía nada, así que intervine y comencé a chuparla, “ahggg, agggg, ahhhggggg…ggggg” hasta que me dijo “ya viene ya viene perra!!! Ahhhh…ahhhhh…si…toma perra tu lechita tómala”

- Al ritmo de su voz, vi como salió una tremenda descarga de la punta de su verga directo a mi boquita, fue una descarga que lleno casi por completo mi boquita y mi carita. Se regó por toda mi boquita y mi carita.

- Tenía un sabor dulce y a cloro, un sabor inusual para mí (no amarga como la de Manuel), pero me excitaba saber que eso le excitaba a Alfredo.

- La verga siguió expulsando tanta leche que comencé a tragarme un poco y otro poco se escurría y se perdía en mis tetas blancas.

- Alfredo gemía muy fuerte y cuando por fin termino de salir lechita blanca de su verga, tomo mi cabeza y la dirigió a su verga, me metió toda esa verga con leche residual para que mi boquita hiciera el trabajo de limpiarla. No me negué a nada, chupé esa verga de una manera exagerada como una puta experimentada para no dejar ninguna gota de leche en mi macho, él quería eso y yo le iba a cumplir.

- Exprimí su verga a más no poder mientras él me observaba, cruzamos miradas mientras yo le succionaba la verga.

- Alfredo poco a poco se desvaneció hasta tirarse en el sofá rojo. Y yo ahí de rodillas con un resto de semen por toda mi carita.

- Sin embargo, me faltaba el macho negro, me faltaba deslechar el macho alfa negro y sabía que iba a ser una cantidad triple de leche que almacenaba esa verga.

- Luego de que Alfredo cayera rendido, como una perra me fui gateando a la cama a donde se encontraba José.

- Me subí poco a poco y así como me encontraba con la cara llena de leche, José se paró se puso detrás de mí, me puso recta, tomo mis brazos y los puso para atrás y comenzó a follarme.

- Tuve que pararme de puntitas para que José no se bajara tanto, así que procedí a ponerme los tacones ganando altura y levantando más mi culito lista para José.

- José comenzó a cogerme así parada, mientras de mi cara rebotaba toda la leche de Alfredo.

- Me estaba dado tan duro que comencé a correrme y el no paraba, hizo que me viera al espejo, ver como me cogía, como cogía mi culo y panochita con la cara llena de lechita y como mis grandes tetas blancas rebotaban al ritmo que me metía su verga negra. José se detuvo por un momento busco el plug anal y me lo metió a la boquita, y siguió follándome. Una escena completamente morbosa.

- Me follaba usando mis dos orificios, mientras la leche de Alfredo escurría de mi carita y tetas, y el plug anal en mi boquita.

- Sinceramente ya no soportaba, mis piernas temblaban, sentía que ya no me respondían.

- Estaba a punto de rendirme, pero José emitió el gemido final, se despegó de mí y al igual que Alfredo me ordenó arrodillarme

- Lo hice de inmediato y le exigí “quiero toda tu leche papi, no derrames ninguna gota en el suelo, la quiero toda toda, dame tu lechita papi, déjame ayudarte, déjame mamarte la verga”

- José se la comenzó a jalar y yo me posicione en sus bolas chupándolas y succionándolas a más no poder hasta que tomo mi cabezita y la dirigió a su verga

- Me la metí como pude y gimió muy fuerte, mismo tiempo que sentí la gran descarga de lechita

- Era una cantidad de lechita exagerada, era el triple de Alfredo,

- Era tanta lechita que inundo mi boquita, y como no dejó que me sacara su verga de mi boquita, esta lechita superó el volumen de mi boquita y comenzó a salir un poco de mi nariz.

o Imagínense lectores, era una tremenda descarga de leche de mi macho negro, su verga enorme dentro de mi boquita, y su descarga de leche inundó mi boquita y comenzó a salir de mi nariz y escurrirse a mis tetas.

- Sentía ahogarme era demasiada leche espesa y amarga-dulce-salada que me trague toda la que quedaba en mi boquita.

