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Campus Cornudo PARTE 3 (Cap. 37 - 2ra PARTE)

La pantalla se congela y su corazón también. No solo la encontró en brazos de otro, sino que la vio entregarse con una devoción que le estaba prohibida a él. La traición no fue un error, fue un ritual.

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NOTA DEL AUTOR:

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CAPÍTULO 37 - SEGUNDA PARTE

–¡¡¡Ahhhhhh!!! ¡¡¡Por DIOS!!! ¡¡¡Que gusto!!! ¡¡¡Me matas!!! ¡¡¡FÓLLAME!!! ¡FÓLLAME! ¡FÓLLAME! ¡FÓLLAME! ¡FÓLLAME! ¡FÓLLAME! – pedía Laura totalmente fuera de sí.

Y Edu, obediente, la follaba, sin aflojar ni un ápice la velocidad de penetraciones hasta que al final, alcanzó el clímax y sacando la polla del coño de Laura, se corrió expulsando tres potentes chorros de semen que impactaron en las tetas y en la cara de Laura.

Rendida, Laura, quedó tumbada sobre el sofá como si estuviera en trance mientras Marisa acariciaba con la yema de sus dedos el cuello de Laura y lamia su piel. Entonces, Edu, se retiró del coño de Laura y acercándole su polla a la boca se la metió para que limpiara los restos de semen.

Poco después, Marisa acercó sus labios a los de Laura y, aún con la polla de Edu en su boca, empezaron a besarse. Juntas, lamieron la polla dejándola brillante y compartiendo el semen de Edu con un morreo sucio e indecente.

Un beso que me hirió profundamente porque, por aquellas fechas, Laura nunca había permitido que me corriera en su boca y aún menos, me la había chupado con restos de lefa.

–¿Qué he hecho? – sollozó Laura al recuperar completamente sus sentidos y verse desnuda manchada de semen y en brazos de Marisa, –Cuando lo sepa Carlos me va a matar.

–Carlos no tiene que saber nada de eso, no es necesario – le interrumpió Marisa.

–Mira, vamos a hacer una cosa; convence a Carlos para solicitar una visita con la doctora Álvarez y convéncelo para seguir la terapia que os propongan hasta el final– le dijo Marisa a mi mujer.

–Si lo haces, pronto podrás follar con Edu tantas veces como te plazca y con el beneplácito de Carlos.

Entonces, abruptamente, el vídeo se terminó dejando la pantalla en negro. Aún no me había corrido, pero estaba tan atormentado por lo que acababa de ver que desistí de continuar masturbándome y, haciendo acopio de todas mis fuerzas, detuve la captura de pantalla, almacené el archivo y lo guardé.

¡Que hijo de la gran puta!

No quería ver más, estaba demasiado afectado, pero debía salvaguardarlos antes de que Edu decidiera borrarlos.

El segundo video estaba grabado desde el interior de una cabaña de madera y, a pesar de no haber entrado nunca, la reconocí inmediatamente. Era la cabaña de José, muy parecida a la nuestra pero un poco más pequeña y sin vistas al mar.

La cámara enfocaba la puerta donde José se morreaba con Laura que, desnuda, parecía temblar como una hoja. Y entonces volví a oír la lapidaria frase que inició una de mis peores noches en el Campus Cornudo: “Ya es hora de que el cornudo se vaya a dormir. Ven Laura”.

José entró a la cabaña arrastrando detrás de sí a Laura y con un gesto le indicó que se tumbara en la cama. Entonces, volvió a abrir la puerta y dijo: “¿Aún aquí? ¡Vete a casa!, mañana te la devuelvo bien follada”.

Ya solos, José se lanzó sobre el coño de Laura y empezó a lamerlo.

–Ummmmmm, ¡Ahhhhhh!!! – suspiró Laura al sentir la cálida y húmeda lengua de José lamiendo su clítoris.

–No aguanto más– susurró Laura, –fóllame.

José se incorporó, miró de pies a cabeza el hermoso cuerpo de Laura y se desnudó exhibiendo una polla inmensa. Sin prisas, se situó entre sus piernas y poco a poco la fue empalando en un clásico pero delicioso misionero.

