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DominaciónJun 2026

Juanjo y el jefe de Sonia 8

Juanjocriado19651.3K vistas8.4· 5 votos
<p>A la mañana siguiente Pablo y Ricardo se marcharon temprano, pero no sin antes dejar claro:</p> <p>—Llamad al viejo. Decidle que venga esta tarde a las siete. Si quiere jugar con nuestro cornudo, lo hará bajo nuestras normas. Y tú, Juanjo, te vas a preparar ese culo todo el día. Sonia, que se lave bien, enemas si es necesario. Queremos que esté limpio y deseando sexo cuando llegue Emilio.</p> <p>A las siete en punto sonó el timbre. Emilio entró con una sonrisa arrogante y una bolsa en la mano. Pablo y Ricardo ya estaban sentados en el sofá del salón, con Sonia semi desnuda entre ellos, acariciándoles las pollas por encima del pantalón.</p> <p>—Vaya… así que los jefes también están aquí —dijo Emilio, relamiéndose.</p> <p>—Esta noche mandamos nosotros —respondió Pablo con voz firme—. Puedes usar al puto todo lo que quieras, pero Sonia es nuestra. Y nada de marcas permanentes… todavía. Empieza.</p> <p>Emilio me miró como a una presa.</p> <p>—Arrodíllate, maricón. Hoy vas a aprender lo que es ser la zorra sumisa de un viejo.</p> <p>Me puse de rodillas en medio del salón. Emilio se bajó los pantalones y sacó su polla gruesa, venosa, con esa cabeza morada brillante y los huevos pesados y peludos. Olía fuerte a sudor acumulado de todo el día.</p> <p>—Abre esa boca de puta —ordenó, agarrándome del pelo con fuerza.</p> <p>Me metió la polla hasta el fondo de golpe. Sentí cómo la cabeza gruesa me forzaba la garganta, provocándome arcadas inmediatas. El sabor era intenso: salado, amargo, con restos de orina y sudor rancio. Emilio no tuvo piedad. Empezó a follarme la cara con embestidas brutales, golpeándome la nariz contra su pubis peludo.</p> <p>—¡Eso es, tragapollas! ¡Chupa la verga del vecino como la guarra barata que eres! Mira cómo babeas, cornudo de mierda. Tu mujer se corre con pollas de verdad mientras tú te ahogas con la mía.</p> <p>Sonia, sentada en el regazo de Pablo, se reía y me insultaba sin dejar de acariciar los falos:</p> <p>—Chúpala más profundo, mi putita. Quiero verte desearlo y la garganta abultada por la polla del viejo.</p> <p>Emilio me folló la boca durante casi diez minutos sin parar, escupiéndome en la cara y llamándome “maricón tragalefa”, “puta de viejos”, “cornudo sin huevos”. Cuando se hartó, me tiró al suelo.</p> <p>—Ponte en cuatro patas sobre la mesa del salón. Quiero reventarle ese culo.</p> <p>Me coloque sobre la mesa baja, culo en pompa. Sonia me abrió las nalgas con las manos.</p> <p>—Míralo… aún tiene el ano rojo y palpitante de ayer. Está pidiendo verga.</p> <p>Emilio escupió varias veces sobre su verga y presionó su polla gruesa contra él. Dolor. Mucho dolor al principio. Sentí cómo mi esfínter se estiraba al límite mientras la cabeza morada entraba centímetro a centímetro, quemándome por dentro. Gemí alto, temblando.</p> <p>—¡Aaaahh… joder… duele!</p> <p>—Cállate, zorra —gruñó Emilio, dándome un fuerte cachetazo en la nalga—. Este culito de cornudo está hecho para pollas. Relájate y toma todo. Se quedó un rato jugando con su glande dentro de mi, hasta que presionó avanzando en cada embestida.</p> <p>De un empujón final entró entero. Sentí una presión brutal, como si me estuvieran partiendo en dos. Su polla gruesa y venosa me llenaba completamente, rozando mi próstata con cada movimiento. Emilio empezó a follarme con fuerza, sacándola casi toda y volviéndola a clavar hasta el fondo. El sonido de sus huevos pesados golpeando mis nalgas era obsceno y morboso.