Xtories

Mi primera vez - Capítulo 2

Marisol se despierta con el cuerpo dolido pero el deseo intacto. Enrique la espera con hambre, y lo que comienza como un juego de manos y bocas se transforma en una sesión de sexo crudo que pone a prueba sus límites.

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Después de leer el mensaje de mi madre, Enrique me cogió en sus brazos, me besó y nos echamos en la cama. No tardamos mucho y nos quedamos dormidos.

Dormimos hasta la mañana. Cuando me desperté, noté que me dolía todo el abdomen. Luego miré a Enrique, seguía dormido, pero también vi que Enrique estaba excitado, pues se notaba un bulto bajo las sábanas.Lo besé hasta que despertó. El bulto se hacía cada vez más grande.

"Buenos días, cariño", le dije.

"Buenos días", contestó.

"¿Con qué soñabas?", le pregunté mirando el bulto.

"Por supuesto contigo", contestó sonriendo.

"¿Eso explica el bulto bajo la manta?"

"Oh, lo siento…", dijo él mirando el gran bulto.

"No tienes que disculparte por eso, me gusta que te excites conmigo”.

"Soñé lo genial que fue contigo ayer". Dijo él besándome.

"Me gustaría darte una mañana tan buena como la tuya a mí ayer, pero todo abajo me duele".

"Está bien", dijo y me besó de nuevo.

Después de ducharnos y desayunar, fuimos a mi casa. Presenté a Enrique y tomamos café. Una vez que acabamos, mi mamá me llevó a la cocina y empezó el interrogatorio.

"¿Y? Cuenta".

"¿El qué?"

"Todo. ¿como fue? ¿Te llevo al clímax?"

"¡Mamá!".

"¿Sí o no?".

"Sí, lo hizo".

"¿Usáis protección?"

"Sí, empecé a tomar las pastillas hace algún tiempo".

"Esta bien. ¿Y ahora vais a hacer?"

"Mamá, no lo sé, ¿puedo irme ya?"

"Sí. Yo voy a salir donde Marta. Cuídate".

"Mamá, Enrique es mi novio, no un asesino".

Mi mamá se fue y Enrique y yo nos fuimos a mi habitación.

Una vez en mi cuarto le pregunté "¿Qué hacemos ahora?"

"No lo sé, tú decides", contestó.

“Tengo ganas", dije sonriendo.

¿Pensé que todavía te duele de ayer?"

"Bueno, cada vez menos. ¿Quieres o no?"

"Sí, claro que quiero", contestó.

Conduje a Enrique a mi cama, me quité la camiseta y el sujetador. Me senté en su regazo y le besé. Nuestras lenguas bailaban samba.

Enrique me besó los pechos, lamió mis pezones y lentamente llevé mis manos a sus pantalones. Me levanté, le abrí la cremallera y se los quité. Ya se podía ver un buen bulto. Acaricié el bulto y dije: "Nunca pensé que ya estarías tan cachondo".

Me desnude, le quité los bóxer y me metí su polla en la boca, chupándola de arriba abajo.

Enrique me cogió la cabeza y empezó a follarme en la boca. Se fue acelerando cada vez más y sus embestidas se hicieron más rápidas.

"Ahh, sí…. te voy a llenar tu boquita". De repente gimió y se corrió en mi boca, echándome toda su leche en la boca.

Luego Enrique me besó el cuello y se deslizó hacia abajo. Me masajeó los pechos y jugó con la lengua alrededor de mis pezones hasta que se pusieron duros. Luego empezó a chuparlo, o incluso mordisquear suavemente con los dientes. Me volvía loca.

Yo podía sentir la creciente impaciencia en mi vagina e intenté empujarle hacia abajo. Él notó m impaciencia, me levantó, me tumbó en la cama y siguió bajando cada vez más.

Luego besó mi barriga y llegó a mi clítoris. Pero solo lo tocó brevemente con la punta de la lengua, para luego bajar más abajo besando alternativamente a ambos lados hasta llegar al interior de los muslos. Él notó que estaba completamente húmeda. No húmeda, chorreaba cada vez más.

Yo gemí con un suspiro desgarrador. Con la punta de la lengua, recorrió los contornos de mi vagina. Primero los labios externos, luego los labios internos. De vez en cuando metía la punta de la lengua. Pero solo brevemente.

Después de meter su lengua lo más profundo posible, tocó el clítoris con la punta de la nariz. De nuevo, gemí de placer. Luego uso los dedos. Metió su índice y el dedo medio en mi cueva, puso el pulgar en el clítoris y frotó con una presión ligera.

No sé cuánto tiempo estuvo haciéndome eso, pero sentí cómo me llegaba el orgasmo. Él no paró, siguió trabajando mi zona íntima mientras temblaba y temblaba una y otra vez, solo para volver en un grito lujurioso. No sé las veces que me corrí, pero en algún momento me dejé caer hacia atrás y le pedí que parara.Él me miró sonriendo y me preguntó: “¿Te gustó?” Yo asentí con la cabeza.

Enrique se tumbó sobre la cama y me pidió que me sentara encima de él, metiéndome su polla, otra vez dura, en mi coño. Empecé a montarle. Al principio todavía dolía un poco, pero no me importó. Llevaría un rato cabalgando sobre él cuando me pidió que me pusiera a cuatro patas.

Me puse a cuatro patas; Enrique se puso detrás de mí de modo que su pene quedó exactamente a la altura de mi culo. Poco a poco introdujo su pene en mi coño por detrás. Fue una sensación genial, una emoción completamente diferente.

Gemí, eso se sentía tan bien. Sus movimientos se volvieron cada vez más rápidos. "Marisol, prepárate para recibir una nueva lechaza… Me voy a correr… Ah, qué genial. Estoy corriéndome… sí".Enrique eyaculó todo su semen en mi coño. Fue una sensación genial. En ese mismo momento yo también me corrí. "Cariño, voy, ahh... ahh…. Sí". Los dos caímos juntos en la cama.

Estaba totalmente feliz; así era como siempre me lo había imaginado. Me recosté en sus brazos y me dormí con buenos pensamientos.

Final

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