–¡¡¡¡ Ahhhhhh Siiiiiiii!!!! – jadeó Laura al sentir aquella polla dentro de su cuerpo.

¡plop! ¡plop! ¡plop! ¡plop!

–¿Así? ¿Eso es lo que querías puta? – decía José entre acometida y acometida.

–¿Quieres correrte? Seguro que sí.

PLASSS!!!! Le propinó una bofetada en las tetas haciéndolas tambalear de lado a lado. PLASSS!!!!

Laura no tardó ni dos minutos en empezar a correrse gritando como una salvaje.

–¡¡¡¡ Ahhhhhh Siiiiiiii!!!! ME COORROOO!!!! ME COORROOO!!!

Lo recuerdo, recuerdo haber permanecido junto a la puerta como un perrito faldero hasta oír los gritos de placer, casi llantos, de un orgasmo interrumpido horas antes en la playa. También recuerdo haberme ido en aquel momento. O sea que no faltaba mucho para que Washington entrara en acción.

José y Laura habían invertido los papeles, ahora él estaba tumbado en la cama mientras ella cabalgaba como una amazona en busca de su segundo orgasmo de la noche. Saltaba arriba y abajo buscando él máximo recorrido y haciendo que sus pechos botaran descontrolados.

Y justo en aquel momento, una figura apareció en escena. Y no se trataba de Washington, negro y musculoso, sino que era otra persona porque, definitivamente, era de raza blanca. Y cuando se giró para mirar directamente a la cámara se me heló la sangre. Pausé el video justo en el momento en que la cámara enfocaba la sonriente cara de… Edu.

¿Qué coño hacía Edu allí? ¿Qué coño hacía en Santo Domingo?

Al reanudar el vídeo vi cómo se acercaba silenciosamente por la espalda de Laura y la abrazaba agarrando sus pechos.

–¡¿Quién…?!– dijo Laura sorprendida y deteniéndose completamente.

–Pssí. No pares. Soy yo. – dijo Edu a su oído haciendo que Laura se girara completamente asombrada.

–Pero… ¿Qué haces tu aquí? – preguntó.

–He venido a comprobar tus progresos… y a follarte con mi amigo José.

–¿Pero y Carlos? – argumentó confusa.

–En su choza. No pienses en él. Entrégate al placer y disfruta – y sin darle ninguna opción, dirigió su polla al culo de Laura y se la metió sin contemplaciones.

–¡AHHHHHH!!! – gritó Laura, –¡Que bruto!!!

–Túmbate, entrará mejor. – dijo Edu empujándola por la espalda para que quedara abrazada a José.

Y en esta posición más cómoda empezaron a follarse a Laura sincronizadamente. Cuando José metía su polla hasta el fondo, Edu retiraba la suya, para luego, invertir los papeles y que Edu se la metiera hasta los huevos.

–¡AHHHHHH!!! ¡DIOSSS!!! ¡AHHHHHH!!! ¡Qué gusto!!!! ¡AHHHHHH!!! ¡Qué bueno!!!!

Chillaba Laura enloquecida de placer mientras los dos sementales la penetraban sin compasión e incansables.

–¡ME COORROOO!!!! ¡ME COORROOO!!! – volvió a gritar Laura expulsando un chorro de squirt que salió disparado en todas direcciones. –¡AHHHHHHHH!!!

Pero ni José ni Edu se detuvieron; continuaron penetrándola sin descanso y provocándole incontables orgasmos encadenados uno tras otro.

–¡BASTAAAA!!!! ¡BASTAAAA!!!! No puedo más… ¡AHHHHHHHH!!!

Hasta que Edu con un acelerón final tensó toda su musculatura y en un orgasmo explosivo se corrió dentro del culo de Laura. Pero José aún no se había corrido y apartando a Laura, la hizo girar para ponerse en posición de perrito y volvió a penetrarla. Aún tuvo arrestos para follársela durante cinco minutos más hasta que, exhausto, se corrió en su coño.

Después de aquella intensa sesión de sexo, Edu se tumbó boca arriba y Laura apoyó la cabeza sobre su velloso pecho y cerró los ojos.