</p> <p>—¡Qué culo más apretado todavía tienes, puto! Ayer te di por el culo todo el día y sigues estrecho… ¡Voy a destrozártelo!</p> <p>Pablo y Ricardo miraban mientras Sonia les mamaba por turnos. Ella animaba:</p> <p>—Más fuerte, Emilio. Rompe a mi cornudito. Quiero oír cómo pide mas mientras le follas como a una perra.</p> <p>Emilio aceleró, follándome salvajemente. Cada embestida me hacía sacudir entero. Sentía mi interior ardiendo, la próstata hinchada y sensible, y poco a poco el dolor se convirtió en un placer humillante y profundo. Mi propia polla chorreaba precum sin parar.</p> <p>—Di lo que eres —me ordenó Emilio, tirándome del cuello hacia atrás presionando.</p> <p>—Soy… soy tu zorra… tu maricón… mi culo es tuyo…</p> <p>—¡Más alto, puta!</p> <p>—¡SOY TU PUTA PERSONAL, DON EMILIO! ¡FÓLLAME MÁS FUERTE!</p> <p>Sonia se corrió solo con verme, gritando:</p> <p>—Mi cornudo se está volviendo adicto a polla de viejo… ¡Míradlo, babeando y pidiendo más!</p> <p>Emilio me folló en todas las posturas posibles durante más de una hora: me puso boca arriba en la mesa del salón, con las piernas en sus hombros, clavándome tan profundo que sentía su polla en el estómago; me hizo cabalgarlo mientras Don Pablo y Ricardo se pusieron a ambos lados dándome más verga que chupar y lamer ; me folló de lado mientras me masturbaba con fuerza, negándome el orgasmo.</p> <p>En uno de los momentos más extremos, Pablo y Ricardo se unieron. Mientras Emilio me follaba el culo sin parar, Ricardo me metió su polla gruesa en la boca y Pablo me obligó a lamerle los huevos. Sonia me insultaba sin parar:</p> <p>—Eres un agujero para pollas, Juanjo. Tres machos usándote a la vez mientras yo miro… Eres patético. Un cornudo baboso que solo sirve para recibir leche en el culo y en la garganta.</p> <p>Emilio finalmente rugió y se corrió dentro de mí con chorros potentes y calientes. Sentí cada pulsación, cómo me llenaba el intestino de semen espeso y abundante. Cuando sacó la polla mi ano sonó como el descorche de una botella de champán, , ploof, y un torrente blanco y espeso empezó a salirme del ano abierto, chorreando por mis huevos y muslos.</p> <p>—No se te ocurra perder ni una gota —ordenó.</p> <p>Sonia me empujó la cara contra el suelo y me obligó a lamer el semen que había caído. Emilio, aún duro, me metió de nuevo la polla sucia en la boca para que la limpiara.</p> <p>—Chúpala, guarra. Prueba tu propio culo mezclado con mi lefa.</p> <p>La sesión continuó no se cuánto tiempo mas. Emilio me folló el culo otra vez , (“traga, putita, esto es lo que mereces”), me obligó a lamerle el ano profundamente mientras Ricardo me follaba con su poya enorme, y al final se corrió sobre mi espalda, sentí disparos de leche ardiente sobre ella,mientras Pablo se corrío sobre mi cara y barba</p> <p>Cuando Emilio se marchó, exhausto pero satisfecho, me dejó tirado en el suelo del salón: culo completamente destruido, abierto y palpitando, lleno de semen que no paraba de salir, cara y espalda cubierta de lefa, saliva y sudor, y la voz rota de tanto gemir y suplicar.</p> <p>Pablo se acercó, me dio una palmada en la nalga dolorida y dijo:</p> <p>—Buen trabajo, puto. Mañana repetimos… pero esta vez traeremos a más gente.</p> <p>Sonia se agachó, me besó en la boca llena de sabores y susurró:</p> <p>—Te quiero así, mi cornudito… roto, usado y feliz de ser nuestra zorra.</p> <p>[email protected]</p>

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