- Al igual que Alfredo, José comenzó a derrumbarse poco a poco, mientras yo le chupaba y le sacaba toda la leche de todo el tronco, chupaba sus bolas y las jugaba ya que sentía que así salía más.

- Yo quería toda la leche, sola para mí.

- Seguí mamándole la verga negra venosa hasta que dejó de sacar lechita caliente.

- José se tiró a la cama y yo con él, pegada a su verga

- Poco a poco se fue apagando hasta quedar dormida aquella hermosa verga de al menos 20 centímetros.

- Yo seguía de pie, agotadísima, pero de pie.

- Alfredo y José estaban literalmente acostados casi desmayados y solo me decían:

- “Eres una perra Priscilla, como pudiste aguantarnos y aun sigues de pie”

- “¿Quieres más leche perra?”

- Yo exclame: si mis reyes, si tienen más se las voy a sacar, toda la leche es mía mis amores.

- Alfredo y José se rieron un poco y me pidieron que esperara un tiempo.

- Yo estaba arrodillada completamente llena de leche por toda mi carita, cabello, pechos, piernas, y saliva de mis dos machos. Mi culito y panochita palpitaban de tanto placer.

- Estaba completamente desnuda, sin tanguita, sin pezoneras, solo con el plug metido en mi culito palpitando. Estaba muy feliz.

- Estaba a punto de irme al tocador y Alfredo me indicó: “Priscilla, esto debió ser al inicio pero estabas vuelta una loca, colócate en medio y baila para nosotros, modela tu hermosa figura. Además, trae el consolador y comienza a masturbarte con el”.

- Me dirigí a la maleta, saqué el gran consolador y lo puse en el suelo. Mientras tanto comencé a bailar y modelar para mis dos machos, quienes me observaban con gran perversidad. Yo seguía envuelta en lechita y saliva, estaba toda roja de tantos azotes, estaba muy usada, pero seguí con lo que me habían ordenado. Bailaba de manera provocativa tal cual puta de tubos, pero mis machos ya no se levantaban, así que procedí a meterme el consolador mientras el plug anal me la metía a la boquita. Me tocaba las tetas y comencé a correrme, mis tetas se pusieron duras de nuevo y comencé a brincar en ese consolador mientras mis machos observaban. Brinqué y brinqué hasta que caí rendida al suelo. Mi cuerpo ya no aguantaba una corrida más. ¡Sentía explotar y desvanecerme, y justo cuando quise levantarme para ir al tocador para limpiarme, vi que José se dirigía hacía mí y así como estaba acostadita, me dio la vuelta y metió su verga negra en mi culito logrando soltar un grito de placer “hay papi! ¡Si dale dame dame duro, reviéntame completita, si que rico!”. Comenzó a jalarme del cabello y me daba muy duro contra el piso, tal como si quisiera romperlo.

- Yo solamente me retorcía de placer de sentir nuevamente dentro a José.

- José era imparable, después de haber quedado rendido, se había puesto nuevamente de pie y siguió follándome hasta que por fin nuevamente emitió el grito de placer final, pero esta vez ya no fue la lechita a mi carita, sino que se encargó de dejar el ojete de mi culito llenita de lechita caliente y espesa, lechita que se fue muy al fondo de mi y poco a poco sentí escurrirse por todas mis nalgas.

- Ahora si José había quedado rendido, y yo continúe acostadita llena de más lechita.

- Quise sentir la lechita con una verga dentro de mí, pero mis machos estaban rendidísimos, por lo que nuevamente comencé a cabalgar el consolador y a masturbarme, tocando mis pezones durísimos.

- Pasado unos momentos, Alfredo y José me dijeron, “Priscilla has hecho tu trabajo de forma excelente, te vamos a recompensar, pero por hoy ya fue suficiente, ven a dormir”

- Si mis machos gracias por darme tregua. Me quité del consolador pero me metí el plug anal a mi culito.

- Me levanté, me dirigí al tocador y estaba echa un desastre.