–¿Qué haces aquí? – preguntó completamente relajada.

–Te echaba de menos– respondió Edu.

–¿Carlos sabe que estás aquí?

–No, y no debe saberlo– ordenó Edu.

Laura se acurrucó entre los brazos de Edu y muy tiernamente sujetó su polla que, incluso morcillona, superaba en mucho el tamaño de la mía.

–Eres espléndida– dijo José mientras Laura jugueteaba con su polla descapullándola y acariciando el prepucio.

–Y por lo que me han dicho ya te has ganado la insignia de deepthoath wife, eso tienes que demostrármelo.

Con ojos vidriosos Laura se acomodó sobre el vientre de José y con la lengua lamió su prepucio como si fuera una piruleta.

Inevitablemente, la polla de José creció hasta su tamaño máximo. Era tan larga que Laura no alcanzaba a envolverla completamente ni con las dos manos.

Lamió de nuevo el prepucio y fue descendiendo por el tronco hasta llegar a los testículos; se metió uno en la boca, luego el otro. Entonces José, levantó ligeramente las piernas y empujó a Laura para que continuara descendiendo hasta alcanzar el culo.

–Ummmmmm – suspiró José cuando la lengua de Laura lamió su ano.

Laura siguió lamiendo y regresó a los testículos para volver a descender hasta que culo y sacando la lengua la introdujo ligeramente en su ano.

–Ummmmmm

Volvió a lamer los testículos y agarrando la polla de José se abofeteó con ella las mejillas. Su expresión era de auténtica devoción por aquella polla y cuando no pudo contenerse más se la tragó entera de un solo impulso.

–¡AHHHHHH!!!! – jadeó José cuando la boca de Laura engulló toda su polla.

–¡DIOSSSS!!!! ¡Era verdad!!! Te la tragas entera… ¡AHHHH!!!! ¡Qué maravilla!!!

Laura aguantó unos segundos con toda la polla dentro de su boca y cuando ya no pudo más retrocedió para tomar aire. A partir de ese momento, empezó a masturbar la polla de Edu con las dos manos y cada pocas sacudidas se la volvía a tragar.

La polla de Edu empezó a llenarse de babas, saliva y un poco de preseminal pero Laura no cejaba en su empeño. Lamia la polla, la besaba, se abofeteaba la cara con ella pringándose toda para, luego, volver a tragársela.

–¡Ohhhhhh!!!! – jadeaba José.

–Que buena puta…. ¡AHHHH!!!! ¿Como has aprendido a chuparla así de bien en tan poco tiempo…? ¡Ohhhhhh!!!!

Laura aumentó el ritmo de la masturbación con las manos mientras mantenía en su boca el prepucio y con la lengua recorría el glande.

–¡DIOOOOS!!!! Me voy a correr…. Joder… ¡AHHHHHH!!! ¡Que puta!!!! ¡DIOOOOS!!!! Me corro… SÍ, SÍ, SÍ, ¡AHHHHHH! Me corrroooo.

Y José, tensando todos los músculos agarró de la cabeza a Laura y la forzó a tragarse la polla entera y, cuando los labios de Laura tocaron su pubis, empezó a correrse.

Mantuvo la cabeza de Laura sujeta hasta que después de cuatro o cinco gruñidos se relajó, pero Laura, en lugar de retirarse, mantuvo la polla de José en su boca dejando que poco a poco volviera a su estado de relajación. Cuando finalmente se separó, la polla de Edu ya estaba totalmente flácida y de su boca se escurrían chorretones de semen que no pudo tragar.

José quedó inerme, tumbado en la cama y Laura se acurrucó a su lado besándole el pecho hasta que, finalmente, se quedaron los dos dormidos.

La imagen se quedó estática enfocando a la pareja sumidos en un relajante sueño. Y, si ver como Laura había consumado su traición era doloroso, descubrir que también gozaba con algo tan íntimo cómo dormir en los brazos de su amante fue, simplemente, devastador.

Y, entonces, la imagen se congeló. Como mi corazón. El engaño de Laura era mucho más profundo de lo que creía posible.

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