- Mi rímel y labial rojo estaba todo corrido por mis ojitos y carita. Estaba toda chupada, sentía diversos sabores, dulce y amargo, estaba pegajosa de toda mi cara y cuerpo en general.

- Tenía metido el plug anal, estaba toda roja de tantas cogidas y azotes

- Estaba convertida en una tremenda puta, una puta blanca. Podía ver mi culote bien parado y mis tetas bien duras y paradas.

- Y claro, me tomé unas fotos para recordar el momento.

- Era una mujer exquisita por donde me vieran, ya sea vestida como dama decente o vestida y usada como una puta.

- Sabía que esto era solo el principio de toda una vida, de lo puta que llevaba por dentro.

- Me metí al baño, me quité el plug anal y comencé a chuparlo, a recordar todo.

- Para esto ya eran alrededor de las 5:30 de la mañana, es decir, me habían cogido durante casi 5 horas mis dos machos,

- Estaba agotadísima, quería ducharme pero en verdad sentía desmayarme, así que me puse de nuevo el plug anal, salí del baño y me tiré en la cama para dormir un rato.

- La cama estaba mojadísima, eran todas mis corridas y el sudor de los 3. Para ese momento no me importaba, solo quería dormir.

- Al llegar a la cama, José me acobijo y me abrazo. Quedé completamente dormida en sus brazos.

- Me desperté a eso de las 12 del día, José y Alfredo ya estaban despiertos y habían acomodado un poco todo el desastre.

- Yo me encontraba desnuda y entre los 3 pactamos no decir nada de lo que había sucedido y acordamos continuar con nuestros encuentros de manera privada. También acordamos que al menos a mí, ya no me grabaran por el bien de los 3.

- Quien iba a decirlo, los 3 nos hicimos super amigos, amigos leales.

- Después de platicar todo lo sucedido, Alfredo me dio una bolsa en la cual venia ropa nueva lo cual les agradecí mucho ya que mi puti vestido rojo estaba hecho un desastre.

- Al abrir la bolsa venía un pantalón flojo y una blusa floja, también unos tenis y lentes oscuros. Me sentía muy agradecida por preocuparse por mí.

- Me dirigí al tocador, me limpié un poco y minutos después de vestirme, abandonamos el hotel, ambos fueron a dejarme a mi casita, pero no me dejaron en la puerta de casita, pero si en la esquina para evitarme problemas con mis padres.

- Estaba agotadísima, pero caminé lo único que me faltaba, anhelaba estar dormida en mi camita.

- Al entrar mis papas estaban viendo la televisión y como todo padre y madre me cuestionaron, y les dije que había estado de pijamada con mi mejor amiga.

- Quizá no me creyeron del todo, pero me veían agotada, así que no me pidieron más explicaciones, subí a mi cuarto, me bañe nuevamente, me vestí con una pijama de manera simple y me dormí.

- Ese día tuve sueños húmedos, sueños con vergas negras y hombres con cuerpo trabajado por el gym.

- Como les dije, lo puta vivía dentro de mí, solo era cuestión de tiempo y maneras para despertar esa parte de mí.

- Muchas cosas se venían a mi vida, mis estudios universitarios en una nueva escuela y mi puta interna a flor de piel.

- Sabía que la siguiente etapa del semestre de la universidad abriría nuevos horizontes y también abriría mi culo a nuevas personas, no a cualquiera, sino a seleccionados, y si no me satisfacían recurriría a mi José y a mi Alfredo, mis amigos de la intimidad.

- Sabía que una nueva etapa con Frank me esperaba, además de mis dos amigos con derecho. Y por si fuera poco, pensar en Andrea, estaba dándome paso a nuevas ideas.

- Me sentía muy feliz y afortunada de mi vida y de mi belleza, y de las personas que me rodeaban.

- La historia de la muñeca hermosa de Priscilla Berenice apenas comenzaba, mi historia es una de muchas, y es una historia que se ligará a otras narraciones posteriores. Pero por el momento, con esto se concluye la primera historia de muchas mis queridos lectores.

- Los quiero mucho.

- ¡Les mando besos!

- Priscilla Berenice.

- FIN.

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